
Hugo Fabián Paternoster
A comienzos de la década del ’80, algo muy groso empezó a gestarse en el Club Ferro Carril Oeste. Y no nos referimos ni a la base de un equipazo que pelearía y ganaría campeonatos, ni a la sabiduría de su entrenador emblemático, ni mucho menos a la cantidad récord de socios que practicaron tenis en sus canchas de polvo de ladrillo. Ojo que tampoco estamos hablando de las constantes apariciones televisivas de Rolo Puente. La mención es ni más ni menos que para las ejemplares divisiones inferiores del club de Caballito, un lugar casi soñado para cualquier pibe que quisiera meterse por aquellos años en esto de jugar al fútbol.
El semillero verdolaga marcó una época y empezó a dar jugosos frutos de la talla de los Oscar Román Acosta o Jorge Antonio Martín. Pero cada tanto evidentemente se colaba uno y de repente nos topábamos por ejemplo con un Hugo Fabián Paternoster. Todo bien, pasa en las mejores familias (?).
Mediocampista nacido en 1965 que paseó sus platinados pero escasos (?) rulos en infinidad de entrenamientos, concentraciones y dobles turnos en Pontevedra. Pero lo que se dice en partidos de fútbol, tuvo apenas 90 minutos para hacerlo. Así que en 1982, mientras Ferro era la sensación del campeonato local, nuestro homenajeado se las rebuscó para tener su único partido en la máxima categoría. A su favor podría decirse que las formaciones del Verdolaga salían prácticamente de memoria domingo tras domingo, y para un pibe con cero rodaje era casi imposible pelearle un puesto a Cacho Saccardi, Arregui o el paragua Adolfino Cañete, en un mediocampo que marchaba como un relojito.
Sobre lo que vino después hay muy pocas certezas. Los que más saben nos juran de supuestos pasos con las camisetas de Laferrere (1986/87), Comunicaciones y Almirante Brown, ya sin los rulos al viento. Así que quedamos a la pesca de cualquier información que ande boyando por ahí y pueda ayudar a completar este descarado robo post.







