Bellini Diego

Bellini

Diego Aníbal Bellini

Mediocampista que arribó, junto a su hermano Felipe, a Platense en 1973, para comenzar el largo camino de las inferiores. No fue por decisión propia que llegó al Tirapiedras Calamar, sino más bien por iniciativa de su padre, quien tuvo varios cargos en el club, como Presidente del Fútbol Amateur e Infantil, DT de las divisiones menores y entrenador del equipo que disputó el Proyección’86. Con un papá así, ¿cómo sus hijos no iban a llegar  Primera?

El caso del hermano mayor es más conocido: durante años marcó el lateral derecho de la zaga Calamar. Mientras que lo del más chico no fue tan fácil. A pesar de que en 1983 declaró “soy todo lo contrario a mi hermano, porque me considero más bien habilidoso y con creatividad”, solo disputó un partido, en 1985. Ya se lo había advertido el padre: “No les puedo asegurar ningún futuro, porque en el fútbol es algo incierto. Para triunfar se necesitan condiciones, suerte, disciplina y una excelente preparación física. Todo depende de ellos”.

Como se le iba a complicar mucho en la A, Diego la hizo bien: se fue a probar suerte a distintos torneos de ascenso. En el interior, por ejemplo, jugó para Estudiantes de Río IV, donde en 1988 se ganó al público al convertirle un golazo al siempre difícil (?) Sportivo Huerta Grande. ¿La consagración? No, todavía hay más. Sus buenas actuaciones en el equipo riocuartense le dieron una oportunidad en el Nacional B. Jugó 24 partidos en Laferrere (1991/92), marcando dos tantos. Buscando nuevas experiencias, se fue a la más chica de las categorías de AFA, para vestir las camisetas de Fénix, FC Urquiza y Acassuso. Aquí sí se consagro: por su parecido físico con Maradona llamaron «el Diego de la D».

Para redondear una carrera digna de buscavidas, paso por el under italiano (jugó para el Viterbesse) y por el competitivo fútbol canadiense, donde fue cobijado por el Hamilton Steelers. Finalmente, en 1995 retornó a Estudiantes de Río IV como refuerzo junto a su hermano. Aquel que no era tan hábil como él, pero jugó más de 10 años en la máxima categoría.

Lovera 2009

lovera

Torneo de la Primera B, temporada 2009/10, 16º fecha. Morón recibía en el Francisco Urbano a Acassuso. Un partido intenso, que lo tuvo al visitante en ventaja la mayor parte del partido, hasta que el Gallo lo igualó a falta de 4 minutos para el final. Pero esta no iba a ser la última emoción. Cuando el partido se moría, Alejandro Migliardi, histórico arquero del ascenso, fue expulsado, y su lugar lo ocupó quien llevaba la 10: Carlos Lovera. El improvisado portero no pasó mayores sobresaltos, y la igualdad se mantuvo hasta el final. Lo curioso es que Migliardi había pasado por una situación parecida el año anterior.

(Gracias elgonzatricolor)

Sarulyte Juan

sarulyte

Juan Andrés Sarulyte (El Mago)

Guste o no, la manipulación genética ya es una realidad. Se habla que en un futuro se podrá elegir el color de ojos y hasta el sexo de un ser humano, pero a la fecha de hoy es usada básicamente para la creación de nuevas especies y la corrección de defectos genéticos. En el medio de tanta metida de mano, en 1997 hasta se clonó por primera vez a un mamífero: la oveja Dolly. En resumen, poder tocar (?) la carga genética que transfiere un padre a un hijo no es un dato menor. Y ya veremos qué tiene que ver todo esto con Juan Andrés Sarulyte.

El Mago fue un volante ofensivo o delantero, tipo mastodonte, que surgió de las inferiores de Racing y con 20 años tuvo un debut casi soñado la noche del sábado 30 de enero de 1982 en Mar del Plata. El Pato Pastoriza lo puso en el entretiempo en reemplazo de Alarcón y rapidito, al minuto del segundo tiempo gambeteó a varios rivales y cruzó un derechazo que pegó en el palo y fue gol de La Academia. Lo de casi soñado es porque Racing en definitiva cayó 4-1 con Boca por el Torneo de Verano. Pese a la goleada se colgó el cartelito de promesa tras dejar una buena impresión. Sobre todo comparado con la labor que tuvieron esa noche Vivalda, Veloso, Van Tuyne, Leroyer, Osvaldo Pérez, Villarruel, Berta, Caldeiro, Leiva, Alarcón y Scalise.

En el transcurso de 1982 pegaría fama a niveles insospechados. No tanto por sus dos goles a Racing de Córdoba sino por la tarde del partido frente a Unión haciendo de local en la Bombonera por la primera rueda del Metro. Tras ganarle en un cabezazo a Pablo Cárdenas y al arquero Ferrari, la pelota viajaba al gol cuando fue atajada por un defensor tatengue. Clarito penal pero con una carga tremenda. Hacía 715 minutos que La Academia no la metía en el arco contrario. Y el momento fue dramático. Bah, por lo menos para él: “…cuando acomodé la pelota no sabía a dónde patear. Por mi cabeza pasaba la chance de fallar. Había tipos grosos, pero le pegué yo, un pibe de 20 años. Encima, cuando tomé carrera, vi a toda esa gente de Racing que se venía abajo. Igual, fui a la pelota e hice el gol. Eso sí, no pateé bien; le di al medio. Me salvé solamente porque el arquero se tiró para un costado. No me temblaron las piernas pero…”.

Tras la jornada de gloria, kilos de intrascendencia a la par de un equipo que viajó en tobogán domingo tras domingo. Aparentemente se ganó el pan yéndose a préstamo un par de veces, pero siempre volviendo a Avellaneda para lo mismo: no afianzarse y sobre todo, no terminar de explotar (?) nunca. ¿Por dónde anduvo? Se comenta y bastante que en el fútbol colonense.

Ya en 1987 y tras 25 partidos, 4 goles y una rotura de ligamentos, colgó los botines. Pero nada de bajonearse. La vida continuó y años después se dedicó de lleno a un negocio de ropa frente a la estación de Luis Guillón, y en especial, a sus cuatro hijos. De los cuales a uno, no le hubiera venido nada mal algún retoque genético, más que nada para no seguir la herencia futbolística familiar y yirar dirigiendo en Centroamérica, último destino conocido del Mago. Y ojo que si esto de la manipulación genética hubiera existido antes, tal vez alguno más se enganchaba.

Boca 1 – MTK 0

mtkhungriaboca

Durante el verano de 1969 se jugó en Mar del Plata un torneo amistoso llamado «Copa Libertad», que combinaba la presentación de equipos nacionales e internacionales. Uno de los conjuntos locales que animó el certamen fue Boca, mientras que entre los invitados europeos se encontraba el MTK de Hungría, que llegaba como campeón de la Copa de su país. Se vieron las caras el 16 de enero, y los Xeneizes salieron a la cancha con Roma; Magdalena, Ovide, Suñé, Rogel; Novello, Rattín, Madurga (Nicolau); Ángel Rojas, Cabrera (Romero) y Pianetti. Este último convirtió el gol de la victoria, para que delire la multitud que se había dado cita en el estadio General San Martín.

(Gracias Merolla)