
Pedro Cardona
Enganche salteño que allá por el 2006 amagó con hacerse un lugar en la Primera División de nuestro país, pero terminó ofreciendo su talento en campeonatos de menor relevancia, bien lejos de las grandes luces.
Llegado a las inferiores de Quilmes desde Tartagal, debutó oficialmente en la primera fecha del Clausura 2006, cuando ingresó por Miguel Caneo en la derrota 2 a 0 ante Newell’s, en Rosario. Lo curioso es que no volvió a tener una chance hasta la duodécima jornada, cuando volvió a entrar por el pollo de Bianchi y anotó el único gol de su carrera en la victoria 3 a 1 frente a Instituto.
Después de su estreno en el arco rival, Chiche Sosa le dio la titularidad en el siguiente partido, contra San Lorenzo, y varios encuentros más de ese campeonato. Ya para el Apertura de ese mismo año, no fue tenido en cuenta por Mario Gómez y sólo sumo 2 participaciones bajo la tutela del DT interino José María Martínez.
Con 9 partidos en la máxima categoría y 22 años, estaba preparado para dar el salto…aunque no se sabía bien hacia dónde. Tras firmar un convenio de cesión de juveniles, los dirigentes del Cervecero quisieron prestarlo a El Porvenir, pero Pedrito se negó y prefirió seguir entrenando en su club para recuperar terreno. La jugada le salió mal, porque no logró oportunidades concretas de demostrar su capacidad y recién en 2008 terminó aceptando las condiciones que antes había despreciado.
Así fue como disputó sólo 10 partidos con el equipo de Gerli en la Primera C y a mitad de año, cuando debía volver a Quilmes, le dieron la libertad de acción. Enseguida se marchó a Pedro Juan Caballero, la localidad paraguaya donde se ubica el club 2 de Mayo, pero fue al banco casi siempre en el equipo donde jugaba el ex Boca, Christian Jara Lunghi.
La semana pasada nos enteramos que se probó en Colegiales y fue figura en un amistoso en el que El Tricolor hizo 6 goles. La verdad, nos ilusionamos un poco, pero después nos comentaron que el rival había sido el combinado de libres del CEFAR. Por eso preferimos ser precavidos, no vaya a ser cosa que nos ilusionemos de más.