Gimnasia de Entre Ríos verde Lobo (1999)

La tradicional camiseta de Gimnasia y Esgrima de Concepción del Uruguay, se sabe, es blanca con una franja horizontal celeste. O en su defecto, azul. Sus uniformes alternativos, generalmente, también combinaron esos colores de varias maneras. Pero siempre hay excepciones.

De vez en cuando, el equipo entrerriano saca a la luz alguna casaca que llama la atención. Ha tenido amarillas, rojas y hasta tricolores. Pero sin lugar a dudas, una de las mayores rarezas es la camiseta verde que mostró en la temporada 1999/2000 de la B Nacional.

La pilcha de la marca Dana se destacaba por dos cosas. En la espalda, figuraba el contorno de la Provincia de Entre Ríos encerrando el número del jugador. En el frente, un enorme Lobo sostenía una pelota vestido con una camiseta blanca con una franja verde. Hincha del Elche de España, no quedan dudas (?).

Instituto (Apertura 2004)

La depuración del plantel que hizo Instituto, luego de conseguir el ascenso a Primera División en 2004,  no tuvo buenos resultados a corto plazo. Con la intención de armar un equipo competitivo, La Gloria se desprendió de casi dos decenas de jugadores (entre ellos, varios que fueron fundamentales en la temporada anterior, como Renato Riggio, Sergio Plaza, Ramón Galarza, Hernán Biasotto, Gastón Martínez, Cristian Favre, Martín Montagna y Héctor Silva).

Héctor Rivoira (DT que había devuelto a los cordobeses a la A, y que duraría en su cargo hasta la 9ª fecha) pidió una avalancha de incorporaciones y los dirigentes le hicieron el favor. Llegaron 15 futbolistas. La mayoría, refuerzos falopa. Para muestra, repasemos la formación de la imagen, un mix entre los héroes del ascenso y otros que llegaron para contribuir con la causa. Arriba: Moreyra, Caranta, Enrique Ortiz, Javier Lux, Marcelo de Souza y Pagés. Abajo: Luis Bustamante, Vilallonga, Raymonda, Fernández Di Alessio y Diego Quintana.

El resto de los nuevos no fueron ninguna maravilla, y poco pudieron aportar: Maximiliano Ayala, Deivis Barone, Fernando Clementz, Enrique Colliard, Esteban Gil, Damián Grosso, Daniel Jiménez, Christian Manfredi y Alberto Ojeda. A estos se le sumaron otros que quedaron de la campaña del Nacional B, como Franco Sanchírico, Adrián Peralta, Martín Godoy, Juan Manuel Cobo, Gastón Caprari y Hernán Boyero. El saldo de tamaño experimento fue el anteúltimo lugar en la tabla de posiciones (superando sólo a Huracán de Tres Arroyos) y un casi seguro descenso directo, que se pudo evitar en el Clausura 2005 gracias a una aceptable campaña que lo dejó en Promoción.

Duarte Diego

Diego Antonio Duarte

Ya dentro de esa dictadura que se dio a conocer como “La Revolución Libertadora” -cuyo objetivo primario fue derrocar al Presidente Constitucional, Juan Domingo Perón- el 22 de noviembre de 1955, un grupo comando encabezado por el Teniente Coronel Carlos de Moori Koenig secuestró el embalsamado cadáver de la segunda esposa del depuesto mandatario -María Eva Duarte- del edificio de la CGT, el cual, se presumía, sería la morada transitoria de los restos de La Líder Espiritual de la Nación hasta la construcción de su mausoleo propio.

Nada de aquello ocurrió, claro. Bajo la supervisión del dictador General Pedro Eugenio Aramburu, el cuerpo de Evita anduvo yirando durante más de un año tanto por Capital Federal como por el Conurbano profundo. En depósitos, en casas, en departamentos. Recorriendo Buenos Aires de día y de noche adentro de una camioneta. El cadáver estuvo hasta detrás de la pantalla de un cine donde la alta sociedad de la época se reunía a ver los éxitos del momento.

Una noche cualquiera, cuando el Mayor Arandía había llevado el cuerpo a su casa ya que le había tocado en suerte la tutela del mismo (?), unos ruidos hicieron montar en paranoia al militar, quien empezó a los tiros suponiendo que lo habían descubierto los peronistas. Pero claro, nadie estaba en el lugar y la única depositaria de sus balazos fue su esposa, quien se encontraba embarazada. Tras aquel hecho y ante la creciente superstición de los lacayos de turno, los altos mandos de facto dispusieron el traslado del cadáver de Evita al extranjero…

El 23 de abril de 1957 y con la cómplice ayuda logística de la alta jerarquía tanto de la iglesia nacional como de El Vaticano (incluyendo al Papa Pío XII), se inició el “Operativo Traslado”, que terminó -barco mediante- con los restos de Eva Duarte enterrados en la tumba 41 del campo 86 del Cementerio General de Milán, Italia, bajo el nombre de “María Maggi de Magistris”. Y allí permaneció durante 14 años, gritando en la consciencia de unos pocos. Ignorado por el resto del mundo.

Casi 40 años después del traslado de Evita, más precisamente el 10 de diciembre de 1995, Diego Antonio Duarte (13/03/1975) hizo su aparición en la primera de Rosario Central en un empate 0 a 0 ante Argentinos Juniors en Arroyito. El Canalla -que ante la inminente final de la Copa Conmebol puso suplentes de suplentes y hasta fue dirigido por Néstor Manfredi y no por El Viejo Zof- aquella tarde formó con: El Pato Abbondancieri; Luis Díaz, Rubén Chávez, Percy Olivares y Mario Gori; Duarte, Diego Oyola, Sergio Fernández y Chistian Colusso; Humberto Biazotti y Marito Pobersnik.

Una semana después, contra San Lorenzo en el Nuevo Gasómetro por la última fecha de aquel Apertura ´95, Diego Duarte volvió a ser titular y hasta tuvo su momento de fama al marcar el 2 a 2 final a falta de un minuto para el término del encuentro, luego de ir perdiendo por 2 a 0.

Tras un año y medio enterrado en la CGT afuera de todo registro, este volante derecho recién reapareció el 14 de mayo de 1997 –también como titular- en una derrota por 2 a 1 ante Independiente en La Doble Visera y luego, cuatro días después, ingresó a los 73 minutos de un partido que Rosario Central le ganaba por 3 a 0 a Gimnasia de La Plata y que El Chirola Romero igualó en la jugada final.

¿Y después? Nada. Ni un dato en Rosario Central. Ni alguno en el ascenso y tampoco en el exterior. No se encuentra nada en ninguna red social y ningún hincha Canalla parece recordarlo. Desde acá, en este íntimo acto, damos por finalizada la búsqueda de su paradero y archivamos su legajo de manera definitiva, ya que bajar los brazos parece ser mejor alternativa a seguir con un rastreo estéril y frustrante. ¿Quién sabe? Por ahí Diego Duarte fue a probarse al Inter o al AC Milán y está enterrado en el Cementerio General con otro nombre.

El misterio sigue recubriendo al apellido Duarte…

Quilmes con camisa rayada (1961)

En 1961, el Quilmes Atlético Club fue campeón en los escritorios de la Primera B (había terminado detrás de Newell’s, sancionado por un caso de incentivación) y logró así su segundo ascenso a la máxima categoría. Sin embargo, ese fue sólo uno de los hechos llamativos de aquella campaña.

En la segunda de aquel campeonato, el Cervecero presentó una camisa manga larga de colores muy extraños para la historia de la institución. A lo lejos, la casaca se veía bordó. De cerca, la prenda era rayada, aunque existen varias versiones acerca de la combinación. Para algunos, era roja, negra y blanca. Para otros, gris y fucsia. Incluso hay gente que dice que la pilcha tenía distintos tonos marrones.

Lo cierto es que aquella casaca, hoy mítica para muchos hinchas de Quilmes, fue la cábala del equipo durante varios partidos de 1961 y se llegó a usar, incluso, frente a rivales con los que no hacía falta cambiar de indumentaria para diferenciarse.

Gracias a @ManeKlasesmeier y Deportes en Quilmes.