Ocampos Hernán

Hernán Raúl Ocampos
Delantero alto (1,93 metro) y con poco gol que surgió en la Primera División de Gimnasia y Esgrima de La Plata en 1999, coincidiendo con el asomo del Gordo Barclay. De entrada, varios simpatizantes del Lobo se esperanzaron porque su porte físico prometía seguir el camino de Hugo Romeo Guerra y el Pampa Sosa. Pero se tuvieron que conformar con la presencia del Colorado Sava porque los goles de su suplente, Ocampos, se hicieron desear bastante.
Es cierto que jugó muy poco (27 partidos con escasos minutos y 2 goles), pero se las arregló para quedar en la memoria del hincha tripero. En un clásico disputado el 10 de septiembre de 2000, el lungo atacante festejó de una manera muy particular el gol de su compañero Sava que decretó la victoria del Lobo por 3 a 2. Ocampos se tomó los testículos mirando a la tribuna de Estudiantes y enfureció a varios simpatizantes del Pincha.
Un hincha del León llamado Horacio Perafán lo denunció y, tras las actuaciones judiciales, en los primeros meses de 2001 le llegó la sentencia al jugador por parte del juez Eduardo Eskenazi, del Juzgado correccional N° 2 de La Plata. La medida era por lo menos insólita: Ocampos debía concurrir a la Comisaría más cercana a su domicilio durante tres partidos en los que jugara Gimnasia. Como estaba desgarrado al momento de cumplir la condena, el centrodelantero decidió ausentarse naturalmente en los partidos ante Almagro y Huracán y una vez recuperado hizo lo mismo en ocasión del choque ante Lanús, todos del Torneo Clausura 2001. A continuación, una excelente entrevista que el delantero mantuvo con un periodista del diario Clarín.

Declaraste ante el juez que lo hiciste porque tenías micosis ¿no te parece irrisoria esa excusa?

-Casualmente, en ese momento yo tenía micosis. Por eso, lo considero un argumento válido.

¿Pero a vos te parece creíble?

-Bueno, a mí me picaba. Y en ese momento se me dio por rascarme.

¿Y ahora no te pica más?

-No, ya no me pica. El tratamiento ya terminó (risas).

¿Griguol se enojó con vos?

-No, me apoyó siempre. El reconoce que esta sanción es medio absurda.

¿Qué pensás del denunciante?

-Que se sintió mal por lo que hice y respeto su proceder.

¿Tuviste miedo en la comisaría?

-No. Era la primera vez que pisaba una comisaría y en la Novena me trataron de primera. Hasta el comisario me invitó a comer empanadas.

¿No había ningún policía de Estudiantes?

-No sé, pero me trataron bárbaro. Si hasta ya combinamos para tomar unos buenos mates en el próximo partido.

A decir verdad, el incidente pareció no caerle bien a Timoteo Griguol porque después no le dio muchas oportunidades y tuvo que ir a lucharla a Los Andes, donde hizo dupla con Diego Graieb.
A mediados de 2002 retornó a Gimnasia pero fue dejado en libertad de acción, junto a otros como Fernando Gatti y los arqueros Juan José Romero y Daniel Bertoya. Sin rumbo fijo, partió hacia El Salvador para probarse en el Alianza. Pero no quedó y siguió peregrinando por el Mundo. Desembarcó en Ecuador y firmó para el Aucas (2003), donde se anotó en el marcador en algunos partidos pero no trascendió demasiado.
No fue extraño enterarse de que había tenido un paso por el fútbol venezolano, con los colores del Aragua FC (2004-05). Hizo algunos goles pero lo más importante es que compartió el plantel con Rafael Mea Vitali y David Mc Intosch.
En 2005/2006 actuó para San Martín de Tucumán pero se fue antes de que el equipo ascendiera a la B Nacional.
Se espera que este año la rompa y que se deje de rascar los huevos.

Torres Alfredo

Alfredo Antonio Torres
Otra promesa que sufrió el síndrome de selecciones juveniles y no terminó jugando donde apuntaba. Se inició como defensor lateral en Huracán y tenía la ventaja de manejar los dos perfiles, factor fundamental para que José Pekerman lo convoque para la Sub 17 que afrontó el Sudamericano de Ecuador en 1995.
En aquel equipo vivió aventuras con Daniel Islas, Diego Trotta, Elfand, Ávila, Gatti, Curieses, Calabria, Caruso y Caserio, pero al volver al país, se puso serio y terminó su trayecto hasta debutar en primera división.
Fue en 1999 pero nunca pudo hacer pie y en su permanencia en el plantel profesional hasta el 2002, apenas jugó 17 partidos.
A fines de año, el entrenador Carlos Babington pasó la escoba y más de quince jugadores dejaron la institución, entre ellos Morquio, Kobistyj, Mazzucco, Andersen, Gonzalo Ponzio y Gabriel Meta.
Su extraña venta al Coopsol de Perú (2002-2003) esbozó una sonrisa en los dirigentes del Globo ya que de forma imprevista se les abría un cupo más para contratar jugadores.
Llegado a ese país, jamás pensó que iba a jugar con un histórico del fútbol argentino como Oscar Dertycia, quien con 37 años quemaba sus últimos cartuchos.
Se desconoce su rendimiento allí, pero luego de una temporada recaló en Dock Sud en el 2003, que afronta la cuarta división. En ese club terminó acomodándose como volante por derecha y volvió a cruzarse con viejos zorros como Juan José Cardinal, Omar Gauna y Ramón Ismael Medina Bello.
En la actualidad continúa defendiendo los colores azul y amarillo y en estos meses se emocionó con Cambiasso y Aimar, que alguna vez jugaron con él.

Cucu

Rojas Contreras Adrián

Adrián Rojas Contreras
Olvidado defensor chileno que hizo historia en nuestro país cuando, en febrero de 2002, se convirtió en el primer y único refuerzo del Racing Campeón de Reinaldo Carlos Merlo.
Se había iniciado como profesional en 1997, con los colores de Palestino. En la tienda árabe se ganó la titularidad y se convirtió en un referente del fondo. Tal es así que pegó el salto grande al pasar a La Academia (a préstamo), en una de las tantas apuestas fallidas de Blanquiceleste. Aunque para el propio jugador, fue el mismo Mostaza quién lo había solicitado, según una nota publicada en La Cuarta de Chile.

– ¿Qué pasó en Racing que no jugaste?
Merlo tenía su equipo definido y me pidió como refuerzo. Cuando llegué me dijo que había visto mis videos, que le gustaba como jugaba, que sabía que había estado en la selección y ahí sucedió lo inexplicable: No me utilizó nunca y a veces iba a la banca, pero no entré.

– ¿Y conversaron el por qué?
No, nunca he sido de pedirle explicaciones a los técnicos porqué no me hacen jugar. Yo quedé tranquilo con no faltar a los entrenamientos, con cumplir en todo lo que debía para esperar mi oportunidad que nunca llegó. Puedo decir que no me dieron la opción de pelear algún puesto en la cancha o que me hayan sacado por anda mal.

– ¿Y en los partidos reservas te ponían?
Sí, en la reserva hice buenos partidos y hasta anoté goles, pero él no veía esos partidos, mandaba al ayudante técnico. Yo estaba sorprendido porque no me ocupaba.

Sin disputar ni siquiera un encuentro oficial, pegó la vuelta a Palestino pero jugó poco y en 2003 se fue al Cartaginés de Costa Rica, donde fue titular durante los primeros 6 meses y logó un subcampeonato. Sin embargo, algunos problemas con la dirigencia lo hicieron retonar a Chile.
De nuevo en el Tricolor, jugó otro semestre aceptable y agarró un buen pase a la Universidad de Chile. De entrada, intentó enamorar a los hinchas azules y tiró todo su arsenal de demagogia. «Estar acá es tocar al techo en Chile«, afirmó. Y agregó «la U es como Racing. Son equipos grandes, que tienen historia y que, sobre todo, mueven masas. Las dos barras alientan al equipo en las buenas y en las malas hasta no poder, muy fanáticas. Son súper parecidas«.
Hoy continúa siendo alentado por Los de Abajo a pesar de haber perdido el título a manos de Colo Colo.

Juan Pordiosero

Jara Lunghi Cristian

Cristian Ariel Jara Lunghi
Formoseño nacido en 1981 que se transformó en uno de los tantos valores que pretendió triunfar en el fútbol haciendo las inferiores de Boca Juniors, y como a la mayoría, se le hizo imposible.
En 1998 fue Carlos Bianchi el que lo llevó al banco de suplentes en un partido frente a Ferro y esa fue su única participación en la primera del Xeneize. Lo cierto es que no ingresó y poco tiempo después debió buscar nuevos horizontes.
Viajó a México dejando buenos compañeros como Lucas Gatti y Emiliano Rey, pero al fichar para el Marte Fútbol Club (2000), un equipo de otro planeta y del ascenso, volvió a estar bien rodeado por figuras como Antonio Mohamed y Andrés Carevic.
Un par de años después y de acuerdo a un sondeo, en el 2003 el jugador aún seguía siendo propiedad de Boca, por lo que al regresar al país, rescindió.
En el 2004 viajó a Paraguay donde haría carrera. En primer orden se transformó en jugador del Sol de América donde lo dirigió Rolando Chilavert y tuvo como compañeros a Filippini y Gómez Báez. Lamentablemente el rendimiento del equipo no fue el mejor y perdieron la categoría.
Ese dolor lo hizo buscar otro destino y se planteó continuar en el vecino país para obtener una revancha. Fue así que firmó en el General Caballero para ser compañero del ex Independiente Arístides Rojas.
Cansado de dar vueltas, retornó a sus pagos y fichó nuevamente con Sol de América, pero de Formosa, donde jugó el Torneo Argentino. Previo a eso, fue sondeado por Villa Libertador San Martín y el Blooming de Bolivia.

Cucu

Navarro Montoya Edgar

Edgar Robert Navarro Montoya
Tal como lo indica su apellido, se trata ni más ni menos que del hermano del arquero Carlos Fernando Navarro Montoya. A ambos, por la trayectoria de su padre, les tocó nacer fuera de la Argentina. Edgar nació en Perú, aunque se crió en el barrio de Floresta.
Debutó como delantero en Deportivo Español en 1985 en donde jugó junto a su luego compatriota Oscar Ibañez, Pedro Catalano, Sergio Zanetti, José Luis Rodríguez, José Batista, Esteban González, Germán Martelotto y Walter Parodi. Su registro de partidos indica 18 presencias y , en una de ellas, como lo muestra la foto, enfrentó al Mono.
Permaneció en el club hasta fines de 1988, año en el que le marcaría un gol al xeneize en el partido de vuelta de la Pre Libertadores que terminó empatado 1 a 1 (el de ida había concluído con derrota gallega por 4 a 0). Lamentablemente debió dejar la actividad por una leucemia que lo llevaría a la muerte el 20 de agosto de 1990, a los 23 años.
Este pequeño homenaje no pretende ser una burla o ironía, sino recordar a uno de los tantos futbolistas que por alguna razón quedaron en el camino, y si bien podría haber pasado desapercibido, la extensa carrera de su hermano le otorgó una notoriedad que quizás no hubiese conseguido como jugador.
Lo que nunca sabremos es si él tambien hubiera querido jugar a cualquier precio en la selección argentina, previo paso por el combinado de la banda roja.

Cucu

Castaño John Edison

John Edison Castaño
El contorno de su figura aún pulula imaginariamente en el microclima del Cilindro de Avellaneda. Como el fantasma de Rubén Paz o el de Ezra Sued, se da una vuelta todos los fines de semana para acompañar a su ex equipo. Aunque, a diferencia de los otros ídolos, para entrar a la cancha debe pagar entrada como cualquier mortal. Y las razones son evidentes.
De la camada de Tréllez e Higuita, el colombiano Castaño llegó a Racing en 1989, como una promesa del fútbol cafetero que buscaba la consagración definitiva. Había surgido con luz propia en el Sudamericano sub-19 de 1985, en Paraguay. Según cuentan, tenía una habilidad extrema, de un valor incalculable. Gambeteaba como ninguno y poseía un futuro enorme. Pero a ese incipiente talento no le agregó disciplina y profesionalismo, dos factores fundamentales para triunfar a lo grande.
Transformado en mito y leyenda viviente del jugador frustrado, paradigma de la esperanza nunca concretada, tuvo un descenso rápido y continuo que lo llevó al ocaso futbolístico.
En su país jugó para el América de Cali, Independiente Santa Fe, Once Caldas, Deportivo Cali, Nacional y Deportes Quindío. En todos insinuó pero en ninguno explotó.
En la Argentina dejó el triste record de 11 presencias y ninguna flor con la camiseta de Racing (1989-90). Le tocó jugar en la época post-Supercopa ’88, en un conjunto al que ya se le había pasado el cuarto de hora.
Culminó su carrera en el modesto Atlético Huila . Algunos aseguran que todavía su técnica no ha sido igualada. Habrá que creer.

Juan Pordiosero (Gracias Bestiario)

Carnevali Claudio

Claudio Daniel Carnevali (El Fantasma)
Nacido en 1970 comenzó a patear las primeras pelotas en el Juan XXIII junto a Roberto Bonano y Carlos Gastaldi, con quienes se iría luego a un club de la ciudad.
Como hijo del gran arquero Daniel Carnevali, logró mantenerse en las inferiores de Rosario Central sin que nadie le diga ni critique nada. Fue así que en 1990, dos años después del retiro de su padre, tuvo su prueba de fuego y debutó en primera división como centrodelantero.
Tardó en convertir su primera y única conquista, pero por arte de magia u acomodo permaneció en el Canalla hasta 1993, con un saldo de 23 partidos jugados. Allí tuvo como compañeros como Onaindia, Priotti, Mahía, Forletta, Trivisonno y Albarenque entre otros.
Dejó la institución con el objetivo de ganar más minutos pero no se alejó demasiado. Firmó para Colón de Santa Fé (1994-1996) en donde estuvo apenas un año y luego viajó hasta Tucumán.
En San Martín le costó acomodarse, pero en 1995 marcó un recordado gol a Atlético en un clásico y estampó su nombre en los libros y en el corazón de todos sus hinchas.
Sin embargo en 1997 volvió a Rosario y fichó para Central Córdoba, una incorporación que se caía de madura y que muchos ex jugadores de los grandes de la ciudad repitieron a lo largo de la historia.
Posterior a ese paso no se supo más de él, lo único concreto, es que más allá de lo que haga, seguirá siendo «el hijo de Carnevali».

Cucu

Dossetti Rodrigo

Rodrigo Alfredo Dossetti
El paso de este arquero por el fútbol argentino es un verdadero enigma y al no hallar rastros en su búsqueda, se especula con que no haya debutado en primera división.
Claro, la pregunta que surge en forma inmediata es el por qué de su homenaje siendo uno de los tantos jóvenes que se quedaron en el camino y la respuesta es simple.
En el año 1993, realizando las inferiores en su club, el cual se desconoce, fue convocado por «Mostaza» Merlo para la Selección Argentina Sub 17 que afrontó el Sudamericano jugado en Colombia y que se llevó Chile, postergando a la albiceleste a la segunda colocación.
Ese plantel que clasificó al Mundial de Japón estuvo integrado por algunos buenos valores que luego hicieron carrera como Federico Domínguez, Fabricio Fuentes y Leo Biagini. Pero también hubo de los otros, de esos que tanto gusta recordar, como Orrego, Zapella, Acosta, Vilariño, Grande, Cantoro, Pacheco, Delfino, Diez, Lutman, Romay y Cantero.
En ese entonces peleó el puesto con Martín Bernacchia, pero curiosamente ninguno de los dos fue convocado para la cita mundialista y terminaron reemplazados por Burtovoy y Ramírez. Después de esa frustración se le perdió el rastro.
Años después, en el 2002, se encontró a una persona con su nombre que participó de la XIV Media Maratón de Buenos Aires (21.097 metros) donde quedó en el puesto 191 y que ganó el atleta olímpico Oscar Cortínez.
El llamado a la solidaridad consiste entonces en solicitar datos de este jugador. Desde ya, muchas gracias.

Cucu