
El Grupo Exxel, liderado por el empresario uruguayo Juan Navarro, fue uno de los fondos de inversión que más (y mejores) negocios hizo durante la década men*mista. Abarcando un amplio abanico de rubros, el fútbol, obviamente, no le fue ajeno. Luego de arreglar el gerenciamiento de Quilmes, y con un cambio monetario más que favorable, en 2000 se fueron a Brasil y comenzaron a tantear el terreno.
En pleno auge de los gerenciamientos (con la quebrada ISL a la cabeza), estuvieron cerca del Fluminense, que por aquel entonces era un grande caído en desgracia, y terminaron comprando el 51% de las acciones del Vitória de Bahía, una de las revelaciones del Brasileirão de 1999 al haber conquistado el tercer puesto, detrás de Corinthians y Atlético Mineiro.
El flirteo arrancó en el verano y se oficializó recién en junio, tras el pago de seis millones de dólares. Dos años antes, en 1998, el hasta entonces Esporte Clube Vitória se había convertido en una empresa: Vitória S/A.
El acuerdo preveía el préstamo de 12 millones de dólares para invertir en las divisiones inferiores. El club, por su parte, le cedió al Exxel el control de todos sus activos: es decir, los jugadores, la marca, los derechos de televisión y su estadio, el Barradão.
Gustavo León, director de deportes del Exxel, comentaba: “Vitória nos interesó por su capacidad de producción de futbolistas”. Es que el equipo bahiano era uno de los que más jugadores aportaba a las juveniles de la verdeamarelha. “Es como Argentinos Juniors o Newell’s en Argentina”, agregaba.
Pero la relación entre el club/empresa y el Grupo Exxel comenzó a ponerse tensa muy rápido, agravada por la crisis argentina de fines de 2001, que acabó con la convertibilidad. Algunos meses atrás, los inversores ya habían emprendido la retirada de Quilmes y desde fines de 2002 buscaban la forma de irse de Brasil para poner el foco en otros negocios.
En 2004, Paulo Carneiro, el mismo que cuatro años antes había puesto el gancho para la venta del club, decidió recomprar las acciones al Grupo Exxel. “Renegocié las acciones que vendí en 6 millones de dólares por apenas 500 mil dólares”, decía en aquella época. Pero el valor informado a la prensa tras el cierre del acuerdo fue muy distinto: 7,5 millones de dólares a pagar en cuotas en 60 meses.
Para colmo, al desmoronamiento institucional y los rojos en rojo, se le sumó el derrumbe deportivo. Necesitado de dinero para afrontar las deudas, Vitória vendió a sus principales figuras (entre las que claramente no estaba Elvis Sá) por pocas monedas. Pero el equipo no resistió. A fines de ese mismo año, descendió a la Serie B del fútbol brasileño y enseguida cayó a la C. Tobogã. Tras batallar en el ascenso, en 2006 subió a la B y en 2007 consiguió el ascenso a Primera.
El fantasma del fondo de inversión, ya sin ninguna injerencia en las decisiones de la institución, siguió sobrevolando el Barradão hasta comienzos de 2010, cuando se pagó la última cuota de la recompra de acciones. Algunos meses atrás, Vitória S/A había dejado de existir formalmente.
¿Qué es del club en la actualidad? Tras dos temporadas en la B (2011 y 2012), en 2013 fue uno de los animadores del Brasileirão y estuvo muy cerca de clasificar a la Copa Libertadores. Al menos, se aseguró su participación en la próxima Copa Sudamericana. Allí jugaron, en buen nivel, los argentinos Maximiliano Biancucchi (más conocido como el primo de Messi) y el ex Boca Damián Escudero.








