
El 27 de octubre de 1991, Peñarol y Nacional disputaban otra edición del clásico uruguayo. El Manya ganaba 1 a 0 con gol del Manteca Sergio Daniel Martinez, cuando a 11 minutos del final del partido, su arquero Fernando Alvez, vio la tarjeta roja por una falta sobre Julio César Dely Valdés al borde del área.
«Dame el buzo y los guantes que voy al arco», dijo el defensor Jorge Goncalves. «Yo venía de una gripe y encima el pasto estaba muy alto. Por eso me sentía muy cansado y pensé que lo mejor era ir al arco», añadió después.
Desde el fondo, el zaguero devenido en golero aguantó las embestidas del Bolso y tuvo que esforzarse bastante para descolgar centros.
«Recién después de terminado el partido me dí cuenta de lo que había hecho. Normalmente los que están en el centro de los elogios son quienes hacen los goles y no tanto los defensas», tiró el número 2, luego de una victoria que pasará a la historia como el clásico que Peñarol ganó «sin arquero».







