Rodrigo Martín Prieto
Muchos de los leen este sitio seguramente se habrán criado en la época en la que tener teléfono fijo era prácticamente un lujo. Comprar o alquilar una casa que tuviera una línea era un golazo…que por supuesto se pagaba adicionalmente. Otros lectores, un poco más jóvenes, habrán tenido un tubo en la casa desde que nacieron. Y a través de él llamaron a un amigo para ver cómo andaba, juntaron 9 más para un papi, arreglaron garches con minitas (previo filtro del padre) y hasta marcaron algún 0-600 hot si el tercer plan había fallado.
En cambio, los más pendejos, esos que tuvieron celular desde la primaria por si en el recreo les pegaba el repitente barbudo y no tenían cómo avisarle a la mamá, ni se imaginan lo difícil, aunque no por eso menos divertida, que era la vida cuando no existía ese aparatito tan saludable (?).
Y si no que lo diga el protagonista de esta historia, que en el verano de 1994, cuando el Movicom todavía era algo inalcanzable para un juvenil de cualquier equipo, casi se pierde la posibilidad de su vida…que tampoco fue tan importante, pero fue (?).
San Lorenzo de Almagro hacía la típica pretemporada veraniega en Mar del Plata, cuando se lesionó el arquero César Labarre. Apurado por los compromisos que se venían, el técnico Héctor Veira convocó de urgencia al tercer arquero, Rodrigo Prieto, un pibe que venía de Dock Sud (1992/93) al que habían dejado en Buenos Aires para no pagar un pasaje más al pedo (?). Los dirigentes llamaron a cuanto teléfono fijo tenían en Capital, pero el pibe no aparecía. Sondearon, preguntaron, tocaron timbres, puertas, consultaron en los hospitales y en las comisarías (?), pero nada.
Hasta que finalmente alguien tiró el dato de que Rodriguito estaba de vacaciones…¡a sólo 5 cuadras de donde concentraba El Ciclón! Al margen de que le cagaron las tardes de playa y las noches de La casita azul diversión, y de que nunca debutó en Primera, al menos se dio el lujo de pegar foto en El Gráfico. Y no sólo eso, también texto. ¡Con lo que costaba en esa época tener unas líneas!








