A fines de 1990, Diego Armando Maradona viajó desde Italia a la Argentina para pasar las fiestas con su familia. El Gráfico, siempre al día para diseñar bombas de humo, enseguida publicó un artículo donde se mencionaba un posible destino para el Dié para el segundo semestre de 1991: el fútbol asiático. «Su pase lo compraría un club japonés -el P.J.M.- en 20.000.000 de dólares. El P.J.M. es un equipo provinciano que participa de la cuarta división, la última categoría. Sus posibilidades de acceder a la Liga Profesional que se organizará en 1992 son nulas. Así y todo, el sueño de tenerlo a Maradona no se deja de lado: si no es para jugar, entonces, será para enseñar. ¿Qué hará Diego ese año intermedio entre su salida de Italia y su ingreso a Japón? Aquí la respuesta esperada: jugaría en Boca la temporada 1991/92, a préstamo, sin cargo y sin opción, con el sueldo a cuenta de publicidad. Todos los contactos están ya hechos en los tres países«, decía la revista. Y quizás alguno lo creyó.
Duda existencial Nº 90
Tarde mágica de amor, tarde mágica de hermanos (?)
El Encuentro Baldosero 6.1 pasó por Mar del Plata y dejó su huella. Los concurrentes vivieron una jornada única en las instalaciones de Catonio y vibraron al ritmo del invitado especial, Jah Sandro.
La expectativa para esta ocasión era un tanto diferente. En primer lugar, era la primera reunión que hacíamos fuera de Buenos Aires y no sabíamos cómo podía ser la respuesta en cuanto a convocatoria. En segundo término, al ya clásico partido entre los lectores le sumábamos un show musical. Y siendo sinceros, la cosa salió mejor de lo planeado.
Pese a los pronósticos de lluvia, el clima fue inmejorable en La Feliz. Mucho sol y ni una nube negra para recibir a los invitados, que fueron llegando desde distintas partes. Marplatenses, porteños, tandilenses y sanclementinos (?) se fueron arrimando y después de pasar por el vestuario, entraron a la cancha, donde el mismísimo Sandro Guzmán dio el puntapié inicial.
El partido fue un capítulo aparte. Se armaron churros dos equipos de 8 jugadores y en poco menos de 20 minutos el equipo multicolor se puso 4 a 0 arriba, gracias a las buenas actuaciones de Nacho (el goleador) y Claudio (elogiado largamente por Sandro). Pero después, los ingresos desde el banco para el equipo celeste le dieron el peso suficiente para dar vuelta el resultado y ponerse 8 a 6 arriba. Con el orgullo herido, los sin pechera fueron a buscar el empate y lo lograron. Los últimos minutos fueron muy intensos pero nadie pudo desnivelar. Por primera vez en la historia, un Encuentro Baldosero termina con el match igualado. Estaban todos tan fulisados que ni penales hubo.
Para el post partido quedó lo mejor. Jah Sandro desplegó toda su energía positiva con su show de soundsystem en el que hizo temas de su flamente disco Si digo Rey e hizo cantar y aplaudir a toda la muchachada presente. Aquí una muestra:
Luego vinieron las pizzas, las bebidas, las anécdotas, las fotos, los abrazos y hasta una excursión con los no-marplatenses (?) hasta el estadio José María Minella para ver la goleada 5 a 0 de Rosario Central sobre Aldosivi, con un gol en contra de Tomatito Pena y otro del jugador fetiche de El Forito: Adrián «el Cangrejo» De León. Mágico.
Gracias a todos los que participaron, a los que colaboraron con la difusión, a Sandro por la onda y a Catonio por darnos el lugar y hacernos sentir en casa. Esperemos que este sea el primer paso para empezar a hacer más encuentros en otras ciudades país. ¡Nos estamos viendo!
Encuentro Baldosero 6.1 – El día
Chiri y la baldosa, un solo corazón (?)
Repasamos los hechos más importantes del mundo baldosero en los últimos días:
– Hace 5 ó 6 años teníamos una sección donde la gente mandaba fotos con jugadores. Después la dejamos porque nos parecía muy mala, pero ahora que nos llegan imágenes como ésta nos arrepentimos un poco. Un lector llamado Pablo Ribecco (ex arquero de Atlético Policial de Catamarca y Botafogo de Rosario) se cruzó con Cristian Colusso y se sacó una foto. Además, el Chiri le contó que conoce la página, que nos agradece por acordarnos de él y que ahora está abocado a su casa de deportes en la localidad santafesina de Funes. Un grande.
– Según una investigación del periodista Gustavo Grabia, el muchacho que aparece en la imagen, protagonista de los lamentables hechos en Soldati, no es más ni menos que Julio Capella, barra de Huracán y ex jugador del Deportivo Español. Según nuestros registros (estaba en planes de ser posteado hace años pero nos faltaba una foto), disputó en 1998 el último encuentro de los Gallegos en Primera, reemplazado por Alfonso Ayala en la derrota 1 a 0 ante Estudiantes de La Plata. También anduvo por Tristán Suárez (2001/02) y le adjudican pasos por el Atlético Madrid B de España y Puteolana de Italia. Ah, además su padre es masajista de Boca.
– Noticias desde Chile. Y como no podía ser de otra manera, son malas (?). El Everton de Viña del Mar, con Garipe y Gustavo Dalssaso, descendió a la Primera B. Antes ya lo había hecho el San Luis de Peirone y Luciano Palos. ¿Qué es lo curioso? Que el baldosero y técnico argentino Diego Osella se fue al descenso con ambos.
– Ya se está terminando el año pero esto recién arranca (?) para Lino Arce, que tras 4 meses de inactividad firmó para El Porvenir, en la Primera C.
– Alberto Naveda se transformó en el nuevo director técnico de Sportivo Desamparados de San Juan, en reemplazo de Darío Tempesta. El Betito se había alejado de la conducción de Sportivo Del Bono hace algunas semanas por tema de guita y ahora se transformó en el nuevo DT del Víbora.
– El mes pasado la revista Un Caño publicó un buen artículo sobre Aimar Centeno, aquel pibe que ganara el reality show Camino a la gloria. Ahora fue campeón en su pueblo, Agustín Roca. Acá lo pueden ver.
– Gabriel Oyola está jugando en el Torneo Argentino B en Sportivo Las Parejas. Bah, jugando es una manera de decir porque hace unas semanas se rompió los ligamentos cruzados. Le mandamos fuerza y le deseamos una pronta recuperación.
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Impallari Emiliano

Emiliano Impallari
Dueño de un apellido que remonta irremediablemente al fútbol de los sábados al mediodía o en su defecto a los martes a la noche, ese que se disputa en canchas despojadas de todo lujo (y también de hinchas visitantes, claro), en alguno de los miles de puntos del Conurbano Bonaerense. Fue ahí que Emiliano Impallari se hizo fuerte, en medio de otros de su especie, antes de conocer las mieles del viejo continente.
Rosarino de nacimiento, surgido de las divisiones inferiores de Newell’s y Central, este delantero goleador mostró cosas interesantes en la categoría ’82 del Canalla que se quedó con el torneo Gobernador Molinas en 2003 al lado de Matías Escobar, Damián Ledesma y Matías Irace. Sin embargo, a los 21, cuando tenía que firmar el primer contrato, le dieron las gracias por los servicios prestados y no le quedó otra que partir.
En el verano de 2004, apareció en La Plata y se sumó a Gimnasia y Esgrima, porque ya lo conocía Carlos Timoteo Griguol de su paso por el conjunto rosarino. De la mano de Carlos Ischia tuvo su bautismo en Primera en la octava fecha del Apertura ante Vélez. Y también su despedida, en la novena jornada, casualmente contra Central, en su única presentación como titular. Antes había tenido una racha de seis goles en cinco partidos de Reserva que ilusionó al ex técnico de Boca y a los hinchas pero quedó todo ahí.
A comienzos de 2005 fue borrado por el ex presidente del Lobo, José José Muñoz, junto a Cristian Castillo, Enzo Noce, Gustavo Barros Schelotto, Andrés Yllana, Carlos Córdoba, Francisco Foronda, Martín Pautasso, Gonzalo Choy González, Hugo Gatti, Germán Castillo, Gustavo Bartelt, Federico Turienzo y Juan Di Bártolo.
A mediados de año armó el bolso de nuevo y retornó a Rosario. Descartados Central y la Lepra, tuvo que elegir entre Tiro Federal y Central Córdoba. El Charrúa fue el club que lo cobijó durante la temporada 2005/2006. Allí, según sus propios números, Impallari disputó 15 partidos y convirtió 4 goles.
En 2006 retornó a Buenos Aires para sumarse a Deportivo Morón. En el Gallito disputó 30 encuentros, marcó 7 tantos, y, como era de esperarse, se quedó en las puertas del ascenso. Al año siguiente se mudó de estación. Recaló en Temperley, donde convirtió 9 tantos en 26 cotejos, aunque su equipo deambuló por la mitad de la tabla.
A mediados de 2008 emigró a Europa para jugar en España. ¿Barcelona? ¿Real Madrid? ¿Rayo Vallecano? ¿Badajoz? No, más abajo. ¿Hay más abajo? Sí, hay. Fue así que Impallari firmó contrato con La Roda, donde marcó 10 goles en 23 fechas. De allí saltó al fútbol italiano. ¿Milan? ¿Inter? ¿Parma? ¿Bari? No, Sapri (2009) de la Serie D, en el que señaló 2 veces en 18 encuentros. Ahí se mantuvo hasta mediados de 2010, cuando se incorporó al Nissa, de la misma división, en donde lleva anotados 4 tantos en 8 jornadas. Nada mal para tratarse de un baldosero.
Charles Tomás

Tomás Patricio Charles
Decir Charles, desde que el Mundo es Mundo 1992, es referirse a un baldosero. Y no es que nuestro homenajeado haya tenido mucho que ver con aquel delantero brasileño que hizo sapo en la Argentina de la mano de Maradona, pero indudablemente el apellido condicionó la visión de los hinchas de Independiente, que desde el momento del debut lo miraron con algo de cautela.
Nacido el 12 de Junio de 1985 en Villa Dominico, hizo inferiores en el Rojo de Avellaneda y tuvo su recompensa en el Clausura 2004, cuando fue titular en la última fecha, frente al ya descendido Nueva Chicago. Para que no se sienta tan sólo, claro, lo acompañaron sus colegas Fernando Lorefice, Yair Rodríguez y Roberto Carboni. Ufff.
Siguió en el plantel profesional de los Diablos hasta el 2006 y tras 15 partidos entró en el agujero negro de lo incierto. Recién asomó la cabeza en el 2008, cuando pasó a integrar las filas del Nyiregyhaza de Hungría. Todavía está aprendiendo a pronunciarlo.
Su experiencia europea duró nada. En la temporada 2008/09 se incorporó a Instituto de Córdoba para actuar en la B Nacional. Y ahí sí, no sólo tuvo los minutos suficientes para armar un video con sus highlights (?), sino que además aprovechó para dar una entrevista con su vecino Guillermo Farré en la previa de un clásico ante Belgrano. Mate va, mate viene, el hombre de La Gloria se fue soltando y contó cómo se hizo amigo del Pirata: «Nos fuimos conociendo abajo, en la puerta. Uno pasaba, saludaba. Después, empezamos a hablar. Ya le empezás a preguntar cosas y surge la relación«. Muchas dudas (?).
Tras otro parate en el que fue muy difícil ubicarlo, volvió a dar señales de vida en agosto de 2010, cuando Racing de Montevideo lo devolvió (por no decir que lo vomitó) a una Primera División, la uruguaya. Y bue, ahí sigue para agregarle alguna que otra jugadita a su video.
Almirante Brown verde 1986/87
Sobria pero curiosa camiseta verde con vivos blancos usó Almirante Brown en la temporada 1986/87, cuando derrotó 2 a 0 a Atlanta. Lejos de la clásica pilcha aurinegra, el Mirasol se animó a unos colores ajenos.
En la foto, parados: Dagametti, Arias, Casanueva, Piazzalonga, Giantomasi y Theiler. Hincados: Guerrero, Álvarez, Tutino, Rufini y Marozzi.
(Gracias Arielp. Créditos Museo Almirante Brown)







