Juan Gabriel Figueroa
De pibe pintaba para crack. Tal es así que en 1999, cuando jugaba en la octava división de Gimnasia y Esgrima La Plata, este enganche fue convocado a la Selección Sub 15 que dirigía Hugo Tocalli. Nacido el 31 de enero de 1984, había arrancado en el fútbol infantil de CRIBA y luego se sumó al Lobo.
En 2002, estuvo dos semanas en Inglaterra entrenando con las juveniles del Fulham. A la vuelta, se sumó a los profesionales de Gimnasia y en 2003 fue a su primera pretemporada. En el Clausura de ese año no tendría minutos en cancha, pero en la fecha 18 Carlos Ramacciotti lo llevó al banco de suplentes contra Huracán. Con la llegada de Mario Gómez, las posibilidades de jugar se esfumaron y el pibe salió a buscar nuevos horizontes.
A comienzos de 2004, apareció en Brasil e incluso fue presentado como refuerzo del Avaí de Florianópolis, que se preparaba para la disputa del campeonato catarinense. Con él también viajó un tal «Sebastián Barkley«, que resultó ser el Gordo Sebastián Barclay. Claro que no contaba con el aval del conjunto platense y tuvo que pegar la vuelta antes del estreno.
Retornó a Gimnasia y en la primera fecha del Apertura 2005, Pedro Troglio le dio la chance de debutar oficialmente. Ingresó a los 90 minutos contra Colón de Santa Fe en reemplazo de Nicolás Cabrera. No tenemos ni idea si el pibe llegó a tocar la pelota o si el loquito de Lunati hizo sonar el silbato apenas Figueroa pisó el verde césped del estadio Juan Carlos Zerrillo.
En 2006, mientras defendía los colores de San Martín de San Juan en la B Nacional sufrió una rotura de ligamentos cruzados que lo dejó out durante todo el año.
A mediados de 2007, se sumó al Atlético Bucaramanga de Colombia. Seis meses después, tras una pésima campaña, Figueroa fue uno de los 13 jugadores borrados por bajo rendimiento, falta de compromiso con la institución y problemas de tipo personal.
En el primer semestre de 2008, cuando parecía que tenía todo arreglado en Villa San Carlos, recaló en el pintoresco ascenso del fútbol uruguayo. Allí defendió los colores de Plaza Colonia gracias a un intercambio de jugadores entre ese club y el Lobo. No le fue mal en el paisito, pero el segundo semestre lo encontró otra vez pelándose el lomo en el under nacional, primero con la camiseta de Villa San Carlos y luego en El Porvenir.









