Gazzaniga Daniel

Daniel Omar Gazzaniga

Arquero de prometedoras condiciones que no pudo afianzarse en el fútbol grande y deambuló por el ascenso, el interior y algunos países de Sudamérica. Circunstancias más que favorables para formar parte de este sitio. Y ni hablar si ya acumulaba títulos antes de debutar en Primera División: fue el arquero titular en el “Esperanzas ‘84”, un torneo de juveniles similar al “Proyección ‘86”, en el que se consagró campeón defendiendo el arco de River. Aquel equipo tenía figuras como Troglio, Caniggia o Gorosito, pero también apellidos como Karabin, Nicosia, Spotorno y Nigro. Más adelante se iba a dar el lujo de estar en el plantel que ganaría todo con el Bambino Veira. Estuvo 5 partidos en el banco en la temporada 1985/86 y no alcanzó a debutar oficialmente, ya que adelante suyo estaban Pumpido, Goycochea y José Miguel.

A mediados de ese año se fue para nunca más regresar del Millonario, y comenzó su periplo por las canchas de ascenso. Arrancó con el Nacional B: Deportivo Maipú fue su destino. Allí supo ser suplente de un histórico de ese club, como Orlando Murcia. Aunque también pudo jugar bastante en tres etapas diferentes con el cuadro mendocino.

En el medio de sus idas y vueltas a Maipú, tuvo la oportunidad de formar parte de un equipo de Primera División. Fue con la camiseta de Instituto, en la temporada 1989/90. La experiencia no fue nada buena: la mayor parte del año fue suplente de Víctor Civarelli, sólo atajó en 9 partidos (le convirtieron 22 goles, lo que marca un promedio de 2,4 tantos en contra por partido), la Gloria terminó último y se fue al descenso.

En el Nacional B también jugó en Villa Dálmine (1990/91) y tuvo un breve paso por Colón en la temporada 1991/92. En 1993 se fue a Ecuador. ¿Para jugar la Copa América? No, para ponerse los guantes en Deportivo Cuenca. Dos años más tarde, vestiría los colores de 9 de Octubre de Guayaquil, con el que se fue al descenso. También dicen que en Perú pasó por Ciclista Lima, pero es difícil encontrar datos que lo certifiquen.

Lo cierto es que continuó atajando para General Paz Juniors en la temporada 1996/97 del Argentino A. No sabemos cuánto tiempo estuvo en Córdoba, porque recién en 2001 volvimos a tener noticias de Gazzaniga, cuando apareció en Salta, jugando para Central Norte en el Argentino B. Finalmente, en 2002 defendió los colorees de San José de Oruro, Bolivia. Y hasta aquí pudimos seguir su escurridiza trayectoria. Si nos perdimos algo, no importa. Con todo esto alcanza para pronunciar su sentencia: 100% baldosero.

Saturno a Independiente 1992

Empezaba 1992 y Sergio Saturno, delantero de Huracán, tenía dos posibilidades de aterrizar en un club grande: Boca o Independiente. «Tengo 31 años, no puedo creer lo que estoy viviendo. Estoy excelente en mi club, me quieren mucho, pero sé que hay dos clubes que me pretenden. Cualquier cosa que se dé, será buena«, decía La Larva desde Pinamar, donde disfrutaba de sus vacaciones junto a su señora.

Finalmente el Globo aceptó la propuesta del Xeneize y Saturno nunca jugó en el Rojo.

Progresismo amarillo

Mucho antes de que el Diputado Olmedo se hiciera conocido por su cola cerrada y su espectacular jingle de campaña, otro político de nuestro país impuso la campera amarilla (la gorra no le entró). Se trata ni más ni menos que de Eduardo Duhalde, que envalentonado por la furia colorinche de los tempranos 90’s, se animó a todo, incluso a mostrarse con el hombre del buzo adentro del jean, César Luis Menotti. ¡Hermosa combinación!

Argentina de 1996 transformada en buzo de arquero en el 2000

Durante los 90’s la empresa alemana adidas confeccionó algunas camisetas alternativas para Argentina que nunca fueron utilizadas. Entre ellas, se destaca el modelo blanco con vivos celestes y negros que oficiaba de 3º equipación allá por 1996 y 1997.

La casaca jamás fue usada por la selección mayor de fútbol, aunque sí por la de voley. Y para agregarle más historia (?) al asunto, el arquero de Comunicaciones en el año 2000, Fernando Aguirre,Matías Stampone sacó a relucirlo cual buzo de arquero.

(Gracias P4olo)

Kato Yusuke

Yusuke Kato

Nadie sabe cómo ni por qué llegó el delantero japonés Yusuke Kato a la Argentina. Lo cierto es que el tipo apareció una tarde de 2004 en Ezeiza con su valija y sus 18 años a cuestas para ganarse la vida a miles de kilómetros de su Osaka natal. Un día agarró sus botines, caminó por Amancio Alcorta, compró paco en la Zavaleta y se probó en Huracán, gustó y quedó.

En La Quemita se fue formando e hizo el típico camino de las divisiones inferiores. Allí se mezcló con pibes que luego tendrían cierto rodaje en Primera y otros ya afianzados, como Gastón Monzón, Paolo Goltz, Ignacio Anívole, Germán Leonforte, Mauro Milano, Matías De Federico, Cristian Sánchez Prette, Joaquín Larrivey, Iván Nadal, Claudio Úbeda, Hernán Vigna, entre otros.

El ponja pulió, enceró y esperó su chance entre los grandes, que un día llegó. Ya había jugado un puñado de minutos cuando tuvo su noche de gloria. Un jueves de abril de 2007, Huracán y Talleres de Córdoba empataban en Parque Patricios. Las realidades eran bien opuestas: el Globo peleaba un lugar en la Promoción para volver a Primera y La T no ganaba desde noviembre de 2006. A los cinco minutos del segundo tiempo, Nicolás Medina había puesto en ventaja a los cordobeses. Dos minutos más tarde, Claudio Guerra había empatado para el Globo. A los 22, el nipón reemplazó al baldosero Walter Coyette y a los 35 convirtió el 2 a 1 definitivo. El Ducó explotó y Kato, que un mes antes le había planteado a la dirigencia que quería volver a Japón porque extrañaba su país, fue emperador por una noche.

En junio de 2007, con Kato en cancha, Huracán venció a Godoy Cruz y regresó a Primera. En el receso invernal partió a su país sin aviso, pero, sin embargo, a la vuelta firmó su primer contrato. Aquella temporada (2007/08) disputó apenas 2 partidos. Uno en el Apertura y otro en el Clausura 2008. Al menos le alcanzó para convertirse en el segundo futbolista japonés en jugar un partido en Argentina. El pionero, claro está, fue Naohiro Takahara.

Ya para mediados de 2008 estaba más que claro que no volvería a jugar con la camiseta del Globo. Le dijeron que quizás podría sentirse más como en casa cerca del Barrio Chino y lo mandaron a Defensores de Belgrano. En el Pasquale disputó un puñado de encuentros y no demostró grandes cosas. Terminado su préstamo, retornó a Huracán y desapareció.

Recién lo encontramos este año, ya en la tierra del sol naciente, poquitos días antes del violento tsunami que sufrió su pais, defendiendo los colores del MIO Biwako Kusatsu, de la tercera división. Esperamos que no le haya pasado nada.