
Debutó en la Primera de Racing en 1991, y ese mismo año tuvo la alegría más grande de su carrera. En la Liguilla de la temporada 90/91, La Academia enfrentó a Vélez por un lugar en la semifinal. El partido de ida lo ganó El Fortín 3 a 0, con una tripleta de Oscar «Cepillo» Acosta.
Pero en la revancha, el conjunto albiceleste se recompuso y goleó 5 a 1, en su estadio. Alfonso abrió el camino con un gol en aquella jornada histórica (los otros tantos los marcaron Rubén Paz, Ortega Sánchez, Juan Ramón Fleita y Jorge Borelli, a los 12 minutos del segundo tiempo suplementario).
En los restantes 7 partidos que jugó en Primera no volvió a marcar. Los plateistas de Racing aún se preguntan por el paradero del pibe que inició aquella proeza con letras minúsculas.
Su espíritu siguió circulando por Cilindro de Avellaneda, aún mientras su figura, totalmente alejada de los flashes de la fama, deambulaba tibiamente por las canchas del ascenso (Jugó en Almirante Brown, Dock Sud y Argentino de Quilmes, donde compartió la defensa con un viejo conocido de Racing, Marcelo Botana).
Juan Pordiosero
