
Antes del Mundial ´94, Adidas juntó a los jugadores de la Selección para presentar la ropa que Argentina iba a usar en dicho certamen. Al ágape concurrieron varios de los que luego quedarían eliminados con Rumania, entre ellos Luis Alberto Islas. Cuenta la leyenda que para esa época la rivalidad con Sergio Goycochea era terrible, y el motivo estaba más que claro: los dos querían el arco del equipo de Basile. Luego de la presentación, al arquero de Independiente se le olvidó devolver la indumentaria y se la guardó para estrenarla apenas un par de días después, justo en el clásico frente a Racing. Puntillosamente y con mucha paciencia, cosió una publicidad de Ades hecha a mano como así también el número 1 atrás. La razón de todo esto era, en un verdadero acto de arrojo goebbeliano (?), instalar la noción de que él era el titular y que la gente lo vea con el ropaje, a modo de preestreno. La macana es que bien podría haber planchado un escudito del Rojo tanto al buzo como al pantalón o haber usado las medias del club, porque con ese cocoliche nunca terminó de quedar bien claro para quién jugaba. Dos meses más tarde, al pobre Luis Alberto le tocó en suerte la 12, no así el banco de suplentes, por lo que se pudo dar el gusto de que Dumitrescu lo haga quedar como un pelotudo.