San Martín de San Juan fosforescente (2002)

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Extraña casaca la que estrenó San Martín de San Juan en abril de 2002, cuando transitaba la Primera B Nacional. La prenda, marca Reusch, llamaba la atención por el tono verde fosforescente de sus bastones, que se combinaban con los negros…¡y con los blancos! La camiseta, entonces, era tricolor, pareciéndose más a la de Villa Mitre que a la del propio verdinegro sanjuanino.

Para que quedara claro, por las dudas, en la parte inferior aparecía la leyenda SAN MARTÍN.

Arsenal verdiceleste (2011)

Puede sonar raro el término verdiceleste, así como también Arsenal de Sarandí en un torneo internacional. Pero ambas se conjugaron en 2011, cuando el conjunto del Viaducto participó de la Copa Sudamericana (que ya había ganado en 2007) con una camiseta que llamó la atención por su combinación de colores: verde, con una banda celeste y detalles en rojo. Para completarla, la publicidad violeta y amarilla de La Nueva Seguros. Un espanto.

Con esa casaca, que también combinaba con pantalones y medias blancas, el Arse eliminó a Estudiantes y a Olimpia, pero cayó en cuartos de final ante la Universidad de Chile, que más tarde sería el campeón.

Unión (VK) con medias del Barcelona y Manchester City (2013)

La Copa Argentina, esa hermosa competición que nos pinta como sociedad: poderosos contra pobres, desigualdad, desorganización, improvisación, incertidumbre y un poco de fuegos artificiales. La amamos desde su regreso, en 2011, porque nos llenó la panza de situaciones bien baldoseras, muchas de ellas relacionadas a la indumentaria, como en este caso.

En marzo de 2013, a Quilmes le tocó enfrentar a Unión de Villa Krause en San Juan, por los 16º de final. Sin sorpresas, el equipo de la categoría superior se imponía 3 a 0, con dos goles de Cauteruccio y uno de Diz, cuando el encuentro se suspendió por incidentes provocados por los hinchas sanjuaninos. Un toque de violencia, para seguir resumiendo el país.

Hasta ahí, nada que no hayamos visto mil veces. El tema es que el match se destacó por otro incidente: antes del arranque, el árbitro se percató de que ambos equipos tenían medias blancas (como los pantalones) y obligó al equipo local a cambiárselas.

El tema es que en la utilería de Unión no había medias de otro color, así que los dirigentes optaron por salir a la calle para comprar algo para zafar. Obviamente, no cayeron en una casa de deportes, donde los pares de medias salen casi como una camiseta (?), sino que eligieron la opción más económica: el bolishopping (?).

Aprovechando una promoción (no Quilmes, obviamente), los de Villa Krause intentaron comprar medias azules del Barcelona para todos los jugadores. Aunque claro, por culpa de la Messimanía (?) no había suficientes en stock, entonces completaron con algunos pares del Manchester City. Y así salieron a la cancha, con medias truchas.

¿Cómo no amar la Copa Argentina?

Godoy Cruz sin marca ni sponsor (2002)

Época complicada para la pilcha del Bodeguero. En 2001, había sido vestido por Mebal, empresa que le diseñó una camiseta suplente bordó. Sobre el final de ese año, también tuvo que suplir la ausencia de su principal auspiciante con un parche. Y la cosa empeoraría a partir del año siguiente.

El Clausura 2002 lo vio vestir, en la primera fecha frente a Defensores de Belgrano, la misma camiseta con la que había terminado el torneo anterior. Sin embargo, la cosa pronto cambiaría: se rompieron relaciones (?) con Mebal y Godoy Cruz se quedó sin un proveedor de indumentaria. ¿Cómo se arregló el tema? Metiendo una casaca de paupérrimo diseño, sin marca ni sponsor (en el pecho llevaba la leyenda “El Expreso”, otro de los apodos del conjunto mendocino). Como la que luce el Pitu Caneda, a la izquierda de la imagen.

A pesar del humilde atuendo, los hinchas del Tomba recuerdan al mismo con gran cariño, ya que fue parte de una gran campaña en la que el equipo pudo mantener la categoría (empate en la última jornada frente a San Martín, en San Juan) e incluso clasificó para un octogonal final, incluyendo un inolvidable clásico frente a Independiente Rivadavia que decretó el descenso su tradicional rival. Con todo esto, sobre el final de la temporada llegaría Lotto, una marca internacional con gran reconocimiento que, en primera instancia, se acopló a lo existente y se limitó a poner su logo sobre la misma camiseta. Unos desvergonzados (?).

Platense con parches blancos (1988)

Así como sucedió en la temporada 1997/98, una década antes Platense también supo tener una camiseta marrón con un parche blanco que simulaba ser su tradicional franja horizontal.

En esta foto de 1988, observamos a Norberto Callipo, Gustavo Jones y Guillermo Rodriguez, con sus casacas parchadas, aunque no todas a la misma altura. Para completarla, el diseño de los números del pantalón también son bien diferentes.

Créditos a Calala.

River con la camiseta de Cipolletti (1966)

Apenas cinco días después de perder la final de la Copa Libertadores, River debió plasmar un compromiso asumido con anterioridad: un partido amistoso frente al Colo Colo, en el estadio de Cipolletti, de Río Negro. Viendo que el ánimo del público podría no ser el mejor luego de la dolorosa gallineada derrota frente a Peñarol, el equipo salió a la cancha con la camiseta del club local. Y, así vestidos, derrotaron al conjunto chileno por 4 a 1.

Posan para los fotógrafos, luciendo la casaca blanca y negra: Bordón, Carrizo, Morcillo, Vieytez, Bayo y Grispo (arriba); Cubilla, Delem, Daniel Onega, Matosas y Miguel Rivarola (abajo).

All Boys naranja (1980)

En 2014, el Albo sorprendió al mundo (?) al utilizar, en algunos partidos del Nacional B, una camiseta naranja. Pero esa no fue la primera vez que All Boys usó esos colores: ya los había mostrado más de tres décadas antes, por ejemplo, el 9 de julio de 1980, por la 27ª fecha del Torneo Metropolitano. Esa tarde, en la cancha de Vélez, River lo derrotó por 5 a 0. Si la intención era hacerle un homenaje a la Naranja Mecánica, les salió bárbaro (?).

Banfield con Lotto de auspiciante (1997)

Suele pasar, de tanto en tanto (1 y 2), que un equipo se quede sin auspiciante en su camiseta y entonces tenga que recurrir a su sponsor técnico para ocupar el vacío del pecho. O peor aún, taparlo de alguna manera.

Eso fue lo que ocurrió con El Taladro en el Clausura 1997, cuando ya tenía marcado su destino de B Nacional y algunos le cantaban: «Solidaridad para Banfield que se va, saludalo a Chaca y a los negros putos de la Paternal» (?).

La casaca de Banfield en ese torneo tuvo un horrible parche de la empresa Lotto, su proveedor de indumentaria, que cumplía la función básica: tapar el antiguo auspicio de América, el canal de televisión.

Con la marca deportiva como patrocinador, el conjunto de la zona sur terminó descendiendo.