
Javier Antonio Cohene Mereles
River Plate selló su descenso la inolvidable tarde del 26 de junio de 2011. Pero la debacle deportiva, y principalmente institucional, comenzó a gestarse varios años antes. Al último puesto en el Apertura 2008, de la mano del Cholo Simeone, le siguieron campañas mediocres con entrenadores incapaces y planteles llenos de jugadores falopa.
En este último ítem, una de las estrellas es Javier Cohene Mereles, defensor central paraguayo que arribó a Núñez a prueba (junto a su compatriota Miguel Paniagua) a mediados de 2009, luego de que su representante, Mario Chinea, le acercara un DVD a Pipo Gorosito. «Es un jugador fuerte que cabecea muy bien y es joven. Normalmente, en los videos que nos dan todos juegan muy bien porque nunca los gambetean, por eso lo vamos a evaluar durante esta semana», sentenció el DT con cierta razón.
Sin plata para incorporaciones de renombre, y con Ortega, el ortiva y golpista Muñeco Gallardo y un hincha de Boca Matías Almeyda como columna vertebral, Gorosito no le cerraba las puertas del Monumental a nadie y tuvo que apelar a una especie de casting para encontrar refuerzos, algo que provocó la bronca del Burrito, que salió al cruce y se llevó por delante un surtidor de una estación de servicio. Así, también desfilaron por un puesto en la defensa el chileno Nicolás Larrondo (ex Universidad de Chile) y el uruguayo Rodrigo Brasesco (Racing de Montevideo).
El único que superó el test fue Cohene Mereles, que a sus 22 años (nació en mayo de 1987) ya acreditaba pasos por clubes como Sudamérica, Sol de Mayo y Pirayú Sport en inferiores, General Díaz de Luque, Passo Fundo de Brasil y Olhanense de Portugal, todos acostumbrados a pelear abajo… como para que le fuera fácil amoldarse a la necesitada última línea de aquel River.
«Tengo las características del zaguero paraguayo. Soy fuerte, me hago respetar en el juego aéreo, no tengo problemas en salir jugando, pateo con las dos piernas y soy rápido. Me identifico con el comienzo de Celso Ayala», tiró Pachu cuando le preguntaron por su estilo.
Algo de eso mostró en los entrenamientos y por eso la semana de prueba se terminó convirtiendo en un semestre en el que Cohene Mereles pasaba todos los días por el Monumental, se ponía la ropa de jugador durante unas horas y luego volvía a ser un mortal (mortal, no muerto) más.
Lejos de tener oportunidades (nunca le pudo sacar el puesto a Gustavo Cabral y Nicolás Sánchez), lo más jugoso de su estadía en Argentina le pasó lejos de una cancha. Mientras el equipo de Maradona y Paraguay se enfrentaban por las eliminatorias, el futbolista fue tomado de rehén junto a su esposa embarazada y su hija pequeña en un robo a un supermercado ubicado en Balbín y Manzanares, en el barrio de Saavedra. Días después, los diarios informaron la noticia destacando que ¡ni los chorros lo reconocieron!
A comienzos de 2010, consciente de que la cosa iba cada vez peor, el guaraní se tomó el palo y regresó a su país. Seis meses en Sportivo Luqueño le alcanzaron para volver a Portugal donde, parece, se siente a gusto.
Allí, entre 2010 y mediados de este año, vistió los colores del siempre candidato a los últimos puestos Paços de Ferreira. Justamente en la temporada 2012/13, cuando el defensor ya había perdido la titularidad, ese equipo realizó la mejor campaña de su historia. Finalizó tercero y clasificó a la ronda previa a la fase de grupos de la Champions League, donde cayó por goleada -8 a 3 el global- ante el Zenit San Petersburgo ruso, y terminó en la Europa League, que se disputa actualmente.
A mediados de 2013 pasó al Vitória Setúbal que, para no perder la costumbre, naufraga en los últimos lugares de la tabla del fútbol lusitano.






