Mercado Daniel

Daniel Gustavo Mercado (El Sapo)
Enganche que estuvo bajo la sombra de Danilo Tosello en Belgrano de Córdoba. O le tocaba ir al banco o jugaba acompañándolo en la función creativa. No tenía opción. Siempre de relleno, jamás valorado por su actuación individual.
Mercado alcanzó los 40 partidos en la primera del Pirata (desde 1994 a 1996) y se anotó 3 veces en el marcador (le hizo un golazo de afuera del área al Deportivo Español, muy recordado por los hinchas celestes).
Cansado de no poder demostrar su verdadero nivel, prefirió jugar los torneos de la Asociación Cordobesa de Fútbol. Se hizo un referente de Escuela Presidente Roca, un equipo apodado los «panza negra». Durante el primer lustro de este siglo la rompió en la Liga Regional de Río Cuarto, en conjuntos como Independiente Dolores. También tuvo un paso por Libertad de Sunchales (2004). A principios de 2005 jugaba para Avellaneda, otro club cordobés. Incluso, en un amistoso le metió un golazo de tiro libre a Instituto, club que también lo tuvo alguna vez en sus filas.
A mediados de este año lo contrató Juventud Unida Universitario de San Luis para disputar el Torneo Argentino. Allí fue compañero de Pachorra Godoy y Oscar Pepe Monge, entre otros. Pero lejos de su amada Córdoba y con 35 años sobre el lomo, todo se le hace más difícil.

Juan Pordiosero

Ávalos Jorge

Jorge Rolando Alfonso Ávalos
Volante derecho o defensor con una diminuta trayectoria en el fútbol de AFA. Asi y todo, se hizo un tiempito para fabricar sus 15 minutos de fama y sellar de esa manera su pasaporte a este sitio.
Debutó en la Primera de Racing en 1991, y ese mismo año tuvo la alegría más grande de su carrera. En la Liguilla de la temporada 90/91, La Academia enfrentó a Vélez por un lugar en la semifinal. El partido de ida lo ganó El Fortín 3 a 0, con una tripleta de Oscar «Cepillo» Acosta.
Pero en la revancha, el conjunto albiceleste se recompuso y goleó 5 a 1, en su estadio. Alfonso abrió el camino con un gol en aquella jornada histórica (los otros tantos los marcaron Rubén Paz, Ortega Sánchez, Juan Ramón Fleita y Jorge Borelli, a los 12 minutos del segundo tiempo suplementario).
En los restantes 7 partidos que jugó en Primera no volvió a marcar. Los plateistas de Racing aún se preguntan por el paradero del pibe que inició aquella proeza con letras minúsculas.
Su espíritu siguió circulando por Cilindro de Avellaneda, aún mientras su figura, totalmente alejada de los flashes de la fama, deambulaba tibiamente por las canchas del ascenso (Jugó en Almirante Brown, Dock Sud y Argentino de Quilmes, donde compartió la defensa con un viejo conocido de Racing, Marcelo Botana).

Juan Pordiosero

Formidábile Javier

Javier Andrés Formidábile
Con ese nombre no le quedaba otra que descollar y hacer quedar bien a toda una familia, sin embargo bastante lejos estuvo de eso. Arrancó como volante en la primera de Platense (1999) luego de la renuncia de Pedro Marchetta. Al asumir Raúl Grimaldi, entrenador de la cuarta división, optó por ponerlo en lugar del lesionado Claudio Spontón dándole el gusto de compartir plantel con grossos como Lenguita, Mandrini y Viqueira. En Vicente López conoció el dolor de la derrota, soportando el descenso. Junto a Campi, Nasuti, el Totó García, Insaurralde, Hirsig, Krikorián, Pobersnik y Guillermo Santo entre otros no pudieron revertir la complicada situación.
En el 2002 con pasaporte en mano, cruzó el viejo continente para poder hacer una diferencia económica que indudablemente en Argentina no lograría jamás. Llegó a Italia y pasó por el gracioso Puteolana (2002-2004), el Gragnano (2004-2005) y actualmente descolla en el Ischia Benessere (2005).
Su carrera no fue nada «formidable» (había que meterlo en algún lado).

Cucu

De La Vega Diego

Diego De La Vega
Sin relación alguna con Guy Williams, Antonio Banderas o Florencia, el hombre en cuestión apareció en Argentinos Juniors con la camiseta número 24 en el Clausura 1999 y se fue con la 17 a mitad del 2001.
En ese tiempo compartió plantel con algunos jugadores que supieron destacarse después como por ejemplo Julio Arca, el Pocho Insúa, Rolando Schiavi y el Loco Cervera, sino también con estrellas como Sanzotti, el Chispa Cogliandro, Zagharián, el Arcángel Osorio, los mellizos Belforti, Pablito Sabbag, Santiago Kuhl, Darío Scotto, la Vieja Moreno, el Balín Bennett, Arcamone y el campeón olímpico Nicolás Medina entre otros. Por esas épocas se dio un gusto que pocos se han dado: tener como técnico al colorado Mac Allister.
Para el Apertura 2001 pasó al recién descendido Los Andes soñando con dejarlo en primera y obtener minutos, un sueño que se hizo trizas.
Ya para el año 2002 como todo baldosero que se precie de serlo, fue a probar suerte a Europa y cayó en el Bryne de Noruega, donde pensó que podía hacer una carrera similar a la de Pertot y Corpache en Finlandia. Sin embargo, en la tierra de Tore Andre Flo llegó a jugar seis partidos entre Junio y Octubre totalizando 181 minutos y 2 amarillas, realmente muy poco.
Diego De La Vega es sin dudas uno de los nombres más grossos del generoso fútbol argentino y con eso le alcanzó para ganarse un lugar acá. Y por si acaso, le agregó una carrera que encuadra perfecta en los intereses de la página.
Hace tres años «El Zorro» le hace la Z a los delanteros rivales en Deportivo Armenio en la Primera B.
¿Cuántos baldoseros lo habrán gastado por el nombre?

Pastor

Bianchi Rafael

Rafael Adrián Bianchi
Una carrera a lo Karim Adippe. Delantero goleador pero que no llegó a los 100 goles en su carrera, corpulento y con pasos por varios clubes de su país no muy grandes y de Sudamérica.
Arrancó en Central Español (1987-1988) y una buena temporada hizo que la dirigencia de Nacional (1989) se aproveche, al igual que la de Peñarol, del semillero de los demás. Pero en el tricolor apenas jugó un año y viajó a la Argentina. Se alistó en el ascendido Lanús (1990), en un paso del que nadie tuvo registro aunque le haya marcado un gol al campeón Newell’s. De ahí continuó su periplo por la región pasando al Palestino de Chile (1991). Tampoco duró demasiado y volvió para sus pagos. Jugó en el siempre duro Cerro (1992) y otra vez partió del otro lado de la cordillera. Ese mismo año participó en dos encuentros para su selección, curiosamente partidos frente a clubes, como el Recreativo Huelva y el Benfica.
En el Everton de Chile (1993) hizo 10 goles pero no alcanzó a ser el goleador del certamen (fue Cristian Montecinos) ni de su equipo (Juan Carreño).
Extrañamente retornó otra vez a Uruguay, o porque el antecedente le sirvió para retornar en forma gloriosa o porque los chilenos no lo quisieron más, algo que nunca se sabrá.
Integró el plantel de Bella Vista (1994) y seguramente por interesantes rendimientos Nacional (1995) volvió a creer en él. Quizás lo veían más completo y maduro para mancarse la histórica camiseta, pero haber aparecido en (1996) en Rampla Juniors no habla bien de él. Allí es recordado por ser el «que se comió la piña» de un rival frente a Peñarol, motivo por el cual fue retirado en camilla.
Y no frenó allí. El necesitado Huracán de Corrientes (1996-1997) lo trajo de nuevo al fútbol argentino donde formó dupla con el Pícaro Fernández y convirtió algunos goles (7 en el Apertura). Tuvo su noche de gloria en Avellaneda precisamente en el último partido del Clausura 1997 cuando vencieron a Independiente. Marcó dos veces, sin embargo ese triunfo no alcanzó para salvar la categoría por la victoria de Español en otro estadio. Apenas 64 DT lo anotaron en sus equipos del juego del Diario Clarín. No se fue del país pero optó por ir al ascenso, a Almirante Brown de Arrecifes (1998-1999). A nadie le interesa como le fue allí, sino que la apuesta era ver hacia donde partiría después. Y para no decepcionar a sus «seguidores» se pasó de rosca. Jugó un año, para no perder la costumbre, en el Herediano de Costa Rica (2000) e inmediatamente retornó a su casa. Se retiró en Huracán Buceo (2001). Un Bianchi, sin fama, sin gloria, no ganador…y mucho menos con el celular de dios.

Cucu

Mello Alejandro

Alejandro Alvaro Mello
En épocas de vacas flacas, de sequía de goleadores y de prematuras ventas a cualquier equipo de Europa, el fútbol argentino comenzó a mirar hacia los costados. Por ello, en este último año y medio comenzaron a llegar nuevamente jugadores uruguayos como en los ’90.
Mello arrancó jugando Nacional (1999-2000) pero sin lugar pasó a River Plate (2001-2002) de su país donde hizo una interesante dupla baldosera con el trotamundo argentino Brian Fuentes. Algunas destacadas actuaciones derivaron en el retorno a Nacional (2003), porque ya había conseguido foguearse.
En el popular Bolso, conoció a Rubén Sosa e inclusive llegó a compartir el ataque con el Manteca Martínez. Aunque también hizo buenas amistades con Angbwa Benoit, Alejandro Curbelo, Diego Scotti, Julio Dely Valdés, Carlos Camejo y Fabián Coelho.
Nunca logró ganarse el puesto y rendir como se esperaba, por lo que a mitad del 2004 trascendió que por las llegadas de Abreu y Medina, había sido vendido al Shangai SVA de China, algo que quedó descartado como también los rumores que lo vinculaban al Rosario Central de Víctor Púa.
Con ansias de revancha, pasó a préstamo al Tacuarembó (2004). Ya sin Piriz Alvez ni Sebastián García, sería el hombre indicado para inflar las redes del humilde equipo rojo. En doce encuentros marcó ocho goles, algo que hizo que Banfield y Olimpo se fijen en él. Primero fue Carlos Leeb en representación de Falcioni a verlo jugar, pero por la afinidad con Gregorio Perez, desembarcó en Olimpo (2005).
Su traspaso resultó algo conflictivo, no por el acuerdo de sueldos, sino porque Nacional, dueño de su pase, le planteó que para poder jugar en Argentina debía renunciar a los 20 mil dólares que le adeudaban. El delantero se mostró muy enojado pues tenía información de que iba a ser dejado libre.
De acuerdo a un allegado del vecino país al que se le consultó acerca de las bondades del punta, señaló que no iba bien de arriba, ni que era portentoso, ni que tenía un buen remate. En síntesis, que casi no tenía virtudes y que no se destacaba en nada. Dicho y hecho.
Fue suplente de Alejandro Delorte y Maxi Estévez y cuando alguno de ellos era suspendido o lesionado, Diego Galván pasaba como atacante. Todo se le hizo muy difícil y casi no jugó. Sin embargo va a quedar en su memoria el gol que le hizo de cachetada a Navarro Montoya en la Doble Visera.
Su última imagen fue en la última fecha del Clausura 2005 con el equipo suplente frente a Lanús tratando de patear un penal a lo Orteguita y de tantos amagues se lo atajó Bossio. Una vez enterados los hinchas de Tacuarembó que dejaba al equipo bahiense, organizaron rifas para hacerlo retornar. Y lo lograron. Cabizbajo retornó a su ex club.

Cucu

Cabrera Nelson

Nelson Alcides Cabrera
Áspero lateral uruguayo de juego duro aunque no haya nacido en Durazno sino en Canelones, pero que de blando no tenía nada.
Apareció en la primera de Danubio en 1986 y se mantuvo hasta 1992. Por esos años llevó a la gloria al club albinegro al ganar su primer Campeonato Uruguayo en 1988 con históricos como Kanápkis, Moas, Javier Zeoli y Da Silva. Por ello fue convocado a la selección, en la cual jugó 28 partidos, pero apenas uno por Copa América (1993) y cuatro por eliminatorias. No sólo podrá contar anécdotas con Francescoli, Da Silva y Sosa, sino también con Siboldi, Pelletti, Héctor Morán, Adrián Paz, Rodríguez Peña, José Herrera, Ferro y compañía.
Con tal antecedente, su compatriota Luis Garisto, que en ese entonces dirigía a Estudiantes de La Plata (1993-1994), lo hizo contratar para juntarlo con Erbín y los demás. En el primer clásico, por Noviembre de 1993, perdieron como locales y eso marcó la salida del entrenador de la institución. Esa tarde el Pincha salió al campo con Sessa; Soria, Iribarren, Erbín y Cabrera; París, Pighín, Calderón y R.Capria; Palermo y G.González En el banco esperaban su oportunidad Andersen, D.Capria, Uliambre, Mauro Amato y Cenci. Otro uruguayo, Ostolaza y Guillermo Barros Schelotto sentenciaron el 2 a 0 final. Ese mismo equipo, con algunos más y otros menos, terminó perdiendo la categoría a mitad de 1994.
En 1995 volvió a su país con la desazón de no haber hecho pie en el fútbol argentino. Se unió a Rampla Juniors, institución en la cual finalizó su carrera.
De acuerdo a los amigos de Seducidos y Abandonados (S&A), le decían «El Relojito» por lo regular, pero también por lo previsible.

Cucu

Infantino Rodrigo


Rodrigo Infantino
Tuvo un paso fugaz por la primera división del fútbol argentino. Un par de partidos en el banco de Ferro Carril Oeste , en el Clausura 1999, le dieron al numero 38 la oportunidad de aparecer en En Una Baldosa.
La institución de Caballito, fines de los ’90, se caracterizó por tener muchos pibes del club que no estaban listos para la primera, ya sea por edad o por nivel de juego (Hudaied, Landaburu, Panigutti, Fossas, entre otros). A eso se le sumaba el rejunte (Chaparro, Mandra, Vales, Sartori, Nico Diez, Kobistyj, Martin Herrera) y las «glorias» venidas a menos (Mac Allister, Moya y Hugo Guerra).
Quedó libre y cobró una deuda a traves de una inhibición junto a Lenguita, Martens, Groothuis, Cancelarich y unos cuantos más.
Pasó a Estudiantes de Buenos Aires, y en su primera temporada en el club consiguió el ascenso al Nacional B (2000). De su paso por Caseros se puede agregar que fue suplente en la parte final del campeonato y que en un partido ante Italiano le tiraron una bomba de estruendo que le explotó cerca.
Jugó también en Ituzaingo (2002) y en un equipo llamado «Deportivo Venganza«, en alguna liga de Capital Federal.
Buscando una foto suya en internet apareció en el área de facturación de una empresa de Diseño, por lo cual supuse que sus días en el futbol estaban terminados.
Podría decirse que lo que mas le envidio es que conoce a un montón de Baldoseros. Y es verdad, no lo niego.

Pastor