Vidal Claudio

Claudio Marcelo Vidal (El Gomita)
Hijo del recordado Goma, al que no le quedó otra que aceptar su diminutivo y tratar de emular a su padre, sin embargo y como casi siempre sucede en estos casos, el apellido le pesó y su trayectoria distó demasiado de lo que soñaba en un inicio.
Sus primeros toques y gambetas los tiró de niño en el club Franja de Oro de Pompeya, algo así como filial de Boca en la actualidad, de la que han salido futbolistas como Carlitos Padra, el Pipi Romagnoli, Huguito Morales, Gastón Casas, el Chanchi Estévez, Omar Gallardo y Daniel Dobrik entre otros.
En 1994 apareció en la primera de Ferro (1994-1997) marcando algunos goles importantes como para ganarse la titularidad, pero jamás logró explotar y luego esperar su desarrollo durante tres años bajó a la B Nacional. Es que vale recordar que fue opacado por los lujos de Diego Bustos y los goles de Gustavo Reggi.
En San Martín de Mendoza sólo permaneció durante la temporada 1998-1999 y lo curioso es que a partir de allí, apenas consiguió ofertas de clubes de mucho menor calibre. Obviamente en divisiones más bajas comenzó a desnivelar. Vistió los colores de Midland (2000) en Primera C, Sacachispas (2001), Lamadrid (2001-2003) y San Martín de Burzaco (2004) de donde luego de varias lesiones se fue con la excusa de la renuncia del entrenador que lo había llevado. Su último registro fue en Almirante Brown de Arrecifes (2004) por el Argentino A.
Claudio Vidal, aquel nene que cuando no la pasaba, sus compañeritos le reprochaban al grito de: tirámela Goma!

Cucu

Ruíz Díaz Juan Carlos


Juan Carlos Ruíz Díaz
Paraguayo integrante de la trilogía Ruíz Díaz que pasó por Talleres de Córdoba a fines de los 80’s y a principio de los 90’s. Éste, a diferencia de los otros dos (el ineficaz delantero Horacio y el arquero Rubén) tuvo una cuota de gol que lo mantuvo durante 80 partidos en la Primera División del fútbol argentino. Claro que no sólo sus 22 goles le dieron vida. También se le reconocían factores como la velocidad y el oportunismo, que peleaban mano a mano con sus escasas cualidades técnicas. Con la T estuvo en la máxima división desde 1990 a 1995. También jugó en el Nacional B.
En su país vistió la camiseta de Sport Colombia. También integró la selección paraguaya.

Juan Pordiosero

Ojeda Sandro


Sandro Fabricio Ojeda
Mediocampista con poco gol que se pasó una década como suplente en el Deportivo Español. Debutó en la primera de «los gallegos» en 1988. Y recién se fue en 1997. En 9 años jugó 124 partidos (la mayoría ingresando en el segundo tiempo) y marcó 3 tantos. Buscando más participación, pasó a Platense en la temporada 1997-98, donde jugó 21 encuentros. Futbolista frío, cerebral, de buen manejo, solía ser utilizado por los técnicos en los momentos donde era necesaria la tenencia del balón. A mediados de 1998 quedó libre y comenzó una descendente carrera que abarcó varias categorías. Primero probó la B Nacional con Atlanta. Allí le fue bastante mal (los dirigentes no le pagaban y prefirió irse). Luego Recaló en San Martín de San Juan (1998-99), pero no duró mucho. Al año siguiente pasó a Flandria. Imaginó que en la Primera B encontraría su verdadero nivel, pero no fue así.
Cuando parecía que no había mas estímulos que hicieran prolongar su trayectoria, en 2002 le salió una gran posibilidad: jugar en la C con los colores de Acasusso, que se reforzó a lo grande (también contrató al Gordo Cordon y Walter Viqueira). Ojeda mostró un buen rendimiento (la C le quedaba chica) y ésto despertó el interés de Sportivo Las Parejas (en 2003), que le ofreció participar en el Torneo Argentino B. Con 34 años aceptó la propuesta y se hizo referente del equipo. Hoy ya no integra el plantel del club santafesino.
UPDATE: Juega en el Alvear Fútbol Club de La Pampa.

Juan Pordiosero

Centurión Diego

Diego Centurión
Uno de esos delanteros paraguayos toscos, grandotes, que por más que nunca haga un gol de cabeza se dirá que va bien de arriba. Alguna vez cayó a prueba y quedó en Olimpo (2003), donde no llegó a debutar ni integrar el banco de suplentes. Venía de jugar en el Guaraní de su país, algo que poco le sirvió como antecedente para convencer a Enzo Trossero. Y aunque su tiempo en Bahía fue efímero, dejó un tendal.
Se mandó dos «perlitas» difíciles de olvidar. La primera, fue él quien chocó con Mauro Laspada en un entrenamiento del que resultó ileso, pero no así el Pelado, quien se fracturó el peroné y sufrió la rotura de los ligamentos del tobillo derecho quedando afuera más de un campeonato. Los hinchas pusieron el grito en el cielo y pasó a ser el enemigo público número uno, aunque el defensor haya retornado antes de lo esperado con un peso de aproximadamente 105 kilos. Haberse metido con el caudillo parecía la metida de pata más grande, salvo mandarse una más jodida como pedirle plata a los compañeros y al tiempo abandonar la ciudad sin devolver un mango.
Anduvo «haciendo la América» por los Lagartos de Tabasco (2003) y la Universidad César Vallejo de Perú (2004) donde hizo varios goles pero una lesión de ligamentos lo dejó fuera del equipo.
Curiosamente repitió su fórmula y estuvo a prueba en Gimnasia de Jujuy para el Apertura 2005, modalidad que utilizó también en Unión Española de Chile con Alfredo Cano Benítez, el mismo con el que recaló por Bahía.
Diego Centurión, un vago que jamás pasó una prueba.

Cucu

Paulo César

Paulo César Martins Souza
Por nombre, este bien podría ser el caso de un portugués, pero se trata de un brasilero que llegó a Newell’s Old Boys a mitad de julio del 2002.
Su puesto, lateral izquierdo generó mucha esperanza, pues bien son sabidas las condiciones y estilo de los carrileros de su país. Con 32 años este oriundo de Sao Borja fue recomendado por Ricardo Rocha y recaló en la Lepra que en ese entonces dirigía Julio Zamora con un contrato a préstamo por un año.
Su único antecedente importante había sido el Gremio de Porto Alegre campeón (1995-1996) con Scolari como entrenador, porque luego vistió las camisetas de pequeños clubes como el Sao Caetano cuando estaba en el ascenso, Curitiba, Santa Cruz y Náutico.
«Me gusta mucho atacar, ir del medio hacia adelante. Claro que para eso debo trabajar mucho en el aspecto físico porque me falta un poco. Quiero estar bien para jugar siempre atacando. También cuando es necesario defiendo para ayudar al grupo, pero mi característica más fuerte es apoyar en la ofensiva».
Demás está aclarar que su compromismo con la defensa era mínimo y hasta peligroso. Jamás jugó, apenas fue una vez al banco y su estadía por Rosario fue un verdadero fracaso, otro más del fútbol brasilero en Argentina.

Cucu

Coronel José


José Gustavo Coronel
A veces los futbolistas, sobre todo los goleadores, tienen un sentido del oportunismo que los hace únicos. Están siempre en el momento justo y en el lugar apropiado. Toman la decición correcta cuando no hay margen de error. Y José Gustavo Coronel, nacido en Río Tercero en 1969, fue uno de ellos. No tuvo una carrera para destacar y tampoco se le recuerdan actuaciones sobresalientes. Sin embargo, el día que el club Boca Juniors citó a sus jugadores para sacar la clásica foto del plantel y cuerpo técnico de 1991, éste ignoto delantero no faltó a la cita. Se sentó bien adelante (al lado de la Rata Rodríguez) y posó con la pelota en los pies, como suelen hacer los cracks. Luego, esa instantánea se hizo póster gracias al título del Clausura de ese año. Poco importó que el Xeneize cayera en la final de la temporada ante Newell’s. Coronel ya había hecho su trabajo.
En Boca jugó 2 partidos oficiales y nunca convirtió. También anduvo por Instituto de Córdoba (1989-90, 15 partidos y un gol) y San Lorenzo de Almagro (1991-92, 9 partidos y un tanto). Se ignoran las razones por las cuales no se lo considera un grande de la historia de Boca Juniors.

Juan Pordiosero

Fernández Leonardo

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Leonardo Andrés Fernández
Generalmente este es un sitio de consulta permanente para saber que es de la vida de varios jugadores que pasaron sin pena ni gloria nuestro venerado fútbol argentino. Pero a veces también se nos presentan dudas y no podemos responder a todas. Es que hay futbolistas que se nos escapan de las manos, o mejor dicho de la memoria.
Tal es el caso de Leo Fernández, delantero que surgió en Argentinos Juniors (1989-1990) donde jugó 38 partidos marcando 3 goles y que creyó tocar el cielo con las manos cuando pasó al River (1990-1991) de Passarella donde no tuvo malos números (8 partidos y 3 goles).
Su carrera pintaba bien, pero una vez abandonado Nuñez ni Interpol supo de él. En 1994 retornó en un paso fugaz a La Paternal para esconderse nuevamente en el anonimato.

EDIT. Actualización a cargo de Doctor_JR

Surgido de la cantera de Argentinos Juniors, llegó de empalme Villa Constitución, Santa Fe y debutó en Primera en 1989 con 19 años cumplidos. Tras su primera temporada en la que tuvo un desempeño apenas discreto como suplente de Antonio Vidal González, Mauro Airez y Silvio Rudman, pasó en 1990 a River a préstamo a cambio de la vuelta en la misma condición del Checho Batista a Argentinos.
En el Millonario tuvo un comienzo soñado, convirtiéndole los dos goles del triunfo 2-1 sobre Talleres en Córdoba y a la semana siguiente, el tanto del empate en uno de River contra Racing en el Monumental. Sin embargo, sólo 8 partidos en el equipo de la banda roja y vuelta a Argentinos para el Clausura 91, donde recién vuelve a jugar en la Liguilla pre-Libertadores y convierte el gol de la victoria del Bicho en cancha de Boca ante el local, que acababa de perder la final de la temporada ante Newell’s Old Boys.
Recién en 1993 tendría su momento en el Bicho. En el Clausura de ese año, Chiche Sosa le confió la Nº 9 durante 18 de los 19 partidos del torneo. Y él le respondió con 1 gol contra Huracán, partido que Argentinos perdió 2 a 1. Para el Apertura 93, cuando el Bicho se fue a jugar de local a Mendoza, Fernández quedó relegado y tras jugar su último partido en la 1ª fecha del torneo, quedó libre al final de la temporada. Pasó al Nacional «B» para jugar en Nueva Chicago, pero sólo lo hizo en un encuentro. Se fue al Deportivo Cuenca de Ecuador y buscó su revancha un par de años después en el ascenso, más precisamente en Cipolletti de Río Negro. 4 partidos en la temporada 96/97 es lo último que se conoce de este jugador.

Cucu

Ríos Omar

Omar Alfredo Ríos
Otro de los valores surgidos de Vélez Sarfield que no tuvo la fortuna de crecer y hacerse un nombre como la mayoría de sus compañeros. En 1998 apareció en el conjunto que campeonó de la mano de Marcelo Bielsa, y si bien la mayoría de los futbolistas de ese equipo se hicieron reconocidos, no hay que olvidarse tampoco de él ni de los De La Fuente, Bilbao, Ercoli y demás. En ese torneo participó en dos encuentros y quedó en un registro interesante: nunca fue calificado con puntaje en los medios por no cumplir la cantidad de minutos necesaria. Sin embargo su paso por una preselección juvenil argentina le permitía soñar con la gran trayectoria, algo que finalmente se transformó en algo así como una pesadilla.
El defensor, no logró hacer pie en la máxima categoría, y terminó bastante más abajo. Pasó a préstamo a Godoy Cruz de Mendoza y jugó un tiempo en el fútbol de Brasil. Extrañamente apareció defendiendo los colores del KSK Beveren de Bélgica (2000-2001), en esas transacciones en las que seguramente buscaba algunos dólares y en la que el representante sacó grandes réditos aunque que el pibe haya sufrido y terminado pegando la vuelta. No obstante mientras permaneció allí hizo buenas migas con esos brasileros de tercera línea que andan chapeando con la nacionalidad por diversas partes del mundo y a veces son nacionalizados, como Renato De Oliveira Carioca, Elx Sandro Da Costa y Agnaldo De Oliveira.
En su cabizbajo retorno recaló en la CAI de Comodoro Rivadavia y luego en su filial Trelew. Su caída parecía no tener freno hasta que encontró el lugar en el mundo.
Sus más interesantes actuaciones se dieron recién en Guillermo Brown de Puerto Madryn en el Torneo Argentino A. Allí se transformó en un histórico y compartió momentos de su vida con otras truncas promesas como Diego Luque, Rodrigo Marangoni y Arnaldo Quiroga, pero también con consagrados de la talla de Ceferino Díaz y Diego Ordoñez.
Ya tiene 28 años y no tendrá revancha en la élite, por lo que deberá conformarse con sus cuatro minutos en primera y hacer de eso una gran anécdota para sus nietos.

Cucu