Páez Ricardo

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Ricardo David Páez Gómez (Richard)

«Mi aspiración es jugar en el Barcelona. Claro que antes debo aprovechar un lugar aquí en Primera. Me puse un plazo de seis meses a un año, y si me brindan un hueco lo sabré aprovechar«, decía el jóven Ricardo a la revista Mística allá por marzo de 1999, cuando integraba el plantel de Lanús. El tiempo quiso que el pibe alcanzara su objetivo, aunque medio tironeado de los pelos, claro.

Nacido en Acarigua, Venezuela, en el seno de una familia bien futbolera (su padre es ni más ni menos que ex técnico de la Vinotinto, Richard Páez), debutó a los 17 años con la camiseta de la ULA de Mérida (1996) y no tardó mucho en tener su primera experiencia en el extranjero…¿Barcelona? No. Recaló en el Standard Lieja de Bélgica (1997), donde estuvo poco tiempo, característica repetitiva a lo largo de su trayectoria.

En 1998 viajó a la Argentina y estuvo entrenándose en Boca Juniors. Aunque compartió prácticas con los profesionales, pasó gran parte del tiempo en la Cuarta División y apenas jugó 1 partido en a Reserva, ante el Deportivo Español. «Además de las dificultades de progreso que se presentan en un club tan importante y tan difícil en sus inferiores, existe cierto prejuicio hacia los que venimos de un fútbol menos desarrollado. Y me dieron muy pocas oportunidades«, decía el volante ofensivo.

En 1999 usó la camiseta número 10 de la Selección Sub 20 de Venezuela que participó del Sudamericano de Mar del Plata. Y parece que, a pesar de lo prejuiciosos que son los argentinos, el país lo seguía tentando, porque ese mismo año se quedó para intentar triunfar en Lanús.

Su sueño, sin embargo, no era estar en el Grana, sino más bien en el Blaugrana, motivo fundamental para…¿Irse a Europa? No, volver a Venezuela (?). Allí vistió las camisetas de Estudiantes de Mérida (2000 y 2002/03), Deportivo Táchira (2000/01) y Nacional de Táchira (2001), antes de pasar a México para incorporarse al América (2002) y ser prestado al San Luis (2002). ¿Están mareados? Esperen que falta muchísimo.

En 2003 retornó a su tierra para jugar en UA Maracaibo y allí creemos que craneó la manera más rápida de juntar mucha guita: mudarse a la liga de los Emiratos Árabes.

Seguramente muy interesado en conocer una nueva cultura y foguearse en una liga a la altura de sus posibilidades, en enero de 2004 firmó con el Beni Yas . ¿Cuánto duró? ¿Un año? ¿Media temporada? No, apenas unos días, porque los dueños del club tenían intenciones de cederlo. Pero ojo, los tipos tenían un justificativo: ¡Habían recibido una oferta del Barcelona!

A esa altura importaba poco y nada que el Barça fuera el de Ecuador. A grueso modo Richard debe haber sentido que su objetivo estaba cumplido, mucho más cuando se enteró que tendría de compañeros a Morigi, Trotta y Chatruc. Bah, tal vez por esa razón escapó rápido, para que no se perdiera la magia (?). Para junio de ese mismo año ya estaba en Colombia, para defender la camiseta de América de Cali (2004) y luego la de Deportivo Pereira (2005).

Un año en tierras cafeteras lo puso demasiado inquieto, entonces agarró su bolso, le agregó un par de sellos más al pasaporte y añadió a su currículum pasos por FCU Politehnica Timişoara de Rumania (2005), Pas Giannina (2006) y Veria FC (2007/08) de Grecia, Alianza Lima (2008) y Universidad César Vallejo (2009) de Perú. Todo esto, por supuesto, mechado con regresos a su país para jugar en Italmaracaibo (2006), Mineros de Guayana (2007) y en su segunda casa, Estudiantes de Mérida (2007).

¿Que tiene muchos partidos en su Selección? ¿Que no puede ser baldosero? ¡Ja!. Este año debutó sin tocar la pelota en el ascenso español con el Castellón y tiró altas declaraciones como «vengo de la liga peruana, que es muy importante en Sudamérica«, aunque nunca comparables con éstas que hizo en 2008: «Yo soy una de las personas que acepta las críticas, pero las destructivas no. Merezco respeto, pues contribuí a levantar el fútbol de mi país, fui el 10 que generó el mejor fútbol«. Ah, bueno, si lo dice él nos quedamos tranquilos.

Under ladrón: Wander de Almeida

Wander Antonio de Almeida

Podríamos limitarnos a decir que Wander en inglés significa deambular y esto resume la carrera del jugador en cuestión. Sería el post más corto de la historia, apto para el Twitter de la dama o el caballero.

Pero la trayectoria de Wander Antonio de Almeida, nacido el 5 de mayo de 1977 en Cristiano Otoni, un pueblito de poco más de 5 mil habitantes ubicado en Minas Gerais (Brasil), es digna de conocerse.

Este volante ofensivo arrancó jugando en el popular Rubro Social Esporte Clube de Río de Janeiro (1996/1997) y luego pasó al Vasco da Gama (1997). Despuntaba el vicio en el famoso Serrano Football Club carioca (1998) cuando un empresario le ofreció probarse en River Plate.

El mineiro armó las valijas y se subió al avión. De su paso por el Millonario se llevó la amistad de Guillermo Pereyra y Franco Costanzo. También tenía buena relación con Santiago Solari, y los hermanos Aimar, Andrés y Pablo. En Nuñez no duró mucho y la siguiente escala fue Holanda. Allí jugó en el equipo reserva del PSV Eindhoven, pero el frío, la comida y el idioma fueron determinantes a la hora de pegar la vuelta.

De nuevo en suelo argentino, se tomó el tren y bajó en la estación Banfield. En el Taladro formó parte del plantel que disputaba la B Nacional dirigido por Cachín Blanco y Claudio Jara.

Lo siguiente fue un paso por Independiente Rivadavia de Mendoza, bastante de paracaidísta. «Cuando me enteré que el profe (por Cachín Blanco) estaba en Mendoza, lo llamé inmediatamente y lo consulte sobre las posibilidades de probarme en Independiente. Lo que pasa -explicó- es que estoy de novio con una argentina y mi suegro trabaja en una empresa de esta zona. Por eso es que a mí me vendría muy bien quedarme a jugar en este club«, dijo el morocho cuando todos se preguntaban cómo había llegado.

Cuando parecía que se iba a quedar en Mendoza, le bajaron el pulgar. Volvió a Brasil para sumarse otra vez al Rubro Social Esporte Clube. En 2003 tenía todo encaminado para arreglar contrato con Atlético de Rafaela, pero terminó jugando en Argentino Quilmes. Casi lo mismo. De allí fue transferido a Ben Hur (2004), donde convirtió un gol en 11 partidos.

Después deambuló por el Argentino A defendiendo los colores de 9 de Julio de Rafaela (2005/2006), Sportivo Patria de Formosa (28 encuentros, 1 gol en la 2006/2007) y Talleres de Perico (26 presentaciones y 11 tantos en la 2007/2008).

La última temporada la dividió entre Boca Unidos de Corrientes, donde rescindió el contrato a fines de 2008 y Racing de Córdoba, donde jugó poco y nada. «Llegué a Racing con muchas expectativas, pero no le recomendaría a nadie ir a ese club. No cumplieron nunca económicamente, y aunque jugué, cuando lo echaron sin sentido a Bonetto, con Ranalli perdí mi lugar en el equipo, y cuando no cobras y tenés una beba de 7 meses y una esposa en Rafaela, se hace muy difícil estar bien«, se excusó el brasileño.

Hace algunas semanas hizo la gran Salmerón. Fue presentado como jugador de Alumni de Villa María para la temporada 2009/2010, pero cuando se enteró de que el entrenador que lo pidió renunció (sí, Marcelo Bonetto, que se fue a Instituto), apareció como refuerzo de Crucero del Norte, donde comparte plantel con Derlis Soto y Gonzalo del Bono.