Under Ladrón: Henry Valderrama

Henry Valderrama

Así como en este pobre y castigado país (?) tuvimos que soportar el robo descarado del famoso clan Asprilla, otros desprendimientos de aquella generación colombiana del 5 a 0 también hicieron de las suyas ante nuestra desidia. Aquí el recuerdo del primo del Pibe Valderrama.

Su nombre, Henry, no decía mucho. Su apellido, Valderrama, todo lo contrario. Generaba curiosidad, expectativa, desilusión y, por último, tristeza. Todo ese rejunte de sensaciones experimentó la gente de Defensores de Belgrano en 2004, cuando el atacante moreno aterrizó en el Bajo, a préstamo desde el Deportivo Cali, mostrando sus credenciales incomprobables de primo del mítico 10 de Santa Marta, con historias de navidades compartidas y no mucho más.

Duró apenas 6 meses en aquel conjunto que tenía a Johny Aquino, Matías Oyola, Diego Cochas y Fernando Sánchez, entre otros. Suficientes para disputar 16 encuentros y marcar 2 goles. No anduvo tan mal, pero dejó gusto a poco.

Con la primera página del documento gastada de tanto mostrarlo, deambuló por el mundo sin demasiada suerte. Además de haber actuado en el Cúcuta, Deportivo Pasto, Boyacá Chicó, La Equidad y Real Cartagena de su tierra, dicen que también anduvo por el Auxerre de Francia, FC Dallas de Estados Unidos, Municipal Chorrillo de Panamá (todo dicho) y varios clubes de Venezuela, como Unión Lara, Deportivo Táchira y Portuguesa. ¿Qué costaba hacerle un ADN?

Bertoni a River 1980

Si hubo un equipo que movió el mercado de pases en los 80’s, ese es River Plate. La cantidad de estrellas que vistieron la banda roja en aquellos años es innumerable, pero a su vez, también muchos intentos quedaron en el camino, algunos de los cuales se publicaron en la revista partidaria.

Así fue como los editores de River se animaron a un truco fotográfico (le pintaron la camiseta, bah), donde el delantero, por entonces en Europa, aparecía con la banda bajo el título «Repatriamos a Bertoni«. El ex Independiente no regresó al país y siguió jugando en Italia varios años.

Gracias a Ale_Carro.

Talleres de Córdoba – III Cuerpo del Ejército

Corría junio de 1976. Talleres era por entonces el puntero de la liga Liga Cordobesa de Fútbol y representante local en el Torneo Nacional. Pero lo importante no pasaba en el fútbol, pasaba en las calles.

Tres meses antes, un nuevo golpe militar en nuestro país había desatado la dictadura más sangrienta, esa que no respetó a nada ni a nadie. Desde la Docta, el Comandante del III Cuerpo del Ejército, Luciano Benjamín Menéndez, condenado años más tarde a prisión perpetua por delitos de lesa humanidad, afirmaba: «estamos en camino de derrotar a los delincuentes subversivos y al fin conseguir la paz en la Argentina (…), siempre fue desastroso para estos delincuentes enfrentar a soldados profesionales como nosotros; mientras ellos no pasan de ser bandidos”.

Aunque cueste imaginarlo ahora que han pasado los años, ese mismo III Cuerpo del Ejército se dio el lujo de enfrentar a aquel equipo de la T.

El match se disputó en la mañana del 24 de junio de 1976, en el campo de deportes de la IV Brigada de Infantería Aerotransportada de Córdoba. Los milicos alinearon un equipo integrado por oficiales, suboficiales y soldados pertenecientes al Comando del III Cuerpo y de la Brigada.

Talleres, por su parte, presentó a sus mejores figuras, como Willington, Galván, Ludueña y Valencia, entre otros. ¿El resultado? Ganó el albiazul, pero eso es lo de menos. Tras el partido, se realizó una reunión en el Casino de Oficiales, entre los jugadores, las autoridades militares y dirigentes del club. Y ahí, en un clima festivo, el General Juan Bautista Sasiaiñ, procesado luego por ser parte de un plan de apropiación de menores, secuestros y desapariciones, declaró: «Terreno muy flojo y demasiada tierra. Por eso ganó Talleres”. Y sí, haciendo chistes también era un hijo de puta.

Créditos a PC por el material. Gracias a Martín