No sabemos qué tenía en la cabeza quien le puso el nombre, tampoco sabemos qué tenía en la cabeza el socio número uno, ni el dos, ni los miles de socios que tiene a lo largo y ancho de la ciudad de San Vicente, en Santa Fe. Pero lo que sí tenemos es la necesidad de homenajear semejante idea con una pequeña semblanza de la historia del club.
Desde 2001, y tras una fusión con la escuelita de fútbol Sarmiento, el Bochófilo Bochazo comenzó a disputar oficialmente partidos de la Liga Rafaelina junto a equipos de la talla de Unión y Libertad de Sunchales o Deportivo Susana (!).
Actualmente juega en Grupo B de la Zona 4 y le va bastante bien, encabeza las posiciones en una zona muy disputada junto a Tiro Federal de Moisesville, La Hidraúlica y Deportivo Tacural. No tenemos puta idea para qué sirve ganar la zona, ni luego el grupo, ni siquiera la Liga.
¿Cuál es la ventaja comparativa entre jugar en el Club Bochofilo Bochazo o hacerlo en Deportivo El Soberbio, el Boching Club General San Martín de Angélica o en Tre Penne de San Marino? Los entrenamientos, sin dudas.
Pasamos a detallar un día en el Bochazo:
- 8.00 AM Suena el despertador. Ringtone: Bochín tirado desde metro sesenta.
- 8.30 AM Desayuno en la concentración. Mate cocido con bizcochitos, frente a la cancha de bochas mientras Don Asencio, Aristóbulo y Agapito discuten por centímetros (!).
- 10.00 AM Trote liviano. Entrenamiento con pelota, «no vale chumbar», solo tirar un bochazo largo.
- 14.00 PM Tras una ducha colectiva los jugadores duermen una siesta reparadora. Algunos juegan a la play, pero el juego preferido de la mayoría es el Cerebrófilo magichazo.
- 17.00 PM No hay presupuesto para merienda, dos paquete de Pepas Futuro de kilo para la muchachada y a entrenar.
El técnico, filomenottista, les prohibe tirar bochazos. La comisión directiva tiembla. La barra, filoborrachista del tablonazo, interrumpe la práctica al grito de «jugadooooooores», quienes empiezan a revolearla sin miedo, total su futuro está ligado al primer socio, aquel que puso la piedra basal de un porvenir lleno de pelotazos, rechazos, puntinazos y todo azo posible. Eso sí, con amor.
Argentinos que hacen o hicieron turrismo: Todos. También hay santafesinos (?), pero son los menos.
Probabilidades de baldosear en ese club: 0%. En el Bochófilo se bochacea o como mucho se bochofilea (?).
Jugadores que se adaptan al perfil del club: Sino decimos Ponce, Bochini y Maschio se va a llenar de comentaristas ad hoc. Mauro Laspada, Walter Luján y Walter Samuel, Alexis Ferrero y Mefístoles Páez no pueden faltar.








