No se pone en tela de juicio aquí el buen gusto, ya que la prenda era sobria y cumplía muy bien las características de una casaca alternativa. Lo curioso del caso es la combinación de colores: blanco con vivos azules, algo que no debe haber caído bien en todos los hinchas de Belgrano, que por supuesto relacionan esos colores con su histórico rival, Talleres. ¿Qué costaba poner celeste en lugar de azul? Vaya uno a saber. Parece que para Topper a finales de los 80’s era mucho pedir.
(Créditos a lo Belgrano)







