«Mirá, Turquito, la cosa es simple«, le dijo Maradona. «Vos te tenés que hacer cargo del equipo, ser el referente, hablar con todos, gritarle a la defensa, ordenar el mediocampo, solucionar los problemas que tenemos arriba. ¿Me entendés?«, completó el 10. «Sí, Diego. Querés que sea el capitán, la voz de mando«, contestó Claudio García. «Noooo, papito. Necesito que esta noche seas el técnico. Yo tengo un carnaval en Río de Janeiro y si no salgo ahora no llego ni cagando«, cerró el inexperto entrenador de Racing.
Arsenal 2008
Stacey (de Giggs)


5º Encuentro – Invitado II
Peruchena Fabián

Fabián Carlos Peruchena
UNICEF es una organización que fue creada en 1946 por la Asamblea General de las Naciones Unidas para tratar las necesidades urgentes de los niños al terminar la Segunda Guerra Mundial. Ganadora del Premio Nobel de la Paz en 1965, UNICEF luchó históricamente contra la explotación de los niños y jóvenes defendiendo sus derechos y actuando por un bienestar que asegure su sano desarrollo. En mayo de 1985, en un hecho histórico, se abrió en Buenos Aires una pequeña oficina de proyectos UNICEF. Y a partir del año siguiente, ya con sede propia, empezó a actuar en la Argentina. Todo bárbaro, pero… ¿exactamente a qué viene todo esto?
A que muy casualmente, unos meses antes, Peruchena, con edad más para Pelito o Clave de Sol que para la primera de un club de fútbol, fue parte de un grupo de pibes que vio acribillada su carrera futbolística en el Boca 1984. Se lo lanzó prematuramente al pasto de la Bombonera la tarde del fibronazo de la mano de Walter Medina, Javier Franco, Manfredi, Dos Santos, Jorge Latorre, Pimpinela (obviamente todavía lampiño) Tessone, Flaco Fornés, Denny Ramírez, Tuta Torres y Gabriel Vales. La cita, que hizo las veces de debut y despedida, fue para enfrentar a Atlanta y tuvo causas bien concretas. Había que reemplazar a los jugadores profesionales, abocados de lleno a una huelga fogoneada a cuatro manos por Guillermo Cóppola.
Peruchena, enganche habilidoso que antes de llegar a La Candela había hecho algo de inferiores en Vélez, puso el pecho contra el Bohemio, transpiró y borroneó el número de su camiseta pintado a mano por el utilero. Hasta se debe haber ilusionado con el empate transitorio, pero no pudo hacer nada para evitar una nueva derrota de Boca. Esa tarde, 8 de julio de 1984, el Xeneize escribía una de sus páginas más oscuras y nuestro homenajeado, tras crecer de golpe, se inmolaba para siempre en el fútbol grande.
¿Pudo este caso haber movilizado nada menos que a UNICEF a venir a la Argentina a luchar por los derechos de pibes como Peruchena? Difícil. Pero de ser así, tendrían laburo para toda la eternidad.
5º Encuentro – Invitado I
Matuszyck Horacio
Horacio Ignacio Matuszyck (El Polaco)
Puntero veloz y movedizo, pero también también desprolijo y errático. Surgido en las inferiores de Boca Juniors, debutó en Primera el 11 de octubre de 1981, en la histórica victoria por 7 a 1 frente a San Lorenzo de Mar del Plata, en la Bombonera. Pero semejante resultado no sería indicio de una carrera brillante. Para nada.
Con la camiseta del Xeneize disputó 16 encuentros entre 1981 y 1982, obteniendo algo de chapa para actuar con mayor regularidad en otra institución. Así fue cómo se sumó a otro grande, Racing Club. Si bien encontró más posibilidades para mostrar su rapidez y sus centros a la nada (jugó 53 partidos y marcó 1 gol), todo terminó de manera trágica cuando La Academia descendió a la B.
Algunas crónicas dicen que Matuszyck volvió a Boca en 1983 para añadir un partido más a su legajo azul y oro, pero al año siguiente regresó a Racing para tratar de ascender junto a Brindisi, Cordero, Sarulyte y Pavón, entre otros. ¿El resultado? Catastrófico. El equipo peleó hasta el final pero perdió el segundo ascenso a manos de Gimnasia, prolongando su estadía en el under.
Así y todo, nuestro homenajeado se las arregló para volver calladito a la elite y prácticamente sin que nadie se diera cuenta hizo un gol en 13 partidos con los colores de Temperley (1986/87). Eso fue todo lo que se supo popularmente por estas tierras, aunque algunos afirman que también pasó por Lanús y Defensa y Justicia.
Luego trató de reiventar su trayectoria en lugares aún no contaminados por su fama de delantero poco productivo. Conocieron sus piques atolondrados conjuntos chilenos como Unión Española (1987/88), Cobresal (1989/90) y La Serena (1991); y también los venezolanos de Minerven (1993) y Sport Marítimo (1994), donde colgó los botines. En los últimos años se dedicó a la dirección técnica y a relatar su mejor anécdota, originada en su llegada a Chile, cuando en un supermercado una señora le preguntó la hora y el inocente de Matuszyck contestó: «Las cinco y pico«. La mujer, ofendida por el significado local del término, le dijo «¡Ordinario!«. Ahora que lo pensamos, a lo mejor lo había visto jugar. Y tan errada no estaba.





