Unión camiseta/pechera/remera 2008

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En junio de 2008 Unión de Santa Fe organizó un cuadrangular que terminó ganando San Martín de Tucumán, conjunto que recién había ascendido a Primera División. Hasta ahí nada raro. Pero vayamos al partido que disputaron entre ambos.

El 27 de julio los Tatengues recibieron a los tucumanos en una final que será recordada porque el local utilizó un juego de camisetas (1), uno de pecheras (2) y otro de remeras de entrenamiento (3). ¡Tremendo!

La similitud en los colores tradicionales, sumado a la coincidencia del proveedor (Kappa), provocó una situación que se podría haber evitado con un buen laburo de los utileros.

Luizao a Boca 2007

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El pase del defensor Luiz Carlos Nascimento Júnior (Luizao)  -ojo, no confundir con este, ni con este– a Boca Juniors fue una de las novelas más entretenidas en el mercado de pases previo al Apertura 2007. Luego de disputar el mundial Sub 20 en Canadá con su selección, mucho se habló sobre la llegada del juvenil brasileño al equipo de la Ribera.
En un principio, el Xeneize y el Barcelona español iban a comprarle al Cruzeiro la ficha del jugador, pagando 1.500.000 de dólares el conjunto argentino y 2.000.000 de dólares los catalanes. Luizao jugaría 2 años en Boca, y una vez que el Barcelona se pusiera con 4 millones de dólares más se lo llevaría a Europa.
“Era un sueño que tenía desde niño jugar en un equipo tan grande como Boca. Ahora que lo conseguí espero devolver en la cancha la confianza que depositaron en mi. Para mi carrera es importante pasar de Cruzeiro a Boca, me voy a cotizar de otra manera. Es que es un club que acaba de ganar la Copa Libertadores. Espero estar a la altura de mis nuevos compañeros”, dijo el pibe desde Canadá. E insistió: “Jugar en Argentina es muy importante y más en Boca que tiene una estructura deportiva desarrollada, por lo que ví en Internet, que está a la altura de muchos equipos de Europa”.
Sin embargo, todo quedó en nada cuando el defensor se sumó el modesto FC Lucerna suizo, que dos semanas más tarde, y sin siquiera haber jugado un solo partido lo cedió a préstamo al Vasco Da Gama hasta fines de 2008.
Allí estuvo hasta el mes de agosto de este año, cuando se peleó con el por aquel entonces DT Antônio Lopes y fue apartado del plantel principal.
Actualmente defiende los colores del FC Bunyodkor de Uzbekistan, donde es compañero de Rivaldo, el ex Racing José Luis Villanueva y es dirigido por Zico.

Fernández Raúl

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Raúl Hernán Ariel Fernández

Durante mucho tiempo escapó a este homenaje, favorecido por el apellido común y su contemporaneidad con Cristian, otro Fernández, también defensor, que se fue al descenso con Huracán al finalizar la temporada 2002/03.

La participación de Raúl en el Globo fue más acotada que la de su compañero, pero no viene mal destacar los hits de su trayectoria poco difundida, que arrancó gracias a una promo llamada “jugá todo lo que puedas contra equipos que tengan rojo y negro en su camiseta“.

Bajo ese lema, su estreno en la máxima categoría se produjo en la segunda fecha del Clausura ’03, actuando como lateral derecho en un empate 1 a 1 ante Newell’s. Un par de jornadas más tarde volvió a ser titular en el equipo dirigido por Babington que de local cayó frente a Colón por 3 a 2. Una semana más tarde, se despidió de forma oficial en un partido que Chacarita ganó por 3 a 0. Fin de un sueño.

Cuando le preguntaron qué cuernos quería hacer dijo “jugar en el exterior“. Así fue como viajó hasta Paraguay y firmó con Guaraní (2004). Duró poco su estadía en la tierra del gran Eumelio Palacios, porque ese mismo año regresó a nuestro país para sumarse al plantel de Huracán de Comodoro Rivadavia (2004/05). El Torneo Argentino y el frío le sentaron bastante bien durante un lapso considerable, pues en el primer semestre de 2006 defendió la divisa de Brown de Puerto Madryn (2006).

Para la segunda mitad de ese año no encontró nada mejor que la Primera D y arregló su contrato con Ferrocarril Midland (2006), donde debió interrumpir su andar ante la posibilidad de probarse en el Persela Lamongan de Indonesia. La experiencia internacional fue corta otra vez y en Midland le volvieron a abrir los brazos. Hoy debe estar agradecido porque juega con el grosso de Fernando Garitonandia y un Mariano Martínez que no tiene nada que ver con el tráfico de efedrina.

Peirotti Germán

Germán Alejandro Peirotti (El Mancha)

Entre la posibilidad de jugar en el Piacenza de Italia y terminar haciéndolo en un equipo de Sunchales hay una gran diferencia. La historia de Germán Peirotti trazó ese recorrido de una manera bastante particular, que vale la pena rememorar.

Tenía 20 años cuando, integrando el plantel de Unión de Santa Fe (dorsal número 35) y con escasas presencias en el banco de la Primera, se encontró con una chance tan concreta como asombrosa: pasar a un equipo de la B del Calcio. En aquel momento era el enganche de la Reserva tatengue y gracias a la gestión del abogado Luis Hilbert se le abría la puerta al universo híper profesional: “Quiero asegurar un par de condiciones, como por ejemplo a dónde va a estar el jugador, para tranquilidad de su familia“, decía el encargado de negociar su pase, en diciembre de 2002.

El tiempo pasó pero la transacción no se concretó. Así fue como en enero de 2003 le surgió una propuesta, para nada despreciable:jugar en Grecia. “Estamos esperando que confirmen la fecha de los pasajes para ir hacia allá. Pero con Unión y con el club está todo acordado“, anunciaba Ramiro Carrasco, otra persona que manejaba su destino.
Provocando un déjà vu en el marote del pibe, el pase se volvió a caer y no le quedó otra que sentarse a esperar su debut, que recién llegaría en el Nacional B.

El 5 de octubre de 2003 hizo su estreno junto a Walter Cuder, Hugo Alves y Mauro Aranha, en la victoria 3 a 1 de Unión sobre Huracán. Suficiente antecedente para ser convocado por Matías Donnet a un partido a beneficio del terruño ambos: Esperanza, un pueblito ubicado a 50 kilómetros de Santa Fe que no tiene nada que ver con Costa Esperanza. De hecho a ese encuentro solidario no acudieron Nahuel Mutti, Juan Ponce de León, Agustina Cherri, Agustina Lecouna y Jazmín Stuart, sino que lo hicieron César Carignano, Cristian Favre, Cristian Wenrly, Horacio Humoller, Gonzalo Baroni y Guillermo Imhoff.

Dos temporadas en el tatengue le bastaron a los simpatizantes para entender que Peirotti jamás explotaría. La calidad estaba, sí. Pero faltaba algo más. Y encima el equipo no lograba el ascenso.

A mediados de 2005 recaló en Atlético Tucumán para disputar el Argentino A. Lo curioso es que, estando en la pretemporada, de un día para el otro desapareció y marchó hacia Córdoba, con la firme intención de arreglar con Belgrano. Como de costumbre, no pasó nada y tras su 4° mal pase de forma consecutiva se comió una espera bastante larga hasta su primera transferencia real.

Entre 2006 y 2007 vistió la camiseta de Unión Lara de Barquisimeto, club venezolano fundado en 1999. El karma de jugar toda la vida para un equipo llamado “Unión” no se lo podía despegar, asi que de regreso en Argentina viajó hasta Sunchales y en un acto de rebeldía terminó firmando para Libertad (2007).

En la actualidad, su ficha en My Best Play dice que es jugador de…¡Unión de Sunchales! Ya no sabemos que pensar. Si se hubiese quedado un tiempo más en Libertad hubiera podido charlar con Yocco sobre Verano del ’98 o de su frustrada transferencia al Piacenza. Ahora que aparece en la baldosa le van a creer.

Arsenal gris y violeta (2002)

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Así como nos acostumbraron a ver a Arsenal en Primera y disputando torneos internacionales, allá por el 2002 intentaron vendernos que no era tan extraño ver al conjunto de Sarandí vestido de gris con una banda violeta y medias al tono. Los vivos rojos y celestes, tradicionales pero innecesarios en esa curiosa indumentaria de Signia, terminaron decorando un modelo que pasó a la historia por lo desubicado.

Especiales: Javier Weber

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Carlos Javier Weber

Es muy común que un chico apasionado por dos o más deportes, tenga que decidirse por uno de ellos cuando llega a los 13 o 14 años. Algunos pocos, generalmente los más talentosos, estiran el tiempo de incertidumbre hasta que el profesionalismo empieza a asomar y la combinación de actividades se hace imposible. Esta es la historia de Javier Weber, reconocido jugador de vóley con un pasado en el fútbol.

Nacido en Buenos Aires el 6 de enero de 1966, comenzó a formarse como deportista en las instalaciones de River Plate. A los 7 años ya jugaba al vóley, deporte donde brillaría durante su adultez. Sin embargo, otra actividad era la que le quitaba el sueño en su época de niño.

A los 9 se inscribió en fútbol y durante muchos años se las arregló para practicar ambas especialidades. En su puesto de arquero, fue ganando reconocimiento en las inferiores millonarias, a tal punto que en más de una oportunidad fue convocado, en carácter de promesa, para realizar notas junto a los históricos Amadeo Carrizo y Ubaldo Matildo Fillol.

El pibe Weber, por ese entonces, se perfilaba como el futuro arquero de la institución. El mismo Amadeo lo describió años más tarde, consultado por el Diario Olé: “Recuerdo que Javier tenía muchas condiciones. Es por eso que me fijé en él cuando era muy chico. Si bien no sobresalía por su altura, se destacaba por su inteligencia para ubicarse en el arco. Sabía atenazar la pelota y, cuando salía, le achicaba muy bien los espacios a los delanteros. Su padre me pedía que le enseñara los secretos del puesto, y yo le decía que iba a llegar lejos en lo que se propusiera“.

Sin embargo, el camino a la Primera División no iba a ser sencillo. Compañero de Candia, Gazzaniga y Spotorno, para 1983 ya integraba el equipo de Reserva, aunque comía banco esperando una ausencia de Sergio Goycochea. El puñado de partidos en la división previa a la elite le daba una cierta esperanza que se terminó diluyendo cuando lo convocaron a la Selección Juvenil…de vóley. Claro, Weber era titular y figura en el otro deporte. Ya no había tiempo para andar dudando.

A partir de ahí construyó una carrera impecable. Como armador y referente, jugó en Argentina, Brasil e Italia. Ganó la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988 y consiguió la presea dorada en los Panamericanos de Mar del Plata 1995. A sus múltiples títulos como jugador, le agregó consagraciones como entrenador en la Superliga Brasileña (2002 y 2005), la Liga de Grecia (2005/06) y Liga Nacional Argentina (2007/08).

En virtud a su trayectoria y al interés por parte de los dirigentes, desde hace unas semanas está arreglando su situación para convertirse en el Director Técnico de la Selección Argentina. De vóley, obvio. No se ilusionen.