Contreras Juan Domingo

Juan Domingo Contreras
Eterno buscavidas del interior que a modo de premio tuvo en algún momento de su carrera los gloriosos minutos en la máxima división que le dan lugar en este sitio. Santiagueño y marcador central, se dio a conocer en el club local Central Córdoba, donde rápidamente se cansó de ganar ligas locales y de cagarse de calor jugando con más de 30 grados y con una camiseta negra y blanca a rayas verticales. Es por eso que prefirió algo más fresco y se fue a Huracán de Parque Patricios, donde llegó a debutar, en 1998, gracias a la dulpa técnica López y Cavallero, que lo hizo ingresar como titular (en lugar de Fernando Ávalos) en un partido nocturno ante Ferro. Después acumuló presencias en otro 4 encuentros pero no hizo nada relevante.
La chapa que sacó en la elite de AFA no le sirvió demasiado ya que al poco tiempo retomó su habitual laburo de batallador del ascenso y la peleó en otras instituciones con ambiciones más modestas. Fuera de su provincia se le registran pasos por Atlético Ñuñorco (2001/02), Ben Hur de Rafaela (2003/04), Atlético Tucumán (2004/05) y La Florida de Tucumán, donde se desempeña desde mediados de 2006.
Curiosa fue su participación, en febrero de 2002, en los entrenamientos de Rosario Central. Lo hizo junto a su compañero de Ñuñorco, Horacio Fernández, con la intención de ganarse un puesto en el plantel . Aunque, claro, el técnico Daniel Teglia y los dirigentes dejaron en claro rápidamente que ninguno de los dos tenía chances de incorporarse.
En su pagos volvió a vestir los colores de Central Córdoba (2005/06), pero también se lo recuerda por sus actuaciones en Unión Santiago, un club fundado en 1982 como resultado de una fusión entre otras dos instituciones, una de las cuales vio nacer al legendario Chango Cárdenas . Lejos estuvo Contreras de convertir un gol histórico, pero al menos puede decir que es uno de los pocos santiagueños que a la hora de la religiosa siesta, juega un rato a la pelota.

Juan Pordiosero

Salinas Adelio

Adelio Rubén Salinas Vallejos
Delantero con mucho nombre de paraguayo nacido en Ayala pero que no llegó a ser ni la mitad de Celso, aunque también haya pasado por el fútbol argentino.
Se inició en Cerro Corá y en 1994 llegó a Estudiantes de La Plata para jugar el Nacional B.
En el Pincha no tuvo mucha participación, de hecho apenas disputó cinco partidos pero se dio el gusto de sumar un campeonato para su currículum. Tapado por Calderón, Armentano y Arévalos entre otros, no se quedó en la ciudad de las diagonales para disfrutar las mieles del éxito en la A y partió en busca de mayor protagonismo, cosa que encontraría un poco más lejos.
Sin saber demasiado sobre su siguiente paso, estuvo otra vez en Cerro Corá en 1997 y a mitad de año viajó a Chile.
Del otro lado de la cordillera encontró su lugar en el mundo, y con los años fue vistiendo las camisetas de Everton y en el ascenso en Iquique (2000) donde quedó libre por falta de pago, Unión La Calera (2002-2004) con Leonardo Delfino y el Ovalle (2004).
Su carrera continuó, pero no hace falta abundar en detalles. Con su paso fugaz por el fútbol criollo y el hecho de que ni los más fanáticos del León lo recuerden, ya alcanza para figurar en el sitio.

Cucu

Sequeira José

José Walter Sequeira
Ignoto volante con apellido de árbitro malo que incursionó fugazmente en el ámbito de la Primera División. Surgido en las inferiores de Racing, donde llegó a debutar en 1996, alguna vez estuvo cerca de ser transferido a River en una operación por demás llamativa. Los dirigentes de La Academia, obsesionados por Gastón Vales (sí, en serio), ofrecieron los pases de Cristian Centeno, Alexis García, Lino Arce y el propio Sequeira, que aún sin tener mucho rodaje en la máxima categoría ya estaba metido en una conversación entre clubes grandes, aunque más no fuese para oficiar de cambio chico. Cuando se avivó de que su futuro se reducía a la posibilidad de ser un cuarto de lo que era el lateral de River, la pensó un poco y como los grandes, hizo mutis por el foro. Así, sin decir nada. En silencio, como si nunca hubiese existido. Desde acá nuestro recuerdo.

Juan Pordiosero

Irigoytía Joaquín

Joaquín Andrés Irigoytía
Uno de los paradigmas del «síndrome selección juvenil«, ya que no fue uno más, sino la primera y futura gran estrella, junto a Leo Biagini, del ciclo de José Pekerman en su paso por la albiceleste.
Nacido en Entre Ríos, realizó las divisiones inferiores en River Plate, donde a partir de sus buenas condiciones y sus espectaculares y exageradas voladas pasó a ser considerado para defender los colores de Argentina en el Mundial Sub 20 de Qatar en 1995.
En ese torneo se lució y además se haber sido votado como mejor arquero, fue elegido entre los tres mejores jugadores. Eso cambió su vida y a su vuelta al país todos esperaban de un momento a otro su debut en primera división.
Por decantación y algunas dudas en las actuaciones de Burgos, el momento esperado llegó y superó la prueba durante algunos partidos. Fueron 16 en total con un penal atajado, pero en 1996 Ramón Díaz volvió a confiar en el Mono y el «Vasco» perdió su lugar, más aún con la llegada de Roberto Bonano.
Colgado hasta fines de 1997, decidió buscar un nuevo desafío pero quemó una etapa al pasar a préstamo al Hércules de Alicante (1998) con una opción de compra de casi un millón de dólares. Fue de apenas seis meses su aventura por la segunda división de España y las cosas le salieron realmente mal, a tal punto que los propios hinchas lo votaron como el segundo peor arquero de la historia por detrás de Huard y delante del nigeriano Rufai. No obstante, en un sitio web aclararon que más que malo, fue que la expectativa de su llegada fue demasiada y no rindió.
Por ello, decidió pegar la vuelta y completó lo que quedaba de la temporada en Núñez, aunque sin posibilidades.
Finalmente se incorporó a Colón de Santa Fé (1999-2002) y tras esperar – con accidente familiar incluído – un semestre para ser de la partida y cuatro años para volver a pisar un campo de juego argentino, ocupó la titularidad durante varios encuentros aunque nunca en forma definitiva.
Ya en 2003 volvió a sentir que no tenía lugar, o al menos que no iba a ser cómodo competir por un puesto, por lo que optó por viajar nuevamente al exterior. En Cerro Porteño de Paraguay disputó el lugar que había dejado Bobadilla con César Velázquez y si bien participó en varios partidos a nivel local y Libertadores, que haya abandonado el club a los seis meses deja lugar a pocas interpretaciones.
Algunos indican que pasó por el Cobras de México en el segundo semestre, pero no existen estadísticas sobre eso. En cambio recién a mitad de 2004, su nombre volvió a resurgir.
Firmó para Almagro (2004) en primera división aunque Martín Bernacchia fue dueño absoluto de los tres palos a pesar de que el equipo se terminó yendo al descenso. Pero el 1, o quizás el 12, zafó porque se fue a mitad de temporada y recaló en Lanús (2005), para repetir una historia que se tornó insoportable porque las buenas actuaciones de Bossio le impidieron mostrarse.
Entonces sin dar más vueltas se decidió finalmente ceder y bajar de categoría. En Aldosivi pareció encontrar lo que tanto buscaba, continuidad. En pocas palabras salvó al Tiburón del descenso, siendo fundamental en los partidos decisivos del Clausura 2006.
Pero la tranquilidad de jugar y de vivir en una ciudad costera de repente se quebró. Algunos opacos rendimientos en el arranque del Apertura lo hicieron sentarse en el banco, situación que no sportó y terminó rescindiendo.
Así se escribe la historia de un jugador que a fuerza de atajadas a punto estuvo de hacerse un nombre a nivel mundial, pero la poca suerte, algunas decisiones desacertadas y lo poco que confiaron en él, lo dejaron sin nada o con menos de lo que pensaba. Eso sí, convertido en un calientabancos de lujo llegó a cobrar muchísimos premios sin ensuciarse, al mejor estilo Albano Bizarri en el Real Madrid.

Cucu

Mendoza Silvio

Silvio Fernando Mendoza (El Bicho)
Sólo dos personas en todo el planeta Tierra pueden usar un rulo de esas características: Clark Kent y Silvio Mendoza. Con la diferencia que el personaje de Joe Shuster y Jerry Siegel tenía el agregado de meterse en una cabina y convertirse en Superman. Mendoza se cansó de gastar guita de a 25 centavos en los locutorios santafesinos y sin embargo siguió siendo un mortal como cualquiera de nosotros (mortal, no muerto).
Como futbolista fue un correcto mediocampista que jugó en Unión, desde 1996 a 2000, con una admirable regularidad que lo llevó a disputar 78 partidos y a convertir 3 goles. Ya en la última etapa había perdido la titularidad a manos del peruano Jayo y tuvo un paso poco recordado, en el último semestre de 1999, por Godoy Cruz de Mendoza, a pedido del técnico Carlos Trullet.
Su gran capacidad era el robo de pelotas, aunque también llamaba la atención por su físico, siempre tendiente a engordar.
A su vuelta no tuvo posibilidades de seguir mostrándose y después de pedir su libertad de acción, reclamó 70 mil pesos por «indemnización de despido» y encaró para Saavedra. En Platense lo recibieron con los brazos abiertos y le dieron cobijo durante la temporada 2002/03, en la dura Primera B. Sin embargo, con algunos tropezones en el medio (hizo un gol en contra en un partido ante Tigre) comprendió que ese no era su lugar. Interpretó que debía volver a sus pagos y así fue como volvió a su amada Santa Fe.
En Ben Hur de Rafaela se reencontró con su DT preferido, Trullet, pero a comienzos de 2004 ya no integraba más el plantel (se fue junto a Azogue y otros dos compañeros). No se sabe muy bien a que se dedicó en los últimos años, pero en mayo de 2006 se dio a conocer en los medios que el gran Bicho Mendoza había ganado el juicio que tenía con Unión y luego cobró las 70 lucas que el club le adeudaba. Suficiente como para comprar un poco de kryptonita y jugar un rato a ser superhéroe.

Juan Pordiosero

Vara Nicolás

Nicolás Maximiliano Vara (Concia/Pibe)
Diminuto enganche surgido de Huracán (1997-1999) que a los 18 años tuvo su momento de gloria cuando integró el plantel de Primera División.
Lamentablemente y ante la falta de posibilidades, fue dejado en libertad de acción en un plantel en que deslumbraban Javier Sodero, Fernando Ávalos, Leonardo Orsi, Alfredo Cotera, Ariel Graña, Gustavo Artaza y Gustavo Mahmed, entre otros.
Extraña fue su primera aventura, ya que del Globo bajó de inmediato a jugar a unas cuadras de su casa natal, en San Martín de Burzaco (2001), donde no duraría mucho.
Sabiendo que se venía la noche, decidió dejar a sus afectos y salir a «robarla» por el viejo continente. Viajó a la rica Suiza y firmó en el Chiasso (2001-2003), aunque no tuvo chances.
De ahí se mudó al Balerna (2003-2004) de la tercera división y en la actualidad juega en el GC Biaschesi (2004-2006) donde debutó, según las estadísticas, en el último año en compañía de otros dos ignotos argentinos, Patricio Bustamante y el ya homenajeado Salvador Mira.
Portador de la camiseta 10, alguna vez le marcó un gol al Saint Gallen en la Copa de Suiza y declaró tener como hobby la computación, jugar con su nene y salir a pescar. Consultado por un objetivo, fue bien claro: «llevar al equipo hasta la liga Challenge League (segunda) y hacer de mi hijo un gran futbolista«. Quizás el nene logre lo que él no pudo.

Cucu

Bohive Martín

Martin David Bohive
Defensor surgido de las divisiones inferiores de Independiente que no logró trascender. Su aparición en la primera división, a modo de presagio, se postergó mas de la cuenta. En el año 2000, ya con 22 años, el «Pelado» Osvaldo Piazza le tiró la 23 y lo incluyó en la lista de buena fe de la Copa Mercosur. Aquel plantel también lo integraron pibes como Pekarnik, Pernía, Albil, Manrique, Eluchans, Trecco y Vuoso, entre otros. El Rojo fue tercero en el grupo, producto de 2 triunfos, 1 empate y 3 derrotas, detrás de Cruzeiro y Palmeiras y solo superó en puntos a la Universidad Católica. El bueno de Martín fue al banco en 2 partidos pero no ingresó en ninguno. Solo sumó algunos minutos en un amistoso ante San Lorenzo por el Torneo de Invierno.
Para mediados de 2001, su estadía en el conjunto de Avellaneda ya había finalizado. Encontró su nuevo hogar en Arrecifes, defendiendo los colores de Almirante Brown en la B Nacional. Jugó varios partidos en un equipo que a la temporada siguiente se iría al Argentino A.
Se desconoce qué fue de su vida entre mediados de 2002 y 2003, aunque se sabe que estuvo cerca de arreglar con el Arcense de El Salvador pero no lo hizo por tema de papeleríos. A comienzos de 2004 se lo encontró jugando en La Paz FC de Bolivia, con rendimiento irregular.
Meses después se vinculó a Sportivo Las Parejas, donde permanece hasta estos días esperando que alguien lo reconozca y se digne a sacarle una foto de frente, no como en ésta en la que aparece luchando con Zaballa, de Central Córdoba de Rosario.

KeyserSoze

Orellano Lucio

Lucio Orellano
A no confundir con Luciano Garbellano, aquél taxi boy del caso Spartacus que a esta altura del partido ya se lo podría considerar un baldosero de las causas judiciales y mediáticas de la Argentina. Lo de Orellano fue mucho menos pomposo, aunque también dejó la marca de su apellido a fines de los 90’s.
Nacido en la localidad cordobesa de Luque, se destacó en el club de su pueblo, la Asociación Deportiva y Cultural Luque. Allí aprendió a dar sus primeros pasos y cuando lo vieron suficientemente grande lo llevaron Renato Cesarini, la cantera inagotable de jugadores. Después de 2 años pasó a los Tigres de Monterrey, pero luego de 6 meses en los que le costó adaptarse a la vida mexicana se volvió por tema de papeles. Ahí nomás le surgió una prueba en Racing, a principios de 1998. Y un año más tarde, más precisamente el 21 de marzo de 1999, deslumbraría a varios simpatizantes académicos con 3 goles a Independiente en un partido preliminar. «En ese momento sentí una emoción muy grande. Ya había un clima impresionante. De clásico. La gente gritó los goles como si fuera la Primera. No sé cómo explicarlo. Hacer tres goles en mi primer clásico en Reserva. Imaginate la alegría que todavía tengo. Pero recién tomé conciencia un rato después, cuando mis compañeros me felicitaban«, contó entusiasmado al Diario Olé.
Ese antecedente, más los 13 goles que había marcado en Cuarta, lo colocaban como un delantero a tener en cuenta para el plantel superior. Es más, Gustavo Costas ya le había dado una chance ese mismo año, llevándolo a la pretemporada y haciéndolo debutar en un partido ante Boca por el Torneo de Verano. Claro que esa primera presentación no oficial no fue comparable a la verdadera. Su debut con todas las letras se produjo el 5 de agosto de 1999, en la histórica derrota 7 a 0 de La Academia ante el Palmeiras, por la Copa Mercosur. En esa competición jugó otros 5 encuentros, pero como a todo Racing, le fue muy mal. Para colmo, en el Apertura fue al banco 2 veces pero no pudo ingresar. Las chances de romperla evidentemente se le iban diluyendo.
Con algunos problemas por su pase (su representante, el empresario Gustavo Debeza reconoció que la opción de compra del 70 por ciento se fijó en 200 mil dólares y si Racing quería contar con el atacante debía pagar casi 300 mil), Costas no se ariesgó y a pesar de que le gustaba su juego le dijo que debía buscarse otro club. Recién en 2000 le surgió una chance en el exterior. Se tuvo que ir a Concepción de Chile, equipo que era dirigido por Oscar Garré y que tenía a otros argentinos como Hernán Oviedo, Rubén Rivero y Mario Vargas. Allí estuvo 6 meses pero las cosas no le salieron del todo bien y cuando volvió le comentaron que no lo iban a tener en cuent. Se tuvo que volver con bronca a Avellaneda. Otra vez en Racing, se lamentó por las oportunidades perdidas y con 22 años empezó a hacer el último esfuerzo para dejar de ser juvenil. Claro que no le fue fácil. Una operación de su rodilla izquierda postergó su sueño definitivamente. Al menos su futuro ya no estaría en La Acadé.
Paradojicamente recalaría en el homónimo cordobés. Sí, en 2001 defendió los colores de Racing de Córdoba en el Nacional B. Un año después pasó a Defensa y Justicia (2002) y en Florencio Varela se habrá ganado la amistad de grandes como Ariel Groothuis e históricos como Galleguillo y Agotegaray.
Luego de un tiempo donde anduvo perdido por el Mundo ( jugó en Sportivo Luqueño de Paraguay en 2003 y un año más tarde en Estudiantes de Mérida, Venezuela), en 2005 se incorporó a Almirante Brown, en la Primera B. Su paso fue breve y poco productivo. Encima, 2 días antes de Navidad el DT, Blas Giunta, lo limpió.
Su sitio oficial parece estar estancado en el tiempo y no hay demasiadas novedades que nos acerquen a su estado actual. Quizás esté libre, laburando de otra cosa o rompiéndola en una liga exótica que no pudimos encontrar. Desde acá hacemos fuerza para que Lucio vuelva con todo y, al mejor estilo Garbellano, que se encuentre con Oyarbide.

Juan Pordiosero