La gira de Gimnasia en Corea (1988)

gimnasia corea

En el marco de la recordadísima Copa Presidente de Corea no nos puede dejar de pasar por alto este inolvidable enfrentamiento algo olvidado injustamente. Brevemente contamos que dicha competición era un torneo que se disputaba habitualmente en el país mencionado, desde el año 1971 y que contaba con la participación de equipos extranjeros, selecciones variadas, selecciones B (denominadas XI) y Gimnasia (?). El primer equipo argentino en participar fue Racing de Córdoba en 1981, recordar que fue subcampeón un año antes), luego estuvieron Huracán -que también jugó contra un Irak pero B y perdió por goleada – Deportivo Español y en 1988 fue el turno del querido Lobo.

El torneo le signficaba al Mens Sana unos quince mil dólares por presentación y unos sesenta mil si llegaba a jugar la final. Además de bocha de prestigio (?). Le tocó enfrentar a tres combinados nacionales, además del partido mencionado, disputó un match con Hungría B (foto de la salida de los equipos al campo de juego), que terminó en empate y con Corea del Sur B, que fue derrota. Es decir, no logró clasificar a la fase siguiente. De todas maneras el equipo dejó bien en alto su calidad de copero en el partido ante Irak (?).

Ese lunes 20 de junio de 1988, el Tripero salió a la cancha con Moriconi; Olivera, Galvagni, Espínola, Tempesta; Bramuglia, Pighín, Ferrer, Carrió; Airez y Gambier. Equipazo.  Ante unos 40 grados de temperatura, partido en plena tarde y sol voraz, difícil fue demostrar la calidad de este equipo que venía de ser eliminado en la Liguilla. Hay que decir que uno de los mejores jugadores del Lobo por entonces era Mauro Airez. Y claro, fue el elegido por los terroristas estos para sacarlo de la cancha (?). Uno de ellos se inmoló contra un pie del pobre Mauro y tuvo que salir enseguida. En su lugar, de todas maneras, entró una gloria del universo como Sergio Saturno. Al término de la primera etapa los iraquíes ganaban por 1-0 y por lo tanto el entrenador, Ricardo Rezza, metió mano para ganarlo: entró Guendulain por Gambier (?). Llegarían dos goles más de los iraquíes hasta que el Charly Carrió se anotó con un golazo para el descuento y el marcador final de 1-3. El Charly, uno de los ídolos, o como se les diga a los que juegan bien en Gimnasia (?), sería elegido man of the match.

Acá entonces el veloz repaso por este simpático enfrentamiento. Rezza diría que fue «el mejor equipo del torneo». Y sin dudas que así fue, aunque haya salido campeón Checoslovaquia B (?). El prestigio del fútbol nuestro quedaría de todas maneras bien representado por el Lobizón, aunque luego de su participación ningún equipo argentino fue vuelto a invitar a este torneo…

Pérez Claudio

 

Claudio Néstor Pérez (Cali)

El billar es un deporte que se practica impulsando con un taco un número variable de bolas sobre una mesa forrada de paño que puede tener o no troneras y que está rodeada de bandas de material elástico. Existen una interesante cantidad de variantes, tales como el billar inglés, el billar americano o pool (llamado también de troneras o buchacas), el billar español, uno que es una mezcla entre billar y pinball llamado bumper pool, el billar italiano, el billar belga y el billar francés o de carambolas. Ah, ya que hablamos de carambolas, estamos en condiciones de afirmar que Claudio Pérez jugó en la máxima categoría del fútbol argentino. Poco, pero jugó.

Como hablamos de Primera División, no contamos sus inicios en el San Lorenzo de 1982, donde el Cali formó parte del plantel que terminó subiendo a la A dirigido por Yudica. De todas maneras, en aquellos días las noticias sobre nuestro homenajeado no eran tanto por cuestiones estrictamente futbolísticas como sí lo eran por temas accesorios como su afición por las pastas o sus escapadas junto al Chapulín Marasco, Héctor Raúl López y Abrahamian a “Los 36 Billares” de Av. de Mayo a despuntar el vicio. Ojo, escapadas totalmente blanqueadas y que hasta se comenta (?) terminaron siendo cábala y todo.

Ya en 1983, como buen delantero que era, le habrá sacado lustre a sus botines imaginando tardes de gloria. Pero en ese San Lorenzo, que si algo derrochaba era poder ofensivo, apenas pudo corretear unos minutos aislados y quedar como último orejón del tarro detrás de los Insúa, Rinaldi, el Tronco Husillos, el Toti Iglesias, Rubens Navarro y Eber Bueno. Tras la experiencia hecha realidad en apenas 3 partidos pero con 1 gol convertido, resignó fama a cambio de rodaje y aceptó de buena manera el préstamo a El Linqueño para curtirse de lo lindo en el Regional. Pero contra todos los pronósticos, 1984 le tenía reservado una vuelta al fútbol grande. No seguramente la soñada, pero vuelta al fin. Con la camiseta de Kimberley jugó 5 partidos sobre 6 en una primera fase de terror para el conjunto marplatense durante ese campeonato Nacional. Derrotas sin anestesia como los 5 a 1 con Independiente; el 7 a 0 y el 3 a 0 contra Chacarita decretaron una pronta y bastante penosa eliminación. Y por qué no pensar que hasta lo hayan convencido de que un taco era simplemente un palo de madera.

Brailovsky a Boca 1988

brailovsky

A mediados de 1988, el Pato Pastoriza estaba armando un interesante equipo para Boca. Las llegadas de Marangoni y Barberón, más la vuelta del Chino Tapia, ilusionaban a todos los xeneizes. Y eso no se terminaba ahí, ya que según El Gráfico, un refuerzo importante iba a arribar desde el exterior: se trataba de Alberto Daniel Brailovsky. El Ruso estaba jugando en el Maccabi Haifa y su nivel era una incógnita. De hecho, su rendimiento no se pudo conocer, porque el pase no se hizo. Una bomba más de la prestigiosa revista deportiva.

Paredón, paredón (?)

Aunque tiene años y años de ir a la cancha, cuesta creer que el personaje de la foto en algún momento representó al típico canchero: sobrador, agrandado, maestro Siruela del periodismo.

Hoy que su labor como relator de Fútbol Para Todos sólo provoca lástima, el jean hasta el ombligo es apenas un detalle. Impresentable se puede ser incluso prescindiendo de la imagen.