
Cristian Guillermo Bove
Dicen que «un tropezón no es caída«, pero estamos seguros de que después de conocer la historia del ex arquero Cristian Bove muchos empezarán a sospechar de la veracidad de esa frase.
Desde 1988 a 1993 formó parte de los planteles de Talleres de Córdoba, teniendo su punto cumbre en el Apertura 1991, cuando disputó sus únicos 5 encuentros en la máxima categoría, de los cuales sólo un par disfrutó en la cancha de principio a fin.
Mantuvo la titularidad en las dos primeras jornadas de aquel torneo, ante Independiente y Chaco For Ever, pero luego perdió el puesto a manos de Víctor Hugo Civarelli, a quien luego reemplazaría en el entretiempo de un partido frente a Ferro, correspondiente a la sexta fecha.
Una semana más tarde, el 7 de abril de 1991, Bove integró la formación inicial del conjunto cordobés que visitó a Vélez, en Liniers. Y sin saberlo, estaría protagonizando la jugada más recordada de su vida.
La letra fría dice que al arquero lo rajaron luego de recibir un gol de Christian Bassedas. La leyenda, sin embargo, es más amplia y cuenta que Bove salió disparado a protestar por la nulidad del tanto, con tanta mala suerte que se tropezó y cayó sobre el juez de línea. Inmediatamente fue expulsado y a partir de ahí, perdió la posibilidad de triunfar en Primera. Baldosero deluxe.
Su puesto fue ocupado por el ya homenajeado Pato Domínguez, que agarró el arco y no lo largó hasta la última fecha, en un partido ante Unión de Santa Fe, cuando le mostraron la tarjeta roja y propició de esa manera la triste despedida de Bove, que volvió a vestir el buzo de la T sólo por 3 minutos y luego vegetó un tiempo largo en la Reserva.
Para entonces, al pibe ya le gustaba mucho la velocidad y recibía los consejos del entrenador: «En Talleres, Omar Pastoriza nos dijo que las motos y el fútbol no se combinan porque un accidente de cualquier jugador resiente al equipo. Y ese se me quedó grabado. Por eso, mientras jugué, nunca manejé una moto. Cuando me retiré, todo cambió«. Claro, antes de abandonar la pelota, Cristian probó suerte en el exterior con el Benidorm FC del ascenso español y San José de Bolivia; y regresó a la Argentina para pasar por Almagro, Andino de La Rioja, y clubes cuyanos como Alianza, Trinidad, San Martín y Unión, donde colgó los botines en 2003.
Radicado en San Juan, se empezó a dedicar tibiamente a las motos, pero rápidamente se dio cuenta de sus condiciones y se inscribió en la categoría Promocional. En el 2005 salió campeón en el campeonato sanjuanino y un año más tarde repitió el título pero en Juniors. En 2007, para no ser menos, obtuvo el campeonato de Seniors, llamando la atención de algunos medios (1,2) que destacaron su pasado ligado al fútbol, que también tuvo un breve capítulo como entrenador de arqueros, en 2005, cuando laburó en San Martín de San Juan junto al Viejo Sosa y el gran Cosme Zaccanti.