Tan sólo una asignatura le faltaba a Boca Juniors para ostentar el hecho de ser el único equipo argentino en haber desplegado su fútbol por los cinco continentes: disputar un encuentro en Oceanía.
Entonces, a mediados de 2010, el Xeneize cumplió con dicha deuda cuando viajó a la tierra de Supermatch para jugar contra el Melbourne Victory de Australia y el Wellington Phoenix de Nueva Zelanda, respectivamente.
Y precisamente en la previa al primer partido, Claudio El Bichi Borghi no escatimó en elogios hacía la figura de Marcelo Canuto Cañete, su niño mimado: “Ese cabro es de otro mundo. Es habilidoso, tiene panorama y llega al gol. Puede ser el sucesor de Román”.
Con tantas flores encima, todos los ojos se posaron sobre el cabro durante la victoria 1 a 0 sobre el Melbourne Victory ¡Y el cabro se robó el show! Eludió contrarios, pisó la pelota, marcó el gol del triunfo y hasta estuvo 5 minutos fuera del campo luego de un feroz codazo que le propinó ¿Un rival? ¿Un compañero? ¿Un Wallabie? ¿Cocodrilo Dundee? ¿El Demonio de Tasmania? No. Marcelo Cañete cayó nocaut por un terrible golpe que recibió de Strebre Deloviski ¡el mismísimo árbitro del encuentro!
Con el pecho aún más inflado tras la victoria, el técnico escuchó las preguntas de los periodistas: “¿Cañete va a ser titular?”, “¿Cañete va a hacer olvidar a Riquelme?”, “¿Recomendás a Cañete para la nueva selección?” Entonces, El Bichi apeló a su sabiduría zen y contestó: “Esas son preguntas que sus bocas le están haciendo al viejo y legendario destino”.
Respuesta que, lejos de aclarar el panorama, generó otras dudas: ¿Cañete es baldosero? ¿Fue malparida la campaña de Borghi como DT de Boca? ¿Supermatch era una mugre? ¿Riquelme tiene tres tetas? Preguntas, sólo preguntas que nacieron en una lejana noche australiana…







