
Stefen Lottermann. Mediocampista alemán. Jugó en los 70’s y 80’s.

Stefen Lottermann. Mediocampista alemán. Jugó en los 70’s y 80’s.
Antes de dedicarse a aportar su granito de arena para descender equipos a diestra y siniestra, hubo una época en la que Ángel Cappa era considerado el director técnico del Real Madrid. Y ante tamaña responsabilidad, El Mourinho de Valdano le pegaba a los dirigentes, hablaba de contrataciones y hasta firmaba autógrafos cuando el equipo se iba de gira.
Obviamente, esto ocurría por que Jorge Valdano alargaba sus vacaciones, se iba a conferencias fuera de España o hasta, en ocasiones, simplemente se ausentaba en lo que el oriundo de Las Parejas denominaba: “jornadas de reflexión y meditación”. Y como es sabido, cuando el gato no está los ratones bailan.
Y fue así que a mediados de 1995, El Bigotudo hizo mención a la reciente contratación de Cristian Alberto González, El Kily, por parte del Merengue: “Es un extremo izquierdo con grandes condiciones. El primer año va a jugar en el filial y su pase se hizo en 150 millones de pesetas. Afortunadamente (?), no ha jugado nunca en la Selección Argentina y en dos años podrá ser español”.
Claro, lo que no sabía Angelito era la historia que se estaba tejiendo de este lado del Atlántico: dos emisarios del Real Madrid llegaron a Rosario, hablaron con los capos de Central, con el representante del Kily, arreglaron los números y le ordenaron al jugador que se encierre en un hotel de Buenos Aires a la espera de nuevas novedades.
El rosarino viajó a Capital con su padre y se encerró, tal cual lo ordenado, en un hotel del barrio de Retiro. Pasó un día. Pasaron dos. Pasaron tres, cuatro, cinco y nada. Ni señales de los españoles. Nadie llamaba a la puerta, el teléfono no sonaba, la mucama no iba a cambiar las sábanas (?). Cuando el Kily estaba por enloquecer escuchó tres sonidos que le devolvieron el alma al cuerpo: “toc, toc, toc”.
Enorme fue su sorpresa cuando del otro lado de la puerta divisó una figura petisa, regordeta, con una camisa floreada y un reloj en cada una de sus muñecas. Si, el mismísimo Diego Armando Maradona había ido a verlo para convencerlo que rechace la oferta del Real Madrid y sea de la partida en el mágico tercer regreso al fútbol del Pelusa.
Y así, El Kily González abandonó el cautiverio y a los tres días apareció en La Candela junto a Caniggia, Scotto, Giunta y el mismo Diego, en la presentación de las nuevas caras de Boca Juniors para el Apertura ´95. Aunque suene increíble y trillado: a veces la realidad supera a la ficción. Y también al chamuyo.
Conexión permanente y gestión de las inversiones
M. López
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El aumento exponencial en el número de dispositivos portables con conexión a Internet ha revolucionado las posibilidades de este segmento. Tareas que antes estaban reservadas a la computadora tales como el envío de correo electrónico, realizar compras electrónicas, participar en foros, conectarse a chats o redes sociales, son ahora posibles desde los celulares y tan sencillas como realizar una llamada de teléfono.
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La norma, sin embargo, sigue siendo la de los abonados que participan en las mesas de juego por diversión, con el aliciente de ganar pequeñas inversiones, pero sin perder de vista que el principal fin de su actividad no es otro que el entretenimiento de una manera responsable y saludable.
Las inversiones continúan siendo testimoniales. Por norma general, el bajo presupuesto domina la mayor parte de las apuestas de los usuarios. Sin embargo, estas pequeñas sumas son extensivas a un mayor número de apostantes en este segmento de actividad.
El partido inaugural de la Copa Joan Gamper 1995 enfrentó a San Lorenzo, campeón argentino, y al Feyenoord de Holanda, invitado por contar entre sus filas con Ronald Koeman, símbolo Culé durante un lustro.
Ese 22 de agosto de 1995, El Cuervo saltó al Camp Nou con: Angelucci; Rivadero, Arevalo, Quinteros y Escudero; Monserrat (Gaitán), Galetto, Netto y Ortega Sánchez (Graña); El Gallego González (Rubén Rossi) y Biaggio (Arbarello).
El equipo holandés alineó a: Ed De Goey; Wynemberg, Van Gobbel, Heus, Bosz; Koeman, Iwan (Van Dijk), Trustfull (Glaucio), Vidmar; Obiku y Geovanni Van Bronckhorst (Gaston “no puedo creer que hice un gol en un Mundial” Taument) como delantero centro (?).
Cuentan las crónicas de la época, que el encuentro fue una verdadera paliza del equipo azulgrana, que ganó por 4 a 1 con goles de Monserrat, Esteban González (2) y Netto, descontando Van Gobbel para los tulipanes. Pocos días después, los dirigidos por el Bambino Veira enfrentaron al Barcelona en la final, donde todo volvería a su curso normal.
La vida no tendría el mismo sabor si no existieran los chantas. Si, los chantas. Esos personajes entrañables y garcas que se encuentran en cada esquina, en cada barrio, en cada club. Siempre los hubo y siempre los habrá. ¿Cómo olvidar a Max Higgins y su proyecto del Disney para lelos paralelo en San Pedro? ¿Cómo pasar por alto a Lyle Lanley con su increíble monorriel en Springfield? ¿Y que decir de Ricardo Caruso Lombardi? Todos tienen su merito y hasta se ganaron una porción generosa de nuestro corazón (?).
Sin embargo, ninguno de ellos se compara, bajo ningún punto de vista, con Francisco Ríos Seoane. A mediados de 1980, el inefable Gallego ganó fama mundial al afirmar que el equipo que presidía, que se encontraba en Primera B, iba a fichar a una figura rutilante de nuestro fútbol. ¿Bochini? ¿Passarella? ¿Abel Alves? No, el Deportivo Español estaba a punto de contratar a Diego Armando Maradona, quien a esa altura ya era archi reconocido en cada rincón del planeta, en un mundo aún no tan globalizado.
El cuadro de situación era el siguiente: Argentinos Juniors había firmando un contrato con el Barcelona, por el cual el club catalán tenía la prioridad ante la inminente venta del hijo prodigo de Lanús al exterior. Pero Ríos Seoane tenía planeado realizar una oferta que nadie podría rechazar: empardar la cifra que ofrecieron los españoles con la aprobación del jugador -quién deseaba permanecer en el país- y de César Luis Menotti quien, en caso de producirse una venta al extranjero, debía desafectarlo automáticamente de la Selección. Esto haría ceder al entonces presidente del Bicho, Próspero Cónsoli, dejando sin efecto todo lo firmado con los Culés.
¿Y El Diegote iba a aceptar jugar los sábados en Primera B? Para nada. Eso no estaba en la baraja. La idea era cederlo los domingos a River o a Independiente y que juegue con la remera del Gallego los días de semana en amistosos por América, Europa y Japón. Y luego, tras el Mundial de España, sumarse al Deportivo si el equipo ascendía. Caso contrario, Maradona iba a ser vendido al club del generalísimo General Franco: ¡El Real Madrid!
Con su habitual verborragia Ríos Seoane declaró: “El ofrecimiento del Deportivo Español por Diego Armando Maradona es una realidad. El 12 de Mayo presentamos nuestra oferta en AFA que asciende a ocho millones de dólares”. Y siguió: “Nosotros no queremos que Maradona salga de Argentina. Diego es patrimonio nacional. Cierto que la oferta del Barça es importante, pero da la casualidad que mi equipo también está en condiciones de desembolsar este montón de millones. Para mi el tema ya no tiene más discusión”.
“Personalmente he tenido varias conversaciones con el chico, sin ir más lejos, en Viena tuve la oportunidad de comentar si le gustaría jugar en Deportivo Español con una serie de cláusulas y su respuesta fue afirmativa”. “Vaya o no a Español, Maradona se quedará en Argentina. Nací en Galicia y toda mi familia vive en España, pero Maradona, señores, es patrimonio nacional”.
Finalmente, Próspero Cónsoli dio por finalizado el delirio pocas semanas después: “Para especular ya estoy yo. Español es, ante todo, un club de Segunda División, donde es absurdo que un hombre como Maradona vaya a parar. Y en cuanto a que el Español una vez fichado lo cediese a un club de campanillas de aquí, tampoco me parece serio. Para eso se queda con nosotros”.
Maradona siguió seis meses más en Argentinos Juniors y luego se sumó a Boca. Recién para la temporada 82-83, el Barcelona pudo hacer efectiva esa cláusula firmada a finales de los setenta. Pero nadie podrá olvidar jamás a Francisco Ríos Seoane, aquel tierno gallego (?) que llegó a estas tierras con una mano atrás y otra adelante y que, por un momento, tan solo por un momento, se animó a soñar.
Para deleite de los lectores de En Una Baldosa, les dejamos los enlaces con la desopilante e histórica nota realizada por el diario español El Mundo Deportivo a Ríos Seoane (Parte 1 y Parte 2) en su edición del 26 de mayo de 1980, como así también la entrevista que el mismo periódico le realizó a Próspero Cónsoli (Única Parte). Recomendamos descargar los archivos y utilizar el zoom de algún visor de imágenes. De nada, putos (?).
Nota: al día de la fecha, Francisco Ríos Seoane es Residente VIP del Complejo Cohabitam Asist Hotel y esta internado con los diagnósticos de demencia vascular, trastorno bipolar, diabetes, hipertensión arterial y talasemia minor. Sin embargo, sale tres veces a la semana a regentear diferentes locales gastronómicos de su propiedad y acredita viajes periódicos a Europa. Si bien esta acusado en diversas causas penales, entre ellas la muerte de su opositor Ignacio Torres, los juicios no avanzan por el estado clínico del imputado. Aunque, sus empleados, los médicos y los abogados sospechan que El Gallego de Oro esta haciendo “La Gran Pinochet”. Francisco Ríos Seoane. De Gallego sólo el acento.
Emiliano Cerdá
De la misma camada que: Lucas Viatri, Facundo Roncaglia, Bruno Uribarri, Tito Noir y El Pochi Chávez, todo parecía indicar que con él Boca se aseguraba un zaguero central para al menos diez temporadas. Tenía mucha técnica, un gran cabezazo, el timming justo para ir abajo y sobrada capacidad de liderazgo, entre otras buenas condiciones. De hecho, fue el capitán de todas las divisiones menores, además de ser un miembro estable de la Selección Sub 20 de Pancho Ferraro. Sin embargo, pasó el tiempo y acá lo tenemos, conviviendo con todos nosotros (?). Señoras y señores: Emiliano Cerdá.
Su nombre comenzó a ser conocido para el gran público en el verano de 2006, cuando integró un combinado de juveniles Xeneizes que viajó a Salta para jugar ante Racing por el Torneo de Verano. Si bien no fue de la partida, desde ese momento permaneció en el primer equipo y tuvo su bautismo de fuego en un amistoso ante Maccabi Tel Aviv (victoria 1 a 0), cuando ingresó en el segundo tiempo en lugar de Jonathan Maidana. Eso fue todo.
Al volver al país tanto Basile como La Volpe, Russo e Ischia le tiraron toneladas de juveniles encima que impidieron su germinación. A saber: Maidana, Cahais, Forlín, Roncaglia, Ezequiel Muñoz y Sauro. A la vez y con la vuelta de Hugo Tocalli perdió espacio en la Sub 20, al punto de no ser convocado para el Sudamericano de 2007.
La irreversible situación tuvo un final abrupto a mediados de 2008, cuando los dirigentes le dieron dos opciones: tomarse el palo o tomarse el buque (?), algo que le habían insinuado un año antes, cuando lo mandaron dos meses a prueba al Alemania Aachen del under teutón, operación que finalmente no se concretó.
Con el pase en su poder llegó a All Boys para la temporada 2008 / 2009 del Nacional B. Lo hizo en medio de una feroz grave intrascendente polémica ya que fue en desmedro de la llegada de Lucas Alessandría y Gabriel Loeschbor -quienes tenían todo arreglado- y sobre todo de Julián Edgardo Maid*na, quién soñaba retirarse con la remera que lo vio nacer. El dirigente Patricio Trovato declaró: «Es una lástima que no se haya podido dar lo de Julián. Pero por una cuestión presupuestaria y por una decisión de apostar al futuro, nos inclinamos por Cerdá, que tiene gran poder de reventa y de quien Pepe Romero tiene las mejores referencias, esperemos no equivocarnos». Nuestro homenajeado jugó 6 partidos y en enero de 2009 se le rescindió el contrato.
Tras seis meses cesante, en junio de 2009 Cerdá bajó un peldaño y firmó con San Telmo de Primera B, que contaba con luminarias como Juan Darío Batalla, Maxi Ayala y El Primo del Rafa Di Zeo. En una especie de deja vu, no llegó a debutar y en enero de 2010 se le rescindió el contrato.
Cumplió el sueño de jugar en Europa con un año en el KS Teuta Durrës de Albania y otro en el Kriens de la Tercera División de Suiza, tras lo cual reapareció en nuestro medio en mayo de 2012, cuando se fue de vacaciones a Jujuy con Lucas Viatri, quien al conceder una nota estuvo pillo (?) y le tiró un centro al periodista: “Emiliano es un muy buen central, así que si conocés a alguien lo ubicás por ahí (risas)”. Se ve que El Coiffeur le trajo buena suerte ya que un mes después firmó con Textil Mandiyú del Argentino B.
Sin embargo, al llegar a la capital correntina, Cerdá dio una entrevista que no deja de generar incomodidad, ya que tiene algunas reminiscencias del mejor Backroom Casting Couch. Para todos los que saben lo que eso…