
En 1979 San Martín de Tucumán recibió a River, por el Campeonato Nacional. El conjunto que dirigía Ángel Labruna, como se acostumbra en el visitante, llegó a la ciudadela con un solo juego de camisetas: la clásica blanca con la banda roja. El local, para diferenciarse de su rival, tuvo que recurrir a un inédito juego de camisetas verdes, sin el escudo pero con el logo de Adidas. Eso si, para completar el mamarracho las combinó con los pantalones y las medias habituales, blancas con vivos rojos. No sería la última vez que el Santo adoptaría una camiseta verde, ya que en los 90’s usaría una alternativa del mismo color.






