Caniggia a Independiente 1997

Parado como tantas otras veces y sin preocupación alguna gracias a su buena posición económica y a su privilegiado estado físico, Claudio Caniggia arrancó el verano de 1997 viendo si pintaba jugar al fútbol o si era más conveniente extender sus ya de por sí largas vacaciones. Así fue como en los medios se mencionó su posible regreso a Boca Juniors e incluso la revista El Gráfico convirtió en tapa una pequeña posibilidad de que el Pájaro pudiera aterrizar en Avellaneda para actuar en Independiente.

Lo curioso del caso, además, es que el Photoshop que hicieron para ponerle la camiseta Rojo era más prolijo que el que realizaron para colocarle la de Boca. Si observamos bien, la casaca tiene los detalles de Nike del modelo que usaban por entonces….¡pero con el cuello de Olan! Ah, el Cani siguió disfrutando de la vida, nunca jugó en Independiente y recién volvió al Xeneize para el Apertura de ese año.

Guillermo Barros Schelotto a San Lorenzo 1996

Cansado ya de pelear torneos locales sin poder consagrarse, Guillermo Barros Schelotto buscaba aires nuevos allá por 1996. Y aunque el equipo interesado en sus servicios era ni más ni menos que San Lorenzo de Almagro, el que le había arrebatado el título a Gimnasia un año antes, el Mellizo no tuvo inconvenientes en ponerse la camiseta del Cuervo en una nota televisiva. Después el pase se pinchó y recién en 1997 dejó el Lobo para irse a Boca.

Borreli al Verona 1988

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El Verona de Italia anduvo de compras por Buenos Aires en 1988. Se llevó a dos pibes que cumplían: Claudio Caniggia y Pedro Troglio. Pero, según El Gráfico, el club europeo quiso algo más: Juan José Borreli también iba a irse. Todavía no había cumplido la mayoría de edad, y no sabía lo que era jugar en primera. Sin embargo, parecía que era algo serio, ya que, según la información, los tanos iban a poner medio millón de dólares por Juanjo. Una vez más, la predicción de la revista no fue acertada. Y Borreli siguió en River hasta 1992.

Falcioni a Racing 1990

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Quizás los 90’s no hubiesen sido tan duros para La Academia si al comenzar la década hubiese contado con algunos de los posibles refuerzos que publicó en tapa la revista Racing. Lo de Gabriel Batistuta y el Chemo Del Solar hoy, a la distancia, suena muy descabellado. Pero ni siquiera un arquero que ya estaba por colgar los guantes, como Julio César Falcioni, terminó firmando para el cuadro de Avellaneda. Y eso que había alcanzado a decir «Quiero jugar en Racing«. Parece que se quedó caliente (?), porque unos años más tarde no lo quiso dirigir.

Perdomo a River 1988

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Ante la necesidad de contar con un volante central para la temporada 1988/89, River buscó algún aguerrido numero cinco en Uruguay. Eligió Peñarol, y allí se encontró con José Perdomo. El interés fue tal que El Gráfico dio el pase como hecho. Pero de repente apareció el nombre de Sergio Batista, y el mediocampista argentino se adueño de ese puesto durante la etapa de Cesar Menotti al frente del Millonario. Y lo de Perdomo quedó en la nada.

Maradona al P.J.M. de Japón 1991

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A fines de 1990, Diego Armando Maradona viajó desde Italia a la Argentina para pasar las fiestas con su familia. El Gráfico, siempre al día para diseñar bombas de humo, enseguida publicó un artículo donde se mencionaba un posible destino para el Dié para el segundo semestre de 1991: el fútbol asiático. «Su pase lo compraría un club japonés -el P.J.M.- en 20.000.000 de dólares. El P.J.M. es un equipo provinciano que participa de la cuarta división, la última categoría. Sus posibilidades de acceder a la Liga Profesional que se organizará en 1992 son nulas. Así y todo, el sueño de tenerlo a Maradona no se deja de lado: si no es para jugar, entonces, será para enseñar. ¿Qué hará Diego ese año intermedio entre su salida de Italia y su ingreso a Japón? Aquí la respuesta esperada: jugaría en Boca la temporada 1991/92, a préstamo, sin cargo y sin opción, con el sueldo a cuenta de publicidad. Todos los contactos están ya hechos en los tres países«, decía la revista. Y quizás alguno lo creyó.

Bilardo a Independiente 1995

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Inmediatamente después de ganar la Recopa en Japón frente a Vélez, Miguel Angel Brindisi presentó su renuncia como director técnico de Independiente. Una de las razones que no esgrimió, pero que era un secreto a voces, fue la conflictiva relación que mantenía con el Divo m*n*mista del arco, Luis Alberto Islas. Entre dimes y diretes, sonaron varios nombres: desde Marangoni hasta Trossero. La presencia de Héctor Grondona en la comisión directiva – y el lazo afectivo que unía a su sobrino Humbertito- hizo que la posibilidad que más fuerte sonara por el no todavía estadio Enrique Bochini fuera ni más ni menos que Carlos Salvador Bilardo. Unas semanas más tarde, posteriormente a que la dupla Ricardo Pavoni – Américo Pérez dirigiera al equipo en octavos de final de la Copa Libertadores con Vélez quedando eliminado el Rojo sin atenuantes, el hombre que se sentó en el banco para cagarle el campeonato a Gimnasia primero y luego ganar la Supercopa a fin de año fue Miguel Ángel López.

Juan Fernández al Manchester United 2002

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«Sólo falta que el Manchester envíe los precontratos para Estudiantes y el jugador«, decía en febrero de 2002 Gustavo Crnko, el representante de Juan Fernández. La idea, por aquel entonces, era que el futbolista viajase a Inglaterra en junio de ese mismo año por una cifra no grandiosa pero si bastante interesante para las arcas de Estudiantes de La Plata: 3.500.000 de dólares, más el 15% sobre una futura venta y un amistoso en Old Trafford.

Para colmo, el vicepresidente pincha, Julio Alegre, se agrandaba: «dejamos de negociar como pobres. Ya no vamos agachados y de rodillas. Ellos querían pagar 3.200.000 y nosotros pretendíamos 3.500.000. Y como nos plantamos se arregló en esa cifra«. Bueeeeeeena (?).

Lo cierto es que los días siguieron pasando y la posibilidad de Fernández pasara a la Premier League se fue diluyendo, hasta desaparecer. Ese mismo año terminó firmando con el Borussia Dortmund, no sin antes sufrir una crisis nerviosa por tantas idas y vueltas.