
Tranquilamente podría estar entre los adefesios más grandes de la década que se está terminando. El momento institucional y deportivo de Tigre allá por el 2002 (descenso a Primera B, juicios, deudas, Frangipane laburando de remisero y Blengio de panadero, entre otras cosas), ameritaba semejante indumentaria.
Después de haber sido vestido durante varios años por la firma Le Coq Sportif (en los últimos tiempos sin contrato), el club de Victoria cerró un acuerdo con la empresa EZ y salió a la cancha con un modelo con pretensiones de modernidad que resultó bastante feo.
La camiseta tenía una red gris símil arpillera a modo de dry fit, un par de líneas blancas que bordeaban la franja roja (como Boca en el ’96), el dibujo de un tigre igual al de Esso en una de las mangas y la bandera argentina en la otra. Además, Banco Provincia aparecía en el pecho porque Tigre había perdido un juicio con esa entidad y no tenía forma de pagarle.
¿Algo más? Sí, varios parches y logotipos que verificaban la autenticidad de la prenda. No fuera cosa que alguien copiara tamaño diseño.
(Gracias Nicolás y Martín)