Javier Osvaldo Sodero (Lulú)
Nacido en 1964 es uno de esos arqueros que jamás demostraron grandes cualidades pero que por gracia divina llegaron a uno de los grandes de la Argentina (caso similar a Sandro Guzmán). No sólo por su apellido merece un lugar en la baldosa, sino por haber robado en Nuñez, por haber tenido sus minutos de fama atajándole un penal al Manteca Martínez en un superclásico de 1994 aunque Passarella le haya dicho que se tire para la otra punta, por sacarle el puesto a Sergio Goycoechea y por haber usado, aunque nadie recuerde, un ilustre bigote. También por confiar en la empresa Eneve que lo bancó desde sus orígenes evitando las ofertas de las grandes marcas como Reusch y Adidas.
Arrancó en Belgrano de Córdoba y lejos pensaba al debutar que en breve llegaría tan alto. Por esas cosas del destino cayó en River Plate (1992-1995) siendo prácticamente un desconocido. Su salida fue previa a la gran etapa de Ramón Díaz en el club y buscó nuevos horizontes. Curiosamente ningún grande creyó en el, y debió pasar por Huracán de Parque Patricios, Osorno de Chile (1996) donde le convirtieron dos goles de mitad de cancha, Chacarita Juniors en el Nacional B (1997-1998) donde compartió equipo con grossos de la talla de Rafael Luongo, Hernán Pagés, Favio Schiavi, Denis Conde y Wilson Nuñez entre otros. Tuvo la fortuna de sufrir un gol de penal de otro arquero, Darío Sala, en ese entonces en Los Andes. Pasó también por el combinado de libres y en 1999 defendió el arco del recordado Deportivo Español.
Estuvo trabajando como entrenador de arqueros en Nuñez, compartiendo cuerpo técnico con Astrada, H.Díaz y Corti. De los arqueros que pasaron por River, generalmente tuvieron lugar en la selección, como Comizzo, Passet, Goycoechea, Miguel e Irigoytía en la juvenil, Burgos, Bonano, Costanzo y Lux. Salvo Buljubasich y Sodero. Soooooooderoooooooo!!
Cucu