
Luego se supo que esa aparente chance que le había dado Piazza en realidad era una despedida, ya que a los pocos días el club lo dejó libre. Pero las cosas no salieron como los dirigentes esperaban. Al no cerrar el acuerdo con Fernández, tuvieron que llamarlo de apuro a Luca para que se reincorpore. Esa desprolijidad no podía culminar de otra manera: al poco tiempo el juvenil arquero se fue de Independiente.
En su ciclo por el club de Avellaneda tuvo que vivir bajo la sombra de otros porteros como Marcelo Pontiroli, Faryd Mondragón y Norberto Scoponi. Y eso le dio suficiente experiencia como para mantener un aceptable nivel en el ascenso. Primero con el buzo de Español (2000-02) y luego con el de Deportivo Armenio, donde tuvo la posibilidad de jugar con el gran Adrián Zen Bonacorsi.
Inteligente a la hora de planear su futuro, matizó su vida de partidos y concentraciones con sus estudios terciarios. En 2005, y luego de cuatro años, terminó el profesorado de Educación Física en el Instituto Pío XII de Avellaneda e incluso tuvo tiempo de ejercer en sus ratos libres.
«Hice toda la carrera de noche. A veces, por las concentraciones, pedía permiso en el Instituto o alguna constancia en el club, pero está claro que se pueden encarar las dos cosas a la vez. En cuanto a las prácticas docentes que debía cumplir, las hacía a la tarde en algún Jardín o en colegios primarios y secundarios. Yo elegí esto porque me gusta, porque creo que uno tiene que prepararse de cara al futuro y porque hay una amplia gama de trabajos posibles. Además, me daba la posibilidad de abrir la cabeza y buscar caminos paralelos al fútbol. En definitiva, fue algo así como un cable a tierra. Lo que más me interesa es el entrenamiento de alto rendimiento. En fútbol, por supuesto, pero también en distintos deportes. En estos momentos, por ejemplo, estoy en un curso para ser Entrenador Nacional en natación», declaró en la página de Agremiados en septiembre del año pasado.
Y agregó «la carrera de Educación Física la había iniciado antes, pero abandoné durante seis meses y retomé en el Pío XII. Realmente tengo que agradecerle eternamente a la Fundación El Futbolista por todo el apoyo que me brindó. En el ascenso, se sabe, uno no cobra grandes sumas, y se me hacía bastante difícil, hasta que un compañero, Eduardo Lima, me dijo que fuera a la Fundación y allí encontré un respaldo fundamental, porque me costearon buena parte de los estudios. Sin esa ayuda, no sé si hubiese terminado».
Hoy la sigue luchando en Armenio junto a Diego de la Vega.
Juan Pordiosero




