



Cosas raras que sólo suceden en Córdoba. A fines de 1996 la empresa Máxima (sponsor de Belgrano y de Talleres) habilitó un número telefónico para que los futboleros pudieran llamar y elegir un equipo ideal entre los dos clubes más importantes de la provincia. ¿El resultado? Un combinado de camiseta amarilla y pantalones rojos que recibió, en un amistoso, a Nacional de Montevideo.
Aquel 18 de diciembre, el Chateau Carreras fue testigo de un importante show de rayos láser (?) y fuegos artificiales. Después, llegó el turno de la presentación de los jugadores, que a medida que eran nombrados por la voz del estadio recibían los aplausos o los silbidos de los hinchas Piratas y Albiazules. Por esa situación pasaron Ragg, Cuenca, Bessone, Galarza, Cabrera, Ávalos y muchos más.
Los uruguayos dominaron las situaciones desde el principio y promediando la primera mitad ganaban 2 a 0 con goles de Juan González y el arquero Carlos Nicola, de penal. Y pese a contar con el Luifa Artime y el Cachi Zelaya, fue el pujante delantero de la B, Cristian Carnero, el que se puso el rejuntado al hombro y marcó 2 goles para intentar la hazaña (?). Luego, cerca del final, el Chino Álvaro Recoba marcó el 3 a 2 para los charrúas y terminó con el sueño cordobés.
(Gracias a El Forito)
Gustavo Javier Pereyra (el Loco)
En el amanecer de la década del ’90, Argentinos Juniors ya había dejado atrás los años de gloria y comenzaba a mostrar flaquezas en cuanto a planteles competitivos. Es por ello que se recurría permanentemente a las divisiones inferiores, de donde surgían interesantes valores que habían realizado buenas campañas en juveniles, pero que no lograron demostrar todo su potencial en Primera División. El caso de Gustavo Pereyra se encuentra dentro de este común denominador.
De la misma categoría (1971) que Diego Cagna, Leonel Gancedo, Walter Zermattén, Juan Gómez, Sergio López Maradona y Christian Dollberg, Pereyra debutó en Primera con algo más de 19 años el 17 de marzo de 1991, en el empate en un gol ante Platense en Vicente López. Fernando Areán fue el Técnico que lo puso en Primera en su último partido a cargo de Argentinos Juniors. Recién fue tenido nuevamente en cuenta por José Yudica para las últimas fechas del Clausura ’91, convirtiendo su primer gol tres meses después de su debut en un partido histórico para Argentinos, en el que venció a Talleres en Córdoba por 3 a 2 -Pereyra anotó el gol del triunfo- tras ir perdiendo 2 a 0. Esa había sido la última vez que, en Primera División, Argentinos había remontado una desventaja de dos goles y ganaba el partido, hasta el 4-3 sobre Independiente en el Clausura 2010.
En el segundo semestre de 1991 sus chances de participar en el primer equipo fueron escasas. En 1992 tuvo más participación, sobre todo tras la llegada de Patricio Hernández como entrenador. En el Apertura ’92, Argentinos contaba con otros cinco delanteros (Roberto Mogrovejo, Lorenzo Sáez, Marcelo Reggiardo, Christian Trapasso y Gabriel D’Ascanio) además de Pereyra, pero el Loco jugó en la mayoría de los encuentros. Sin embargo, la salida de Hernández de la dirección técnica y la llegada de Osvaldo Chiche Sosa le tenían preparado un final abrupto en la institución de La Paternal. Al finalizar 1992 fue dejado en libertad de acción y pasó a jugar en el ascenso. Un semestre en Nueva Chicago, una temporada en Douglas Haig de Pergamino, el paso por Sportivo Italiano y la llegada a Tigre, donde estuvo dos años y sufrió el descenso a Primera B Metropolitana en 1996, a pesar de ser uno de los goleadores del equipo.
Siguió en el Matador en la tercera categoría, aunque ya no estuvo tan cerca del gol. Lo último que se conoce de Pereyra es su paso por Sportivo Dock Sud en 1997/98. Delantero habilidoso, de interesante gambeta y velocidad, quizás la poca trascendencia se debió a su falta de efectividad en la red, algo más que fundamental en un delantero en épocas de escasez de goleadores.
(Publicado en simultáneo con «¿Te Acordás Bicho?«)
Felipe Ariel Giménez
Es bastante común que de tanto en tanto se imponga en el fútbol argentino la moda de incorporar jugadores de un país determinado, como si la nacionalidad asegurase algo. Cuando le va aceptablemente a un colombiano, al año siguiente llueven los futbolistas cafeteros. Si algún 9 uruguayo hizo goles a cambio de poca plata, entonces se llena el libro de pases de lungos centrodelanteros charrúas. Si durante un año le fue bien a un chileno, seguro nos chorea los que les falta de la Patagonia todos los equipos quieren tener uno, aunque sea de suplente (?). Y así.
Luego de la medalla plateada de Paraguay en los Juegos Olímpicos de 2004, nuestro torneo retomó aquella idea de nutrirse de valientes y corajudos futbolistas guaraníes. Fue así como en el Clausura 2005 llegaron al país nombres como Gustavo Morinigo (Argentinos Juniors), Mauro Monges (Rosario Central) y Aldo Bobadilla (Gimnasia) para sumarse a otros compatriotas como Justo Villar (Newell’s), Celso Ayala (Ríver), Claudio Morel Rodríguez (Boca), Jorge Núñez (Arsenal), César Velázquez (Quilmes) y Juan Cáceres (Estudiantes). Otro que arribó y pasó desapercibido fue el protagonista de este post, Felipe Giménez.
Lateral izquierdo, correcto pero nada sorprendente, surgió de las inferiores de Olimpia (1998 a 2000), donde no lo tuvieron en cuenta de entrada y lo mandaron a préstamo a 12 de Octubre, en 2001. Ese mismo año participó con la selección paraguaya del Mundial sub-20 que se disputó en Argentina y luego regresó a Olimpia (2003/03) donde aguardó expectante la baja del titular Henrique Da Silva. Sin demasiadas chances, se marchó.
Así como si nada se puso la camiseta de Cerro Porteño (2004) y con más confianza que nunca desembarcó en estas tierras para reforzar al último campeón, Newell’s, junto a Darío Sala, Juan Esnaider, Mauro Cejas y el regresado Edgardo Adinolfi.
La tarea de Giménez en La Lepra fue insignificante. Arrancó jugando en un amistoso ante Nacional de Medellín que terminó 1 a 0 a favor con gol de Capria, pero luego fue relegado y no pudo encontrar lugar en el conjunto dirigido por Ribeca. Conclusión: incorporación innecesaria.
Nunca nos enteramos cuándo se tomó el palo, pero después supimos que anduvo rodando en su país por Guaraní (2006/07), 3 de Febrero (2008 y 2010), 12 de Octubre (2008/09) y Sportivo Trinidente (2010). No es que tengamos dudas sobre sus condiciones, pero desde aquel entonces a esta parte ya han pasado otras modas de fichar paraguayos…y a Felipe Giménez no se lo ha vuelto a mencionar.
Envuelto en un caso de soborno que le terminaría significando 1 año y medio de suspensión, Jorge Burruchaga se presentó ante la justicia francesa con su mejor cara de inocente y declaró: «Yo no tengo nada que ver, jué (?). Además, la valija que me llevaba para Argentina tenía ropa nomás. Incluso tuve que pedirle prestada esta camisa a un gitano» (?). Nadie le creyó. Pobre Burru.

Thierry Daniel Henry. Delantero francés. Debutó en 1994.


(Gracias Elías)