El inflexible del gol (?)

¿Para qué ponernos a inventar una historia cuando la realidad es tan cruda? (?). Reproducimos parte de una entrevista que Diego Díaz le dio a la revista Caras (nº 619) a mediados de los 90’s:

– ¿Alguna vez recibió propuestas homosexuales para acceder a un trabajo?

Propuestas firmes no. Insinuaciones, varias veces. Cuando trabajaba en publicidad, en varias oportunidades me dijeron que si buscaba algo pase por el departamento o «llamame así venís a probarte unos slips a mi casa». Quizá piensan que porque uno es lindo es flexible. Yo, en esas cosas, soy totalmente inflexible.

Gracias inmensas a @Alotlikelife.

Oggioni Mauricio

Mauricio Nicolás Oggioni

¿Qué tienen en común el viaje en tren de Plaza Constitución a Lanús, el tiempo de espera promedio en el odontólogo y la carrera en Primera División de Mauricio Oggioni? Ni más ni menos que su duración: 13 minutos. Así, mientras uno encara el ramal eléctrico del Roca y otro pispea una revista Pronto, hay un jugador cumpliendo el máximo sueño de todo futbolista, aunque sea solo por un rato. Y encima con derrota, porque ese día Unión perdió frente a Platense. Poco le habrá importado esto a nuestro homenajeado cuando ingresó a los 32 minutos del segundo tiempo en reemplazo de Jorge Faría por la 13ª fecha del Apertura ’96. Y menos, cuando cayó en la cuenta de que había tocado techo: de ahí en más, todo sería barranca abajo.

Antes de su debut y despedida de la máxima categoría, Oggioni fue un mediocampista prometedor surgido de la cantera de Unión. Con el Tatengue debutó en el Nacional B en 1993, y fue partícipe del ascenso tres años después, en un equipo donde se destacaban el Loco Marzo, Martín Mazzoni, Félix Pereyra, Rubén Garate, Martín Perezlindo, Héctor Pochola Sánchez, la Araña Maciel y varios integrantes del equipo de los ET. Con el conjunto santafesino redondeó 47 partidos en el ascenso, más ese rato en el torneo que no juega River (?).

Sabiendo que sus chances en Primera División no eran muchas, se mudó de club pero no de provincia: Atlético Rafaela lo cobijo durante la temporada 1997-98, donde actuó 31 veces, y pudo convertir en 4 oportunidades, algo que se le había negado hasta ahí. El equipo entró en la Zona Campeonato, donde finalizó en el último lugar. Y para Oggioni, el efecto tobogán siguió su curso.

En 1998 conoció el Torneo Argentino A. Patronato lo cobijó durante un tiempo, para luego recalar en la Comisión de Actividades Infantiles (2000/01) y Huracán Las Heras (2001/02). Siguió recorriendo el país y llegó a Puerto Madryn, para jugar con Guillermo Brown el Argentino B, bajando otro escalón de categorías. Sin embargo, con compañeros como Omar Ríos, Eduardo Castro, el Chato Rosas, Edgar Galeano y Néstor Jones, logró el histórico ascenso en 2002-03. En el sur se quedó hasta 2004, cunado volvió a Rafaela, pero para vestir los colores de 9 de Julio. Otra vez el duro camino del Argentino B terminó con final feliz: un nuevo ascenso (el 3º en su carrera) lo coronó como un jugador amuleto.

A esa altura, habían quedado muy lejos los 13 minutos en la A. Pero el tobogán no había llegado a su fin: hoy lo encontramos defendiendo la camiseta del Deportivo Grutly, equipo que juega en la Liga Esperancina. Allí continúa dándole a la redonda, enfrentando rivales como Juventud Felicia, Alumni de Laguna Paiva o Atlético Franck. Y, seguramente, añorando tiempos mejores.

Argentina alternativa adidas 1992

La 1º era del Coco Basile en la selección argentina dejó mucha tela para cortar, incluso en el terreno de la indumentaria. Raro fue que durante todo el proceso previo al Mundial de Estados Unidos el combinado nacional no haya utilizado su camiseta alternativa, presentándose partido tras partido con la habitual albiceleste.

La casaca suplente, azul francia con vivos blancos, apenas si se la pudo observar con las selecciones juveniles de Mostaza Merlo y, como vemos en la foto de Gamboa, en la concentración de La Banda del Gol y el Toque, aquel team que ilusionó y fracasó en el Preolímpico de Asunción, en 1992.

Luego saldría a la venta otro modelo, azul oscuro con vivos albicelestes, que tampoco fue usado por la Selección mayor. Recién en el debut mundialista de 1994, ante Grecia, un equipo de Basile vestiría una camiseta alterna.

Maiolatessi Carlos

Carlos Maiolatessi

Sería poco responsable de nuestra parte (?) guiarnos sólo por la foto y decir que Carlos Maiolatessi no llegó a triunfar en el fútbol por la falta de altura. Seguramente deben haber existido otros factores que hoy, a la distancia, no alcanzamos a conocer o ni siquiera imaginar.

La abundancia de jugadores en su puesto, la ceguera de un entrenador, la ausencia de oportunidades, los avatares de la vida cotidiana o simplemente la carencia de talento. Cualquiera de esas posibilidades, todas, o tal vez ninguna, hicieron del Rafa (?) Maiolatessi un baldosero con todas las letras y apenas 1 partido en la Primera de Talleres de Córdoba (1989/90), club donde tuvo más rodaje en Tercera, junto a Bove, Massara, Goldman, Arraigada y Capretta, entre otros.

Está bien, apenas si sabemos que el protagonista de esta historia era petiso y puntero derecho. Entonces nos surge la pregunta: ¿por qué carajo formaba en la fila de arriba?

Quilmes con el escudo invertido 1995/96

Allá por 1995 la calidad de las prendas adidas había bajado considerablemente, sobre todo en cuanto a camisetas de fútbol. Los equipos argentinos debieron, entonces, vestirse con diseños genéricos a los que, con suerte, se les agregaba el escudo del club….aunque no siempre de la mejor manera. Acá vemos a un joven Fernando Navas usando la casaca alternativa de Quilmes con un escudo que tenía los colores invertidos. Ni eso respetaban.

Gracias a QAC Fotos Retro.