Especiales: el presente de Tomas Brolin, figura en USA ’94

Le hizo un gol a Brasil en Italia ’90 y cuatro años más tarde fue uno de los futbolistas destacados de Suecia en el Mundial de Estados Unidos. Se retiró joven y hoy sigue jugando…al póker. El increíble presente de Tomas Brolin.

Nacido el 29 de noviembre de 1969 en la ciudad sueca de Hudiksvall, Per Tomas Brolin tuvo un debut precoz el fútbol profesional. Con tan solo 14 años jugó en el Näsvikens IK y no tardó mucho en saltar a su selección, donde marcó 4 goles en sus primeros 2 partidos.

Con la camiseta de su país tuvo grandes momentos. En el Mundial de Italia, le convirtió un tanto a Brasil con tan solo 21 años. No serviría de mucho, porque fue el descuento en una derrota 2 a 1, pero al menos sería su carta de presentación en copas del mundo.

Ya para USA ’94, la selección sueca llegó mejor armada, con nombres como Thomas Ravelli, Joachim Björklund, Martin Dahlin, Henrik Larsson y Kennet Andersson. En ese equipo Brolin fue pieza fundamental del ataque, llevando a los suyos hasta las semifinales y dejando algunas perlitas, como un gol de pizarrón puro a Rumania.

Durante esa primera mitad de los 90’s, el delantero escandinavo exprimió al mango su talento y también triunfó en el Parma de Italia, donde ganaría cuatro títulos, incluído el de la Copa UEFA.

El segundo lustro de la década, sin embargo, fue un martirio para Brolin. Baldoseó en el Leeds United inglés, probó suerte en el Zürich de Suiza y retornó al Parma, donde no tendría cabida.

Entre 1997 y 1998, ya bastante fuera de estado, actuó nuevamente en el Leeds United y en el Crystal Palace de Inglaterra, donde la publicación The Times lo incluyó entre los 50 peores jugadores de la historia.

Con tan solo 29 años y muy excedido de peso, Tomas Brolin volvió a su país para retirarse en el equipo de su ciudad natal, el Hudiksvalls ABK….¡jugando de arquero!

¿Qué hizo desde entonces? Se dedicó a vivir la buena vida. Puso un restaurante, participó de un videoclip, concurre asiduamente a fiestas de celebridades y se mantiene en actividad jugando al póker, donde al parecer también es un crack.

Publicado en simultáneo en Un Mundial Para En Una Baldosa.

Especiales: el argentino que jugó con Mario Baracus

En la década del ’80 un argentino llegó a compartir una cancha con Mr. T, también conocido como Mario Baracus. Descubrí la poco difundida historia de Pato Margetic, el hombre que unió dos pasiones (?): el fútbol y Brigada A.

Patricio German Margetic nació el 17 de mayo de 1960 en Avellaneda. Se formó como delantero en las inferiores de Racing y a los 17 años se fue con el pase en su poder para probar suerte en San Telmo, donde tendría un breve paso en el que alcanzó a dejar la huella de su larga cabellera rubia y 6 goles en 18 partidos.

Su tarde de gloria, según detalla el sitio La Voz de San Telmo, la tuvo el 16 de septiembre de 1978, en la Isla Maciel, cuando le convirtió dos goles a Lanús en el triunfo por 3 a 2.

Tras el descenso del Candombero a la C, marchó a Temperley, para seguir actuando en la vieja Primera B. El gran éxito en su carrera, sin embargo, lo tendría bien lejos del ascenso: en el fútbol norteamericano.

En Estados Unidos jugó durante 20 años y se convirtió en ídolo de un deporte que no gozaba (ni goza) de demasiada popularidad. Margetic vistió las camisetas de Detroit Express, Chicago Sting, Kansas City Comets, Cleveland Cruch, Tacoma Stars y Detroit Rockers; a veces en cancha de 11 y muchas otras en la liga de Indoor Soccer.

Su talento le valió apodos como «Magic Man» y una transferencia al fútbol alemán, donde baldoseó con los colores del Borussia Dortmund en la temporada 1988/1989.

Pero el dato de color, ese que le hará sacar chapa por siempre, no tiene que ver tanto con lo futbolístico y sí con lo artístico. El ex San Telmo ya era una reconocida figura del fútbol yanqui cuando, en 1984, la serie de televisión Brigada A se convertía en un fenómeno de masividad que llegaba, incluso, a invadir los hogares argentinos.

Ese mismo año se produjo el encuentro más inesperado, aunque bien craneado por los norteamericanos, que no sabrán mucho de fútbol pero sí de shows. Para convocar más gente al estadio donde hacían de local, los dueños del Chicago Sting contrataron a Mario Baracus, que en un partido llegó a entrar al verde césped sintético vestido como un jugador más, aunque marcando la diferencia con sus clásicas cadenas de oro.

Como no podía ser de otra manera, Mr. T posó junto al número 10, Pato Margetic, generando la ovación de los presentes que, quizás, ese día le encontraron algo más de sentido a ese extraño deporte en el que incluso los partidos pueden terminar 0 a 0.

Hoy que ya pasaron casi tres décadas de aquel momento, soñamos con el reencuentro de estos viejos ídolos. Lo interesante será saber quién se va asustar primero. Esa es la gracia.

Em Uma Lajota: Kerlon, el inventor de la Foquinha

Una jugada puede marcar a un futbolista. Un gol lindo, una chance perdida debajo del arco sin arquero, una salida en falso, una rabona en el travesaño. Hay diversas formas de quedar marcado a fuego en la memoria de los hinchas. En el caso del mediocampista brasileño Kerlon, hay que reconocerlo, fue por un recurso más estético.

En septiembre de 2007, su equipo, Cruzeiro, y Atlético Mineiro protagonizaban otra edición del tradicional clásico del estado de Minas Gerais. Los azules ganaban 4 a 3 y Kerlon decidió que era el momento indicado para cancherear y hacer la jugada que lo había hecho famoso un tiempo atrás: la foquinha. La foquinha consiste en levantar la pelota y moverse al mismo tiempo que el jugador controla el balón con su cabeza. Toda una provocación. Ya lo dijo Susana Giménez: “el que cancherea tiene que morir comerse una buena patada o trompada”.


La foquinha en acción. Kerlon cobró para el campeonato.

Y eso hizo el pibe. Una, dos, tres veces. Hasta que chocó, o mejor dicho, hasta que el defensor Coelho lo fue a buscar y le puso un codazo mítico que quedó grabado en la retina de todos los que estaban en el estadio Mineirão esa tarde. Y también en los millones y millones que vieron después esas imágenes por televisión en todo el mundo. Lo que siguió fue una sucesión de hechos bochornosos, una tángana o lo que en Brasil se conoce popularmente como hit & run: meter un golpe (preferentemente desde atrás) y salir corriendo para cualquier lado cual Pablo Migliore en Ruta 2.

Para esa altura, Kerlon ya llevaba un buen rato tratando de afianzarse en la primera de Cruzeiro y sufriendo las lesiones. La primera fue en agosto de 2005, pocos meses después de ser figura en el Sudamericano Sub 17, en el que fue campeón con Brasil, goleador y lo eligieron la figura del campeonato. Aquella rotura del tobillo izquierdo lo mantuvo alejado de las canchas por siete meses. Volvió en marzo de 2006 y cuando parecía que pegaba una racha de continuidad, chau. En marzo de 2007 se rompió el ligamento cruzado de la rodilla derecha. Volvió en septiembre y en enero de 2008, ante Cerro Porteño por la Libertadores, se destrozó la rodilla izquierda. Tras 44 partidos, apenas un gol, ya no volvería a vestir la camiseta azul de Cruzeiro.

Viajó a Italia para recuperarse y a mediados de año se sumó al Chievo Verona. Jugó poco: apenas cuatro partidos. De todos modos, a mediados de 2009 lo contrató el Inter de Milan, que lo cedió al Ajax holandés. Pero de nuevo la desgracia. Se volvió a romper y no pudo ni debutar en el conjunto de Amsterdam. Un año más tarde se reintegró al Inter, pero tampoco estaba en condiciones. En 2011 regresó a Brasil para sumarse al Paraná Clube. En junio, con apenas 4 partidos en el lomo (ninguno completo) pidió la rescisión del contrato.

Para empezar de nuevo, a mediados del año pasado apareció en Nacional de Nova Serrana, que juega en la Serie D de Brasil. ¡Diez meses! tuvo que esperar para ponerse bien físicamente y debutar en la última fecha del campeonato mineiro de este año ante Vila Nova. Hoy dice que ya no cancherea para evitar que lo rompan otra vez. Ya ni hace falta que le peguen, se rompe solo.

En resumen: en 7 años de carrera, Kerlon pasó por 6 equipos y tuvo la misma cantidad de operaciones: dos en el tobillo izquierdo, una en la rodilla derecha y tres en la rodilla izquierda.

Como para que Cristian Bardaro se muera de envidia.

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Especiales: Julio González, el Scioli paraguayo (?)

Jugó en Argentina, ganó una medalla en los Juegos Olímpicos de Atenas, perdió un brazo y ahora es candidato a Diputado en Paraguay. Conocé la particular historia de Julio González Ferreira.

Nacido en Asunción el 26 de agosto de 1981, Julio Valentín González Ferreira se formó como centrodelantero y comenzó a dar sus primeros pasos en Guaraní de Paraguay. Tras un comienzo de carrera plagado de goles, fue figura con su selección en el Mundial Sub 20 de Argentina 2001 y partió como una estrella al Vicenza de Italia, donde viviría buenos momentos y otros directamente trágicos.

En 2002, sin demasiada cabida en su club y siendo pretendido por grandes como Boca, River y Racing, finalmente fue cedido a préstamo al Huracán de Miguel Ángel Brindisi, que buscaba un 9 goleador para reforzar su juego.

Lo del delantero paraguayo en nuestro país no fue para nada satisfactorio. Se lo notó errático, falto de ritmo y apenas si pudo convertir en la anteúltima fecha del campeonato, ante Colón. Fue su único gol en 10 partidos con la camiseta del Globo.

Retonó al Vicenza para buscar revancha, pero al finalizar la temporada volvió sorpresivamente a Paraguay para jugar en Tacuary, en medio de un conflicto legal que incluyó una denuncia de estafa hacia el representante del jugador, Jorge Cyterszpiller.

Pasó por Nacional de su país en 2004 y ese mismo año obtuvo con la selección albirroja la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Atenas, luego de perder la final ante Argentina. Toda una proeza para su país.

A fines 2005, mientras parecía resurgir a fuerza de goles en el Vicenza de Italia y se disponía a viajar a su tierra para pasar las fiestas en familia, sufrió un accidente automovilístico camino al aeropuerto y como consecuencia de las graves heridas debieron amputarle el brazo izquierdo.

El penoso episodio, sin embargo, no detuvo anímicamente al futbolista, que hizo la rehabilitación e incluso quiso volver a actuar en la Serie B del Calcio, aunque no se lo permitieron.

De nuevo en Paraguay, emocionó a propios y extraños cuando, dos años después del accidente, volvió a jugar oficialmente para Tacuary. En 2008, como si fuera poco, también lo hizo en otro club paraguayo, el Presidente Hayes.

Ya retirado como jugador, en los últimos tiempos se dedicó a la dirección técnica e impulsado por su interés sobre las causas sociales se fue acercando a la política.

Este año lanzó su candidatura como Diputado Nacional para el 2013, representando al Partido Colorado. Desde su sitio web oficial, su página en Facebook y su cuenta en Twitter, el ex futbolista le pide al pueblo que lo acompañe. Por ahora tiene pocos seguidores. Esperemos que con esta nota le estemos dando una mano.

Especiales: equipos que no llegaron a juntar once

En épocas donde algunos entrenadores se quejan de que no cuentan con el mínimo de futbolistas para presentar un equipo en la cancha, vale recordar algunos casos emblemáticos de clubes que arrancaron un partido con menos de 11 jugadores.

Sportivo Unidas de Chaco (2008)

En febrero de 2008, el Sportivo Unidas de Colonias Unidas (Chaco), ya eliminado del Torneo Argentino C, debía visitar a Juventud de Tirol por la última fecha de la Zona 29.

Sin ganas de pagarle a sus mejores hombres pero con la obligación de presentar equipo para no comerse una sanción del Consejo Federal de Fútbol, el club envió lo que encontró a mano. Y así fue como salieron al rectángulo de juego sólo 7 jugadores: Marcelo Mugnier, Rubén Molina, José Amarilla, Pedro Monzón, Ernesto Cardozo, José Ortiz y Alejandro Montiel.

A los 55 segundos el local, que tenía once players en la cancha y buscaba el triunfo para clasificarse, ya ganaba 1 a 0. Cuatro minutos más tarde hizo el segundo. A esa altura ya no se esperaba ningún milagro por parte de los 7 magníficos. Mucho menos cuando a los 8 minutos de la primera etapa el defensor Amarilla se lesionó y tuvo que ser retirado en camilla, quedando su equipo en inferioridad numérica y fuera del reglamento.

All Boys de Tucumán (2008)

Sucedió en la Liga Tucumana a mediados de 2008. El Club Atlético All Boys se enfrentaba al Club Atlético Amalia, en un repechaje de ida y vuelta para decretar quién sería el acompañante del Deportivo Aguilares en la final del torneo.

Descontentos por una decisión del Tribunal de Penas que había permitido la clasificación de Amalia a esa suerte de desempate, los dirigentes de All Boys llegaron a pensar en no presentar al equipo, pero ante el riesgo de desafiliación eligieron una forma de protesta aún más irónica.

Llegado el día del partido, una camioneta estacionó en la cancha y de ella descendieron 7 inexpertos juveniles, ya vestidos de futbolistas, que sin pisar el vestuario firmaron la planilla y se mandaron para el verde césped.

Ni bien empezó el partido, Amalia convirtió el primer tanto de lo que prometía ser una goleada histórica. Sin embargo, cuando el cronómetro apenas marcaba 14 minutos, el arquerito local César Porven se lesionó sospechosamente, por lo que el árbitro Aldo Córdoba se vio obligado a suspender el encuentro por desventaja numérica antirreglamentaria.

De esa manera, Amalia pasó a la final, pero All Boys pasó a la historia.

Defensores Unidos de Zárate (2012)

En abril de este año Defensores Unidos de Zárate (CADU) conmovió a propios y extraños cuando tuvo que disputar un encuentro en condiciones totalmente adversas por razones de fuerza mayor.

Todo comenzó cuando los jugadores del CADU se dirigían a la cancha de Midland para enfrentar al local en un partido correspondiente a la fecha 25 de la Primera C. A mitad del camino, una protesta con piquete detuvo el micro y la situación comenzó a complicarse.

Desesperados por el atraso, los jugadores descendieron del bus y eligieron el taxi como medio de transporte. A las 16 debía empezar el partido, pero media hora más tarde el CADU apenas había reunido 8 futbolistas, los únicos que habían llegado al estadio por sus propios medios.

Midland, lejos de enternecerse por el panorama, le pidió al árbitro Sebastián Bresba que comenzara el partido. Y los pobres muchachos del CADU, para no perder los puntos, tuvieron que aceptar.

Sin indumentaria, porque tanto el utilero como la ropa estaban aún en viaje, los futbolistas visitantes salieron al campo de juego vestidos con un uniforme alternativo prestado por el rival. Para colmo, uno de ellos tuvo que jugar en zapatillas.

A los 20 minutos el local ya ganaba 4 a 0. Ya en los últimos minutos del primer tiempo, fueron llegando más hombres y el CADU se fue al descanso perdiendo 5 a 0.

En el entretiempo, con la llegada del resto de la delegación, la visita pudo completar el equipo y vestirse con su ropa. En la segunda mitad, ya 11 contra 11, el partido fue más parejo y Midland apenas pudo convertir un gol más. Fue 6 a 0, pero el tinte de grandeza y dignidad quedó del lado de los perdedores.

Placard: camisetas de selecciones con publicidad

Pese a que está terminantemente prohibido por la FIFA exhibir patrocinios en la camiseta, algunas selecciones han desafiado a la entidad madre del fútbol con el único propósito de embolsar un dinero extra. Aquí un repaso de algunos representativos nacionales que mancharon el manto sagrado a cambio de unos billetes.

Colombia

A mediados de 1993 la selección colombiana pisaba fuerte. Todavía no había apabullado a la Argentina en el mismísimo estadio Monumental pero ya se hablaba bastante de un equipo que jugaba bien en serio. Aquella fama de equipo prometedor, claro, adjuntó fama y contratos insospechados.

Aquel año Colombia sorprendió a propios y extrañas al mostrar, en un par de amistosos, el sponsoreo de la cervecería Bavaria en el frente de la camiseta. Unos meses más tarde, como recuerda el blog Bestiario del Balón, la federación tuvo que pagar la lógica multa de la FIFA.

Argentina

En julio de 1989 la selección campeona del Mundo dirigida por Carlos Salvador Bilardo disputó un amistoso benéfico ante un combinado de Futbolistas Argentinos Agremiados, en cancha de Vélez, con alrededor de 40 mil personas en las tribunas.

¿Curiosidades? Varias, empezando por la formación albiceleste, donde se destacaba la presencia de un volante central de apenas 59 años, ni más ni menos que el Presidente de la Nación, que había asumido su cargo pocos días antes.

¿Más? La casaca argentina tenía el patrocinio de la automotriz Renault, aunque para evitar sanciones de la FIFA se optó por usar un uniforme similar al que utilizaba la selección, de otra marca y sin el escudo de la AFA.

Irlanda

Desde hace más de dos décadas los irlandeses sacan al ruedo dos tipos de camiseta en cada cambio de modelo. Una con publicidad para los hinchas y otra bien limpia para los jugadores. Firmas como Opel, Eircom y 3 han aparecido en el pecho de la casaca verde, aunque sólo en la réplica que se consigue en las tiendas. Algo parecido hizo en los últimos tiempos el seleccionado de Suiza.

De todos modos, Irlanda se las ha arreglado para poder lucir el isotipo de su anunciante en algún que otro amistoso no oficial, como el que disputó su selección B ante el Nottingham Forest, en 2008.

Irán

Entre 2008 y 2009 los iraníes apostaron por el marketing y cedieron un espacio en su indumentaria para que apareciera el logo de la empresa Saipa Diesel. La práctica, por supuesto, era y sigue siendo antirreglamentaria para la FIFA.

Portugal

La Expo ’98 fue una exposición internacional que se llevó a cabo en Lisboa entre mayo y septiembre de 1998. Para promocionarla, la Federación Portuguesa de Fútbol no tuvo mejor idea que utilizar a su seleccionado, que por aquel entonces no contaba con el mediático Cristiano Ronaldo pero sí tenía figuras de la talla de Figo y Rui Costa.

Brasil

La crisis futbolística e institucional que sufrieron los brasileños tras el retiro de Pelé fue bastante más grave de lo que se cree. En diciembre de 1987 la cuestionada selección dirigida por Carlos Alberto Silva enfrentó a su par de Chile en un amistoso disputado en Uberlandia. Tras ir perdiendo 1 a 0 en medio del murmullo de su gente, los brasileños terminaron dándolo vuelta en el segundo tiempo, con goles de Valdo y Renato. Pero eso no fue lo más importante.

Ese día el Scratch sorprendió al salir a la cancha con su clásica camiseta verdeamarela arruinada por un gran anuncio de Coca Cola, con fondo rojo y letras blancas. Sí, a cambio de escasos 40 mil dólares y sometiéndose luego a una sanción de la FIFA, la Confederación Brasileña de Fútbol vendió los colores.

El repudio popular fue tal que la empresa de gaseosas decidió retirar el anuncio para el partido de unos días más tarde, ante Alemania. Luego de aquel episodio Brasil no volvió a tener publicidad en su casaca, pero el antecedente quedó para toda la historia.

Publicado en simultáneo con Un Mundial Para En Una Baldosa.

El Tweety canta hasta morir

Mientras el mundo futbolístico está pendiente del posible retiro de Juan Román Riquelme de las canchas, otros jugadores con menos cartel pero con más carisma siguen desafiando las leyes de la longevidad. He aquí el caso del Tweety Carrario, que a los 40 años continúa dando batalla con los pantalones cortos.

Silvio René Carrario es uno de esos pocos futbolistas que han logrado que sus apellidos trasciendan de tal manera hasta el punto de convertirse en verbos. Cuando uno escucha que un jugador le gusta Tweetycarrarizar, entiende que es adepto a cambiar de camiseta al menos una vez al año, o a veces más.

No hay que confundir, por supuesto, con Betocarrancear, cuyo significado es bien claro: acción de aprovechar los primeros años de plenitud futbolística para hacer una carrera digna y después dilatarla innecesariamente, cambiando de equipo cada 6 meses y/o jugando en ligas de escasa competitividad, donde fácilmente se pierde el prestigio a cambio de unos pocos pesos. Robar con el nombre, bah.

Lo curioso es que después de haberse retirado, el Tweety Carrario volvió a las andadas para terminar conjugando los dos verbos. Hagamos un repaso de su carrera:

Arrancó en Central Córdoba de Rosario en la temporada 1993/94. Después pasó por Talleres de Córdoba (1994/95), Racing Club (1995/96), Boca (1996), Unión de Santa Fe (1997), Deportivo Español (1997/98, donde le prometieron mil dólares por cada gol), Chacarita (1998 a 2001), Deportivo Italchacao de Venezuela (2002), Olimpo de Bahía Blanca (2002/2003), Lanús (2003), Quilmes (2004), Argentinos Juniors (2005), otra vez Quilmes (2006), un nuevo paso por Olimpo (2006/07), Aldosivi de Mar del Plata (2007) y Bolívar de Bolivia (2008), donde se retiró para dedicarse a la dirección técnica.

Su experiencia como entrenador en la Primera B no fue positiva. En 2008 se hizo cargo de un Central Córdoba de Rosario que apostó fuerte con las contrataciones de renombre y con la realización de un reality show, al mejor estilo Atlas, la otra pasión. El rendimiento del equipo, sin embargo, dejó mucho que desear y provocó que algunos referentes del plantel, como el arquero Luciano Palos, declarara: “Si no ponemos huevos nos van a seguir ganando. Hasta una mujer se da cuenta de que faltó voluntad. Adentro de la cancha nos putean a todos por igual. Si no ganamos nos tenemos que ir a la mierda”. Con apenas 2 triunfos, 2 empates y 6 derrotas, el primero que se tuvo que ir fue el Tweety. Para colmo, el programa de TV nunca salió al aire.

A pesar de todo, los últimos años de Carrario no han tenido nada que envidiarle a los de su juventud. Como veterano ha integrado distintos planteles, como el de Chacarita, Argentinos Juniors en el Súper 8 y Unión de Santa Fe en el Futsal.

Además, se las arregló para seguir dando órdenes desde el banco. En 2011 se puso el buzo de DT de Gurei Tzión, un equipo de la comunidad judía, y unos meses más tarde dirigió a Central Ballester en la Primera D.

Lo más curioso, sin embargo, es que entre tantas actividades paralelas el Tweety sigue buscando (y encontrando) las posibilidades de jugar oficialmente, por los puntos y cobrando un sueldo. O algo parecido a eso.

En 2010 vistió la camiseta de Huracán de Madariaga en la liga local. Al año siguiente se sumó a Unión de Del Viso, junto al Flaco Jorge Vivaldo, y ambos participaron de una gresca cuando quedaron eliminados del Torneo Argentino C.

¿Más? Sí, más. En marzo de este año estuvo jugando unos amistosos para el Arias Foot Ball Club de Córdoba, donde finalmente no fichó.

Donde sí puso la firma fue en Centro Bancario de Gualeguay. Llegó en abril y después de su primer partido declaró: «Vengo de un parate importante porque en el verano no hice nada y engordé. De 82 kilos me fui a 87, 88, pero me pongo bien enseguida. Ya dejé el pan, las gaseosas y el alcohol. Voy a tratar de venir todos los fines de semana».

El mes próximo el inoxidable Tweetty cumplirá 41 años. Ya pasó por 17 equipos y todavía quiere más. A lo mejor él también siente un vacío, pero adentro de un pan y con una coca al lado (?). Eso es amor a la guita al fútbol.

Especiales: contratados por error

La apertura de cada libro de pases genera muchas ilusiones en los hinchas, que inocentemente creen que los dirigentes harán un buen trabajo con los refuerzos. Nuestro fútbol está plagado de historias de jugadores truchos, dobles de cuerpo y mentirosos que engañaron a los clubes. Aquí una selección.

El Zinho trucho

Dicen que cuando puso el primer pie en Rosario, los dirigentes de Central creyeron equivocadamente que se trataba del carioca Crizam César de Oliveira Filho, más conocido como Zinho, aquel volante que brilló en el Palmeiras y que levantó la Copa del Mundo con Brasil en 1994.

Este otro Zinho, menos popular, se llamaba Aderbal Pericles Farías Filho. También había nacido en Río de Janeiro y jugaba como mediocampista ofensivo, pero nada tenía que ver con el original.

En Rosario Central (1996/97) disputó 14 partidos, marcó 2 goles y se cansó de tirar caños. Su jornada consagratoria fue en una goleada ante Racing. Luego pasó a Gimnasia y Esgrima de Jujuy, donde dejó la marca de 15 presencias. Después de un partido ante el Lobo platense, un diario local lo mató diciendo que era un brasileño trucho.

El tipo tenía algo de clase, pero nunca pudo sacarse el estigma de ser el falso Zinho.

El que mentía con el álbum

Tobie Mimboe fue un defensor camerunés que llegó a nuestro país en 1997 utilizando un vil recurso del currículum adulterado. «Jugué un Mundial», dijo, y muchos compraron, incluso el presidente de San Lorenzo, Fernando Miele, que no dudó en afirmar que había encontrado al «sucesor de Passarella».

El halago del dirigente no hizo más que quemarlo…literalmente. Al pobre de Mimboe se le incendió la casa y apenas pudo rescatar a su familia. Encima, le terminaron rescindiendo el contrato ante la llegada del brasileño Luis Fernando. Era musulmán, usaba túnica y hasta tenía un dedo por la mitad ese negro. ¿Qué te pasó? , le pregunté. Y me dijo que había sido un león”, recuerda todavía Sebastián Abreu.

Años más tarde continuó su carrera en Paraguay, Bolivia y China, donde siempre utilizaba el mismo tocuén: “Mi experiencia la marcan dos mundiales y cinco copas de África con la selección de Camerún».

Pese a la figurita que ilustra esta historia, las estadísticas afirman que Mimboe jamás integró el plantel camerunés en una Copa del Mundo y apenas apareció en las copas de África de 1996 y 1998. Un crack de la mentira.

Usted me confunde

Tras haber hecho los primeros pasos en 12 de Octubre y Guaraní de Paraguay, Báez viajó a la Argentina a mediados de 1994 para sumarse al plantel de Huracán. El delantero sólo disputó 4 encuentros en el Globo, no marcó goles y tuvo que marcharse, cerrando tristemente su trayectoria en Argentina.

Al año siguiente volvió a Guaraní de su país, donde logró posicionarse nuevamente, aunque tampoco fue una maravilla. Por eso a todo el mundo le llamó la atención cuando el Santos de Brasil pidió desesperadamente sus servicios.

Báez llegó un tanto extrañado a Sao Paulo y mucho más cuando vio que lo recibieron como a un salvador. La gente le pedía muchos goles, los dirigentes también y el entrenador Vanderlei Luxemburgo lo esperaba con los brazos abiertos. Todo tuvo una explicación cuando, después de la firma del contrato, el DT le dio la bienvenida: «Me pasaron tus videos y por eso te pedí. La vas a romper, Ríchart». ¡¿Qué?!

El técnico le había dado el visto bueno pensando que se trataba de Richart Báez, otro atacante paraguayo, mucho más conocido y goleador. Erróneamente el que llegó a Brasil fue Edgar, su hermano.

Báez vivió en Brasil gracias a una equivocación y vistió la casaca paulista en 15 partidos locales. Demasiado para alguien que estuvo jugando de casualidad.

El jugador que nunca existió

En julio de 2010 los medios españoles dieron cuenta de la contratación del juvenil uruguayo Néstor Coratella por parte del Villarreal, en una operación de 3 millones de euros.

Poco se sabía del chico de 18 años: que era una joven promesa de Danubio, que jugaba de 10, que lo apodaban Colibrí y que tenía un facebook oficial con más de 700 seguidores donde había anunciado su arribo a España: «Tras largos dias de negociación he decidido aceptar una oferta que no se puede rechazar y que complace a todas las partes implicadas, tanto al club como a mi persona. Voy a marchar a Villarreal, un club que me ha enamorado a nivel deportivo. No puedo dar más detalles de momento, por lo menos hasta pasar el reconocimiento médico la proxima semana».

Intrigado por conocer la historia de crack rioplatense que comenzaba a ocupar cada vez más espacio en los medios europeos, un periodista español llamó a sus colegas del diario Observa de Uruguay, que asombrados por la noticia de un compatriota que nunca habían oído nombrar, se comunicaron con Arturo Del Campo, el mismísimo presidente de Danubio. Del otro lado del teléfono, el dirigente fue tajante: «Danubio nunca tuvo a un tal Coratella, ni vendimos a nadie al Villarreal. Ese jugador no existe».

La bomba explotó en Montevideo y las carcajadas salpicaron a todo el mundo. Néstor Coratella, el Colibrí, había sido un invento, como se encargó de aclarar en su momento el blog Tic Espor:

Detrás del engaño están varios integrantes del foro español Forocoches, que inventaron desde cero un jugador de las inferiores del club uruguayo Danubio. Lo bautizaron Néstor Coratella, lo apodaron «Colibrí» y crearon varios sitios con sus estadísticas, subieron videos a Youtube y hasta le sacaron una cuenta de Facebook apócrifa.

Los bromistas se preocuparon también por crear una supuesta página de las inferiores de Danubio (danubiojuv.webs.com/plantel.htm) donde aparecen varios jugadores, entre ellos Coratella. Nacido el 4 de mayo de 1992, en Melo, Uruguay, el falso futbolista tiene hasta mail y un grupo en Facebook denominado «Néstor Coratella Fan Club».

Unos días más tarde se supo la verdad. Los medios españoles habían caído. Un verdadero cuento de gallegos.