En su primera participación en la Copa Libertadores, Boca Juniors recibía a la Universidad de Chile. El equipo trasandino llegó a Buenos Aires con un solo juego de camisetas: su habitual pilcha azul. Obligadamente, el Xeneize debió recurrir a una vestimenta alternativa. Muy alternativa. Tanto, que ni siquiera se trataba de una camiseta de Boca: era la del Milan. Pero no una similar a la del Milan; era la del Milan. ¿No entendiste todavía? Ufff (?), entonces leé:
Un año atrás, el club argentino había transferido a su par italiano al peruano Víctor Benítez. Los europeos vinieron a jugar unos amistosos a la Bombonera, pegaron buena onda y les obsequiaron un juego de camisetas como muestra de amistad. ¿Nunca hicimos amistades? ¡Ja! (?)
La cuestión es que el obsequio estuvo guardado hasta que vio la luz el 26 de junio de 1963, en el mencionado enfrentamiento. Ojo: sólo se usó durante el primer tiempo. Con el partido igualado sin goles, para la segunda parte aparecieron unas camisetas amarillas y así, Boca se impuso por 1 a 0. La vestimenta del Milan fue guardada y nunca más se utilizó en un partido, pero sí se siguió viendo en los entrenamientos.









