Boca con la camiseta de Milan (1963)

En su primera participación en la Copa Libertadores, Boca Juniors recibía a la Universidad de Chile. El equipo trasandino llegó a Buenos Aires con un solo juego de camisetas: su habitual pilcha azul. Obligadamente, el Xeneize debió recurrir a una vestimenta alternativa. Muy alternativa. Tanto, que ni siquiera se trataba de una camiseta de Boca: era la del Milan. Pero no una similar a la del Milan; era la del Milan. ¿No entendiste todavía? Ufff (?), entonces leé:

Un año atrás, el club argentino había transferido a su par italiano al peruano Víctor Benítez. Los europeos vinieron a jugar unos amistosos a la Bombonera, pegaron buena onda y les obsequiaron un juego de camisetas como muestra de amistad. ¿Nunca hicimos amistades? ¡Ja! (?)

La cuestión es que el obsequio estuvo guardado hasta que vio la luz el 26 de junio de 1963, en el mencionado enfrentamiento. Ojo: sólo se usó durante el primer tiempo. Con el partido igualado sin goles, para la segunda parte aparecieron unas camisetas amarillas y así, Boca se impuso por 1 a 0. La vestimenta del Milan fue guardada y nunca más se utilizó en un partido, pero sí se siguió viendo en los entrenamientos.

Milan 1 – Boca 2 (1981)

Luego de enfrentar al Zaragoza y al Paris Saint Germain, Boca Juniors concluyó su agotadora gira por Europa visitando Italia. El 8 de septiembre de 1981 se vio las caras frente al Milan, en el estadio San Siro. Sería victoria del Xeneize a pesar del cansancio, de varias ausencias y de arrancar perdiendo. Claro, Boca contaba con Maradona. Y los tanos no lo conocían. Todavía.

Aquella noche, los de Marzolini formaron con Rodriguez; Córdoba (Suárez), Tesare, Mouzo, Alves; Quiroz (Ramoa), Passucci (Benítez), Maradona; Escudero, Brindisi y Perotti (Trobbiani). Los locales se pusieron en ventaja con gol de Mandressi a los 21 minutos. Igualó Diego con un formidable tiro libre cuando se estaba terminando la primera parte. Y Miguel Angel Brindisi marcó el segundo apenas iniciado el complemento.

Aguilera Ángel

Ángel Domingo Aguilera Silva

Arquero paraguayo con un fugaz paso por San Lorenzo. Fugaz es poco. Fugacísimo, si se permite el término: apenas pisó la cancha en un sólo partido. Para ser más concretos, fue mucho menos que eso: defendió la portería del Ciclón durante… 60 segundos.

Su única participación fue en la goleada del Cuervo por 6 a 3 frente a Vélez Sarsfield, el 2 de octubre de 1988. Ese día, Aguilera ingresó sobre el final del partido por el lesionado Carlos Castagneto. Ambos estuvieron toda la temporada a la sombra de Esteban Pogany y Cesar Labarre, los otros arqueros de aquel equipo que tenía la mente puesta en la Copa Libertadores.

Antes y después de su carrera en el fútbol argentino, atajó en su país para Guaraní, teniendo como compañeros a jugadores con apellido de renombre, como Gilberto Alvarenga o Rolando Chilavert.

Hoy, 2 de octubre, se cumple un nuevo aniversario de aquel encuentro que lo puso en la historia de San Lorenzo. Y, pasados ya 26 años de aquel momento, aún nos queda la duda: ¿se habrá bañado después del partido?

Fioretto (2008)

El espectacular vuelo de palo a palo pertenece al ex mediocampista de Boca y Huracán, entre otros equipos. Fue en un entrenamiento en Bolivar, el club que lo cobijó durante 2008. Un rato de distención ante la atenta mirada de Carlos Arias, juntamente el arquero titular de ese club. Algo que sólo pasa en las prácticas, ya que durante los partidos Fioretto suele deleitar a los aficionados con sus goles y gambetas (?). Y, de vez en cuando, peleándose con algún hincha que invada el terreno de juego. Cosas que pasan.