
Racing ante Talleres de Córdoba, en Caballito. Fue un partido amistoso pero formal. Con entradas a la venta y gente a las tribunas. Lo curioso esa vez estuvo dentro de la cancha, y vaya si fue sorprendente. A los 16 minutos del primer tiempo el árbitro Biscay detuvo momentáneamente el match por la confusión que surgía al ver a los dos equipos con sus tradicionales vestimentas. Tanto La Acadé como Los Tallarines tenían casacas a bastones, lo único que cambiaba era el tono más oscuro (celestes unos, azules otros). Como Racing no tenía otro juego de casacas, tuvo que recurrir a la utilería del local, que amablemente prestó la indumentaria alternativa de marca Topper, blanca con vivos verdes y el tradicional escudo en el pecho. Fue así como el conjunto de Avellaneda, en julio de 1986, defendió los colores de Ferro Carril Oeste…y perdió 1 a 0.
(Gracias King_Mostaza)







