Es cierto que jugó muy poco (27 partidos con escasos minutos y 2 goles), pero se las arregló para quedar en la memoria del hincha tripero. En un clásico disputado el 10 de septiembre de 2000, el lungo atacante festejó de una manera muy particular el gol de su compañero Sava que decretó la victoria del Lobo por 3 a 2. Ocampos se tomó los testículos mirando a la tribuna de Estudiantes y enfureció a varios simpatizantes del Pincha.
Un hincha del León llamado Horacio Perafán lo denunció y, tras las actuaciones judiciales, en los primeros meses de 2001 le llegó la sentencia al jugador por parte del juez Eduardo Eskenazi, del Juzgado correccional N° 2 de La Plata. La medida era por lo menos insólita: Ocampos debía concurrir a la Comisaría más cercana a su domicilio durante tres partidos en los que jugara Gimnasia. Como estaba desgarrado al momento de cumplir la condena, el centrodelantero decidió ausentarse naturalmente en los partidos ante Almagro y Huracán y una vez recuperado hizo lo mismo en ocasión del choque ante Lanús, todos del Torneo Clausura 2001. A continuación, una excelente entrevista que el delantero mantuvo con un periodista del diario Clarín.
Declaraste ante el juez que lo hiciste porque tenías micosis ¿no te parece irrisoria esa excusa?
-Casualmente, en ese momento yo tenía micosis. Por eso, lo considero un argumento válido.
¿Pero a vos te parece creíble?
-Bueno, a mí me picaba. Y en ese momento se me dio por rascarme.
¿Y ahora no te pica más?
-No, ya no me pica. El tratamiento ya terminó (risas).
¿Griguol se enojó con vos?
-No, me apoyó siempre. El reconoce que esta sanción es medio absurda.
¿Qué pensás del denunciante?
-Que se sintió mal por lo que hice y respeto su proceder.
¿Tuviste miedo en la comisaría?
-No. Era la primera vez que pisaba una comisaría y en la Novena me trataron de primera. Hasta el comisario me invitó a comer empanadas.
¿No había ningún policía de Estudiantes?
-No sé, pero me trataron bárbaro. Si hasta ya combinamos para tomar unos buenos mates en el próximo partido.
A decir verdad, el incidente pareció no caerle bien a Timoteo Griguol porque después no le dio muchas oportunidades y tuvo que ir a lucharla a Los Andes, donde hizo dupla con Diego Graieb.
A mediados de 2002 retornó a Gimnasia pero fue dejado en libertad de acción, junto a otros como Fernando Gatti y los arqueros Juan José Romero y Daniel Bertoya. Sin rumbo fijo, partió hacia El Salvador para probarse en el Alianza. Pero no quedó y siguió peregrinando por el Mundo. Desembarcó en Ecuador y firmó para el Aucas (2003), donde se anotó en el marcador en algunos partidos pero no trascendió demasiado.
No fue extraño enterarse de que había tenido un paso por el fútbol venezolano, con los colores del Aragua FC (2004-05). Hizo algunos goles pero lo más importante es que compartió el plantel con Rafael Mea Vitali y David Mc Intosch.
En 2005/2006 actuó para San Martín de Tucumán pero se fue antes de que el equipo ascendiera a la B Nacional.
Se espera que este año la rompa y que se deje de rascar los huevos.