Lucas Alberto Correa
Por esas cosas insólitas del fútbol, este muchacho estuvo cerca de convertirse en el último futbolista en utilizar la camiseta número 10 de las selecciones nacionales. Por esos actos de justicia que regala la vida cada tanto, eso no ocurrió.
Promesa desde sus épocas de inferiores, debutó en la Primera de
Rosario Central en la derrota 4 a 1 ante Racing del Clausura 2001. Aquél día sólo jugó 8 minutos (reemplazó a Argañaraz) y compartió la cancha con otros debutantes en el Canalla como Manchado, Cetto, Vacaría y Talamonti, aprovechando que los grandes estaban disputando la Copa Libertadores.
Su habilidad lo llevó a integrar la Selección sub 17 que participó en el Mundial de Trinidad y Tobago, en 2001. Correa jugó bastante bien (hizo un gol en el debut, ante Burkina Faso) junto a Carlos Tévez y quedó en las puertas del título luego de caer en la semifinal ante Francia. Con Argentina eliminada, surgió la decisión de la AFA de no volver a utilizar el número que Maradona había llevado durante años con la casaca albiceleste. Correa, indagado por los medios por tratarse del último representante de la mítica 10, declaró
«Para mí esto es un verdadero honor«. Luego la FIFA no aceptaría la propuesta y Lucas se quedaría con las ganas.
Sus sueños de grandeza («
quiero ser campeón con Central y después ir a Boca o River«), lo colocaron entre los preferidos de los simpatizantes rosarinos que aguardaban por un crack de proyeccción internacional. Todos hablaban de sus condiciones y de su futuro, pero a medida que pasaban los meses la desilusión iba en aumento. A pesar de haber disputado algunos partidos en Primera, no tenía los suficientes minutos en cancha como para creer en su definitiva explosión.
Por ese motivo, llamó la atención que en septiembre de 2002, llegara un fax desde España con la clara intención del Barcelona de contar con los servicios de Correa. La posibilidad esperanzó a alguos dirigentes canallas y abrió un abanico de sospechas en otros. Sobre todo por las cifras: El Barsa ofrecía 50.000 dólares por el préstamo, y en caso de que el volante jugara cinco partidos los rosarinos iban a cobrar 200.000 de la moneda estadounidense. Y el dato más escalofriante: si Correa llegaba a jugar 20 encuentros en el Barsa, los auriazules iban a recaudar 6.000.000 de dólares.
Las versiones fueron muchas y todos dieron su parecer. «
Lo de Lucas Correa al Barcelona es una farsa absurda. El fax que recibió Néstor Mascó (secretario) lo podría haber mandado yo desde mi casa«, declaró el protesorero Eduardo Liberati. Al mismo tiempo, César Luis Menotti, que aconsejaba al Barcelona en las compras y era técnico de Central al mismo tiempo comentó «
No sé de qué se trata esto de Correa«.
Lo cierto es que en octubre de ese año, el pibe armó las valijas de forma silenciosa y se fue a España. Los dirigentes estallaron de la bronca. El vicepresidente Campagna tuvo que salir a aclarar algunas cosas y dijo «
De lo que estoy seguro es que nosotros no pagamos ningún pasaje de avión. Al menos tenemos la tranquilidad de que la semana pasada firmó contrato con nosotros, por lo que estamos seguros de que no perderemos al jugador«. Luego se enterarían de que el volante se había ido a probar al Barcelona B. Regresó al tiempo sin demasiadas novedades y trató de volver a jugar en Central. Y pese a que integró el plantel, no tuvo las mismas chances que en sus inicios.
A mediados de 2004 se fue a Italia y firmó para el
AS Penne Calcio, para jugar junto a otros argentinos, como Pablo Landeiro, José Parmiggiani, Alejandro Lalli, Gerardo Massini y Francisco Fassone. Allí actuó en 32 partidos e hizo 9 goles.
En la última temporada se incorporó al
Lanciano, de la serie C1. Y al parecer, lo de su pase al Barcelona habría sido una cortina de humo.
Juan Pordiosero