
Víctor Eduardo Magnago
La mala decisión de Carlos Bianchi de disputar el último encuentro del Clausura 2003 ante Rosario Central con un equipo plagado de juveniles, le hizo conocer las mieles de la Primera División. Fue así que el 6 de julio de 2003 en el Gigante de Arroyito, mientras los grandes festejaban en La Bombonera la obtención de la Copa Libertadores, el Xeneize formó con Gustavo Eberto, Raúl Osella, Joel Barbosa, Federico Carballo, Víctor Magnago, Leonardo Verón, Matías Silvestre, Juan Pablo Caffa, Jonathan Fabbro, Mauro Boselli y Héctor Bracamonte. Luego ingresaron Víctor Ormazabal y Edilio. El partido terminó 7 a 2 a favor del conjunto rosarino y los defensores, que no tuvieron una buena tarde sepultaron sus posibilidades de volver a jugar. Solo Barbosa y Carballo se pusieron la azul y oro otra vez antes de despedirse del club poco tiempo después.
Antes de esto, en el verano de 2003 había sido tasado en u$s 350.000 y disputado algunos encuentros en Reserva.
Un año más tarde quedó libre porque no le hicieron primer contrato. Pasó al fútbol mexicano, donde, según su currículum, jugó 20 partidos y convirtió 3 goles para el Pachuca Juniors, filial del los Tuzos. Con esos números, buenos por tratarse de un defensor, resulta extraño el hecho de que no se haya sumado al primer equipo.
Seis meses después retornó a la Argentina para defender los colores de La Plata FC, donde redondeó 10 partidos, sin goles, en el Torneo Argentino B y tuvo de compañero, entre otros, a Nicolás Ayr y José Manuel Barbas.
En Julio de 2005 se unió a Argentino de Quilmes de Rafaela, del poderoso Torneo Argentino C, para jugar 15 partidos y anotar 6 tantos.
A la temporada siguiente fue transferido al Espoli, club de la segunda división del fútbol ecuatoriano, donde no se conoce cuántos partidos disputó pero se sabe que fue sancionado en algunas ocasiones por juego brusco y por insultarse con los rivales.
KeyserSoze