
Roberto Monteiro. Delantero brasileño. Debutó en 1969 y murió en 1976.

Roberto Monteiro. Delantero brasileño. Debutó en 1969 y murió en 1976.
No es que la firma Lurocard se haya adelantado una década a La Nueva Seguros en esto de poner un cartel violeta en cualquier camiseta del fútbol argentino. Lo que sucedió por entonces es que los parches azules del sponsor comenzaron a perder el color con el correr de los partidos y al cabo de unas cuantas lavadas terminaron generando un contraste llamativo, algo a lo que Talleres de Córdoba ya nos tiene acostumbrados.
César Maximiliano Grabinski (l’imperatore)
Grabinski, para la mayoría, es ese gordito (?) que prometía en Newell’s y que después de pasar por varios equipos terminó ascendiendo a Primera con Chacarita. Para el mundo baldosero, en cambio, Grabinski no es el defensor Cristian, sino el atacante César, el menos conocido y el más aventuro de los futbolistas con ese apellido. Bah, son dos nomás.
Se inició en las inferiores leprosas pero tuvo su momento cumbre en la Argentina cuando debutó, con apenas 17 años, en la Primera de Belgrano de Córdoba. El 11 de diciembre de 1998 Ricardo Rezza lo hizo ingresar José Luis Villarreal en un empate 0 a 0 con Rosario Central. Sólo fueron 15 minutos. Los únicos en la máxima categoría.
Después siguió haciendo la vida de cualquier juvenil con posibilidades de subir definitivamente al plantel profesional e incluso recibió un premio a su esfuerzo en 1999, cuando Bielsa lo llevó a Estados Unidos como sparring de la Selección Nacional.
Pero de un día para el otro su nombre fue desapareciendo o, lo que es peor, confundiéndose con el de Cristian (la verdad, no sabemos si es el hermano, el primo o no tienen nada que ver), relegándolo a un plano menor. ¿Pero qué fue lo que pasó con César?
En el 2001 apareció en Italia y hasta el día de hoy se las ha arreglado para sobrevivir. Su primer equipo fue el Catania en la C1, pero al año siguiente desembarcó en la C2 para vestir la camiseta del Sangiovannese. Sin embargo, lograría verdadero reconocimiento en el Vado, club al que arribó en 2003 y en el que no se destacó por su condición de goleador en sus comienzos, sino mas bien por su faceta de asistidor.
Luego afinaría la puntería y a base de goles se ganaría el mote de «Emperador«. Con la gente en el bolsillo, quiso probar su capacidad en otros clubes con aspiraciones pero no le fue tan bien. En la temporada 2006/07 firmó un contrato con el Chievo Verona pero enseguida le aclararon que lo iban a prestar a un equipo del ascenso. Parecía que iba a defender los colores del Chiasso (Serie B) pero al final terminó en el Savona.
El mes pasado, el Vado lo llamó de nuevo y Grabinski volvió para actuar en la serie D. Eso es amor. O ganas de que te armen una conferencia de prensa con promotoras y sillones con estampados de cebra aurinegra (?).

En julio de 1989 aprovechando el receso por la Copa América, la selección de Japón aterrizó en la Argentina para jugar algunos partidos amistosos.
Tras perder 2-1 con Estudiantes y empatar 2-2 contra Boca en la Bombonera, se midió con Independiente en el hoy demolido estadio de la Doble Visera. Fue un jueves muy frío, en donde el Rojo, último campeón del fútbol local, le ganó a los nipones 2-0 y sin despeinarse.
Pese a la virginidad de triunfos, los asiáticos se fueron muy contentos. Y Kenzo Yokoyama, ex arquero internacional y técnico de la selección en ese momento, lo hizo saber: «…el año pasado cuando Bilardo estuvo en Tokio, le preguntamos como podríamos aprender de los argentinos y él nos dijo que lo mejor era que viniéramos a jugar acá. Como estamos eliminados del Mundial 90, decidimos viajar y así aprovechar estos días antes de los próximos Juegos Asiáticos. Nuestro mejor partido fue contra Independiente, quien era el rival más esperado por nosotros porque pusimos en práctica los movimientos tácticos que buscamos mejorar. La gran diferencia entre un jugador japonés y un argentino es la técnica individual, pero también existe otro punto muy importante: la disciplina. En Japón el comportamiento es primordial, y lamentablemente los argentinos que actúan en nuestro país no se destacan precisamente por eso…».
Luego del palito de Kenzo tras algunas piernas fuertes de los jugadores de Independiente, la delegación japonesa abandonó rápidamente el país y se fue a Brasil, en donde siguió aprendiendo y acumulando derrotas. Eso sí, cargaron en sus bolsos un lindo recuerdo al llevarse la receta de un postre que causó sensación en el campamento oriental: los ñoquis con dulce de leche. En la foto, vemos luchar por la pelota a Ihata y Reggiardo.

Mario Antonio Núñez Villarroel (Osito)
Delantero trasandino que nació el 2 de Marzo de 1976 en la ciudad de Rancagua, distante a apenas 90 kilómetros de Santiago de Chile. De chico probó su suerte en el club de la ciudad, el O’Higgins, y todo marchaba bien hasta que el director técnico José Sulantay le bajó el pulgar. Sin ganas de abandonar, cruzó la frontera en 1997 para entrenarse en Central Córdoba y Sarmiento de Junín. No quedó en ninguno de ellos así que, al año siguiente, volvió a su tierra natal para volver a pelearla en el equipo que lo vio nacer. Fue aceptado y puesto a disposición en el club que competía en la segunda división.
Comenzó a ingresar en los partidos, y de a poco fue ganándose la titularidad del team que a fin de año conseguiría el ansiado ascenso. En ese torneo ya marcó 19 goles, compartiendo el primer lugar en los goleadores junto al argentino Rubén Dundo.
De todos modos, sería 1999 el año que marcaría la vida deportiva del Osito. No porque O’Higgins cumpliese una gran campaña, sino porque allí conseguiría la suma módica de 34 goles, convirtiéndose en uno de los máximos goleadores de todo el Mundo. Pero aún así no estaba del todo feliz, porque, además de confirmarse un Mal Pase al Bari italiano, también tuvo tiempo de quejarse de un árbitro que lo amonestó y le impidió alcanzar el récord histórico de goles en Chile. Además, elaboró una especie de guía de cómo chutar un penal y qué hacer en caso de errarlo.
Cuando todos pensaban que se iba para Europa, pasó a Universidad Católica. Luego de marcar un hattrick contra Puerto Montt emocionó aún más al público chileno. Mientras tanto, de este lado de la cordillera, Independiente venía logrando una gran campaña de la mano de Bruno Marioni, que ya tenía puesto el cartelito de vendido y se hacía inevitable la búsqueda de un sustituto. Y la respuesta estaba allí, afianzándose cuando sumó otro mal pase a Europa, esta vez al Salamanca.
Claro que el Independiente del Apertura 2000 sería una reunión de consorcio del baldoseros (?). Además del hoy homenajeado, compartían plantel Ariel Rocha, José Zelaye, Martín Bohive, Ariel Orellana, Fram Pacheco, Carlos Estigarribia, Gastón Galván, Sebastián Rozental, Leandro Ávila, Leonardo Pekarnik, Walter Bustos, Cristian Zárate, Pablo Trecco, Livio Prieto y unos cuantos más. Como se imaginarán, el experimento fue fallido y Núñez apenas jugó tres partidos, sin convertir ningún gol.
Triste, volvió a la Universidad Católica, donde en la primera mitad del 2001 convertiría cinco tantos. Buscando no ser catalogado como «goleador de cabotaje», otra vez que fue a buscar suerte al exterior, esta vez a la exótica Bulgaria, más precisamente al Litex Lovech. Pero, allí tampoco conseguiría marcar.
Resignado, decidió culminar el resto de su vida deportiva en su país de origen. El primer paso lo dio en 2002, jugando con la camiseta de Palestino, donde convertiría 16 goles y jugaría junto a Leonardo Cauterucchi y Dwight Portaaviones Pezzarossi.
A mitades del 2003 se mudaría a la ciudad de Talca para jugar en el Rangers. En un año y medio metió 7 goles, por lo que a fin de año le dieron flit.
Entonces le surgió la pregunta: ¿qué puedo hacer para revalorar mi carrera? ¡Volver al club donde nací, claro! E hizo bien, porque, si bien el O’Higgins había retornado a la segunda división, allí marcó 18 goles, incluido uno en la Promoción que le daría su segundo ascenso con el club celeste. Lo malo es que, a diferencia de 1999, el Osito no lograría meter ni un gol. Y eso que estaba acompañado de Diego Guidi, Mariano Messera y Nicolás Diez.
Escapando de Rancagua, se tomó el primer micro que encontró y recaló en en el Provincial Osorno. No le molestó para nada volver a bajar de categoría, porque marcó 19 goles, para devolver al equipo a la Primera A. Entre el plantel campeón se encontraba el grosso de DJ Countess.
Parecía que quería volver a las primeras planas chilenas, y más cuando marcó 14 goles al año siguiente, junto a José Burtovoy, Santiago Gentiletti y Fernando Brandán. Pero no, este 2009 lo encuentra al Osito en el Coquimbo Unido, donde hasta ahora metió tres goles y juega con el austríaco-chileno-iraní (?) Ali Manouchehri.


Repasamos los hechos más importantes del mundo baldosero en los últimos días:
– En la dirigencia de Argentinos Juniors tenían la idea de contratar un arquero extranjero que estuviese a la altura de Chabala, por lo extravagante. Como africanos no consiguieron, incorporaron al chileno Nicolás Peric que, al mejor estilo Luciano Palos, en algún momento fue stripper.
La info nos llegó a través de los amigos de La Rompieron y ayer la subimos a nuestro espacio en Facebook, generando la atención de algunos medios como Olé, que nos citaron con una versión libre. Un nuevo concepto en links (?).
Ah, como se habrán dado cuenta, Peric aún no está posteado. Pero después de ésto tiene que atajar como Fillol para zafar de su homenaje.
– Seguimos con los medios. El diario La Nueva Provincia publicó una linda nota sobre Independiente de Madariaga, aquel mítico equipo de fútbol conformado por jugadores de rugby. Ya que estamos, linkeamos la entrevista que le hicimos hace un tiempo a Guillermo Malbrán, el ideólogo del proyecto.
– Adrián Ricchiuti firmó para el Catania de Italia. Y a pesar de que no es baldosero porque está posteado en la categoría Especiales, algunos ya piden el indulto. Puede ser eh, no lo descartamos.
– Fernando Navas sigue betocarranceando. Estaba actuando en San Isidro de Mar del Plata, descartó sumarse a Alvarado y jugará en Racing de Olavarría en el Argentino B.
– La mala noticia: Al final, Pablo Abdala no va a jugar en Cobreloa de Chile por culpa de una lesión crónica.
– Maxi Zanello parece que este año explota eh. El que va a intentar rescatar a este gran jugador es Temperley, que ya cuenta con Vivaldo, Pagés, Paco Prado y el Tati Bustos Montoya. Mamita.
Si tenés más información que creas merecedora de este espacio, dejala en los comentarios, comunicate por e-mail o a través de nuestro formulario de contacto.

La feroz maratón que parece darse cita en el Gigante de Arroyito, no hace otra cosa que demostrar las chispas que se sacaron Rosario Central y Racing en 1985 por ver quién subía primero a la A. De más está decir, que en ese rubro ganó la Academia rosarina.
Pero evidentemente tanta energía (?) puesta en el objetivo principal, dejó al Canalla bastante desatento en cuestiones más básicas. Como por ejemplo, que sus once jugadores usen el mismo juego de camisetas.
El contraste entre la Topper con publicidad que luce Scalise y la Topper sin publicidad que lleva Chaparro da prueba de eso.