Especiales: ex compañeros de Maradona en actividad

A 15 años del River – Boca que marcó el adiós oficial de Maradona como futbolista profesional, rastreamos a sus ex compañeros que continúan jugando y que pueden decir, orgullosamente, que compartieron una cancha con el Diego.

Cristián Fernando Muñoz, arquero de profesión, debutó con el buzo de Boca Juniors el 14 de septiembre de 1997, en una victoria 2 a 1 ante Newell’s. Ese día el Pato Roberto Abbondanzieri se retiró lesionado a los 23 minutos del segundo tiempo, dejándole su lugar al Tigre, que con apenas 20 años se dio el lujo de ocupar el arco de un equipo de Maradona.

Después de haber pasado por Los Andes y Talleres de Córdoba, el ex arquero de Sarmiento de Junín se marchó al fútbol chileno, donde jugó para Colo Colo y actualmente pelea por la titularidad en el Huachipato.

El volante Ariel Rosada tuvo la fortuna de cruzarse con Maradona en uno de los tantos regresos del Diez a las canchas, más precisamente el 13 de julio de 1997, en la victoria de Boca 3 a 2 ante Racing por la fecha 16 del Torneo Clausura.

Ese día el Diego volvió con las luces encendidas y hasta tiró una chilena, pero fundió motores enseguida y se fue reemplazado por Cedrés a los 10 minutos del segundo tiempo. Un rato más tarde, el Bombón Rosada entró por Sebastián Rambert, autor de dos goles, estampando su nombre en un partido histórico.

Luego de haber deambulado por Europa y México, jugó en varios equipos en nuestro país, tuvo un fugaz y olvidable regreso a Boca en la temporada 2009/2010 y actualmente defiende la camiseta violeta de Villa Dálmine, en la Primera B.

Aníbal Samuel Matellán puede decir, aunque se lo pongan en duda, que convirtió un gol en un partido de Maradona. Eso ocurrió el 21 de agosto de 1997, cuando el Boca del Bambino Veira derrotó 2 a 0 a Cerro Porteño de Paraguay en un amistoso caliente.

Esa noche el Xeneize alineó a Guzmán, Sergio Castillo, Traverso, Matellán y Pineda; Pepe Basualdo, Cagna, La Paglia y Maradona; Sergio Martínez y Caniggia. ¿Los goles? Matellán y Basualdo.

Hoy el defensor juega en Argentinos Juniors, después de haber actuado varios años en Alemania, España y México.

Otros casos

Walter Samuel integró el plantel de Boca y jugó varios partidos en el Apertura ’97, aunque por diferentes razones nunca pudo coincidir con el Diez en la cancha. Actualmente viste la camiseta del Inter de Milan.

El arquero Federico Vilar, formado en Boca, tuvo la suerte de entrenar con el astro e incluso fue al banco en aquel partido amistoso ante Cerro Porteño, en Formosa. Después de haber sido convocado por el mismísimo Diego a la selección argentina, hoy actúa para Monarcas Morelia.

Otros que compartieron partidos de entrenamiento en Boca con Diego y aún siguen rodando son Fernando Ortiz y Héctor Bracamonte. El defensor es hombre de Racing, mientras que el delantero se desempeña en Rosario Central.

Durante 2012 también jugaron, aunque ya no están en actividad, otros ex compañeros de Maradona como Juan Sebastián Verón, Juan Román Riquelme, Nolberto Solano, Leo Díaz, Silvio Carrario, Ariel Ortega y Claudio Caniggia.

Especiales: vestidos por el enemigo

Por fallas en la utilería, errores de cálculo o situaciones imprevistas, varios equipos argentinos terminaron usando los colores de sus archirivales. Veamos algunos casos.

River y los colores prohibidos

¿Azul y amarillo en la camiseta de Millonario? Sí, ese extraño episodio se produjo en agosto de 1980, cuando River Plate participó de la Copa Joan Gamper en España, junto al Barcelona, el PSV Eindhoven de Holanda y el Vasco da Gama de Brasil.

Aquel conjunto que tenía en sus filas a jugadores como el Pato Fillol, Jota Jota Lopez, Mostaza Merlo y el Beto Alonso, perdió en su primer partido ante los brasileños por 3 a 2 y tuvo que resignarse a jugar al día siguiente por el 3º puesto frente a los holandeses.

Minutos antes de salir al césped del Camp Nou, tanto el utilero de River como el del PSV, se dieron cuenta de que ambos estaban vestidos de blanco con vivos rojos y que no contaban con ropa alternativa.

Fue así que un dirigente local les propuso a los argentinos utilizar la camiseta del Barcelona. Los millonarios aceptaron ante la urgencia, sin imaginarse que la pilcha era amarilla con una banda blaugrana. Era del Barsa, ¡pero con los colores de Boca!

Finalmente, River jugó con casaca y después de empatar 0 a 0 en el tiempo reglamentario se quedó con el tercer lugar tras haber ganado por penales. Bien a lo Aaaaaaaaaca.

¿Vélez o Ferro?

Aunque a la distancia parezca algo impensado, Vélez Sársfield usó la camiseta de Ferro, uno de sus enemigos futbolísticos. Y no cualquiera, la clásica verde con el escudo grande en el pecho.

El hallazago del periodista Patricio Nogueira nos muestra un hecho tuvo lugar en septiembre de 1977, cuando El Fortín hizo de local en Caballito (el Amalfitani estaba siendo acondicionado para el Mundial ’78) en un partido ante Platense. Con el Calamar vestido íntegramente de blanco, a Vélez no le quedó otra que recurrir a una casaca alternativa…que no tenía a mano. ¿Cuál fue la solución? Usar la del verdolaga. Y terminó goleando 5 a 1.

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Gracias a una amistad

La formación de la foto corresponde al equipo de Excursionistas que en febrero de 1987 le ganó 1 a 0 a Laferrere. ¿Y qué es lo raro? ¡Que Excursio usó la camiseta de Defensores de Belgrano!

La similitud con los colores de su rival de turno, obligó al verde del Bajo Belgrano a cambiar su indumentaria a último momento. Fue así como el utilero, necesitado de una mano, llamó a su colega y amigo del Dragón, que terminó prestando un juego de camisetas rojas y negras.

Ya para el segundo tiempo, Excursio usaría la casaca azul del Centro Asturiano, pero ya el daño estaba hecho.

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Belgrano albiazul

Las imágenes corresponden al encuentro disputado en octubre de 1987 entre Belgrano de Córdoba y Temperley, en cancha de Instituto. La similitud de las camisetas tradicionales, obligó a los celestes de Alberdi a sacar a la luz un curioso diseño que nada tiene que ver con su historia: a mitades blancas y negras. ¿O blancas y azules?

Los Piratas, favorecidos por las pobres imágenes, dicen que la camiseta no tenía nada que ver con Talleres. Los del Matador, juran que la casaca era albiazul.

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¿Banfield o Lomas?

Si bien en la actualidad el máximo rival de Banfield es Lanús, hace algunas décadas su principal enemigo futbolístico era Los Andes.

Es extraño, entonces, ver esta casaca roja del Taladro, que encima tenía las milrayitas presentes en la publicidad. Se utilizó en el Clausura 1995. En la foto, el jardinero Julio Cruz celebra su gol, en el empate 1 a 1 ante Ferro.

Los calamares colorados

A lo largo de su historia, Platense ha tenido varias camisetas rojas que conmemoran uno de sus primeros atuendos. Sin embargo, ninguna de ellas causó tanto repudio como la utilizada en el Apertura 1997.

Claro, a diferencia de otras que poseían detalles en negro, esa casaca roja tenía vivos blancos, lo que sería un dato menor si Argentinos Juniors, rival del Calamar, no tuviera esos colores.

En un partido ante River, en Vicente López, los hinchas de Platense demostraron su bronca al ver salir a su equipo sin el tradicional marrón y encima con indumentaria roja y blanca.

Tras los silbidos, los insultos y las fotos de rigor, antes de comenzar el encuentro tuvieron que ponerse un viejo modelo marrón, aunque menos polémico, para revertir el humor de su público.

Especiales: Arqueros con dorsales extraños

Desde el Pato Fillol consagrándose con el 5 en la espalda, hasta Nacho González vistiendo la 10 de la Selección, varios han sido los arqueros que fueron en contra de la historia y usaron números ajenos al puesto. Aquí un repaso.

Un 5 que la rompió

Pese a haber logrado que su número 1, esa especie de I latina en mayúscula, se convirtiese en una marca registrada durante dos décadas, Ubaldo Matildo Fillol también hizo historia con otros dorsales.

Gracias a las viejas listas que respetaban el orden alfabético, en 1978 el Pato levantó la Copa del Mundo en nuestro país, enfundado en un buzo verde que llevaba el 5 en la espalda. Cuatro años más tarde, en el Mundial de España, usó el 7. ¿A quiénes les había caído el 1 en suerte? A Norberto Alonso, primero, y a Osvaldo Ardiles, después.

En el exterior

El excéntrico portero mexicano Jorge Campos se destacó siempre, no sólo por su ropa llamativa, sino también por su versatilidad a la hora de escoger puesto dentro de la cancha. Podía jugar, tanto de arquero como de delantero, según lo requiriese el equipo o el partido. Sus coloridos buzos llevaron muchas veces el 1, pero en varias oportunidades lució el 9, aún con los guantes puestos. Hasta el momento de su retiro mantuvo esa dualidad.

Otros arqueros como el paraguayo Mario Villasanti y el argentino Federico Vilar, se destacaron usando el 3, típico número para un marcador de punta.

Número sagrado

Convocado a la selección argentina por sus buenas actuaciones en Racing, Ignacio González se encontró, de un día para otro, con la responsabilidad de llevar un número con mucha historia: el 10. Nacho utilizó ese dorsal en la Copa América de 1997, bajo el mando de Daniel Passarella, que extrañamente eligió para esa competición el viejo sistema de la numeración por orden alfabético. Por supuesto que el mismísimo Diego Maradona se quejó de que un arquero usara la diez.

Al que le toca, le toca

En la temporada 1997/1998 la AFA habilitó la designación de un dorsal fijo para cada jugador de Primera División. Hasta ese momento, la numeración se limitaba al uso correlativo del 1 al 11 para los titulares y del 12 al 16 para los suplentes. Así fue como se le dio el pie a una de las máximas locuras colectivas que se recuerde en nuestro ámbito.

Impulsados por una utilería bastante informal, los jugadores del Deportivo Español terminaron tomándose con gracia la elección de la casaca. “Cuando vi la lista que había confeccionado el utilero me puse furioso. Con el 1 aparecía Carrario y con la 10, yo. No entendía nada. Primero me sorprendí: yo odiaba ese número, no lo quería. Pero ahora estoy feliz. Realmente tiene un sabor especial», declaraba unas semanas más tarde el arquero Sandro Guzmán a la revista El Gráfico.

Como si fuera poco, al arquero suplente, Gustavo Dalsasso, le tocó el número 2. Por supuesto que, con tanta joda en el vestuario, se terminaron yendo al descenso al finalizar la temporada.

Especiales: Futbolistas actores

La reciente y estelar participación de Fernando Rifle Pandolfi en la película «La despedida» nos hizo revisar nuestra videoteca para rescatar a los futbolistas que se animaron a trascender los límites del verde césped e intentaron incursionar seriamente en el séptimo arte.

Y no hablamos de futbolistas que se interpretaron a sí mismos, como El Tío del Dany López en Te rompo el Rating o El día que Maradona conoció a Gardel, ni de jugadores que formaron parte del elenco de una película con el fútbol como eje, como Pelé, Ardiles, o Bobby Moore en Victory.

Tampoco vamos a mencionar a aquellos players que formaron parte de un Gag –como Guti, Casillas, Agüero y otros en Torrente– ni de los que hicieron cameos por series o telenovelas, ya que habría que mencionar a Diego Díaz. Ni siquiera está el Bambino Veira por su papel híper festejado en una de John Wayne.

En esta ocasión vamos a referirnos a jugadores que interpretaron un personaje con las diferentes variables que ello implica. A aquellos que, con seriedad, tenacidad y por qué no, talento, se pusieron bajo las órdenes de un director y un guionista e hicieron del set su hábitat natural (?).

Florencio Amarilla Lacasa

El primer futbolista en ganar un Oscar (?). Nació en Paraguay en 1935. Se inició en  Nacional y luego fijó residencia en España, donde vistió las camisetas de Real Oviedo y Elche. Clasificó a La Albirroja a Suecia ’58 con tres goles sobre Uruguay y en el Mundial le marcó dos goles a Francia en la derrota por 7 a 3.

Al borde del retiro el azar le mostró una nueva vocación: “Estaba en un hotel tomando una cerveza. Se me acercó un ayudante de dirección y como me vio cara de indio me dijo si quería participar en una película”. El film fue el clásico western 100 Rifles (1968) protagonizado por Burt Reynolds, Raquel Welch y Fernando Lamas.

A partir de allí y siempre en el papel de indio, formó parte del cast (?) de decenas de cintas rodadas en la península ibérica, entre las que se destacan: la ganadora del Oscar a la mejor película Patton (1970) de Franklin Schaffner, El Oro de Nadie (1971) con Yul Brynner (foto) y Conan El Bárbaro (1982), junto al mismísimo Arnold.

Éric Cantona

Un crack sin tiempo. Un rebelde sin causa. Tras conmocionar al mundo con su precipitado retiro en 1997, Cantona se dedicó a hacer lo que, según él, era lo único que sabía hacer en el mundo: actuar.

Habiendo aparecido en: La Fortuna de Vivir (1999), La Gran Vie! (2001) e infinidad de campañas de Nike, tuvo su súmmum cuando interpretó a Monsieur de Fox en la candidata al Oscar, Elizabeth (1998), junto a actores de la talla de Cate Blanchett, Geoffrey Rush, y Daniel Craig. Equipazo (?).

Vinnie Jones

Ícono baldosero británico por excelencia. Fue condenado a trabajo comunitario por asalto, agresiones y disturbios públicos, renegó de su nacionalidad inglesa y prefirió jugar para Gales y además fue elegido el jugador más sucio de la historia de la Premier League.

Defendió, en el sentido total de la palabra, los colores del Wimbledon, Leeds, Sheffield, Chelsea y Queen’s Parks Rangers, donde colgó los Everlast.

La película Lock, Stock and Two Smokins Barrels (1998), además de ser la opera prima de Guy Ritchie, fue el debut de dos estrellas en ciernes: un ex saltarín de trampolín, llamado Jason Statham y su mejor amigo de la infancia, nada más y nada menos que ¡Vinnie Jones!

Con infinidad de premios revelación en su haber y tras haber actuado en Snatch (2000), Eurotrip (2004) y X-Men 3 (2006), entre otras,  se mantiene como uno de los actores más violentos y prolíficos de la industria cinematográfica británica.

Jhonathan de Falco

Esta es la historia de un ignoto defensor del Racing Mechelen de la Tercera División belga de 27 años, quien cansado de dejar agujeros en la zaga y tras un desgarro en el gemelo decidió cambiar radicalmente de profesión.

Luego de ser bailarín en clubes nocturnos y con el nombre de Stany Falcone, se convirtió en la estrella de la productora de películas porno gays Crunchboy, donde volvió a sentir el aliento de los atacantes en la nuca.

Tras salir del closet afirmó: “El mundo del futbol aún no está preparado para los jugadores abiertamente gays. Aún hay muchos prejuicios y muy poca tolerancia”. Hoy está erigido como uno de los íconos con más ascendencia en el mundo homosexual (?).

Ahora los dejamos con un video recopilatorio, editado especialmente para En Una Baldosa, con los futbolistas que se animaron a pasar por la pantalla grande. Stany Falcone no figura en el mismo. Quédense tranquilos (o no). Nunca se sabe.

 

Especiales: los que llevan un futbolista como apodo

Por parecido físico, cualidades técnicas o simplemente por el capricho de un relator, varios jugadores deben convivir durante toda su carrera con un apodo que los emparenta con otro futbolista. Aquí algunos casos nacionales e internacionales.

Durante años y años, Darío Espínola fue lo más parecido a un lateral brasileño en nuestro país. No por su recorrido en la banda derecha, sino por su apodo: «Cafú», en honor Marcos Evangelista de Moraes, el primer jugador en disputar de forma consecutiva tres finales de Copa del Mundo.

Otro que debió cargar con el apellido de un grande fue el boliviano Erwin Sánchez, conocido mundialmente como «Platini». Su juego atildado y elegante lo linkeó directamente con el astro francés. Y hay que decirlo, llevó el apodo con bastante dignidad.

Gabriel Batistuta fue un jugador que, sin proponérselo, le trasladó su sobrenombre a otros delanteros con características similares. Adrián Aranda, José María Kesseler y Joaquín Larrivey, entre otros, han sido bautizados como «El Bati».

Un poco más humilde es lo de Ramón «Wanchope» Ábila, delantero de Sarmiento de Junín al que llamaron de esa manera por su similitud con Paulo Wanchope, el ex atacante de la selección de Costa Rica.

Cuando José «Zlatan» Fernández llegó este año a Argentinos Juniors, algunos creyeron que nuestro fútbol empezaría a disfrutar de las mágicas jugadas de Zlatan Ibrahimović, o al menos de sus imitaciones. Cuando el peruano se rompió en la segunda fecha del Torneo Inicial, muchos comprendieron que, antes que el apodo, pesaba mucho más su segundo apellido: Piedra.

En el arco también pasa

Es muy frecuente que los arqueros elijan ese puesto desde niños, ganándose muchas veces el mote del ídolo del momento. Es así como en la Argentina abundan los número 1 apodados «Pato», «Loco» o «Mono», por lógica referencia a Fillol, Gatti y N*varro M*ntoya. ¿Pero qué hay de los que llevan un apellido como sobrenombre?

En nuestro país, Jorge «Dida» de Olivera es un caso. Lo bautizaron así en las inferiores de Nueva Chicago, por su parecido físico a Nélson de Jesus e Silva, el brasileño que durante una década ocupó el arco del Milan de Italia.

Ocurre lo mismo con Róbinson Zapata, el portero colombiano que pasó por Rosario Central, Independiente y Belgrano de Córdoba. Le dicen «Rufay» porque su espejo siempre fue Peter Rufai, el arquero nigeriano que participó de los mundiales de 1994 y 1998.

Son iguales, pero más chiquitos

También existen aquellos futbolistas que reciben el apellido de otro, pero en diminutivo. Los casos más emblemáticos son los de Hernán «Valdanito» Crespo y Santiago «Saviolita» Biglieri.

Desde sus inicios, Crespo fue muy parecido a Jorge Valdano, no sólo físicamente, sino también en su juego. Lo de Biglieri es similar, aunque ni por asomo pudo igualar la trayectoria de Javier Saviola. Hay apodos que condenan.

Especiales: Gustavo Lisazo, de futbolista a galán

Ser jugador de fútbol, pegar un pase a Europa, besar a hermosas actrices y hacer suspirar a miles de mujeres por televisión. ¿Sueño? ¿Utopia? ¿Delirio? Nada de eso. Ni más ni menos que la vida de Gustavo Lisazo, el George Clooney latino.

Nacido en Los Toldos el 1º de junio de 1955, Gustavo Saúl Lisazo comenzó a enamorar como delantero en Sarmiento de Junín. Paseó su buen porte por Atlanta (1974) y después actuó en el exterior, primero con el Atlético Juventus de Brasil (1975), y luego en Bélgica, donde tuvo su momento más trascendente.

Defendiendo al KSK Beveren (1976 a 1979) salió campeón de la Liga y de la Copa de Bélgica, junto a Jean Marie Pffaf y Mark Baecke, entre otros. Además, jugó la desaparecida Recopa de Europa, donde su equipo eliminó al Inter de Milán para luego caer en semifinales ante el Barcelona, en un épico partido que se definió en el último minuto, transformándose luego en una película para la televisión belga. Algo se veía venir.

Dos años más en la tierra de Jean Claude Van Damme, con los colores del KV Mechelen (1979 a 1981), le sirvieron a Lisazo para juntar valor y regresar a la Argentina. Entre 1982 y 1983 jugó en el club donde había empezado, Sarmiento de Junín, pero una lesión a temprana edad terminaría truncando su trayectoria e, inesperadamente, abriendo las puertas de otra muy distinta.

Sin tener en claro su futuro, la vida un día lo cruzó con un agente publicitario. Y ahí empezaría lo bueno. Luego de desempeñarse como modelo y locutor en España, le surgió la propuesta de filmar telenovelas en la tierra del culebrón, México, lo cual vino aparejado de un consejo: «Sácate el Gustavo, cabrón». Por lo cual Lisazo comenzó a ser conocido por su segundo nombre: Saúl.

Hizo inferiores como actor secundario, a la vez que tomaba clases de actuación y hasta un curso de dicción para eliminar su acento argentino. Pero no había dudas, la cámara y los puntos de rating sentían magnetismo por su figura.

Protagonizó infinidad de novelas, como Acapulco, Cuerpo y Alma, con Patricia Manterola (la que cantaba «Que el fútbol no pare»); Tierra de Pasiones y El Clon, entre otras. A la vez, mostró versatilidad de registro en diversas obras de teatro.

Habiendo sido elegido en el año 2000 como una de las 50 personas más sexys del mundo por la revista People y luego de haber sido sindicado como El George Clooney Latino por el mismo protagonista de ER Emergencias, su nombre se mantiene como uno de los más queridos y respetados en la tierra del tequila. Gustavo Saúl Lisazo, futbolista, galán, Hijo e’ tigre.

Especiales: los que volvieron del retiro

El fugaz regreso de Claudio Caniggia a las canchas nos trae el recuerdo de otras figuras del fútbol que, después de muchos años de inactividad, decidieron descolgar los botines por un rato para volver a jugar oficialmente. Aquí una selección.

Ricardo Enrique Bochini

El Bocha fue único. Ídolo de Independiente, debutó en 1972 y se retiró en 1991. Jugó 638 partidos y marcó 97 goles en Primera División. Además cosechó 14 títulos (incluído un cameo en el Mundial ’86) y se ganó el respeto de todas las hinchadas, pese a que en toda su carrera sólo vistió una camiseta. Bueno, dos. Aunque sea fue coherente con los colores.

El innecesario retorno de Bochini se produjo a comienzos de 2007, cuando Enrique Sacco, el periodista y cabeza visible del grupo que manejaba el club Barracas Bolívar, lo convocó para que disputara un partido más. Y el Bocha, fiel a sus ideales (?), agarró viaje.

El propósito, claro, era hacerle un homenaje. Pero aquel encuentro ante Deportivo Argentino de Pehuajó era totalmente oficial y válido por la sexta fecha del la Zona 57 del Torneo Argentino C.

El 25 de febrero de 2007, bajo una lluvia torrencial, el ex jugador de Independiente pisó nuevamente una cancha, con nada más y nada menos que con 53 años. Jugó 42 minutos, metió pases con su sello, su equipo ganó 2 a 1, e hizo laburar al pobre flaco que en Wikipedia ya había puesto que Bochini había jugado toda la vida en el mismo club. Cosas que pasan.

Patricio Hernández

Antes de ser un entrenador errante, Patricio Hernández fue un talentoso volante nicoleño que se inició en Estudiantes de La Plata allá por 1974 y que desplegó su fútbol por Italia, México y distintos clubes de Argentina, hasta abandonar la actividad a comienzos de los 90’s.

Su inesperada vuelta se dio en la temporada 2001/2002, cuando fue el número diez y capitán de Fútbol San Nicolás, el equipo que él mismo había fundado en 1997. Con 45 años, el ex River jugó el Torneo Argentino B, junto a dos de sus pollos futbolísticos, Roberto Lanfranchi y el Mosca Cardano.

Sócrates Brasileiro Sampaio de Souza Vieira de Oliveira

Simplemente Sócrates. Médico y futbolista brasileño, se destacó en este último ítem, aunque no pudo despegarse del apodo El Doctor.

Debutó allá por 1972 en el mediocampo del Botafogo y desde ese momento llamó la atención por su juego elegante, el mismo que lo llevó a la selección brasileña, con la que disputó los mundiales de España ’82 y México ’86. Además, sus vinchas con inscripciones a favor de la paz recorrieron el planeta.

La rompió en el Corinthians, tuvo un paso por Europa con la camiseta de la Fiorentina y volvió a su país a mediados de los 80’s para vestir las casacas de Flamengo y Santos, donde se retiró en 1992.

Su inesperado regreso a la actividad se produjo en 2004, mientras dirigía al ignoto Garforth Town, del ascenso inglés. Con 50 años, el brasileño se puso nuevamente los cortos para disputar apenas 12 minutos. «Hacía mucho frío», declaró. Y agregó, quizás arrepentido, «Al segundo de salir tuve un increíble dolor de cabeza. No estoy acostumbrado a esto».

Fue uno de sus últimos gustos en vida. En diciembre de 2011, siento todavía muy joven, Sócrates falleció a causa de una infección intestinal, después de largos años de hacer abuso del alcohol.

Ántony de Ávila

El Pitufo. Toda una institución del fútbol colombiano, que incluso tuvo un período en nuestro país, defendiendo la camiseta de Unión de Santa Fe en la temporada 1987/1988.

Su pequeña estatura y sus goles dieron que hablar tanto como su fama de perder finales. Sin embargo, cosechó muchos títulos locales con el América de Cali y también fue campeón en Ecuador. Además jugó algunos minutos en los Mundiales de 1994 y 1998.

Su primer retiro se produjo en 1999, pero 10 años más tarde fue tentado para volver a vestir la casaca roja de su amado América de Cali. Y no sólo en un partido.

El delantero colombiano firmó un contrato por 6 meses y lo respetó. Con 45 años demostró que estaba a la altura, marcando goles en partidos importantes y despidiéndose de la manera que él quería.

Salvador Reyes

El puesto número 1 de los jugadores que volvieron después de mucho tiempo se lo lleva el mexicano Salvador Reyes, atacante mexicano que brilló entre 1953 y 1972, convirtiéndose en el máximo anotador de las Chivas de Guadalajara, con 122 tantos.

Lo insólito, según nos señala Federico Álvarez Braga de @AXEM012, se produjo en enero de 2008, cuando Reyes volvió a pisar el verde césped de manera profesional con ¡71 años!

A modo de homenaje, las Chivas lo incorporaron legalmente en su plantilla y lo hicieron jugar 50 segundos oficiales en un partido ante los Pumas de la UNAM. Sólo tocó dos pelotas y salió de la cancha. Suficientes para transformarse en el futbolista más longevo que jugó en Primera Division a nivel mundial.

Especiales: jugadores con pocas vocales

Por ascendencia europea o simplemente por un error en el registro civil, algunos futbolistas logran destacarse por la ausencia de una o más vocales en sus apellidos, generando confusión y pánico entre los relatores. Repasemos algunos casos.

Diego Nadir Ftacla

El último espécimen de la raza. Nacido en Mar del Plata, se formó en los clubes Almagro Florida e Independiente, para pegar el salto a las inferiores de Tigre, donde debutó en abril de 2011 de la mano del Vasco Rodolfo Arruabarrena.

Delantero y pollo de @enunabaldosa, recién está dando sus primeros pasos, pero los ha aprovechado para formar parte del último subcampeonato del club y para convertir su primer tanto en la máxima categoría, nada más y nada menos que ante River, en la 3º fecha del Torneo Inicial.

Luciano Darío Pocrnjic

Le dicen «Pócernik». Surgió en Newell’s Old Boys de Rosario en el 2002 y permaneció como arquero suplente hasta el 2005, teniendo pocas oportunidades de jugar oficialmente.

Ya en Chile, fue titular en el Antofagasta y volvió renovado a nuestro país para ponerse el buzo de Huracán de Tres Arroyos, equipo con el que terminaría descendiendo al Torneo Argentino A en el 2007.

Su suerte no mejoró en Unión de Santa Fe, porque comió banco durante toda la temporada 2007/2008 y sin llegar a debutar oficialmente tuvo que marcharse a San Martín de San Juan, siempre en la B Nacional.

En el conjunto sanjuanino arrancó como suplente de Alejandro Botero pero rápidamente pudo adueñarse del puesto y se convirtió en un referente, mucho más después del ascenso a Primera.

Pero las cosas nunca fueron tan sencillas para los tipos con pocas vocales (?). A mediados de este año Pocrnjic se quebró un dedo y tuvo que dejarle su lugar a Luis Ardente. Hoy está listo para regresar y espera una oportunidad del técnico Facundo Sava.

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Gustavo Darío Crnko

Crnko fue un puntero derecho que apareció en Independiente a principios de los 80’s y que no supo consolidarse. En 1983 fue cedido a Dock Sud, que ese año descendería a Primera D y luego retornaría al Rojo para disputar 12 partidos durante 1984, año de la obtención de la Copa Libertadores y la Copa Intercontinental. A pesar de haber convertido 3 goles por torneos locales, el pibe partió hacia San Martín en busca de mejor suerte, pero no la encontraría con la camiseta de Chacarita (1985/86), donde apenas alcanzó a jugar 7 encuentros.

Sin más chances en la máxima categoría, amplió su carrera con pasos por el ascenso y el exterior. En el under, vistió los colores de Arsenal (1986/87), Temperley y Atlético Tucumán. Afuera, vivió un tiempo en Manizales mientras jugó en Cristal Caldas (1986) y también estuvo algunos años en Israel, defendiendo la divisa de Hapoel Jerusalem, y aparentemente también las de Shimshon y Maccabi Kfar Kana.

Ya retirado, estuvo toda una tarde pensando qué tarea podría desempeñar sin la necesidad de utilizar demasiado su apellido. Y así fue cómo entró en el apasionante mundo de los representantes, donde siempre fue más importante un VHS y la habilidad de vendedor que los nombres de la gente que negocia. Jugadores como Cristian Álvarez, Luis Rueda, Yossi Benayoun, Alessandro Pierini, Gal Alberman, Juan Fernández pasaron y pasan por sus manos, otorgándole la experiencia necesaria para, hoy en día, manejar todo a través de mensajes de texto: «hla.t vndo 1 dfnsor ex FCO, 1.86m. no ta EUB. llmame. Abrz! Crnko«.

Patricio Hernán Grgona

Hijo dilecto del Beto Pascutti, este expeditivo y rústico defensor del ascenso llegó a ganarse la capitanía de Los Andes, donde superó los 100 partidos.

Arrancó en El Porvenir (2003 a 2007), con el que descendió a la Primera B. Pasó luego a Los Andes (2007 a 2011), con el que vivió la alegría de un ascenso, pero también la tristeza por haber perdido la categoría rápidamente.

A mediados de 2011 se incorporó a Acassuso y pese a los errores defensivos, continúa en la institución. Los relatores, como se aprecia en el video, le dicen «Gorgona», «Gregona» y «Groña».