Indulto VII

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Después de seis indultos en los que nos desprendimos de varios jugadores injustamente homenajeados, no queda abundante material por analizar. Pero siempre hay nombres que generan discusión sobre su baldoseridad, así que luego de algunos días de deliberaciones tomamos la decisión de despedir del sitio, a modo de regalo navideño, a los siguientes futbolistas:

Esteban Solari: goleador en Chipre (OK, es un poco bizarro), goleador en México (lugar donde fracasaron varias estrellas) y actualmente en la Primera de España. Tiene una trayectoria estrafalaria pero ya no es baldosa. Aunque siempre sera el “hermano de“, eso sí.

Jorge Zamogilny: Simplemente por haber vendido su pase en casi tres millones de dólares a los Tecos y cobrar casi un palo anual, merece admiración. Además de haber sido ídolo en el Puebla, actualmente es pretendido por el América y hasta suena como posible convocado para la selección mexicana. Ah, en nuestro país no lo conoce nadie porque no jugó en Primera. No da.

José Forte: es verdad que el Pepe remite a épocas baldoseras. Pero teniendo más de 130 partidos en Primera es muy difícil representar al futbolista olvidado o poco reconocido. Nunca fue figura, está claro, pero rindió siempre aceptablemente y en diferentes posiciones. Zafa, es del montón.

Pablo Cantero: Nos cerró la boca. Se supo reinventar y regresó a los primeros planos jugando en buen nivel. Aunque descienda con San Martín o pegue pase a la segunda división de Indonesia, ya perdió la suficiente baldoseridad para seguir estando acá.

El staff de En Una Baldosa le desea una feliz navidad a todos sus lectores y extiende el brindis a los baldoseros, indultados o no, que se toman con buen humor esto que hacemos para reirnos un rato.

Ver también: Todos los indultos de En Una Baldosa.

Boyero Hernán

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Hernán Eduardo Boyero

La prueba más flaca de que no hace falta ser mal jugador para estar en este sitio. Boyero es un esmirriado atacante que, sin demasiada suerte en nuestro país, encontró su lugar en Bolivia, donde se ganó el respeto a base de goles. Divertido, pintoresco y hasta con un pasado en la Primera División de la Argentina, ingresa al no tan selecto grupo por ser extravagantemente baldosero.

Nació el 30 de diciembre de 1979, síntoma inequívoco de su mala fortuna. De entrada se perdió por poco la posibilidad de recibir la primera visita de Papá Noel. Y en los años posteriores, las tías amarretas seguramente deben haber aprovechado la opción del 2 x 1 para meter el simbolismo del cumpleaños y el regalo navideño en el mismo juguete.

Su camino en el fútbol no estuvo plagado de pétalos de rosas pero siempre se las arregló para llamar la atención. En 2001, ya bastante grandecito, jugaba en Juventud Católica de Río Segundo y al mismo tiempo juntaba chatarra junto a su padre para subsistir. Ese mismo año se fue a probar a Instituto de Córdoba y quedó.

Entre 2002 y 2006 disputó una buena cantidad de partidos y en ese mismo club conoció la sensación de actuar en la máxima categoría. En el Apertura 2004 salió a la cancha frente a Argentinos Juniors, Racing y River. Entre los 3 partidos apenas arañó los 50 minutos y no pudo convertir. En el plantel, además, había otros delanteros que tenían más chapa como Martín Vilallonga, Diego Quintana y Miliki Jiménez.

En el Nacional B, además de vestir la camiseta de La Gloria, anduvo por Juventud Antoniana de Salta (2005) y Tigre, donde convirtió 6 tantos que le valieron 12 kilos de falda, favorecido por un extraño arreglo con un carnicero de su ciudad natal, Río Segundo. La intención del coterráneo, quizás, era la de alimentar bien al atacante, que por ese entonces medía 1.94 m. y sólo pesaba 74 kilos.

En 2007 tomó la decisión de irse a Bolivia y le salió realmente bien, ya que hizo varios goles con Blooming e incluso se mencionó la posibilidad de nacionalizarlo para que actúe en la Seleción. En la nota que adjuntamos se observa, tal vez, la mayor cualidad de Hernán Boyero, un gran declarante que, como todo cordobés, hace del humor una forma de vida.

¿Cómo es Hernán Boyero futbolísticamente?

Soy un jugador que pese a la altura tengo gran dominio de balón. No soy un delantero que se queda quieto, esperando que le llegue el balón, sino que lo busco.

¿Es verdad que el jugador alto es un poco torpe con el balón?

No todos. Tengo buen dominio de pelota y puedo eludir a un rival con los pies y también los superó con la cabeza.

¿Vio jugar a Peter Crouch?

Sí, lo vi jugar (sonríe), me parece un gran jugador, ¿por qué?

¿Le dijeron que su juego es parecido al del inglés?

Todos me preguntan lo mismo (sonríe), salvando las distancias trato de ser sólo Boyero.

¿Qué hace en su tiempo libre?

Acá en Bolivia no hago nada especial, en Argentina tenía una metalúrgica donde fabricábamos cosas de campo e instrumentos agrícolas. Además soy Martillero y Corredor Inmobiliario, una carrera que se estudia en mi país.

¿Cómo ve el fútbol en Bolivia?

Hay buenos futbolistas a nivel individual, pero por encima de eso hay que poner el tema de la organización, aquí me parece que no están bien organizados; termina el campeonato y no se sabe quién salió primero y quién segundo.

¿Y la indisciplina?

Todo es relativo, quizás al ser más jóvenes no se cuidan lo suficiente y lo ven a uno tomando un vaso de Coca-Cola y dicen que tomó un vino. La gente habla y al jugador lo castigan. Seguramente que habrá un indisciplinado, como hay en Argentina, Italia y Venezuela.

Link

Se comenta que en esta nochebuena, además de recibir el clásico slip + pack de medias como obsequio de cumpleaños y navidad, va a brindar con tanta Coca-Cola que va a poder canjear las tapas por frascos, sandwicheras y batidoras de mano.

Pérez García Matías

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Matías Augusto Pérez García
Dirán los libros que “Los Pérez García” fue uno de los mayores sucesos de la radiofonía argentina allá lejos y hace tiempo que dejó impregnada una frase que resiste el paso de los años: “Tiene más problemas que los Pérez García“. Para los Salieris del Bobo Contepomi, “Los Pérez García” son una banda del paradisíaco (?) conurbano bonaerense que entremezclan el rock y el reggae. Pero para los archivos secretos de En Una Baldosa, Pérez García significa mucho más que eso. Es sinónimo de fama efímera, pero fama al fin.

Promisorio enganche surgido de las divisiones inferiores de Lanús. Nacido en Tartagal, provincia de Salta, el 13 de octubre de 1984. Desde chico se destacaba entre sus compañeros y era figurita repetida entre las convocatorias de la selección Sub 17, donde compartió equipo con Javier Mascherano, Pablo Zabaleta, Patricio Pablo “este año exploto (de verdad)” Pérez, el malogrado Lucas Molina, D11os, Carlos Tévez, Gonzalo Rodríguez, Diego Ludueña, Ruben Salina y Hugo Colace, entre otros.

Su estreno en las juveniles fue en octubre de 2000, con 16 años a cuestas en un amistoso frente a Chile, cuando le tocó reemplazar a Tévez. En 2001, disputó 3 encuentros del Sudamericano de la categoría en Arequipa (Perú), enfrentando a Venezuela por la primera ronda, Paraguay y nuevamente la Vinotinto en la ronda final.

No pasó mucho tiempo hasta que empezara a ser tenido en cuenta en el conjunto de la zona sur. En junio de 2002, participó de su primera pretemporada al igual que los arqueros Guido Vidal, Horacio Ramírez, los volantes Diego Pelletieri y Marcos Aguirre, y el romperredes, Gonzalo Marronkle.

Sin embargo, su estreno en la primera división con la casaca granate, fue el 5 de julio de 2003, en Córdoba, ante Talleres, por la última fecha del torneo Clausura. Esa tarde, reemplazó a Rodrigo Mannara a los 78 minutos y se dio el gusto de tirar paredes con el Tati Bustos Montoya y el mencionado Marronkle.

En el Apertura 2003 con Miguel Ángel Brindisi, tampoco tuvo muchas chances, apenas jugó 2 partidos. En la octava fecha ante Chacarita ingresó a los 18 minutos del segundo tiempo en lugar del Ogro Fabbiani… y a los 26 minutos le dejó el lugar a Javier Almirón. Tuvo la oportunidad de redimirse en la última jornada, ante Arsenal, cuando reemplazó a Nelson Benítez a los 80 minutos.

Su cuarta y última aparición en Primera, la haría en el Clausura 2004, con Carlos Ramacciotti en el banco y contra Estudiantes, entrando en lugar de Sebastián Salomón. Esos 28 minutos, marcaron su despedida del fútbol grande a nivel nacional.

Después de una temporada con poca acción, el pibe se la veía venir y a mediados de 2005 le dieron el toque. Pasó a préstamo a la Comisión de Actividades Infantiles de Comodoro Rivadavia, pero no rindió como se esperaba. Dijo presente en 15 encuentros (12 correspondientes al torneo Apertura y 3 al Clausura), y no convirtió goles.

En 2006 bajó una categoría para sumarse a Talleres de Escalada, donde pareció reencontrarse con su juego. Disputó 39 cotejos y marcó en 12 ocasiones. Con los colores de Atlanta (2007) mostró su mejor versión futbolística, se puso el equipo al hombro y se ganó el cariño de una hinchada necesitada de ídolos. Pero lo bueno dura poco, y el tren pasa solo una vez, y Pérez García lo agarró a tiempo. A comienzos de 2008 cruzó el océano para defender la casaca del Chamois Niortais francés.

En la tierra de Wahiba Ribery y la baguette describen a Matías como “Uno de los mejores descubrimientos, un jugador con una técnica extraordinaria, capaz de desestabilizar a una defensa él solo. Provocador, gambeteador, un excelente definidor y gran pateador de tiros libres“. Una especie de Cristiano Ronaldo del subdesarrollo, ¿no será mucho?.

Di Bartolo Juan

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Juan Esteban Di Bartolo (El Mariscal)
Si de penurias futbolísticas se trata, el marplatense Juan Di Bartolo sabe bastante. Habiendo hecho las divisiones inferiores en Cadetes y catalogado como unos de los mejores defensores de la ciudad balnearia, llegó un día a La Plata con la intención de probar suerte en el fútbol grande de nuestro país. Enfundado en los colores de Gimnasia esperó su oportunidad hasta que llegó en la novena fecha del Apertura 2003 frente a Newell’s, durante el interinato de Luis Agostinelli al frente del Lobo. Aquel 11 de octubre, formó una interesante línea de 4 a la par de Diego Herner, Marcelo Goux y Serafín García, todo esto bajo la atenta mirada de Juan Carlos “los goles me gustan de a 7” Olave. Ese día la Lepra se impuso 2 a 0 con goles de Julián Vázquez y Jairo Patiño. Di Bartolo, sin saberlo, hacía debut y despedida.
Para Carlos Timoteo Griguol y Carlos Ischia nunca existió y no fue tenido en cuenta, pasando a ser un habitué de la Reserva. Recién con Pedro Troglio en Clausura 2005 pudo volver a formar parte del banco de suplentes en 3 ocasiones.
A mediados de 2005, sin mucho más que hacer en la ciudad de las diagonales y antes de la llegada del simio mufa al Tripero , se volvió a su ciudad. Primero estuvo a préstamo en Alvarado (2005/2006) y al año siguiente se incorporó nuevamente a Cadetes, donde jugó con su hermano. En el medio, a comienzos de 2006, fue dejado en libertad de acción.
En julio de 2007, recomendado por Juan Esnaider, viajó a España para sumarse a las filas del Deportivo Cobeña, un club de la cuarta división española manejado por Francisco Barroso, otrora candidato a presidente del Real Madrid. Todo marchaba bien hasta que a tres días de comenzar la temporada el equipo dejó de existir debido a las deudas imposibles de afrontar. Indignado el Mariscal contó su experiencia: “Me siento estafado; jugaron con nosotros y eso no está bien. Uno viene acá pensando que es el Primer Mundo, pero se encuentra con lo mismo que se vive en la Argentina”
En noviembre, y luego de un mes de entrenamientos (y otra vez la influencia de Esnaider), Di Bartolo y otro marplatense llamado Gastón Minutillo, se incorporaron al Club Deportivo Las Rozas de la tercera categoría para intentar levantar su carrera, que hasta el momento tuvo pocas rosas y muchas espinas.

KeyserSoze

Indulto VI

No lo hacemos muy a menudo pero de vez en cuando se justifica. Llegó el momento del 6° indulto general en la historia de este sitio, precedido por un post abierto al público que sirvió de descarga para muchos de ustedes y también de testeo para lo que veníamos maquinando desde hace un tiempo. Estas decisiones producen controversias, lo sabemos perfectamente. Pero también somos concientes de que tomamos estas determinaciones para ajustar la mira, en pos de mantener una cierta coherencia. Aunque, como decimos siempre, cada caso es único y es muy difícil comparar las historias que por aquí desfilan.
Porque alguna vez los homenajeamos injustamente y hoy nos acordamos de ellos, publicamos la siguiente lista de indultados:

Enrique Primerano: futbolista con mucho rodaje en el ascenso. De imperceptible paso por San Lorenzo.

Diego País: surgido en Olimpo, estuvo en el Nacional B pero no llegó a jugar en la A. Ni siquiera entra por historia grossa.

Pablo Sixto Suárez: batallador del fútbol del interior. Jugó cientos de partidos, muchos de ellos en Primera (143 para ser más exactos).

Jorge Pestaña Díaz: dejó buenos recuerdos por donde pasó y jugó bastante en Primera. No es baldosero.

Lucio Alonso: aunque siempre fue del montón, acumuló muchos minutos como para ser merecedor de nuestro homenaje.

Rodrigo Stalteri: 100% ascenso.

Osvaldo Canobbio: voluntarioso y errático, pero tiene más de 100 encuentros en la máxima división. Respetable trayectoria.

Miguel Ángel Vargas: como muchos otros, su nombre evoca épocas bien baldoseras. Pero a decir verdad es un buen jugador que no hizo una mala carrera.

Daniel Islas: se ganó el indulto en la cancha. Desde hace años la viene rompiendo y coronó ese envión con el ascenso a la A.

Lorenzo Sáez: al torpedo en algunos equipos se lo recuerda de buena manera, en otros no tanto. Pero disputó más de 100 cotejos en la máxima división y no da con el perfil del sitio.

Leandro Lázzaro: había entrado a la baldosa por la puerta de atrás. Sin partidos en Primera, llamaba la atención por su extraña y poco difundida carrera europea. Una vez de nuevo en la Argentina, ganó en cotidianeidad, algo que va a contramano de este sitio. Encima le sumó una buena actuación en la B Nacional, con ascenso incluido, y un buen primer semestre en la A. Mantenga o no ese nivel, ya perdió las características que lo habían canonizado.

Sergio Mandrini: jugador muy limitado, tosco y elemental. Pero se afianzó durante un tiempo bastante prolongado en la máxima división.

Antonio Apud: un gran futbolista. Se retiró joven por las lesiones, pero alcanzó a hacer la diferencia acá y en el exterior, completando una trayectoria importante.

Mario Pobersnik: aunque betocarranzeó sobre el final de sus días como jugador, en su etapa fértil en la A jugó 210 partidos e hizo 43 goles.

Mario Saccone: polémico, pintoresco. Un personaje del fútbol que a su buena cantidad de partidos en Primera (no brilló) le sumó un inagotable periplo por el ascenso, donde incluso llegó a ser ídolo. Viejo y todo, la sigue rompiendo.

Ángel Puertas: rendidor hombre de la B Nacional que con su regreso a Primera, con la camiseta de Huracán, recuperó una cuota de vigencia, algo que no nos cierra.

Pablo Mastroeni: pasa a la sección “especiales”, por la curiosidad de haber disputado dos Mundiales con Estados Unidos, siendo argentino. No es baldosero.

Marcelo Trimarchi: más de 130 encuentros en la A, varios más en otras categorías y buen paso por México. Escapa a muchos parámetros de este sitio.

Jaime Pizarro: No fracasó, simplemente estuvo poco tiempo. Baluarte del Colo Colo en la Libertadores del ’91, sobresalió en Chile y quiso repetir en Argentinos Juniors, donde jugó muy poco. En su país fue ídolo.

Marcelo Broggi: exceso de fama. Más de 150 encuentros en Primera. No da.

Daniel Loyola: otro limitado player que marcó una época en Platense. Demasiados encuentros en el lomo para ser baldosa.

Daniel Ergo: mas de 200 partidos en Primera y sin extravagancias.

Marcelo Reggiardo: goleador en la B con Almirante Brown y anduvo bien en Independiente. En primera jugó 79 partidos e hizo 23 goles. Decepcionó en otros equipos pero así y todo no merece estar acá.

Roberto Cartes: jugador muy técnico y con clase. Jugó bastante en Argentinos y en Gimnasia de Jujuy. Desde hace años está en México.

Danilo Aceval: pese a que su paso por Unión no fue tan prolongado, jugó algunos partidos y en su país fue regular. Salió campeón de la Libertadores y fue a un Mundial. Sumó mucho para su indulto.

Pablo Cameroni: como Saccone, está en el itinerario de la escenografía del ascenso. Breve paso por Primera, pero no lo condena al homenaje.

Gustavo Echaniz: odiado por muchos, querido por otros. Zafa por haber tenido una frondosa trayectoria, con goles importantes y, por sobre todas las cosas, por ser muy ochentoso. Eso sí, en México es sinónimo de ladrón.

Todos los indultos de En Una Baldosa.

En Una Baldosa

González Miguel Ángel

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Miguel Ángel González
Ser enlace siempre le gustó. Actuando de enganche ganó el reconocimiento de la prensa, que en general lo miró como se mira a un jugador muy interesante, pese a que esa definición sólo pinta a medias su perfil.
El lado oscuro de su carrera dice que en cuestión de tres temporadas pasó de la A a la C, con escalas en otras categorías, y con poca participación.
Arrancó en Platense (2001/02) junto a Campi, Paulo Miranda y Santiago Hirsig, pero rápidamente pegó el salto a un equipo de Primera, Gimnasia y Esgrima La Plata (2002/03).
En el Lobo le costó hallar regularidad pero con algunos partidos de titular y otros desde el banco aportó grageas de su calidad.
No se llegó a consolidar, síntoma repetitivo en su trayectoria, y en el segundo semestre de 2003 fichó con Ferro Carril Oeste, institución a la que volvería en la temporada 2004/05 después de un período por el Selangor de Malasia.
La experiencia extranjera, su vuelta a Caballito, y su paso por Deportivo Italiano en 2005 lo pusieron contra las cuerdas. No le quedó otra remedio que zambullirse en el bajo fondo del ascenso, entregándose a la lucha con las camisetas de Racing de Olavarría (2006 y 2007), en el Torneo Argentino A, y Lamadrid nuevamente en los campeonatos de AFA.
Pocos objetivos le deben quedar en la vida luego de haber conocido a Barney Barbas. De nuestra parte, esperamos que algún día lo entreviste el escritor Daniel Link.

Juan Pordiosero

Caruso Leandro

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Leandro Rubén Caruso
De pibe era vago, no hay dudas. Le gustaba el fútbol, pero no que le hablaran de tomarse un bondi para ir a entrenar. Para nada. Este tocayo del entrañable Brian Caruso (más conocido como Gamuza), al que desde chico le gustaba darle a la pelotita, tuvo la suerte de criarse en Avellaneda y de tener 2 clubes grandes ahí nomás, a la vuelta de la esquina.
Un día se paró en el medio de la Avenida Alsina e hizo ta-te-ti a ver qué salía. “Independiente” marcó el destino, y hacia allá fue.
“Fueron ocho años ahí, de los cuales jugué cuatro como titular. Y después no me ponían. Como no crecía y mis compañeros sí, no me ponían. Me bajoneaba, me malhumoraba. Me metían en grupos especiales de trabajo. En realidad, creo que aguanté demasiado. Me tendría que haber ido antes. Mi familia me insistía para que siguiera, para que no me fuera del club. Pero volvía uno o dos días y desaparecía de nuevo. Así unas cuantas veces. Tampoco querían largar el pase. Se ve que un poco de fe me tenían” dijo a Olé en alguna ocasión.
Tiempo después probó suerte en Dock Sud, como siempre, cerca de casa. Pero duró sólo un torneo. Se cansó y volvió a largar todo. Al menos por un rato.
En el 2000 le volvió a picar el bichito. Esta vez fue a Racing pero no para jugar al fútbol en cancha de 11, sino al FUTSAL. Y la rompió. “El nivel que tuvo en el futsal fue fuera de lo común. No conocía el juego y le costó muy poco adaptarse. Fue descollante, fue una explosión. Si puede trasladar las maravillas que hace en una cancha de 20 por 40 a una cancha de once, sería extraordinario para el fútbol argentino” dijo su entrenador en la Academia, Daniel Luaces.
El 14 de julio de aquel año, Racing le ganó a River por 7 a 6 y Caruso convirtió seis goles. “Fue bárbaro. Lo más gracioso es que en el primer tiempo no me salía ninguna. No me afirmaba bien, me tropezaba, no me salía ninguna. Y no era que estaba nervioso. Pero en el segundo se puso la suerte de mi lado”, aseguró.
Después de semejante actuación, Luaces se reunió con Miguel Gomis y Domínguez (técnicos de la Novena y de la Cuarta y Reserva) para pedirles una oportunidad para el juvenil, que llevaba 28 goles en 11 partidos en un equipo sin más aspiraciones que salvarse del descenso. Días más tarde comenzó a entrenarse con la Reserva.
Admirador de Pablo Aimar, parece que se tenía confianza: “Hay más espacio, se puede jugar mucho mejor. No me va a quedar grande la cancha de once. Mirá, siempre me gustó jugar de enganche y haré lo mejor para ser como Aimar.”
Luego de fracasar en los dos clubes de Avellaneda, no le quedaba otra que probar en Arsenal, y sin pensarlo dos veces enfiló para Sarandí.
Arrancó en la B Nacional, donde se destacó, y llegó a Primera. Burruchaga se apiadó de él y lo mandó a la cancha. Ingresaba generalmente en los segundos tiempos y alguna que otra vez largó desde el arranque. En 2003 hasta jugó contra su ex club y casi la mete. Con varios delanteros adelante (Calderón, Denis, Vilallonga y Adrián Romero, entre otros), debió emigrar para lograr mayor continuidad.
A mediados de 2004 se tomó un avión a México para jugar a préstamo en Pioneros de Ciudad Obregon, donde convirtió 10 goles.
Cuando regresó, un año más tarde, el técnico del Viaducto era José María Bianco. Sólo disputó un partido, ante Gimnasia de Jujuy, cuando ingresó en reemplazo de Juan Carlos Garat, que apenas iniciado el partido había entrado por el lesionado Patricio González.
Seis meses después, con 16 partidos en Primera en el lomo y sin goles, retornó a la tierra de los mariachis. Fue a Tijuana, no en busca de tequila, sexo y marihuana, sino para fichar con el Dorados de Tijuana de la segunda división.
Un semestre más tarde volvería a sus pagos. No a Avellaneda, pero ahí nomás. En Gerli jugó en El Porvenir, haciendo amistades con Mariano Monrroy y el nipón Akira Misu.
A comienzos de 2007 vio como venía la mano y por las dudas se fue, sin conocer a Daniel Tilger, otra vez a México para unirse al sublime Pegaso Real de Colima.

KeyserSoze

Indulto V

Nos pareció oportuno, con el cumpleaños de En Una Baldosa, regalarnos una limpieza general que involucrara a varios futbolistas que en su momento homenajeamos injustamente.
Sin más preámbulo, acá están, éstos son, los nuevos indultados:

José Luis Pochettino: Si bien nunca descolló, llegó a completar 140 partidos en Primera División y actuó aceptablemente en otras categorías.

Gustavo Cuartas: Su estadía en la Primera de San Lorenzo fue breve, es cierto, pero después se convirtió en un pintoresco y rendidor futbolista de ascenso.

Juan Gustavo Steinbach: Medio loquito y del ascenso. Ni cerca de la Primera.

Rodolfo Tapita García: Mucho rodaje en la máxima categoría. Integró buenos equipos y le pegaba muy bien. Intermitente pero no baldosero.

Javier el Perro Arbarello: Campeón con San Lorenzo y siempre una alternativa veloz en los diferentes clubes donde le tocó actuar.

Oscar Arévalo: Otro consagrado en el Cuervo que si bien no tuvo una gran trayectoria escapa del homenaje por exceso de fama. La gente no lo recuerda con cariño pero lo recuerda al fin.

Federico Basavilbaso: Si su carrera en el exterior hubiese sido desastrosa merecería el homenaje. Pero en Europa zafó.

Gustavo Matosas: Nostalgias de una época bien baldosera acuñaron su homenaje. Pero, a decir verdad, casi siempre rindió y afuera es respetado.

Omar Cabral: Poco, muy poco para contar. Y encima no jugó en Primera.

Héctor Rodríguez Peña: ¿Qué hacía acá? No lo sabemos. Quizás su apodo y su apellido generen dudas pero su condición de correcto defensor lo salvan de ser baldosero.

El Lute Oste: Errático goleador. Esa contradicción nos llevó a postearlo, pero jugó en todos lados (mucho) y no da con las características.

José El Pepe Herrera: Si bien su paso por la Argentina no fue con mucha fortuna no se merece que califiquemos de baldosero a un jugador bien conceptuado en Sudamérica.

Leonardo Lalo Colombo: En Primera apenas asomó el pelo pero es un típico hombre del Nacional B.

Carlos Torres: Goleador el paragua. ¿Cómo olvidar sus tantos de cabeza?, ¿Cómo olvidar su bigote?, ¿Cómo llegamos a postearlo?

Rubén Darío Bolzán: Ni siquiera es baldosero. Es mucho menos que eso. No nos interesa su carrera.

Arsenio Chiquito Benítez: No da. Referente de área de cuanto equipo chico hubo en los 90’s. Hasta quizás haya sido malo, pero no baldosero.

Graciliano Mosquera: ¿Quién lo conoce? Jugó en Aldosivi.

Hugo Campagnaro: De respetable carrera en el exterior y nula experiencia en la máxima categoría de nuestro país.

Dardo Miño: Ni califica para ser baldosero.

Felipe Bellini: Histórico defensor de Platense. No da con el perfil que buscamos.

Javier Baena: Otro calamar con exceso de minutos.

Jorge Cordon: Tardamos en hacer justicia, pero finalmente llegó el indulto. El Gordo divide las aguas. Para algunos un grande, para otros un ladri. Eso si, baldosa no.

Pablo Contreras: El chileno baldoseó en la Argentina pero su carrera respetable en Europa lo exime del homenaje.

Carlos Bustos: Otra de las grandes injusticias que cometimos en su momento. Tenía partidos muy malos, pero tuvo una prolongada vida en la máxima categoría, con pasos por San Lorenzo, Huracán, River e Independiente, entre otros.

Raúl Maldonado: Un jugador del ascenso. El Bocha rindió en varios equipos y aunque estiró innecesariamente su trayectoria no se merece un lugar en este sitio.

Fabio Pieters: A su dilatada carrera le agregó una vuelta a la Primera División con Gimnasia de Jujuy.

Mauro Gerk: Otro que resurgió a fuerza de goles. Se cansó de hacerlos en el exterior.

Como siempre decimos, estamos abiertos a toda crítica u objeción al respecto. Sabemos que estarán en desacuerdo con algunos y lo entendemos. La idea es achicar el margen de injusticia y esperamos que eso se vea reflejado.

En Una Baldosa