Fuera de stock: la marca Dieguito Maradona

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Con el brasuca Maurício De Sousa fuera del negocio, el que sí consiguió explotar comercialmente la figura de Diego Armando Maradona fue el otrora fotógrafo publicitario, hoy empresario chocolatero y entrepreneur (?) Jorge Fisbein, que a mediados de los años ochenta oficiaba de socio del brasileño en nuestro país.

Entre fines de esa década y principios de los noventa, de la mano de Jorge Fisbein Representaciones, el personaje de Dieguito Maradona, ligeramente distinto al creado por De Sousa, apareció en diversos envoltorios de la marca Bagley, y también en juguetes, vasos y termos, entre tantos otros productos (más aquí y aquí) que hoy se consiguen, en muchos casos a precios irrisorios, en sitios de compra y venta por internet.

En 1988, el Dieguito de Fisbein fue elegido por el Comité Olímpico Argentino (COA) como la mascota nacional de cara a los Juegos Olímpicos de Seúl. Según declaraba Antonio Rodríguez, presidente del COA, Dieguito será la imagen que guíe a todos aquellos que creen en el espíritu olímpico”. Si bien la Argentina tuvo una buena actuación en Corea del Sur (volvió a conseguir medallas después de 16 años), su mascota pasó sin pena ni gloria.

En 1990 se realizó el lanzamiento de una serie de micros musicales de dibujos animados llamado “Dieguito Maradona y sus amigos”, con canciones que tenían como premisa dejarle un buen mensaje a los más pibes, como la importancia del cuidado de las plantitas, hacer la tarea y lavarse los dientes.

La Dieguitomanía se extinguió de un saque en los albores del primer menemismo, en 1991, al mismo tiempo que Diego era suspendido en Italia por dóping positivo y posteriormente detenido en el bochornoso episodio del departamento de la calle Franklin, en Caballito.

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El último intento por reflotar la marca Dieguito Maradona se produjo en 1995. El Diez cumplía los últimos meses de la sanción por la efedrina de Estados Unidos 1994 y estaba por volver a ponerse la camiseta del equipo de sus amores, Boca Juniors, después de 13 años. Nadie quería quedarse afuera del gran negocio. Georgalos, por caso, lanzó unos recordados alfajores de chocolate y dulce de leche, cuyos envoltorios podían cambiarse por unas medallas que representaban 15 jugadas diferentes (rabona, taquito, cabezazo, pisada, volea, jueguito, palomita, pechito, chilena, inglesa -la mano de Dios-, entre otras).

Ya en 1996, la mina de oro eran las 0-600. ¡Y minga que Maradona se lo iba a perder! Llamando al “Dieguito Phone” (0-600-1-8008), por módicos (?) 45 centavos de dólar más IVA el minuto, uno podía entretenerse con preguntas, respuestas y diversos juegos que tenían como eje al Diegote. Ah, hasta se podía pedir una bolsa de la buena jugar un partido por teléfono.

El ocaso futbolístico de Diego, sumado a las sospechas de un nuevo dóping positivo, su posterior retiro a mediados del Apertura 1997 y los recurrentes problemas de salud que lo aquejaron en los años siguientes, y que varias veces pusieron en peligro su vida, obligaron a que la marca Maradona quedara guardada en un cajón, al menos por un tiempo.

Gracias Archivo10, Fútbol Retro y DiFilm.

Voy al Arco: Edmundo (2008)

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Septiembre de 2008, fecha 24 del Brasileirão. En São Januário, Vasco da Gama perdía 2 a 1 contra Cruzeiro y se encaminaba para el primero de sus tres descensos en la última década (repetiría en 2013 y 2015). Restaban todavía quince minutos de sufrimiento cuando el arquero Tiago no tuvo más remedio que hacerle penal a Guilherme, vio la tarjeta roja y dejó a su equipo con nueve hombres (antes ya se había ido expulsado el mediocampista Jonílson).

Con los cambios ya agotados, fue el siempre polémico Edmundo (que acostumbraba a ir al arco durante los entrenamientos) el que se puso el buzo y se paró bajo los tres palos. O Animal no pudo hacer demasiado para impedir el gol de Guilherme, con paradinha incluida, pero al menos evitó que la catástrofe fuera aún mayor y se llevó la ovación de su gente, un consuelo que poco serviría al final de la temporada.

Son decisiones: Caniggia expulsado desde el banco de suplentes (2002)

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La presencia de Claudio Paul Caniggia en el grupo de futbolistas que disputó el Mundial de Corea y Japón 2002 causó sorpresa, repudio e indignación entre los arlecos hinchas de la selección. Primero porque muchos creían que ese lugar en la lista le correspondía a Javier Saviola, de buen rendimiento en el Barcelona español, segundo por su edad (35 años), tercero porque el hijo del viento jugaba en una liga de poca monta como la escocesa, y cuarto porque a menos de un mes para el inicio de la Copa del Mundo arrastraba una lesión que lo iba a marginar, como mínimo, del debut ante Nigeria e, incluso, hasta llegó a poner en duda su participación.

Si eso le sumamos que al partido contra Suecia la Argentina llegó con la soga al cuello, el panorama estaba más caliente que la central nuclear Fukushima I. Tras el triunfo ajustado ante las águilas verdes y la dura caída ante Inglaterra, el equipo de Marcelo Bielsa arribó a la última fecha con la obligación de ganar para avanzar. Con el empate, los suecos se aseguraban un lugar en los octavos de final y los nuestros se volvían a casa. Corta la bocha.

El 0 a 0 que parecía eterno y el nerviosismo albiceleste conformaron un combo que apenas necesitaba un chispazo para explotar. Poco antes del entretiempo, el marido de Mariana Nannis, que por primera vez formaba parte de los convocados, puteó al árbitro Ali Bujsaim, de Emiratos Árabes, y vio la tarjeta roja, convirtiéndose en el primer jugador expulsado ¡desde el banco de suplentes! Señal inequívoca de que en plena madrugada se venía la noche.

El gol de Anders Svensson, inalcanzable para Pablo Cavallero, fue como una trompada de Floyd Mayweather en la boca del estómago. El sueño mundialista comenzó a deshilacharse. Para colmo, el Piojo López se cansó de bajar satélites de la NASA con sus centros al espacio.

El empate de Hernán Crespo, ya sobre la hora, fue el último atisbo de esperanza. Pero ya no habría tiempo para más. Suecia se metió en octavos y la Argentina, una de las principales candidatas a quedarse con el título, armó las valijas en primera ronda.

Fuera de stock: Dieguito Maradona, el cómic

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Cualquiera que haya visitado Brasil en los últimos cincuenta años debe conocer a la “Turma da Mônica”, un simpático cómic que cuenta las aventuras de un grupo de chicos de seis años de un barrio ficticio paulista, el Bairro do Limoeiro. Mônica y sus eternos compinches, como Magalí, Cebolinha y Cascão (que inspiró el corte de pelo de Ronaldo en el Mundial de Corea y Japón 2002), son la cara visible de infinidad de productos: desde pañales hasta juguetes, pasando por una amplia variedad de alimentos.

Tan grande fue (y sigue siendo hasta hoy) el éxito de la “Turma da Mônica” que su creador, Maurício De Sousa, el Walt Disney brasileño, decidió meterse de lleno en una temática recurrente en sus tiras: el fútbol. En 1976, inspirado en Edson Arantes do Nascimento, y en sociedad con O Rei, ideó un nuevo personaje: Pelezinho, que también fue furor.

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Para comienzos de los ochenta, De Sousa quería conquistar un mercado que hasta entonces le venía siendo esquivo, el argentino, y qué mejor manera de hacerlo que de la mano de Diego Armando Maradona, la gran promesa del fútbol mundial, que ya había expresado su deseo de convertirse en dibujo animado.

Cuenta la historia que mientras la selección nacional se preparaba para el Mundial de España 1982, De Sousa logró infiltrarse en la concentración y consiguió hablar largo y tendido con el Diez. En aquella charla, pudo conocer detalles de la infancia del Diego, gustos personales y otros datos que luego utilizó para crear los personajes que lo acompañarían en sus aventuras: siete varones (Negro, Choco, Coloradito, Pelusa, Bombolito, Vaquita y Flaquito) y cuatro nenas (Sylvia, Morena, Rosita y Glenda). Según relató De Sousa, el propio Maradona se encargó de bocetar cómo se imaginaba su caricatura y hasta le hizo un pedido: utilizar el nombre “Dieguito” en lugar de “Maradoninha”, como se especuló en un principio.

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El traspaso de Diego al Barcelona en 1982 obligó a cajonear las primeras tiras, que ya estaban listas. Cuando parecía que el cómic por fin vería la luz tras la firma del contrato, en 1984, la llegada del Diez al Nápoli hizo que todo se postergara nuevamente. “Hicimos varias pruebas y hasta un dibujo animado, pero guardamos el lanzamiento para un mejor momento”, argumentaba su creador.

El proyecto quedó en stand by hasta 1986, cuando Maradona se puso el equipo al hombro y levantó la Copa del Mundo en México. En la edición del 7 de julio de la revista brasileña Placar se anunciaba el lanzamiento inminente de Dieguito en simultáneo para Argentina, España e Italia. Allí, Maurício, que había rechazado una oferta de medio palo verde de un grupo italiano por los derechos de los dibujos, diferenciaba a Maradona de su otro personaje, Pelezinho. “Pelé es un mito y Diego es un Dios vivo. Todavía puede equivocarse y mandarse algunas cagadas”, decía, como si tuviese algún dato de lo que serían los próximos años de la agitada vida del Diegote.

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Lamentablemente, el proyecto se fue postergando por factores extrafutbolísticos de Maradona. “Por la naturaleza de los problemas de Diego, decidimos congelar el proyecto. Le entregué todo lo que tenía a la mujer (Claudia). Quién sabe, Dieguito podría haberle dado un rumbo diferente a la vida de Maradona”, declaraba De Sousa.

En octubre de 1989, en el programa Roda Viva, profundizó los motivos por los que abandonó el proyecto: “Cuando hicimos el contacto con Maradona, creé el personaje, armamos un esquema con los argentinos. De ahí en adelante siempre tuvo problemas: dejó Argentina y se fue a España. Tuvo problemas y se fue a Nápoles, ahí también tuvo problemas. Entonces, no pudimos establecer la licencia Maradona. Además, yo estaba asociado con gente en Argentina que, a mi entender, no pensaba como nosotros a la hora de manejar los negocios. Entonces decidí devolver el personaje Dieguito a mis amigos argentinos, y que ellos hagan lo que quieran. Después de eso, incluso, algunas personas me contactaron y yo los derivé a Argentina. Espero que funcione porque fue una creación nuestra”.

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Una de las poquísimas apariciones masivas del Dieguito de Maurício De Sousa fue junto a Pelezinho, en 2005, en la primera emisión de “La noche del 10”, el programa que Maradona conducía los lunes a las 22 por la pantalla de Canal 13, aquella vez en la que Diego recibió a Pelé y terminaron cantando tangos y sambas.

Del encuentro entre el Diez y O Rei surgió la intención de unir sus figuras en campañas de concientización social. Por aquel entonces, se rumoreaba que esa iniciativa podría hacerse realidad a través de un dibujo animado realizado por los estudios de De Sousa en coproducción con una señal de cable orientada al público infantil. Obviamente, no pasó nada.

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Más o menos para esa altura, Maurício comenzaba a explotar un nuevo personaje: Ronaldinho Gaúcho, que la venía rompiendo en el Barcelona español. Desde entonces, las apariciones de los inéditos de Dieguito fueron muy esporádicas y puntuales, como cuando en 2010 De Sousa formó parte de una exposición de dibujantes que pasó por São Paulo y Río de Janeiro, o en 2011, cuando junto con Boa Bola (el primo futbolista de Cascão), Pelezinho y Ronaldinho Gaúcho despidió a Ronaldo el día que jugó su último partido con la verdeamarelha, contra Rumania.

DT Error: Pastoriza en el Fluminense (1985)

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¿Un director técnico argentino en Brasil? Raro, poco frecuente, pero hay algunos casos que podemos recordar. Uno de ellos, es el de José Omar Pastoriza al mando del Fluminense. ¿Cuánto duró la experiencia? Apenas un mes…

La década del 80 se partía a la mitad y el Flu estaba desesperado por ganar su primera Libertadores, casi tanto como ahora. Unos años antes, el Flamengo de Zico se había convertido en el primer equipo carioca en levantar el trofeo continental y eso obligaba a los vecinos, que entraron a la Copa después de obtener el Brasileirão de 1984, de la mano de Carlos Alberto Parreira.

En 1985 y después de haber probado con otros 4 técnicos brasileños, los dirigentes tricolores se convencieron de que el salto de calidad lo tenía que dar un entrenador extranjero con experiencia, por eso el 24 de mayo de ese año contrataron al argentino Pastoriza, que venía de consagrarse a nivel sudamericano y mundial con Independiente. Él era el hombre indicado, aunque no se lo demostraron mucho: el propio Pato se tuvo que pagar sus pasajes a Brasil.

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Ya en Río de Janeiro, el DT sacó a relucir el humo de sus míticos asados: «Acá se practica el fútbol que más me agrada, con arte y alegría, sin dejar de ser competitivo y agresivo, buscando el gol». Además, destacó la grandeza de la institución, a lo que los periodistas locales retrucaron:

– Pero el club está en crisis debido al atraso de los premios, lo que provocó que el equipo quedara afuera de la Copa de Oro…

«Esteeee…desconocía este asunto, los dirigentes no me mencionaron nada. Si los jugadores tuvieran este problema en el futuro, trataremos de arreglarlo de la mejor manera».

Evidentemente, los popes del Flu no sabían con quién se estaban metiendo. O sí, pero no les importaba (?). Pastoriza había sido una protagonista emblemático de Futbolistas Argentinos Agremiados, encabezando una recordada huelga en 1971, que derivó en aprobación del convenio colectivo de trabajo. Después de eso, se tuvo que retirar en Francia.

Como DT, sus convicciones seguían firmes y las demostraba en cualquier lado, parecía sobrarle nafta (?). Fue así que las cosas no empezaron bien en Brasil.

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Mientras se disputaban las eliminatorias para México ’86, el argentino tenía por delante la preparación del equipo (con Delei y Romerito como figuras) para la primera fase de Libertadores, de julio a agosto de 1985, donde compartiría grupo con Vasco da Gama, Argentinos Juniors y Ferro Carril Oeste. Ni siquiera llegó al primer partido.

El 27 de junio, apenas un mes después de haber sido contratado, el Pato renunció a su cargo, acusando la falta de apoyo y dejando en claro que el club estaba mal económicamente. Del otro lado, la dirigencia decía que Pastoriza tenía espíritu sindicalista y que sus formas no habían caído bien entre los futbolistas.

Horas más tarde, Nelsinho Rosa (no confundir con Nelson de la Rosa) se haría cargo del banco y en muy poco tiempo conseguiría la Copa Guanabara y el Campeonato Carioca. ¿Le habían hecho la cama al Pato? Tan cierto, como que se tuvo que pagar el pasaje de vuelta.