Lask Linz 0 – Boca 1

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Ahhhh. Qué tiempos aquéllos donde el segundo ciclo de Coco Basile en Boca era todo ilusión y confianza en entrenar (?) dando vueltas olímpicas. Un sueño que ni bien terminada la gira de pretemporada a mediados de 2009 plantó un escenario dantesco con Boca perdiendo partidos y prestigio casi ininterrumpidamente.

Pero lo que nos ocupa ahora es la tarde del 3 de agosto de 2009 donde un par de horas después de los primermundistas choques con Manchester United y Milan por la Audi Cup, se bajaron varios peldaños en la primer visita en la historia del club a territorio austríaco. Todo para medirse con el Lask Linz local.

Así las cosas, el estadio Linzer fue el escenario para que Javi García, Gunino, sí Gunino, Cáceres, Paletta, Morel, Gary Medel, Battaglia, Pocho Insúa, Riquelme, Viatri y Palermo pusieran la cara y de paso estiraran un poco las piernas. El trámite y el horario fueron ideales para una buena siesta. Sobre los 40 del primer tiempo, Seba Battaglia abrió el marcador y después no pasó casi más nada. Cero llegadas, cero emoción que ni siquiera pudo romper un Jonathan Philippe cuando entró con toda su olfato (?) a cuestas.

Fuera de stock: pantalones arriba del ombligo

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Las modas, se sabe, son cíclicas. Lo que hoy nos parece copado, dentro de 10 años nos parecerá ridículo y dentro de 20 volveremos a mirarlo con cariño. Eso es así desde que Antonio Carrizo era joven el mundo es mundo. Sin embargo, algunos personajes parecen impermeables al paso del tiempo y mantienen determinadas formas de vestir pase lo que pase. He aquí un homenaje a los futbolistas que fueron próceres en un hábito desagradable: usar los pantalones por encima del ombligo.

Podríamos marcar tres o cuatro claros referentes, casi uno por década. En los 80’s, cuando todavía se usaban los shorts bien diminutos, el que quedó aturdido con tanto grito de «¡bajalos a tomar agua!» fue Daniel Topolino Riquelme, aquel marcador de punta de San Lorenzo. A su favor, podríamos decir que todavía se vivía bajo la pesada herencia de los pantalones del Mundial ’78 y que casi todos los jugadores parecían tener los huevos acogotados, pero lo de Riquelme era sencillamente exagerado, y por suerte (o desgracia) pisó la década siguiente para quedar aún más en evidencia.

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¿Dónde corno tenés la cintura?

El otro ochentoso que dio vergüenza ajena (?) fue Eduardo Basigalup, arquero de Ferro en sus años dorados. Con o sin bigote, el hombre nacido en Mar del Plata hizo que una generación entera de jóvenes se replanteara la idea de ocupar el arco (?).

En los 90’s, indiscutiblemente Julio César Toresani se llevó el primer puesto en el rubro, aunque hubo muchos otros como Astrada y Gallardo que le comieron los talones. Lo que nunca le pudieron copiar al Huevo fue esa manera tan desprejuiciada de mantener la costumbre aún fuera de la cancha y con un jean. Como para ir a Segurola y Habana y aguantar 30 segundos.

En los 2000, cuando ya pensábamos que esa absurda práctica había quedado en desuso, el Gringo Heinze revivió el rito de subirse el pantalón unos 6 ó 7 centímetros más arriba de lo normal. ¿Con qué necesidad?

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Lo que nunca pudimos entender es por qué Claudio Caniggia y Eduardo Bustos Montoya, uno en los 90’s y el otro en los 2000, además de subirse el lompa se arremangaban para dejarse el look pañal (?). Vaya uno a saber. Mientras tanto, seguimos esperando que pasen los años para reirnos de las remeras térmicas debajo de las camisetas mangas cortas.

Carlinhos Bala 2011

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El fútbol brasileño tiene estas cosas. Sport Recife y Vitória de Santo Antão empataban 1 a 1 por la séptima fecha del torneo pernambucano 2011. En tiempo cumplido, Sport tuvo un tiro libre a favor. El arquero Saulo fue a buscar el gol al área rival… y lo encontró. En el festejo, se lesionó el tobillo y tuvo que salir de la cancha.
Como el técnico ya había realizado los tres cambios, la responsabilidad de defender la victoria recayó en un jugador de campo. ¿Pero quién? El gigante Carlinhos Bala, de apenas 1.65, agarró el fierro caliente e incluso metió una tapada improvisada que sirvió para que su equipo se fuera de la cancha con una victoria. Grosso.

Falcioni a Racing 1990

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Quizás los 90’s no hubiesen sido tan duros para La Academia si al comenzar la década hubiese contado con algunos de los posibles refuerzos que publicó en tapa la revista Racing. Lo de Gabriel Batistuta y el Chemo Del Solar hoy, a la distancia, suena muy descabellado. Pero ni siquiera un arquero que ya estaba por colgar los guantes, como Julio César Falcioni, terminó firmando para el cuadro de Avellaneda. Y eso que había alcanzado a decir «Quiero jugar en Racing«. Parece que se quedó caliente (?), porque unos años más tarde no lo quiso dirigir.

Giménez Pablo Junior

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Pablo Junior Giménez

Dicen que llegó a la Argentina así, con los ojos cerrados. Y lo más triste para el pueblo cervecero es que los dirigentes tampoco quisieron ver lo que estaban contratando. Su currículum decía que había hecho muchos goles en Paraguay. Suficiente para que se comieran el caramelito.

Surgido en Guaraní (2001 a 2004), integró la selección albirroja sub 23 que obtuvo la medalla plateada en los Juegos Olímpicos de Atenas y de ahí pegó el salto al fútbol brasileño, donde vistió la camiseta de Atlético Mineiro (2005) de manera casi delictiva, sin anotar goles.

Al año siguiente regresó a su país para defender los colores de Cerro Porteño (2006) y tras un semestre aceptable le surgió la posibilidad de jugar en San Lorenzo (unos años antes había sido ofrecido a River). De hecho llegó a decirse que su pase ya estaba concretado, pero nunca firmó con el Ciclón y unos días más tarde desembarcó en Quilmes junto a su compatriota Derlis Gómez, para disputar el Apertura ’06.

De movida, el atacante paraguayo anduvo bien en la pretemporada y convenció al técnico Mario Gómez, que convengamos no es muy ofensivamente pretencioso que digamos. Por eso Giménez fue titular al principio, pero luego el DT se marchó y el delantero guaraní, que convirtió 2 goles en 12 partidos, poco hizo para despegarse de aquella banda que apenas sumó 9 puntos en 19 encuentros.

Los últimos años los pasó en Cerro Porteño (2007 a 2008), Querétaro de México (2009), Guaraní (2010) y desde este año se muestra un poco más entrado en kilos en el Deportes Tolima de Colombia. Y sí, parece que cuando le ponen un plato adelante abre los ojos (y la boca) bien grandes.