River con números delanteros (1984)

En 1984 River Plate salió de gira por Europa para disputar una serie de partidos amistosos: uno muy relevante, frente al Nápoli de Maradona; y otros ante el Real Murcia y el Hamburgo de Alemania. La curiosidad, sin embargo, no estuvo en los rivales ni en las gallinas que aparecieron en el estadio San Paolo.

La nota de esa gira fue la camiseta adidas utilizada por el Millonario, distinta por su gran cuello rojo, pero sobre todas las cosas por los números que exhibía en el pecho. Como si fuera poco, el trefoil de la marca alemana también tenía un tamaño desproporcionado.

De nuevo en Argentina, la extraña casaca riverplatense quedaría en desuso, pero saldría a la luz su versión en negativo al año siguiente.

Deformaciones: Corea del Norte (2010)

Seamos realistas, las chances de Corea del Norte de avanzar a los octavos de final del Mundial de Sudáfrica 2010, si es que alguna vez existieron en la mente del fanático más retorcido, quedaron sepultadas cuando el sorteo los mandó al grupo de Brasil, Portugal y Costa de Marfil.

Incluso la clasificación ya había sido ajustada, tras compartir el segundo puesto de la tabla con Arabia Saudita, detrás de Corea del Sur. Aquella vez, los norcoreanos se adjudicaron el cupo por mejor diferencia de gol: +2 contra 0 de los árabes.

Sin grandes nombres (bueno, en realidad con todos nombres muy parecidos entre sí, pero ninguno muy conocido), los asiáticos llegaron a Sudáfrica y enseguida dejaron entrever algunos ribetes bizarros. En un intento por hacer más ofensivo a su equipo, el entrenador Kim Jong-Hun, defensor a ultranza del 4-5-1, convocó al delantero Kim Myong-won en lugar del tercer arquero. Cuando la FIFA se enteró de esta maniobra, solamente autorizó a Myong-won a actuar como guardameta, tal como había sido inscripto. La lista de 23 jugadores también incluía a Ahn Young-hak y Jong Tae-se, japoneses de nacimiento pero norcoreanos por adopción.

En lo futbolístico, Corea del Norte mostró su mejor versión en el debut ante Brasil. Perdió, obvio, pero hasta pudo convertir un gol sobre la hora. El 2-1 en contra ilusionó a todos de cara al segundo encuentro, ante Portugal.

Sin embargo, seis días más tarde, la fortaleza norcoreana se derrumbó como un jenga. Tras el 1 a 0 mentiroso con el que se fueron al vestuario, los lusitanos se destaparon en el segundo tiempo. El arquerito Ri Myong-guk la fue buscar seis veces más. El 7 a 0 acabó con el sueño de la clasificación y la paciencia del dictador Kim Jong-Il, que lo miraba por TV.

Tan solo para cumplir, Corea del Norte cayó 3 a 0 en su despedida ante Costa de Marfil.

De vuelta en casa, se vino lo peor. Kim Jong-Il condenó a los jugadores a recibir seis horas de insultos de pie ante el Palacio de la Cultura Popular. El técnico también se llevó su parte: fue enviado a realizar trabajos forzados a una cantera próxima a la capital, Pyongyang, «por haber traicionado la confianza del Gran Líder».

Apenas dos integrantes del plantel se salvaron del escarnio público, que luego sería desmentido: la figura Jon Tae-se, que lloró durante el himno en el último partido, y Ahn Young-hak, que regresó directamente desde Sudáfrica a Japón, donde actuaba para el Omiya Ardija.

Son decisiones: Gerlo jugando de 9 (2009)

Partido raro y repleto de incidencias fue el que protagonizaron River y Arsenal en el Clausura 2009. Suficiente para quedar guardado para siempre en la retinas del hincha millonario. No fue una final, ni un clásico. Tampoco un descenso. No fue especial por las expulsiones, ni por el doblete de Gallardo. Lo que todos recuerdan de aquel día se puede definir en una frase: «Yo vi a Gerlo jugando de 9».

Danilo Telmo Gerlo no es un jugador muy dotado que digamos. Su carrera en el fútbol la hizo a base de sacrificio y amor propio, factores que lo llevaron a protagonizar el ascenso con Quilmes en 2003. Compartiendo la defensa con Alayes (o Raggio), Desábato y el Tucu S*avedra, se ganó su lugar en Primera División y lo mantuvo durante una década.

Su llegada a River, a mediados de 2004, sorprendió. Por aquel momento el equipo de Núñez ya había empezado a revisar y aprovechar las mesas de saldos en los últimos libros de pases (Alejandro Escalona, Jersson González, Máximo Lucas y Martín Del Campo, entre 2002 y 2003), pero aún no había incorporado falopa masivamente, Olimpo style, como sí sucedió en 2005, con Loeschbor, Talamonti, Oberman, San Martín, Santana, Diego Galván, el Coti Fernandez y el chileno Cristian Álvarez.

Gerlo arribó como uno más de tantos otros, pero de a poco se fue metiendo en el bolsillo a la gente. En total, disputó 74 encuentros (muchos como suplente) e hizo 2 goles con la banda roja en el torneo local. ¿Sus hits? Una tapa de Olé gracias a un penal que le hizo a Boca en el verano (le dijo «andá a buscarla adentro, gilazo» a Caranta), y un partido ante el Corinthians, por La Libertadores, en el que marcó a Tevez. ¿Algo más? Sí, claro.

Nos situamos en marzo de 2009. El verano se extinguía al compás de la Ogromanía. Caretas verdes por todos lados. El River de Gorosito había arrancado bastante bien de la mano de Fabbiani, con un empate y dos victorias que ilusionaban, pero en la cuarta fecha se comió un inolvidable 5 a 1 con San Lorenzo. Se aproximaba el siempre molesto Arsenal en el Monumental. Había que ofrecer una prueba de coraje. O al menos otra tribuneada que siguiera dando crédito. Y Gerlo, siempre tan obediente, cumplió con ambas.

El primer tiempo se moría en un 0 a 0 cuando Nico Sánchez cometió una falta adentro del área y se retiró expulsado. Luciano Leguizamón, que todavía no había ganado ninguna de sus 7 Libertadores, abrió el marcador desde el punto del penal y encendió la alarma en el banco de River.

Insultos a Laverni mediante, el segundo tiempo se reanudó con Danilo Gerlo en la cancha, reemplazando a Abelairas. A los dos minutos, una rápida aparición de Villagra por izquierda y un cabezazo del colombiano Falcao pusieron el 1 a 1. Parecía que la remontada era posible, pese al hombre de menos.

Gorosito metió mano a los 65 minutos, haciendo un doble cambio. Archubi por Villagra y Gallardo por Buonanotte. ¿Qué le dio el Muñeco? Un gol apenas un rato más tarde. ¿Qué le dio Archubi? Una seca. Una expulsión apenas 10 minutos después de haber ingresado. River se quedó con 9 jugadores, que prácticamente eran 8, porque a esa altura Paco Gerlo estaba desgarrado y los cambios se habían agotado.

Fue entonces cuando Pipo rearmó lo poco que tenía. Ahumada quedó de marcador central, Gallardo y Falcao pasaron a la mitad de cancha, Fabbiani un poco más adelantado… ¿Y Gerlo? De 9. Para pasar a la historia.

Los últimos minutos de ese partido fueron emotivos. Arsenal, con 10 hombres (se había ido expulsado Sena), trató de llegar al empate pero tibiamente. Mientras tanto, el Millonario salía de contra y le tiraba pelotazos a Paco, que no podía ni saltar, pero al menos lo intentaba.

El Muñeco Gallardo liquidó el match a los 77 minutos y todo lo que vino después fue tranquilidad, mucho más cuando Matellán vio la roja en la visita. En el medio, Gerlo tuvo un mano a mano ante Campestrini. La paró, la midió, la picó…y mientras la pelota se iba afuera se dio cuenta de que le habían cobrado la posición adelantada. Poco importó, desde la tribuna bajaron miles de aplausos.

Luego, el tiempo y la prensa se encargaron de exagerar todo. El defensor lesionado, convertido en heroico delantero, fue ídolo durante algunos días y hasta se vendieron remeras con una frase que hoy es leyenda: «Yo vi a Gerlo jugando de 9».

Colegiales (San Luis) 1 – Argentina 4 (1974)

“Organización” y “Selección Argentina” eran dos términos que no iban de la mano hasta la llegada de Cesar Luis Menotti a mediados de los 70. Para muestra de ello, vale repasar los encuentros de preparación del equipo que se aprestaba a jugar el Mundial de Alemania: un mezcladito (?) de argentinos jugando en el exterior, amistosos contra Belgrano y Aldosivi, y este encuentro frente a un humilde conjunto de San Luis.

Colegiales, que el año anterior se había coronado campeón de la Liga de Fútbol de Villa Mercedes, presentó un equipo reforzado que no le hizo las cosas fáciles al combinado nacional, ya que faltando 20 minutos para el final estaban igualados. La selección, que tenía varios nombres que no estarían en la Copa del Mundo, formó con Santoro; Glaría (Pagnanini), Paolino (Togneri), Sá, Tarantini; Brindisi, Telch, Potente; Balbuena (Cocco), Bertoni y Santamaría (Squeo).

En la imagen, el remate de Daniel Bertoni que abrió la cuenta a los 18’, igualando Barroso para los locales a los 22’. En el segundo tiempo, Miguel Brindisi (70’) y Patota Potente (73’ y 86’) definirían la historia.

Gracias Ale_Carro