Cepeda Diego

Diego Rubén Cepeda
Volante central o por izquierda cordobés nacido el 30 de enero de 1982 y surgido de la inagotable cantera de Boca Juniors.
En 1999 como integrante de la selección nacional Sub 18 viajó a Holanda para hacer de sparring a la Selección Mayor que debía enfrentar al equipo naranja (aquel amistoso en el que Andrés Guglielminpietro entró en el segundo tiempo y se fue reemplazado). Además formaban parte de ese grupo: Julio Arca y José Belforti (Argentinos), Mauro Rosales y Daniel Orellana (Newells), Livio Prieto y Franco Beliggia (Independiente), Walter Zunino (Platense), Sergio Páez (Boca), Agustín Orión (San Lorenzo), Diego Velázquez (Ferro), Javier Becerra y Javier Muñoz Mustafá (Rosario Central). Muy pocos volvieron a ponerse la celeste y blanca, algunos continúan en Primera, un par en el ascenso, otros son baldoseros y más de uno desapareció del mapa.
El gran visionario Jorge Bernardo Griffa dijo sobre él: «Tiene una zurda buenísima. Aprendió a controlar su temperamento y a dosificar su esfuerzo. Además, le pega excelente a la pelota».
En 2001 Carlos Bianchi lo llevó a la pretemporada y hasta lo hizo jugar algunos minutos ante Independiente y River (siendo reemplazado por el Chicho Cortés).
No tuvo chances de jugar oficialmente y para colmo, a mediados de año, una rotura del ligamento lateral interno, menisco externo y ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda producto de un planchazo lo dejó inactivo por seis meses.
Una vez recuperado, durante el primer semestre de 2002 viajó a Suiza para incorporarse al Lugano junto a Roberto Colautti. El comienzo de la temporada 2002/2003 lo encontró jugando en la B Nacional para Belgrano de Córdoba. A principios de 2003 retornó a Boca, pero como era de esperarse, con Carlos Bianchi en el banco no jugó ni un segundo y quedó libre al igual que Mauro Astrada, Silvio Dulcich, Pedro Méndez, Julio Marchant, Matías Arce, Adrián Guillermo, Leonardo Verón, Esteban Cardinale, Esteban Herrera, Gabriel Christovao y Ezequiel Molina.
En 2004 estuvo en el Selangor de Malasia junto a Brian Fuentes. A mediados de ese año volvió al país y aceptó un ofrecimiento de Chacarita para ser dirigido por un conocido suyo como Ernesto Mastrangelo y jugar con varios ex Boca. Mastrangelo duró solo un par de fechas (lo reemplazó Clausen) y tras esta exótica experiencia que casi termina en la Primera B Metropolitana, Cepeda quedó libre.
En agosto de 2005 durante algunos días entrenó con el plantel de Atlético de Rafaela, pero no convenció al técnico. También sonó como posible refuerzo de Mitre para disputar el Torneo Argentino B. Días después fichó con Juventud de Pergamino en el galáctico Torneo Argentino A.
Fiel a su estilo nómade, a mediados de 2006 mudó sus devaluados servicios a Centenario de Neuquén, para jugar con glorias retiradas del fútbol argentino como Alfredo Cascini.
Pero en circunstancias extrañas, a los pocos días rompió el vínculo con el club neuquino para esconderse en el mayor de los anonimatos.

KeyserSoze

Gómez Rubén

Rubén Gabriel Gómez
El Clausura 2004 recibió a Nueva Chicago con la soga al cuello en cuanto al tema descenso. Venía de salir último en el Apertura 2003 y de una deplorable actuación en el Clausura 2003. Para mantener la categoría, el Torito debía hacer un campañón y eso pintaba muy díficil mirando la nómina de los jugadores.
Encontrar nombres como el del killer Germán Basualdo, Ariel Graña, Julián Kmet, Elvio Martínez, Livio Prieto, Daniel Tilger y el hombre con menos poder de gol de la historia, Martín Mandra, invitaban a ver al equipo de Mataderos en segunda división a mediados de año.
Cada partido fue matando la espera y a fin de cuentas, en la tabla sólo superó a Chacarita (que también bajó) y Rosario Central.
Este panorama irreversible le abrió la puerta de Primera División a varios pibes de las inferiores con el objetivo de foguearlos y retornar a la máxima categoría en el menor tiempo posible. Así fue que chicos como Nicolás Sanchez, Daniel Pogonza y Rubén Gómez tuvieron minutos en cancha.
Nacido en febrero de 1983, Rubén Gabriel Gómez debutó en el Torito (2004/2005) ante Racing en la décimosegunda jornada. Luego, sumó otros 5 encuentros (sin goles) antes de descender.
Ya en la B Nacional, conoció a Félix Benito, al marplatense Fabricio Simone, y al reemplazante de Mandra por decantación, el ex San Lorenzo, Alfredo Nicolás Guevara.
Terminada la temporada, se unió a Social Español (2005/2006) para ser dirigido por Pachorra Smaldone en la Primera B Metropolitana. Después de esta experiencia viajó hasta Lincoln para jugar en El Linqueño (2006/2007), hogar de la rústica dinastía Schiavi.
A mediados de 2007, decidió volver a la Primera B, vestir los colores de Acassuso y de esta manera, encontrarse con el jugador de la selección de fútbol playa, Matías Vegnaduzzo.

KeyserSoze

Acosta Miguel Ángel

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Miguel Ángel Acosta
Central paraguayo que pasó de marcar a Robbie Keane a rasparse el alma en el torneo Argentino A, con cinco temporadas de diferencia.
Se inició en el Sportivo Luqueño de su país y poco a poco fue armando un frondoso currículum. En 1995 recaló en Colo Colo de Chile, donde prácticamente no jugó y tiempo más tarde volvería a intentar en su tierra con los colores de Olimpia. Un paso por el Cruz Azul de México y una vuelta a Luqueño en 1999 lo hicieron más conocido y por eso Talleres de Córdoba lo inscribió cablegráficamente. Como era de suponer, la negociación fue puro humo, (una costumbre en la Docta).
Esa misma temporada se quedó en la puerta de la Copa América que vio errar tres penales a Martín Palermo, por una lesión en el tobillo. También conoció Guatemala tras un breve paso por el Deportivo Municipal.
En 2000 firmó su baldoseridad cuando estuvo a prueba en el Racing de Gustavo Costas, junto a Gabriel Lobos y Eduardo Fuentes, pero ninguno fue tenido en cuenta.
Debido a la lesión de Gustavo Falaschi en la Academia, casi disputa un amistoso veraniego ante Boca en Mar del Plata.
Después desapareció. Pasaron tres largos años hasta que se lo volvió a ver del otro lado de la Cordillera defendiendo los colores de Puerto Montt (2003) durante 19 encuentros, al lado de José Luis Campi.
Al año siguiente recaló en Coquimbo Unido (2004) y para el segundo semestre retornó a tierras guatemaltecas para conocer a Diego Latorre y Dwight «el Portaviones» Pezzarosi en Comunicaciones (2004/2005).
En 2005 pegó la vuelta a Argentina, ya no para probarse en un club de Primera, sino en uno acorde a su nivel. Fue así que en el Torneo Argentino transpiró la camiseta de Sportivo Patria de Formosa.
Ya en el epílogo de su carrera regresó a Paraguay para jugar en Guaraníy General Caballero.
Ni lerdo ni perezoso, no desperdició su único momento de fama y entre 1997 y 1999 disputó 8 partidos con la selección mayor paraguaya.

Marcelo (especial de Selajugaron.com)

Ríos Guillermo

Guillermo Ríos
No fue el primer futbolista en estar tras las rejas. Tampoco será el último, pero cada historia en particular merece ser contada.
Guillermo Ríos (cuyo segundo nombre es un misterio, para algunos es David, para otros Julián) es un defensor que conoció las mieles de la Primera División en el Clausura 2003 enfundado en los colores de Chacarita. En silencio, disputó unos pocos partidos y llamó la atención por un hecho extrafutbolístico.
Debutó en el empate en cero ante Lanús por la decimoquinta fecha del mencionado torneo. Aquel día compartió una bizarra línea de 4 con Furios, Precone y Tomatito Pena. Ese partido fue el último dirigido por Carlos Babington que terminó presentando la renuncia.
Ya con Oscar Manis como DT disputó los últimos 4 encuentros del campeonato como titular jugando ocasionalmente al lado de Pablo Aguilar, Oscar Giménez, Patricio Arce y el Coio Almandoz, bajo el ala protectora de Carlos Fernando Navarro Montoya. De los últimos 12 puntos en juego el Funebrero logró sólo 1, producto del empate ante Racing y las derrotas ante Gimnasia LP, Olimpo y Newell’s.
En el Apertura 2003, con la dirección técnica de Néstor Craviotto, Ríos fue titular ante Banfield pero en el entretiempo fue reemplazado por Carlos Moreno. Debido a la presencia de los impasables Arzeno, Cogliandro, Azconzábal, Unyicio y el juvenil Rodríguez Pagano, en los 18 partidos restantes ni siquiera integró el banco de suplentes.
En la despedida del equipo de San Martín de la Primera División quemó sus últimos cartuchos disputando 3 partidos.
El 25 de julio de 2004, Ríos debía viajar con el plantel de Chacarita hacia Mar del Plata para participar de la pretemporada con vistas al torneo de la B Nacional, del cual iba a formar parte.
Sin embargo, el sábado 24, cuando se predisponía a visitar a un familiar en el Hospital Nacional Baldomero Sommer de General Rodríguez fue detenido. Efectivos de la Delegación Departamental de Investigaciones de Mercedes le encontraron marihuana (suficiente como para armar 30 porros) oculta en su ropa interior y terminó preso.
Los uniformados advirtieron cierto nerviosismo en la cara del jugador que intentó huír pero fue apresado en el intento. Dos días después fue liberado por tratarse de un delito excarcelable.
Allí comenzaría su calvario, en Chacarita le cerraron las puertas y permaneció colgado (nunca mejor dicho) durante toda la temporada 2004/2005.
Reapareció en Patronato de Paraná al año siguiente. Arrancó como titular pero con el pasar de las fechas perdió el puesto. Para colmo en el clásico ante Parana formó parte de una trifulca, le partieron el labio y se fue expulsado. A comienzos de 2006 tendría una nueva oportunidad de jugar, pero no rindió y desapareció del mapa.
A partir de este momento podríamos intuír en qué invertía su tiempo, leyendo la revista Un caño, soñando con que lo llamen de algún equipo falopa del ascenso español para jugar con el ex San Lorenzo Iván Fassione, con pegar un pase a Bolivia o Colombia, etcétera.
En fin, todas nuestras teorías se desvanecieron cuando lo encontramos en marzo de este año, intentando hacer un buen papel con los colores de Estudiantes de Concordia, en la provincia de Entre Ríos.
¿Qué paradoja, no? Justo un Ríos que le gustaba andar con los ojos chinos.

KeyserSoze