D’Ascanio Gabriel

Gabriel Osvaldo D’Ascanio
Atacante de Rosario Central con buenos antecedentes en divisiones inferiores (alguna vez lo catalogaron como «pichón de Kempes»), que tuvo la mala leche de lesionarse gravemente en una de sus primeras presentaciones en la Primera División. Debutó en 1990, y en la 9º fecha del Torneo Apertura de ese mismo año vio pasar la película de su vida en cuestión de segundos cuando el arquero de San Lorenzo, Rubén Ruíz Díaz, le salió al cruce provocándole la fractura de tibia de la pierna izquierda. Había ingresado 7 minutos antes (en reemplazo de Tapita García) para intentar cambiar el rumbo de un 0 a 0 caliente.
Tuvo varios meses de rehabilitación, pero cuando volvió recuperado no le dieron chances importantes y prefirió irse a préstamo. Recaló en Argentinos Juniors (1992) pero no le fue bien, ya que sólo disputó 1 encuentro de manera oficial. Al año siguiente retornó a Rosario y completó su trayectoria en el Canalla con 13 partidos y 1 gol.
Sin nada que hacer en la Argentina, quiso probar sus condiciones en el extranjero. Y no le fue tan mal, aunque las noticias jamás llegaron a nuestro país. Primero se destacó en el Olmedo de Ecuador (1996), junto a su compatriota Fernando Lavezzi. Ambos colaboraron para entrar por primera vez a la Liguilla Pre Libertadores, algo histórico para esa institución.
D’Ascanio, que gozaba de buena reputación, luego mudó sus goles a Técnico Universitario, aunque allí no tuvo la misma suerte. Fue lo último que se supo de esta promesa condicionada por aquella maldita tarde de 1990.

Juan Pordiosero

Cardano Gabriel

Gabriel Alberto Cardano (Mosca o Conejo)
Enganche nacido en Tres Arroyos que realizó todas las inferiores en Banfield (1998), club en el que a la hora de pegar el salto, no tuvo el despegue necesario. Sin embargo, su entrenador de ese momento, Patricio Hernández, se lo llevó a Estudiantes de La Plata donde su esmirriado físico volvió a jugarle en contra, a pesar de que en su debut causó sensación y los hinchas se codeaban, creyendo ver la aparición de un nuevo astro del fútbol mundial. Recién ingresado agarró la pelota y se sacó tres rivales de encima, para ser luego derribado dentro de área por Pablo Rotchen. Lamentablemente el penal lo ejecutó el virtuoso «Patrulla» Jiménez y Mondragón contuvo el disparo.
Deambuló por la reserva con Fúriga, Juan Ignacio Brown y Nico Tauber y sin continuidad viajó hacia el norte, donde Gimnasia de Jujuy lo tuvo como refuerzo en su anterior excursión por primera. A partir de allí, Gabriel comenzó a armar las valijas en forma reiterada. Inicialmente fichó en Los Ángeles de Puebla de México (2000), luego tuvo un paso por Puerto Rico y posteriormente regresó a Argentina para integrar el equipo de La Emilia de San Nicolás en el Argentino B 2004/05, precisamente la ciudad del mencionado Patricio Hernández.
A ese club, llegó como una mega estrella, a tal punto de ser presentado por un periodista, como poseedor de «una impronta creativa, de gambeta indescifrable, el hombre que le hace pito catalán a los rebusques tácticos y que se ríe del fútbol de movimientos robotizados de la actualidad».
Obviamente nada de ello sucedió, y mientras el cronista que tanto lo infló continuó viviendo con total tranquilidad, el jugador sufrió la no renovación del contrato. La dirigencia entendió, junto al cuerpo técnico, que el rendimiento del jugador más caro del plantel, no fue el mejor y que las lesiones le impidieron jugar mayor cantidad de partidos.
Partió nuevamente hacia el exterior, esta vez al siempre protagonista, Deportivo Quevedo de Ecuador, pero para el 2005 estaba de nuevo en el país. Jugó en Central Córdoba de Santiago del Estero con el ex Banfield, Pablo Lezcano y a mitad de año sonó con insistencia en el Heredia de Guatemala, transacción que se truncó.
No se pueden rescatar demasiadas cosas en su trayectoria, pero sin lugar a dudas, las mejores satisfacciones las tuvo en la pesca, ya que según informó La Casa de la Carnada de Claromecó, se tomó un día de sus vacaciones para dedicárselo a la actividad en el Pozo Alonso, donde obtuvo varios sargos.
Gabriel Cardano, como dicen Los Pibes de Bs As, «para algunos el Conejo, para otros el Mosca, para nosotros, una gloria que no fué».

Cucu

Tártara Martín

Diego Martín Tártara
Sería fácil decorar este post y llenarlo de líneas hablando sobre su parentesco con Lo Tártaro, de su apodo «El Salsa» en la niñez o de su amistad con «Quesito» José Parmiaggiani, sin embargo, este volante defensivo tiene una historia que vale ser reflotada.
Nacido en 1977, surgió de las inferiores de Ferro Carril Oeste (1998-1999), pero lamentablemente le tocó integrar los peores planteles del verde en su historia, que depararon luego en dos descensos irreversibles.
No existe el dato preciso de su debut, pero en uno de los tres encuentros que disputó, logró reemplazar durante unos minutos a otra estrella como Nicolás Diez. Vale destacar a esos equipos del club de Caballito, con una complicada situación económica, de desfile de entrenadores – Saccardi, Brandoni y Rocchia, Insúa – y el desembarco de jugadores de dudosos antecedentes y otros quemando los últimos cartuchos.
Vale la pena enumerarlos de a uno: Acevedo, Sartori, Guerra, Mc Allister, Herrera, Jorge Vega, Moya, Chaparro, Mandra, Guerra, Rocha, Tula, Mércuri, Sergio Domínguez, Groothuis, Cristian Ayala, Hudahied, Décima, Landaburu, Giampietri, Fiorentini, Grande, Salmeron, Ascencio, Sanjurjo, Cancelarich, Marcelo Morales, Alfaro Moreno, Leonardo Verón, Comba, Gorocito, Panigutti y Lenguita.
En el año 2000, bajo esa premisa de «no quemar a los pibes en momentos calientes», fue perdiendo posibilidades a tal punto de ser separado del plantel y dejado libre.
Sin un nombre o popularidad como para ser adquirido por otro club argentino, viajó a España a probar suerte, donde efectivamente la obtuvo, a pesar de hacerlo en equipos de mucha menor envergadura.
Primero probó en el Atlético Madrid B (2000-2001) de la 2ºB (tercera división) creyendo que destacadas actuaciones lo podrían acercar al primer equipo. Pero no jugó nunca y por ello pasó al competitivo Diter Zafra (2001-2003), etapa en la que se afianzó jugando 58 partidos y marcando 4 goles, motivo por el cual se lo disputaron varios equipos.
Para la temporada 2003-2004 volvió a cambiar de institución, y aunque el Mirandés se lo llevó, lo cedió inicialmente al Ceuta. Se desconoce su rendimiento allí, pero vale destacar una anécdota increíble. La policía local lo denunció por arrojar papeles a la vía pública, más precisamente en la calle Juan I de Portugal, el 18 de septiembre del 2003 a las 13.05 horas y a pesar de ser citado a declarar, Tártara no apareció. Por ese motivo, la consejera de medio ambiente decretó en el expediente sancionador nº 104/03, la infracción de la ordenanza de limpieza debiendo abonar unos 220 euros.
Retornado al Mirandés, disputó 30 encuentros y a poco estuvo de lograr el ascenso, pero extrañamente, a pesar de jugar mucho, volvió a a hacer las valijas y fichar en el Deportivo Linares (2004-2005) terminando con 25 presencias y compartiendo plantel con el «Tanque» Gabriel Bordi. Sin embargo, esta temporada fue un calvario para él, ya que un rival le fracturó el tobillo derecho y las veces que quiso volver, sufrió otros inconvenientes como un esguince de tobillo, problemas en el cartílago y hasta un cólico nefrítico.
Y por si eso fuera poco, en el 2005 repitió nuevamente una transacción. Esta vez pasó al Burgos FC de Mauro Obolo, un club con más historia, pero que igualmente disputa el campeonato de tercer nivel.
Según el sitio oficial de esa institución, Tártara es un luchador, muy agresivo y un especialista el recuperar balones. Pese a su función netamente defensiva no tiene problemas para distribuir el balón a sus compañeros y aporta trabajo los 90 minutos del partido. Con esa «publicidad», no resulta raro que haya jugado con junto a Cruz, Samuel y Zamorano, aunque en este caso, se trate de los homónimos de esos jugadores y no los verdaderos.

Cucu

Comelles Diego

Diego Ruben Comelles
Delantero que asomó en la selección juvenil de Mostaza Merlo de 1991, como una promesa a tener en cuenta. Jugó el Mundial sub 17 de Italia, junto a otros chicos de su camada como Rodolfo Arruabarrena, Gustavo Lombardi, Marcelo Gallardo, Luciano Oliveri, Cristian Akselman, Juan Sebastián Verón, Damián Garófalo, Matute Morales y Norberto Alonso (Hijo), entre otros. La rompió en los cuartos de final, ante Australia, cuando convirtió 2 goles (victoria 2 a 1 de Argentina). Luego el equipo caería ante España en semifinales.
Se hizo delantero para salir en la tapa de los diarios capitalinos, pero tuvo tanta mala suerte que en sus pocos partidos en la Primera de Argentinos Juniors, donde hizo las inferiores, no convirtió (12 encuentros, entre 1994 y 1996). En 1997 se fue al Cruz Azul de México, pero sólo estuvo en un torneo de preparacion, no oficial (jugó con Paco Palencia). Al año siguiente fichó para Gimnasia de Jujuy y conoció el gol en la máxima división, algo que no había experimentado. Hasta mediados de 2000 disputó 53 partidos con la camiseta del Lobo y convirtió en 4 oportunidades (se recuerda uno a Estudiantes, y de otro de Palomita, ante Racing). Regresó a México con la intención de jugar nuevamente en el equipo cementero, pero se tuvo que conformar con integrar una de las filiales, el Cruz Azul Hidalgo (2001-02). Sin temor a que se le rían en la cara, al año siguiente pasó a Los Chapulineros de Cruz Azul Oaxaca, pero a comienzos de 2004 se fue de esa filial y retornó a la otra, la de Hidalgo. Se desconoce si está mareado por tantos «cruzazules». Lo cierto es que no se sabe nada sobre su actualidad.

Juan Pordiosero

Marchesini Matías

Matías Alberto Marchesini
Su apellido ayudó a que sea memorizado inmediatamente por los hinchas de Boca. Pero luego, debido al poco lugar que había en el equipo titular, no le pudo agregar a eso unas buenas actuaciones que le hubieran permitido jugar durante algunos años más en el primer nivel. Buen zaguero, entrerriano, y primo segundo de Victor Hugo Marchesini, aquél defensor que pasara por Boca y Ferro, debutó en la primera del Xeneize el 26 de enero de 2000, en un choque ante Racing por la Copa de Oro. Luego, le tocó participar de aquella heroica victoria de los pibes de Boca en el superclásico del 9 de febrero en Mar del Plata, que terminó con el primer ciclo de Ramón Díaz como técnico de River. Siguió en el plantel hasta mediados de ese año (incluso llevó la camiseta 5 en la lista de la Copa Libertadores, aunque no jugó y luego su lugar fue ocupado por el Chicho Serna).
En julio de 2000 fue prestado al América de México pero una distensión en las primera prácticas le complicó el panorama. Volvió a la Argentina y fue cedido a Los Andes (2000/01) para que se saque el gustito en la Primera División. En el equipo de Lomas de Zamora pudo jugar con regularidad, pero cuando se quiso acordar se había ido al descenso y tenía que volver a Boca. Llegó al club de sus inicios envalentonado por el aceptable rendimiento que había mostrado y encima Bianchi parecía tenerlo en cuenta. Pero de a poco fue comprendiendo su situación (si se quedaba era para ser suplente nuevamente) y optó por pasar a préstamo a Independiente (2001/02). En el Rojo disputó 11 encuentros y pasó momentos futbolísticos muy feos (se le recuerda un gol en contra ante River), junto a José Zelaye, Satanás Páez, Juan Tissera, Mariano Pernía, León Bustos, Franco Troche y Maxi Ayala, entre otros. Tal es así que nunca más volvió a pisar la maxima división del fútbol argentino.
En la 2002/03 se cobijó en Los Andes, ya en la B Nacional, y tuvo la oportunidad de hacer dupla con Maximiliano Flotta. En ese equipo también coincidió con Fernando Gatti y Carlos Netto. Cuando se le terminó el préstamo, a mediados de 2003, quiso retomar su carrera internacional. Se fue a la segunda división del fútbol ecuatoriano para ponerse los colores de Técnico Universitario. No le fue mal, e inclusó alcanzó a jugar en Primera, pero cuando se estaba consolidando le apareció una oferta de Chile y la aceptó. Allí se hizo un estandarte del Deportes Temuco (2004-05) y le dieron la responsabilidad de patear penales y tiros libres. Lo curioso es que después de estar a un paso de fichar para la Universidad Católica, apareció jugando en el Delfín de Manta, un modesto conjunto del ascenso ecuatoriano. Allí volvió a mostrar buenas actuaciones pero también vivió una situación desagradable. En un partido de la Primera B se olvidó del «no se olviden» y agredió al árbitro Jose Luis Cabezas. Resultado: un mes de suspensión. Todavía no se entiende como regala su fútbol en un torneo de tan poca importancia.

Juan Pordiosero

Vergel Javier


Javier Agustín Vergel (La Flaca)
Volante santafesino especialista en pasar inadvertido por distintos clubes del mundo. Quizás no le interesa demasiado trascender, y por eso su carrera está desprovista de momentos interesantes.
Participante silencioso del proceso que derivó en el ascenso de Colón en 1995 (había debutado en 1992, en el Nacional B), no tuvo mucho rodaje en Primera y apenas jugó un encuentro. En julio de 1996 se alejó del Sabalero y pasó a Atlanta. Pero en el Bohemio tampoco pudo destacarse demasiado. Resignado, se mudó a Tucumán para jugar en San Martín, donde estuvo en la temporada 1997-98.
Cuando se abrió el período de fichajes no lo dudó y se fue a Venezuela. Allí se puso la camiseta del Minervén y vaya a saber uno por qué duró tan poco tiempo, pues en 1999 firmó para el Vigorlamezzia, un conjunto de excelente nombre de la Serie C3 de Italia. No conforme con lo que habia hecho, quiso hacer un intento más en una tierra poco explorada por los argentinos: Honduras. Y allí jugó para el Real España en 2000.
Sin que nadie lo notara, regresó al país en la 2001-2002 y se incorporó a Talleres de Remedios de Escalada. Pero como su espíritu de viajero (que no es lo mismo que aventurero) le pedía otro paisaje, eligió las sierras y se fue a Racing de Córdoba (2003). Fiel a su costumbre, duró poco y ese mismo año partió hacia Uruguay gracias a las gestiones de Miguel Torres del Sel (sí, el mismo de MIDACHI) y se sumó a Wanderers. Estuvo sólo 6 meses y como bien lo reflejó la gente amiga de Seducidos & Abandonados, se encargó de dejar en claro que lo suyo es la intrascendencia. En una nota, el enganche nacido en Santa Fe adjudicó su mal paso a cuestiones físicas y tácticas (se desgarró y además el técnico lo hacía jugar de wing izquierdo).
En el 2004 se fue al Municipal de Guatemala. Pero ya para julio de ese mismo año se lo vio en Rafaela, probandonse en Ben Hur. Se desconoce que hace en la actualidad pero desde aquí desmentimos por completo que sea el mismo Javier Vergel que acusó serios problemas de uña encarnada en varios medios colombianos. Sería demasiado grosso para un tipo que durante toda su carrera fue lo más parecido a un eterno actor de reparto.

Juan Pordiosero

Carro Osvaldo

Osvaldo Aurelio Carro (Negro)
Seguramente ni hasta el más fanático de Gimnasia y Esgrima de La Plata podrá recordar que este volante uruguayo pasó por sus filas en 1998, y si bien no fichó, participó de un encuentro amistoso en Los Angeles y ante las Chivas de Guadalajara.
Previo a ello, pasó por Juventud (1990-1996) de Colonia, de donde es oriundo y por Fénix en la temporada 1997-1998.
Con 23 años, decidió probar suerte en nuestro país y cayó en el Lobo de Timoteo Griguol, aspirando quizás a escribir una historia similar a la de sus compatriotas en el club Mens Sana. Pero antes de eso, mandó algunos videos para que el viejo entrenador de el visto bueno para hacer la prueba.
Permaneció durante quince días y hasta se dio el gusto de viajar a Estados Unidos. Durante el partido mencionado anteriormente, hizo su presentación reemplazando nada más y nada menos que al famoso Cristian Pittaluga y pudo compartir vivencias con Juan Matías Sagorak.
No se supo bien que sucedió con él, la única precisión es que no convenció y retornó a su país. En el 2000 fichó para Plaza Colonia y al año siguiente volvió a probar suerte en el exterior. Esta vez, con menos pretensiones pero con más posibilidades, vistió los colores del Macará de Ambato (2001) de Ecuador, sin embargo, a los pocos meses retornó a Plaza, club en el que permaneció hasta el 2005 siendo dirigido por Gustavo Matosas.
Pero insistente, y a su vez desesperado por lograr una diferencia económica, se fue hasta Australia para formar parte de la plantilla del Queensland Roar (2005). No tuvo mayor suceso y pasó como un ilustre desconocido.
Eso, hasta que la selección uruguaya debió jugar el repechaje con «los canguros». A partir de allí, comenzó a ser eje de todas las miradas, nombrado en notas y entrevistas y logrando los 15 minutos de fama, que jamás supo tener.

Cucu

Botana Marcelo

Marcelo Aníbal Botana
Tuvo suerte de entrada. De haber nacido una década más tarde hubiese cargado con el peso de apodarse «Maru», algo que pudo esquivar gracias a una cuestión generacional.
A diferencia de muchos que se alejan de las canchas y no encuentran una fortuna similar sin los pantalones cortos, Marcelo Botana supo trascender más como empresario que como futbolista. Apareció en la primera de Racing en 1987, y llegó a jugar 31 partidos (1 gol) hasta 1990. En Avellaneda se lo recuerda como un jugador limitado y propenso a cometer errores infantiles. Luego desapareció de los primeros planos y se lo volvió a ver a principios de los 90’s con varias camisetas del Nacional B. con todas tuvo un paso breve, aunque logró una cantidad importante de encuentros disputados. Primero estuvo en Defensa y Justicia, en la temporada 1992/93 (36 partidos, 8 goles); y luego en Douglas Haig de Pergamino (1993/94, 28 partidos, 1 gol), Deportivo Laferrere (1994/95, 6 partidos) y Nueva Chicago (1996/97, 6 partidos). Después bajó de categoría y jugó para Argentino de Quilmes (1997/98) junto al otro baldosero ex Racing como Jorge Alfonso.
Una vez retirado siguió ligado al fútbol pero en su faceta empresarial, ya que trabaja como intermediario en varias transferencias de jugadores sudamericanos.
A fines de 2004 su nombre estuvo en los medios debido a una polémica que se generó en torno al fichaje del peruano Juan Vargas. El ex hombre de Racing hizo el nexo entre el club dueño del pase (Universitario) y la institución interesada, el Mónaco de Francia. Pero a último momento surgieron dudas por parte del grupo que representaba al actual jugador de Colón (incluso se habló de que estaba metido el Olympique de Marsella) y la operación no se concretó, creandose un manto de sospecha alrededor de todos los participantes del frustrado negocio. Es más, el mismo Vargas llegó a dar declaraciones al respecto cuando la transferencia aún estaba en pie y le preguntaban sobre el valor de su pase (un millón de dólares): «El Mónaco es un gran equipo con buenos jugadores y si mi amigo Botana lo dijo, son cosas de él. Si valgo un millón, es cuestión administrativa. Emigrar para mí sería lindo«. Finalmente, el peruano terminó recalando en Santa Fe.
Botana, lejos de haberse intimidado, continúa representando jugadores de renombre internacional como el colombiano Rodrigo Saraz y el inolvidable John «Tyson» Galliquio.

Juan Pordiosero