Turu Flores a Almirante Brown 2006
Movidito 2006 tuvo José Turu Flores. Arrancó peleando el campeonato con Aldosivi pero terminó zafando del descenso en el último partido de la temporada. Cuando se abrió el libro de pases de la 2006/07, arregló con Almirante Brown y se sumó a los entrenamientos del equipo dirigido por Blas Giunta. «Llego con las mejores expectativas, con la idea de lograr algo importante con el club«, dijo el ex Vélez en una producción de Olé, junto al Betito Carranza y el Coio Almandoz.
La cuestión es que después de algunos entrenamientos y la promesa de un debut que jamás se concretó, el Turu se fue de Isidro Casanova convencido por la propuesta de la Selección Argentina…de Showbol.
Nahra Daniel

Daniel Omar Nahra
Rudo y temperamental zaguero central que tuvo la suerte de hacer su carrera durante los ochenta y noventa. ¿Por qué decimos que tuvo esa suerte? De haber salido a las canchas en esta época, es muy probable que los delanteros e hinchadas rivales hubieran manoseado de lo lindo su apellido. Y eso hubiera sido lapidario para un defensor que sí o sí tenía que, por lo menos, imponer imagen.
Formó parte del plantel de Nueva Chicago (1982/83) que hizo las primeras armas de los de Mataderos en la A. Allí, sin escalas, fue parte del equipo sensación del Nacional ’82, del equipo que zafó con lo justo en el Metro ’82 y del equipo que empujado por el promedio rodó escaleras abajo hacia la B en 1983.
Pese al triste final, la película de nuestro homenajeado en la máxima categoría tiene una noche de gloria. Porque el 1 de noviembre de 1983 junto con Jorge Traverso, Lucca, Claudio Larramendi, Roberto Pereyra, Pedro Hermosilla Flores, Callipo, Roberto Vega, Luis Armani, Otermín y Acuña fue uno de los protagonistas de la paliza histórica 5-0 a Boca en Liniers. Partido con el que seguramente podrá chapear mucho más que con los otros 21 que jugó para el Torito.
Con sus quince minutos de fama ya casi consumidos, recorrió el ascenso con la camiseta de Almirante Brown (1985) para dejar la estadística de 36 partidos jugados, 2 goles convertidos y mucha charla de vestuario con íconos como Reggiardo, Rufini, Johansen y Giantomassi.
En 1987 aportó presencia, hacha y tiza en la zaga de Argentino Oeste. Allí se reencontró con Ricardo Bina, un viejo conocido de sus épocas en Chicago y formó parte del equipo que causó furor en el Torneo del Interior. Furor que se cortó de cuajo (?) tras la derrota por penales en las semifinales contra Villa Dálmine. Por lo menos nadie le puede negar haber dejado una imagen aceptable y de paso haber hecho escuela en el arte de raspar piernas rivales para que la joven promesa recién surgida, un tal Nelson David Vivas, siga su ejemplo.
Tras la experiencia enriquecedora, volvió a su mundo y siguió desfilando por el ascenso. Vistió la camiseta de Temperley (1987/88) y pudimos descubrirlo años más tarde descendiendo nuevamente con los colores verdinegros. Aunque esta vez la víctima fue San Martín de San Juan (1991/92).
Repasando: apenas una veintena de partidos en la A, un par de descensos sobre el lomo, rodaje en la B, presencia en ligas del interior, pocos flashes en general, una noche histórica y, para qué negarlo, un apellido que es pura fantasía. ¿Le faltó un tour por el exterior? Hasta donde sabemos sí, pero ciertos baches en su trayectoria nos mantienen viva la esperanza de que alguien diga lo contrario.
Para el final se impone una pregunta que tranquilamente podría ser duda existencial. ¿Tiene algo que ver con Wanda? Nahra que ver.
Sin Norte para vestirse
Que un famoso sea de tu equipo es un arma de doble filo. Te puede tocar alguien copado como Fontanarrosa, o convivir con la existencia de un infumable como Viggo Mortensen.
Por eso no fueron fáciles los inicios de Salvador Ragusa en Gimnasia de Jujuy. Durante meses y meses vivió preguntándose ¿Qué es mejor? ¿King África o Patora? ¿King África o Patora? ¿King África o Patora? Es muy difícil decidirse.
Páez Javier
PC Fútbol 2009/10, el opio del pueblo baldosero (?)
¿Tenían pensado hacer algo productivo en estos dos meses que faltan para terminar el año? ¿O tal vez revisar los llamados football lines? Bueno, olvídense. Un grupo de enfermitos viene llevando a cabo, desde hace un tiempo, el proyecto de actualización del PC Fútbol 6.0. Y los primeros frutos del delirante emprendimiento empiezan a caer, porque acaba de salir la versión beta 1.0 con la temporada 2009/10.
El PC Fútbol un fue juego para computadoras creado por la empresa española Dinamic Multimedia en 1992, que contó con nueve ediciones. La versión más popular, en nuestro país, fue la 6.0 de la temporada 1998/99, que incluía los relatos de Víctor Hugo Morales, a diferencia de la edición anterior, que había tenido a Marcelo Araujo en la voz.
Aquellos que tuvieron la suerte de gastar tiempo de ocio en ese maravilloso juego, no en football betting, recordarán con cariño a jugadores como Alianello (Douglas Haig), Grecco (Olimpo), Watson (Godoy Cruz) y Poorters, un futbolista del Lierse de Bélgica que ostentaba la denigrante media de 8 puntos.
El caso más entrañable, sin embargo, es el de Juan Manuel Suligoy, ignoto player de la vida real que tenía un promedio de 91 puntos en el plano virtual. El delantero de Atlético Rafaela no era un crack ni mucho menos, pero era una tentación comprarlo para rellenar el plantel o, mejor aún, hacerse cargo de La Crema para venderlo y hacerse de una buena cantidad de dinero.
Si ya están cansados de recordar. Llegó la hora de actualizarse.
¿Qué se ha editado?
– Los 20 equipos de Primera Division
– Toda la segunda Division, compuesta de equipos de casi todas las categorías menores del Futbol Argentino.
– Toda America
– Toda Europa
– Escudos y fotos de los jugadores
– Modificaciones en lo que respecta al simulador y al juego en si.
– Jugadores estrellas
¿Desde dónde se puede descargar la actualización? Desde acá.
¿Desde dónde se puede bajar el PC Fútbol 6.0 Apertura 98? Desde acá.
¿Dónde se puede obtener más información al respecto? Acá.
Links relacionados de En Una Baldosa:
Fuera de Stock: el PC Fútbol.
Post de Juan Manuel Suligoy.
Entrevista a Juan Manuel Suligoy.
Valente Saverio
Saverio Valente
Otro espécimen de esa inagotable fuente de baldoseridad que fue Boca Juniors en la primera mitad de los 80’s. Los que nutren la memoria con recuerdos innecesarios dicen que Valente fue un mediocampista que vistió de mala manera la camiseta azul y oro entre 1983 y 1984. Las estadísticas afirman que sólo disputó 6 encuentros. Y el sentido común aclara que, en esa época, cualquiera hacía sapo en el Xeneize.
Arribó luego a Temperley, con el que obtuvo más rodaje y llegó a jugar 31 partidos entre 1985 y 1987. Ah, en el Gasolero, marcó el único tanto en la máxima categoría. Después hizo algunos más con el club sureño en el ascenso.
También jugó el Torneo Regional 1987/88 para Ferrocarril Sud de Tandil y hasta tuvo tiempo para actuar en el fútbol canadiense, donde comprobó que el chivito es un invento uruguayo.
Y está clarísimo que nunca llegó a indentificarse con Boca. De hecho trabaja desde hace algunos años como entrenador de las inferiores de River.
Especiales: el hermano de Calderón
Ismael Santiago Calderón (Calderita)
Hacer una carrera digna siendo el «hermano baldosero de» no es moco é pavo. Ya hemos comprobado largamente con casos como Hugo y Lalo Maradona, Waldo Spontón o Carlos Desio, que muchos mueren en el intento. No es raro, entonces, que al hermano menor de Gabriel Calderón le haya costado bastante ganarse un lugar en el fútbol profesional.
También delantero, vivió futbolísticamente a la sombra de su pariente más famoso. En nuestro país, algunos pocos tuvieron la fortuna de verlo cuando vistió fugazmente la camiseta de Atlético Tucumán (3 partidos y ningún tanto en la temporada 1990/91). Luego partió a Suiza para sumarse al Saviese (1991/92), que inesperadamente accedió a los 16º de final de la Copa de Suiza, donde enfrentó al poderoso Sion de Enzo Trossero, que contaba en sus filas con Gabriel Calderón. El duelo de hermanos, por supuesto, terminó con goleada y clasificación para el equipo del mayor.
Despues de su aventura europea, regresó a la Argentina y disputó 4 partidos para Ituzaingó (1992/93) en el Nacional B, en los que tampoco pudo marcar goles. Triunfar en el fútbol, parecía, iba a estar difícil.
Los años pasaron, hasta que un día, charlando con su mujer, a la que había conocido en Suiza, se encontró con una posibilidad enorme. «Mirá, Ismaelito (?), creo que nunca te lo dije, pero conozco un club donde podés consagrarte«, le habría dicho ella. «¿En serio, mi amor?«, preguntó él. «Sí, es el equipo de mi pueblo, en España. Creo que da con tu perfil«, retrucó la esposa. «Y buee, daaaale«, cerró Calderita.
Así fue como el delantero abrochó, a mediados de 2002, su incorporación al Chantada, del municipio homónimo. Y ahí, en ese paraíso de la mentira, se sintió tan a gusto que en su primera nota al diario local se animó a decir que era ex jugador de River Plate y que había compartido vestuarios con Batistuta y Ruggeri. Y dobló la apuesta: «lo único que quiero es ponerme bien físicamente para poder entrar en el equipo y tratar de marcar goles. Toda mi carrera lo hice y espero que continúe así, aunque nunca se sabe y a lo mejor resulta que no hago ni uno este año«. ¡Ja! Un grande.






