Giaccone Ariel

Ariel Alberto Giaccone
Volante ofensivo con espíritu de delantero que tuvo la desgracia de debutar en Primera en una mala época de Ferro Carril Oeste. Allí intentó dar muestras de su talento, pero no lo pudo hacer ni en pequeñas grageas. Jugó 20 partidos y convirtió 3 goles para el club de Caballito, en la temporada 1998-99. Se notaba que tenía buenas intenciones, pero también era cierto que no estaba en el lugar indicado (era suplente de la fórmula Guerra-Mandra, una de las peores delanteras de la historia).
Luego pasó a Belgrano (2000-01) y obtuvo un poco más de protagonismo, aunque le costó ganarse el puesto. Sin embargo, cuando entraba, marcaba (como ante Unión de Santa Fe, en la victoria 2 a 1 del Clausura 2001). Llegó a hacer dupla con Julio Mugnaini, con todo lo que eso implica.
En 2001, el técnico argentino Miguel Salvador Isabella se hizo cargo del club Delfín de Ecuador, y lo llamó para reforzar al equipo, junto a otro compatriota, Claudio Pochettino.
A comienzos de 2002 se incorporó a Central Norte de Salta, para disputar el Torneo Argentino B. Y no tuvo ni un drama en blanquear que había llegado más por amiguismo que por condiciones. «a Daniel (el arquero Gazzaniga) lo conozco y es quien brindó las referencias para que pueda llegar a este club, en donde espero aportar toda mi experiencia como jugador para lograr el ansiado ascenso«, comentó a su llegada.
A los pocos meses se fue de nuevo al exterior. Pero lejos de fijarse en el «que dirán», aceptó su baldoseridad y fichó para el San José de Oruro, Bolivia.
Hace más de dos temporadas que juega en 9 de Julio de Morteros. Allí, en ese modesto equipo del Argentino B, extraña las tardes en las que se enfrentaba a los ídolos de la tele domingo a domingo. Pero igual, resignado y sin más opciones, se conforma con ser compañero de Mario Juárez, el hermano de Iván.

Juan Pordiosero

Grandi Alejandro

Alejandro Sergio Grandi Mathon
Portero uruguayo que jugó poco en nuestro país, pero que dejó un grato recuerdo a raíz de su singular look y su inolvidable apellido. Desde un principio dio la impresión de que le faltaba algo para ser un grande, pero él trató de desmentir esa sensación en cada uno de los clubes donde estuvo.
Nació en Montevideo en 1968 y saltó a la consideración del pueblo charrúa en la temporada 1991-92, defendiendo la divisa de Bella Vista (había salido campeón en el ’90 pero con una participación mínima). Al año siguiente cruzó el charco y llegó a Huracán de Parque Patricios, que estaba necesitando un arquero confiable. En los 14 partidos que jugó en el Globo (1993), dejó a los simpatizantes quemeros con ganas de más. Algo que repetiría a lo largo de su carrera. Su corte de pelo con colita rutera flasheó a más de uno.
En 1994 volvió a Montevideo y se sumó a Nacional. Pero tampoco duró mucho en el Bolso, ya que en 1996 apareció en Huracán Buceo , equipo que posee una de las casacas más originales del mundo. Para 1997 se propuso un objetivo bien claro: meter tres equipos en un año. Y lo logró. Los primeros seis meses los jugó para Wanderers, y desde julio hasta los primeros días de diciembre atajó en el arco de Olimpia de Paraguay.
Cuando todo hacía preveer que pasaría fin de año en Montevideo, le salió la oportunidad de probarse en un fútbol más competitivo. El Cádiz de España buscaba un portero para reemplazar al titular lesionado (no confiaban mucho en el suplente) y aprovecharon el acercamiento del representante de Grandi. Firmó y jugó dos temporadas. No dejó una buena imágen (el equipo ibérico estuvo ocho años sin volver a contratar un portero extranjero) pero algunos lo recuerdan por su curiosa habilidad para atajar penales, virtud que mostró en varios clubes a los largo de su trayectoria. En la primera temporada (1997/98) sólo atajó 360 minutos y en la segunda (1998/99) sacó provecho de una nueva lesión del arquero titular y atajó en el Trofeo Carranza, siendo héroe en la jornada en la que le detuvo 3 penales a los jugadores del Betis. El diario local comentó «La noche más ‘Grandi’: Sin lugar a dudas, Grandi no olvidará la noche de ayer. Tras unos 90 minutos plenos de aciertos, remató la faena con 3 paradas en la tanda de penaltis, lo que provocó su salida a hombros como si de un torero se tratase«. Luego atajó 6 partidos más en la liga, pero nunca bajo la confianza del técnico.
Fiel a su costumbre «golondrina», al año siguiente volvió a Uruguay y se incorporó a Wanderers. Ya todos imaginaban que no duraría mucho en la institución que vio nacer a Enzo Francéscoli. Por eso nadie se asombró cuando se fue al River Plate uruguayo en 2000.
Un año más tarde regresó a Wanderers y allí estuvo hasta fines de 2002, cuando decidió cambiar de aire y pasó al Liverpool de Montevideo (tampoco iba a cambiar tanto). En 2004 se fue a vivir a España y comenzó a entrenar con compatriotas amateurs y ex jugadores profesionales, con los que conformó la selección uruguaya que participó, en Madrid, del Mundialito contra la discriminación y la solidaridad. Recién cuando el pueblo charrúa se enteró de eso, aceptó el retiro de uno de los arqueros con más onda de los 90’s.

Juan Pordiosero

Ávila Leandro

Leandro Ignacio Ávila (Picho)
Talento pulido en las inferiores de Independiente con perspectivas de que se convirtiera en el número cinco del Rojo durante muchos años (hasta jugó en selecciones juveniles). Sin embargo, en la etapa final el plan falló. Le pusieron a un histórico como Cascini por delante y tuvo que comer banco como loco. En 1999 sólo jugó 4 partidos y en 2000 le costó bastante jugar como titular, aunque llegó a hacerlo.
Con el tiempo los dirigentes confesaron que todo había sido producto de un malentendido. El chico no poseía excelentes condiciones futbolisticas. Pero entusiasmados por una cuestión dialéctica creyeron que sería «el dueño de la pelota» por el apellido que portaba.
Está claro que nada de eso ocurrió. Cansado de esperar oportunidades, en 2002 comenzó a replantearse su futuro, y optó por irse a otra institución. Pero eligió mal y se fue a Chacarita, donde volvió a ver nubladas sus chances con la presencia de Rosada. El ex Boca le tapaba el lugar (obvio, es volante tapón) y sólo pudo ingresar en cuatro partidos, de las diez veces que fue al banco.
No contento con eso, se quedó para completar el préstamo sin chistar pero también le tocó ser suplente en el Clausura 2003. Al finalizar su estadía funebrera pasó a la CAI de Comodoro Rivadavia, donde mostró algo de su depurado trato de pelota, pero también fue utilizado como recambio. Finalizó la temporada en buen nivel y a mediados de 2004 cayó en Olimpo de Bahia Blanca, para volver a probar las mieles de la Primera División. Pero apenas si le sintió el gustito de lejos. El Goyo Pérez no lo tuvo en cuenta y a principios de 2005 tuvo que marchar junto a Facundo Imboden, Alexis Cabrera, Luis Rueda y Sebastián García.
Ese mismo año se sumó al Éspoli de Ecuador, pero días antes de su debut se lesionó y los dirigentes se vieron obligados a rescindirle el contrato. Con la mala leche a cuestas armó las valijas y se volvió a Argentina para incorporarse a San Martín de Tucumán, en el Torneo Argentino A. Aún permanece allí, rezando para que no incorporen a otro volante central.

UPDATE

Sigue jugando en el Santo tucumano, donde comparte plantel con Javier Lavallen, Luís Rueda, Matías Saad, Esteban Gil; estaba siendo habitualmente titular pero se lesiono en un pie frente a Chacarita.

Juan Pordiosero

Cáceres Silva Ricardo

Ricardo Daniel Cáceres Silva (Gusano)
«El Heredero de Gorosito». Asi lo presentó el Diario Olé en una nota publicada en abril de 1999. Con 17 años casi cumplidos, este paraguayo la rompía semana a semana en las inferiores de San Lorenzo e incluso llegaron a tantearlo para que se nacionalice argentino (entrenó y todo con el Sub 17 albiceleste).
En aquél entonces, el público del Cuervo no entendía por qué no le daban más chances en reserva luego de las buenas actuaciones que tenía jugando en la Sexta división (Boca le había echado el ojo y los dirigentes azulgranas tuvieron que pagarle viáticos y premios para que no se fuera).

-¿Vos estuviste alternando banco y titularidad en la Reserva. ¿Por qué volviste a la Sexta?
Es que estuve lesionado. Los técnicos me habían mandado a la Sexta para retomar el rítmo futbolístico, porque me había salido un sobrehueso en el pie derecho, muy doloroso. No pude caminar durante casi todo febrero. Por suerte ya me curé totalmente. Ojalá me sirva para volver a la Reserva.

– Sos enganche y hacés varios goles (NdR: venía de hacerle 3 a Colón, en Santa Fe). ¿Por qué no jugás de punta?
-Porque me gusta más la posición de enganche, o de volante por izquierda o derecha. Soy un jugador habilidoso. Mi ídolo y espejo es Enzo Francéscoli, aprendió mucho de él, incluso la forma de pegarle a la pelota en los tiros libres. Yo soy derecho, como él.

-A pesar de que naciste en Asunción, entrenaste un tiempo con Pekerman.
-Si, fue el año pasado (1998). Estuve en la Sub 17 durante seis meses y me preguntaron si podía nacionalizarme. Después no me llamaron más porque hasta los 18 años no puedo hacer el trámite. ¿Si me llaman de Paraguay? No se que haría….

En esa misma nota para el diario deportivo, Cáceres Silva dio detalles de sus llamativos dibujos en la piel:
-Tengo tatuados varios animales, un león, un duende (en el caso de que sea un animal), un dragón y un escorpión. Me los hice por gusto, no tienen ningún significado especial. También tenía cuatro aritos, dos en cada oreja…Pero el Profe Marcelo Rosenblatt me dijo el primer día de la pretemporada que me los sacara, que Ruggeri ya había retado a unos cuantos pibes.

Sin embargo, los retos no hicieron mella en el espíritu curioso del volante ofensivo y años más tarde quiso probar si podía ver más «duendes» sin tener que tatuarselos. El tiempo le hizo realidad ese deseo, pero antes peregrinó por el ascenso gracias a los sucesivos préstamos que San Lorenzo le ofrecía para saciarle sus ganas de jugar.
En julio de 2001 pasó a Almagro, en la B Nacional, que estaba bajo la conducción de Ginarte. Poco duró poco ya que al año siguiente volvió al Ciclón y jugó el torneo de Reserva (le hizo un gol a Boca, en 2002)
En julio de 2003, sin chances de debutar en Primera, se fue al Deportivo Morón en busca de continuidad, pero allí encontraría un bajón más. Arrancó siendo titular en el Apertura, e incluso tuvo buenas actuaciones, pero luego su nivel cayó bastante y quedó relegado. Para el Clausura 2004 de la Primera B, las oportunidades se le achicaron (el DT sólo lo puso un ratito en los tres primeros partidos del año, aunque hizo un gol ante Argentino de Quilmes). Pero él se terminó de enterrar. El 21 de febrero se jugó el clásico entre Morón y Almirante Brown. El Gallito perdió ese día 2 a 1, como local, y el paraguayo ingresó a los 16 minutos del segundo tiempo por su compañero Mercier. Hasta ese momento fue un partido como cualquier otro, aunque con la tristeza elocuente que supone la derrota en un clásico. Pero todavía había más.
Luego del partido, a Cáceres le tocó realizar el control andidoping. Y días más tarde recibió la noticia menos deseada: le había dado positivo.
En marzo de ese año se dio a conocer la información (esa misma semana también ocurrió algo similar con Cordone y Esteban González) y en abril se supo la sustancia y la pena: por haber encontrado en su muestra un derivado de la marihuana, recibió una sanción de tres meses (El Gusano ni se tomó la molestia de ir a declarar). El club, además, tuvo que pagar el equivalente a 75 entradas generales en concepto de multa.
Cumplió la condena y ese mismo año se incorporó a Laferrere. Con el tiempo pudo jugar con Cecilio Galeano, Cubito Cáceres, el Mono Claut, el Pampa Biaggio y Garrafa Sánchez, de quien llegó a ser el suplente natural.
Hoy, con menos competencia en el puesto pero con un dolor que lo debe seguir acompañando en cada rincón del estadio de Lafe, trata de reconstruir una carrera que comenzó plagada de buenos augurios y con más de un duende dando vueltas por el aire.

Juan Pordiosero

Chávez Rubén

Rubén Ariel Chávez (El Bombero)
Lateral surgido de Rosario Central que intentó llegar bien alto como varios compañeros de su camada pero que sin embargo nunca logró afianzarse en Primera División y terminó siendo postergado por otros jugadores. Tal es así que vio desde el banco como se desempeñaban por ejemplo Rodolfo Arruabarrena y Germán Rivarola. Vale aclarar que «El Bombero» (porque según un periodista apagaba todos los incendios) no tenía un carril definido, no por su variedad de perfiles sino porque sólo jugaba cuando había que tapar huecos.
En 1996 el Canalla volvió a jugar la Copa Conmebol, torneo en el que debía defender el título del año anterior, no obstante fueron eliminados (Chávez participó) por Lanús, a la postre campeón.
Sin más que hacer por Arroyito, no logró atraer a ninguna otra institución, por lo que aceptó una oferta del flojo fútbol venezolano.
Fichó en el Unión Atlético Táchira (1998-1999) donde tuvo como compañeros nada más y nada menos que al defensor Alfredo Turdo y el pelilargo Fabián Alegre. En aquel país, jamás pensó que haría carrera, sino que lo creía como una transición.
Años después fue transferido al Italchacao para recalar finalmente en el Monagas SC (2001-2002), club en el que fué considerado por el periodismo deportivo como el mejor defensor extranjero que haya jugado allí en los últimos años ya sea por su rendimiento futbolístico y su carisma con la gente.
Sus días en esta institución era los mejores, sobre todo porque se tomaba unos ricos mates en el vestuario con Juan José Cardinal. Pero claro, la incipiente crisis política lo haría retornar al país.
«Decidí irme de Monagas por los problemas que había en el país, tenía miedo de que pase algo grave, y además mi esposa estaba embarazada de 7 meses y queríamos tener el bebe en argentina, creo que esos son lo dos motivos del porque me fui, porque si no me habría quedado», afirmó al ser consultado por un sitio de fanáticos.
Instalado en Rosario nuevamente, no le quedó otra, y repitió la misma historia que todos los que no logran hacer carrera en los grandes de la ciudad. Se unió a los intereses de Tiro Federal (2003-2004) en el Argentino A y fue partícipe del ascenso al Nacional.
Dirigido por Jorge Solari, conoció a Del Vecchio, Chitzoff, Misetich, Walter Paz, Alejandro Peralta, Terés, Gustavo Dueña y Diego Erroz.
Ya en la segunda división argentina, el «Chavo» volvió a desaparecer de los medios y abandonó el club. Se desconoce su paradero.

Cucu

Cotera Alfredo

Alfredo Nicolás Cotera
Marcador central que se destacó más por su pelada y por su apellido que por sus condiciones futbolísticas. Debutó en la primera de Huracán de Parque Patricios en 1997 y completó 16 encuentros hasta 1998. No convirtió ningún gol ya que ese no era su fuerte (todavía los hinchas quemeros están tratando de descifrar cuál era su virtud). Compartió el plantel con experimentados como Carlos Bustos, Chacoma y Giuntini, y otros pibes como Orsi, Mhamed, Toedtli y Gastón Casas.
La crisis institucional lo obligó a dejar el club y comenzó una carrera internacional de alto vuelo. Primero estuvo en Millonarios de Colombia (1999-2000), luego en el Monza de Italia (2001) y la 2002-03 la jugó para la Universidad de Concepción, donde había llegado para hacer unas pruebas y convenció por su nivel pero por sobre todo por su baja cotización que se adaptaba al escaso presupuesto del club chileno.
Desde 2004 está en el Haladas de Hungría, y según parece, no tiene intenciones de regresar.

Juan Pordiosero

Latorre Hernán

Hernán Pablo Latorre (Fulbito)
Para mayo de 1991 la ilusión de Racing estaba centrada en la obtención del campeonato pero también en una incipiente promesa que asomaba con el peso del apellido. En ese momento, el presente de su hermano Diego, era similar a la aparición del Kun Agüero en Independiente.
El joven en cuestión era Hernán Pablo Latorre, hermano de «Gambetita» y que practicaba con la reserva dirigida por Humberto Grondona.
Con 19 años recién cumplidos, llegó a la Academia con el pase en su poder gracias a la rápida intervención de Settimio Aloisio, quien convenció a la dirigencia para que al menos lo dejen entrenar.
Previo a ello, había quedado libre del Deportivo Español en cuarta división y atravesado una breve y desafortunada prueba en Huracán.
«Por ahora trabajo con los suplentes y me prendo en los entrenamientos con la primera, me están observando para ver si me compran o no, tengo que esperan hasta junio».
Finalmente no pasó el filtro y futbolísticamente no se supo más nada de él. Participó en algunos partidos de tercera sin ninguna trascendencia, pero aprovechó sus quince minutos de fama y el apellido de su hermano (que también es de él) para poder mostrarle a sus nietos que el también salió en El Gráfico.
Por esos meses y aún esperando saber si quedaba o no, Boca le ganó a Racing 6 a 1 en la Bombonera con dos goles de su hermano Diego. El partido se jugó a la mañana por razones de «seguridad», aunque también se especuló que fue debido a que algunas empresas de interior pagaron un «plus» por emitir el evento en directo.
Resultó un baladazo a la ilusión blanquiceleste, porque Boca llegaba puntero con 22 unidades y Racing segundo con 20.


Fue posible imaginar a Perfumo, Fabbri o Borelli no pudiendo salir ni a pasear el perro ese domingo por la tarde, y ni hablar del plantel, abatido por la derrota y con el ánimo por el piso.
Todos, salvo Hernán que nos dejó una enseñanza: en el fútbol, no es cuestión de andar dramatizando. Si bien el formaba parte del plantel, la tarde de aquel día la pasó en la Costanera almorzando y festejando junto a su exitoso hermano Diego, amigos y familia.
Pero eso no es todo, porque colgado de la fama de «Gambetita», se fue a vivir a Tenerife junto a él, quizás, tratando de comenzar de nuevo en el fútbol.

Calala (Postero Invitado)

Giganti Mauricio

Mauricio Luis Giganti (El Buli)
Delantero surgido de las inferiores de Ferro de General Pico que pasó a las de Boca Juniors y llegó a formar parte del plantel profesional en 1996, pero que jamás tomó relevancia como para ser tenido en cuenta, al menos, en el banco de relevos. No obstante disfrutó su permanencia allí al lado de Diego Maradona.
Por eso, fue prestado a Almagro (1996) y luego viajó a Chile para tratar de inflar las redes en Unión Española. Según los amigos de La Rompieron, Giganti dio pena y fue parte del primer descenso de la historia de ese club.
Asustado y aflijido, volvió al país y fue derivado a Atlanta (1997-1998) junto a Federico Capece. En el Bohemio con Alcami, Cardinal, Ricardo Echazú, Fantini, Marangoni, Módica y Víctor Paredes la pasó bien, pero a fin de temporada debió retornar nuevamente a su club. En ese receso varios prestados se presentaron en el primer entrenamiento para definir su situación. Entre los nombres más importantes se puede mencionar a Carrario, Andrizzi, Rey, Tréllez, Trobbiani, Rubén Cantero y Leonardo Luppino entre otros.
Al tiempo fue renegociado y retornó al otro lado de la cordillera. Esta vez Provincial Osorno confió en él, y defendió sus colores durante tres años. Su historia se repitió, porque perdió la categoría en dos oportunidades, con un ascenso entre medio. Finalizado su contrato, entendió que el vecino país era su lugar en el mundo y fichó por dos temporadas más en el Deportes Melipilla.
«Soy un delantero bien de área bastante potente con buen cabezazo, y lo más importante quizás, lo que tiene que tener un delantero, es que soy oportunista y por lo general hago muchos goles» se autodefinió alguna vez.
Jugó luego en Municipal Liberia (Costa Rica), Alvear Fútbol, Deportivo Argentino de Quemú Quemú y Acassusso, donde marcó un gol en su primer partido como titular.
Sin un rumbo muy claro y con la imperiosa necesidad de lograr una diferencia económica, en el 2005 debió tomar una gran decisión, mudarse al fútbol de Vietnam. «Yo estaba en Buenos Aires y las cuentas no me cerraban. Tenía que alquilar y viajar. El clima de inseguridad no me gustaba nada, por los chicos. Ganaba 1700 pesos y gastaba 600 sólo en alquiler; la plata no me alcanzaba. Y tenía una familia que mantener. Lo hablé con mi esposa y ahora estoy contento de la decisión que tomé. En la Argentina no había futuro para mí».
A pesar de las ofertas de Israel, optó por el país asiático y se acomodó en el LG Hanoi ACB, donde jugó con Damián Andermatten.
En ese país socialista vió consumir mono, perro y serpientes, pero con una tarjeta especial que le entregó el embajador, pudo hacer compras en un supermercado extranjero y comer más acorde a sus costumbres.
Decir que fue «a robarla» es una afirmación muy cierta, porque como muchos otros, aceptó que lo hacía por motivos económicos y criticó a la liga en la que participa.
«Acá empieza el torneo y ya todos saben quién será el campeón. Se arreglan árbitros, se compran jugadores. El año pasado, otro equipo compró al arquero y a tres defensores nuestros. En un partido íbamos ganando y de golpe pasamos a perder con dos goles rarísimos: un defensor nuestro hizo un penalazo a propósito y en el otro, el arquero salió regalado. Era muy obvio. Yo me quejé y junto con un compañero uruguayo, fuimos a hablar con el presidente, y ahí nos explicaron todo. Igual, a la semana echaron a los jugadores involucrados».
Pero el pampeano no sólo tiene una pelota en la cabeza, sino que tiró algunas sabias y curiosas reflexiones. Aseguró que «si volviera a nacer, decidiría estudiar o dedicarme a otra cosa porque el fútbol me ha quitado muchas cosas, entre ellas, el compartir más tiempo con mi familia y con mis amigos».

Cucu